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pétenles en averías, consultándolo primero al virey ó i quien gobernare (4)

LEY XXV.

D. Felipe III, ordenanza 20 del consulado de Méjico,

y por los dichos autos del consejo. Que el prior y cómales para negocios de importancia, r con licencia del virejr, puedan nombrar personas con salario.

En los casos necesarios podra el prior y cónsules de estos dos consulados, nombrar personas que vayan á hacer y solicitar los negocios que convengan fuera de la ciudad, y enviarlos a esta nuestra corte con salario competente, con que sea con licencia de los vireyes ó ministros que gobernaren.

LEY XXVI.

El mismo, ordenanza 9 y 32 del consulado de Méjico.

D. Felipe IV en la 15 del de Lima.

Que el prior y cónsules litigan audiencia con su

escribano tos dias que se declara.

Para que los negocios que fueren á los dos consulados de Lima y Méjico sean mejor, y mas brevemente despachados , ordenamos que el p ior y cónsules se junten tres dias en la semana en su' sala, donde hagan audiencia y asistan tres horas cada dia , los martes, jueves y sábados por la mañana desde las ocho á las once, y si hubiere pleitos y negocios que lo requieran , se junten estos dias también á las tardes; y si fueren fiestas, hagan audiencias los siguientes y asistan los escribanos de estos juzgados.

LEY XXVII.

D. Felipe III, ordenanza 9 del consulado de Méjico.

Que el prior ó cónsul que no pudiere ir d la audiencia,

se envié d excusar.

El prior ó cónsul que se hallaren impedidos y tuvieren causa legítima para no ir á la audiencia en Méjico, se puedan excusar y excusen, y no lo haciendo, incurran en pena de cuatro pesos de oro común para la congregación de la universidad , y ep Lima se guarde el estilo que hubiere.

LEY XXVIII.

D. Felipe IV en el principio de las ordenanzas del consulado de Lima.

Que el prior y cónsules puedan conocer de las cosas y causas que se declaran.

El prior y cónsules de estos dos consulados conozcan de todas y cualesquier diferencias y pleitos que hubiere , y se ofrecieren sobre cosas locantes y dependientes ¡i las mercaderías y tratos de ellas , y entre mercader y mercader, compañeros, factores y encomenderos, compras, ventas, trueques, cambios, quiebras , seguros, cuentas, compañías que hayan tenido y tengan , y factorías que los mercaderes y cada uno de ellos hubieren dado á sus factores, as| en los reinos y provincias de Nueva asparla y el Perú , como fuera de ellos, y sobre ilelamentos de recuas y

(4) Los embarazos que causaba la precisión de ttuer que nombrar de agente á uno de los del número, obligó a variar este plau y permitir que se pudiesen elegir por tales agentes sugetos que uo lo fuesen bajo de ciertas calidades que expresa la real cédula d« 21 de abril de 1795.

navios entre sus dueños y maestres, y sus cuentas, y los dichos, y sus fletadores y cargadores, sobre el cumplimiento de sus conciertos y Aclámenlos , entregos de mercaderías y otras cosas, pagas de ellas y de sus daños y averías, y de sus fieles y olrss diferencias que resultaren de lo dicho, y de las que hubiere entre los maestres y marineros sobre las cuentas y ajustamientos de sus montos y soldadas, y de todas las demás cosas que acaecieren y se ofrecieren locantes al trato de mercaderías y de todo lo dcinas de que pueden y deben conocer los consulados de Burgos y Sevilla , guardando y cumpliendo primero y principalmente lo dispuesto y ordenado por las leyes de este titulo y Recopilación.

LEY XXIX.

D. Felipe 111, ordenanza 15 del consulado de Méjico,

y por los dichos autos del consejo. D. Felipe IV en

la 11 de Lima.

Forma de proceder los consulados en las demandas Y pleitos.

Ordenamos y mandamos, que cuando alguna persona de la universidad ó fueta de ella viniere á poner pleito ó demanda sobre lo referido • en la ley antecedente , ante el prior y cónsules, haga primero relación simplemente del actor de su demanda , y de las causas que para ello tiene: y el reo de sus excepciones y defensas, para que el prior y cónsules entiendan el caso y la razón que cada uno liene, y busquen personas de experiencia en semejantes nasos, amigos ó deudos de los litigantes, para que los concierten y excusen de pleitos; y si no quieren hacerlo, loa oigan con tanto , que no admitan á los unos ni á los otros escritos de letrados, sino que las partes ordenen sus demandas y respuestas, para q/oe los pleitos sean mas breves; pero se les permite que para ello se puedan aconsejar con un letrado que los instruya y funde su causa por claras y buenas razones , no alegando leyes ni derechos, sino con estilo de letrado, llano y la verdad del caso, y si alguno presentare escrito de letrado, no se le reciba , y se le de término competente para que traiga otro en la forma referida.

LEY XXX.

D. Felipe 111, ordenanza 11 del consulado de Méjicto. D. Felipe IV en la 7 del de Lima.

Que faltando el prior ó un cónsul; los dos hagan

audiencia y sentencien, estando conformes, y: noio

estando ó faltando dos, se haga lo que esta ley

manda.

El prior y cónsules voten los pleitos, la verdad sabida y la buena fé guardada, y cuando sucediere faltar á la audiencia alguno, por impedimento tí otra justa causa que le obligue , puedan los dos que asistieren hacer audiencia : y siendo conformes , sentenciar los pleitos y harer todo lo que todos tres ¡untos podían'hacer; y no s endo conformes ó estando los dos impedidos, se junten con ellos, y con el que quedare, el prior ó cónsul , ó ambos del año pasado , y en su falta los precedentes á estos, sucediendo siempre el prior en lugar del prior, y el cónsul en lugar de cónsul, que hubiere tenido el impedimento, y lo mismo sea cuando de los tres , los dos no se conformaren.

:

LEY XXXI.

El mismo allí'. Ordenanza 16

De Itis recusaciones del prior y cónsules en el

consulado de Lima.

En el consulado de Lima no puedan ser recasados lns tres prior y cónsules, sino hasta los dos de ellos y con causas: y si las causas fueren notorias , se determine sobre la recusación , con la petición sola por los no recusados, declarando si el recusado se debe abstener, y si fueren bastantes y no notorias , declare el recusado con juramento : y si las negare, se reciba información breve y sumaria, y determínese: y si fueren los dos recusados, el que quedare, si fuere prior , se acompañe con dos cónsules de los lilos antecedentes: y si fuere cónsul , con un prior y cónsul antecedente, en esta firma: Hecusado el prior , se elijan por cédulas cerradas seis priores antecedentes inmediatos, |que estén en la ciudad, y de este número abajo los que estuvieren: y las Cédalas se pongan en un vaso, y revueltas, saque una el escribano, y entre el que fuere en lugar del prior recusado: y si este fuere también recusado con causas bastantes, vuelvan los cinco priores , ó los que hubiere, á elegir otro por la misma orden, hasta que haya juez, y si llegaren al último de los seis, no pueda ser recusado: y lo mismo se guarde en la recusación de cónsul, estando seis cónsules: y si fueren los dos cónsule» recasados, entren en suene los nombres de doce cónsules en la misma forma, ó los que te hallaren, y póngase por autos ante el escribano.

LEY XXXII.

D. Felipe III, ordenanza 12 del consulado de Méjico,

y por los dichos autos del consejo.

De las causas de recusación del prior y cónsules en

el consulado de Méjico.

Cuando fueren recusados el prior y consoles del consulado de Méjico, sea con justas causas, conforme a derecho, expresándolas, y para su averiguación declare con juramento el recusado:

?' si las negare, y la parte se ofreciere á \ robaras , se le dé un termino breve cu que las pruebe: y para determinar la dictn recusación, se junten con los que quedaren , el prior y cónsul del año antecedente que saliere por suerte, de forma que sean tres jueces los que determinaren, ya falla de ellos, los que no fueren recusados, nombren sus acompañados mercaderes del comercio : y habiendo probado alguna de las causas, el recusado se abstenga del conocimiento del pleito, y no conozca de él ni lo determine: y si no las hubiere, sea en sí ninguna la recusación, y sin embargo de el'a conozca de la causa el recusado con los demás jueces.

LEY XXXIII.

D. Felipe IV en dicha ordenanza.

Sobre la misma materia y penas en que se incurre

po¡ las recusaciones en Lima.

Si fueren habidos por recusados dos jueces, prior y cónsul, ó los dos cónsules, conozcan de la causa principal los jueces, entrando prior en lugar de prior , y cónsules en lugar de cónsules: y si solo uno fuere dado por recusado , los dos que no lo fueren , procederán en 11 causa , y la determinarán guardando estas leyes: y si las causas

de recusación no fueren bastantes, sea condenado el que las pusiere en cincuenta pesos ensayados por la recusación de cada jaez, mitad para nuestra cámara , y la otra mitad para gastos del consulado y juez, ó jueces recusados, por iguales partes : y si las causas fueren bastantes, y no las probare , sea condenado en cien pesos ensayados con la misma aplicación. Y porque conviene que por estas recusaciones no cesen las diligencias que se hubieren de hacer para descubrir bienes, poner cobro y asegurar el juicio, ordenamos y mandamos , que el que no fuere recusado de los dichos prior y cónsules , pueda hacer y continuar las diligencias referidas, acompañándose con otras dos personas, cuales él nombrare, de los que aquel año fueren diputados del comercio : y asi sin embargo de cualquiera recusación, proceda ¡"i hacer estas diligencias, aseguración y cobro de bienes: lo cual hecho, cesarán en la prosecución de la causa, y se procederá al conocimiento de la recusación por la orden referida : y los dichos diputados harán juramento de que guardarán justicia á las partes: y esto se guarde en el consulado de Lima.

LEY XXXIV.

D. Felipe IV allí.

Sobre la misma materia y pena en que se incurre

por las recusaciones en el consulado de Méjico.

Si el que recusare en el consulado de Méjico no probare las causas, tenga de pena veinte pesos de oro de minas, mitad para nuestra cámara, y mitad para gastos del consulado.

LEY XXXV.

El mismo allí.

Sobre la misma materia de recusaciones en el

cumulado de Méjico.

Ninguna de las parles pueda recusar mas de hasta cuatro p- rsonas de las que se nombraren por acompañados : y si conforme á lo referido, quedare recusado el prior ó alguno de los cónsules, en lugar del prior, entre el qoe lo hubiere sido el año antes, y si fuere cónsul, se haga lo mismo: y si faltaren los dos de los años antecedentes, entren sucesivamente los anteriores: y si estuvieren impedidos, nómbrense mercaderes del comercio por acompañados, que no tengan cau-as de recusación: y si quedaren el prior:y un cónsul , haga el prior solo el nombramiento: y si quedaren los dos cónsules, le haga el mas antiguo: y asi se guarde en el consulado de Méjico (5).

LEY XXXVI.

El mismo allí.

Que en Méjico puedan ser recusados todos los del consulado.

Declaramos que las recusaciones con causa se puedan poner libremente sin limitación contra el prior y cónsules y todos sus acompañados, ruan

(5) Téngase presente que en la cédula de 14 de agosto de 4/, se trató contra los procedimientos del oidor juez de alzarlas que h'abia determinad* por sí solo algunos artículos cu rierta causa, y señaladamente el de la recusación de uno de los adjuntos ea coulrarenciou de las ordenanzas 18 y 49 del consulado de Lima.

las veces pareciere á las partes que conviene á

su justicia.

LEY XXXVII.

D. Felipe III, ordenanza 17 fiel consulado de Me'jico,

y por los dichos autos del consejo D. Felipe IV en

la 18 y 49 del de Lima.

De los jueces de apelaciones de los consulados de Lima y Me'jico.

De las sentencias que dieren el prior v cónsules entre parles, si alguna de ellas se agraviare, pueda apelar ante el oidor de la audiencia de Lima ñlVjYjiro, que para conocer de tales causas fuere nombrado cada año por el virey, y no para otro ningún juez ni tribunal: y luego que el oidor sea nombrado, vaya á la sala del consulado, y en ella, d'lanle del prior y cónsules y so escribano , haga juramento ilc usar el dicho o6cio de juez de apelaciones, guardando el servicio áe Dios nuestro Señor y nuestro, y justicia á .as parts, conforme á estas leyes y ordenanzas del consulado, lo cual pondrá el escribano por auto en el libro de las elecciones, y lo firmarán lodos. Kn virtud de este nombramiento, conocerá «I dicho oidor de las causas en grado de apelación , y para su conocimiento y determinación, nombre dos mercaderes de la universidad , los que le pareciere , con quien se acompañe , y sean personas honradas, de buena conciencia , opinión y fama e' inteligentes, y que tengan las mismas parles y calidades que se requieren en el prior y cónsules: los cuales hagan juramento de que procederán bien y fielmente en el negocio de que han de conocer, guardando el servicio de Dios nuestro Señor , y nuestro , y justicia i las partes, y determinarán la causa por estilo de mercaderes, la verdad sabida y la buena fe guardada (6).

LEY XXXV! II.

Los mismos allí. Forma de conocer y determinar en apelación y suplicación ios pleitos de los consulados de Lima y Méjico.

Si por el juez de apelaciones y sus acompañados se confirmare la sentencia dada por el prior y cónsules, no hade haber de ella apelación, agravio ni otro recurso alguno, y se ejecute realmente y con efecto: y si por la sentencia que dieren revocaren la dada por el prior y cónsules, y alguna de las parles suplicare de ella, el dicho oidor la vuelva á rever , conociendo de tal negocio como dicho es, con otros dos mercaderes que eligiere, y nn sean los primeros en quien concurran las mismas calidades, los cuales hagan el juramento referido en la ley antecedente: y de la sentencia que asi dieren, quier sea revocatoria ó confirmatoria , ó enmendada en lodo ó en parle, no ha de haber mas apelación, ni otro

(6) La omisión de esta ley fué gravemente reprendida por unareal cédula dada en liuen-Reliro ú H de agosto de 1747, por la cual se muida que precisamente turr.eu los oidores en alzadas Pero sobre el roodj de hacer este turno se ha declarado por cédula de 30 de diciembre de 88, que se guarde la de 9 de julio de 67.

En Guatemala hay real orden de 7 de julio de 1815, ^ue declara corresponde la superintendencia de la casa de moneda al oidor decano, la judicatura de alzadas al su Mecano, la asesoría de tabacos al tercer •idoi , y h de correos al cuarto.

TOMO IV.

recurso: y los dos de los tres ¡ocres de apelación harán sentencia y procederán en la causa por falla del otro ó por no conformarse con ellos! y no obstante que los tres no se conformen, han de firmar y firmen todos: y si los dos de ellos no se conformaren, elijirán otro tercero mercader de las dichas calidades, hasta que haya dos voios conformes que hagan sentencia, el cual hará el mismo juramento que los demás. (7).

LEY XXXIX.

D. Felipe III, ordenanza 13 del consulado de Méjico.

Y por los autos del consejo D. Felipe IV en la 18

de Liina,

Que el juez de apelaciones y sus acompañados puedan

ser recusados co'i causa , cuyo conocimiento sea

como esta lejr dispone.

El juez de apelaciones, y sus acompañados y terceros, no puedan ser recusados sin causas bastantes y probadas, en la forma y con Iíis penas que se contienen en la ley que trata de la recusación del prior y cónsules: y si el dicho juez de apelaciones fuere recusado, conocerán de la recusación, en Lima el prior y cónsules de aquel año: y en Méjico los del antecedente: y a falla de ellos los que hubieren sido antes, porque se guarde su estilo á rada consulado: y si le dieren por recusado por suertes como en la recusación del prior y cónsules, se nombrará por el virey otro oidor de la audiencia, y el que fuere nombrado entrará en su lugar: y si alguno de sus acompañados fuere recusado, conocerá el oidor de la causa de recusación con el otro acompañado: ) si fuere habido por recusado, nombrará otro en su lugar para la determinación de la causa: y si ambos acompañados fueren recasados, co« noccra de la causa de apelación el juez de apelaciones, acompañándose con un prior y un cónsul,, de los que hubieren sido los años antecedentes que eligiere, los cuales hagan juramento de qae harán justicia á las partes: y si fueren dados los dichos acompañados por recusados nombrara en su lugar á oiros que le pareciere, hasta que haya jueces para determinación de la causa (8>

LEY XL.

D. Felipe II en 18 de junio de 1507. D. Felipe IV,

ordenanza 19 del consulado de Lima En Madrid a' 18

de agosto de 1624. fin Zaragoza a' 25 de mayo

de 1615.

Que en competencias del consulado con otros
tribunales declare el virey.

Cuando se ofrecieren competencias entre los consulados y otros tribunales , sobre jurisdicción y declinatorias, declaren los vireyes á quien per • tcnece el conocimiento de las causas, y lo que declararen se guarde y cumpla, sin mas apelación, suplicación ni declaración: y atiendan á remitir su determinación á letrados que no tengan dependencia de las demás jurisdicciones , para que juzguen desapasionadamente.

(7) Véase la ley 49 de este titulo y libro.

(8) Por real cédula de 21 de mayo de 1770, declaró S M. que los escritos de las recusaciones que se pusieren ¡í los jueces de alzadas, aunque sean ministros togados, debeu admitirse sin firma de abogada.

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El mismo, ordenanza 20 del consulado de Lima y 27 de Méjico.

Que el prior y cónsules, juez de apelaciones y acompañados puedan nombrar mercaderes para lo que se declara, y estos acepten y juren

Por aliviar á los priores y cónsules de las machas ocupaciones de sus ministerios, y para la buena expedición de los negocios y brevedad de las causas, ordenamos que en cualesquier pleitos que ante ellos finieren sobre compañías, cuentas, factorías y otras cosas , y casos de que pueden conocer todas las veces que les pareciere, tengan facultad de elegir y nombrar una , dos ó mas personas de la universidad del comercio que les parecieren mas suficientes é instruidos en tales rasos, y removerlos, y nombrar otros, para que a las tales personas se entreguen los procesos, libros , cuentas, escrituras y otros recaudos, anejos ú los pleitos y negocios: y manden que los vean , visiten y hagan las cuentas necesarias, y den al prior y cónsules su parecer por escrito, lo claro por claro, y lo dudoso por dudoso, dando las ra/.ones que les mueven para que mejor lo entiendan , y haciendo juramento que á lodo su saber y entender es aquello lo que alcanzan, y les parece de la diferencia ó pleito que se les consultó, v las tales personas sean obligadas á aceptar y cumplir lo susodicho, según y en el término que les fuere asignado, pena de veinte pesos para nuestra cámara y gastos del consulado por mitad , y las demás que pareciere al prior y cónsules: y lo mismo puedan hacer el juez de apelaciones, y sus acompañados en las cosas que se les ofrecieren.

LEY XLII.

D. Felipe IV en la ordenanza 21 de Lima. Q«e el prior y cónsules puedan ejecutar sus sentencias y las del juez di apelaciones, como se ordena.

El prior y cónsules puedan ejecutar y ejecuten sus sentencias, de que no fuere apelado, y la* de su juez de apelaciones, y acompañados de que no hubiere lugar á apelación ni suplicación, cometiendo la ejecución á su alguacil ó á otros de corte ó ciudad , si no estuvieren nombrados por ¡Vos, los cuales sean obligados á ejecutar sus mandamientos con las penas que les impusieren; y asimismo las demás contenidas en las leyes y ordenanzas de este título, y hacer los apremios que en ellos se declara.

LEY XLÍII.

D. Felipe 111, ordenanza 56 de Méjico.

Que el prior y cónsules ejecuten, apliquen y cobren las penas impuestas en estas leyes.

Ordenamos que el prior y cónsules en cada un año sean obligados á hacer cj calar por rigor de derecho las penasen que incurren los de aqoe lias universidades, transgresores de estas leyes y ordenanzas , y hacer contra tales delincuentes y sus bienes las diligencias necesarias, y asi cobra das, las apliquen conforme á ellas, pena de que si por culpa ó remisión del prior y cónsules se dejaren de cobrar, las paguen de sus bienes den tro de treinta días después que espirare el tiempo de su cargo y oficio, lo cual s--an obligados á cobrar de ellos el prior y cónsules sucesores, con /

cuenta y razón de su entrega y obligación á cumplir y mostrar diligencias con las mismas penas.

LEY XL1V.

El mismo allí, Ordenanza 19. D. Felipe IV, ordenanza

22 de Lima.

Que el consulado y juez de apelaciones para lo que

les tocare puedan hacer llamamientos como esta ley

declara, y todos acudan.

Todas las veces que al prior y cónsules pareciere hacer llamamiento general 6 particular para cosas tocantes á la universidad, lo puedan hacer, y para ello den cédula de llamamiento al portero del consulado y llame i los contenidos, los coales sean obligados á venir al consulado, y si no vinieren, incurran en pena de diez pesos de oro de minas para limosnas y costas del consulado, cámara y fisco por mitad; y si conviniere que parezcan ó vengan al llamamiento, sin embargo de la pena, los vuelvan á llamar, imponiéndoles las demás que les pareciere , y las ejecuten todas, sin embargo de apelación , y para que conste de la rebeldía, baste la fe del portero, salvo si el llamado respondiere ó enviare á decir que tiene impedimento justo , enfermedad ó negocio forzoso para no acudir, y el prior y cónsules juzgaián si la causa es legítima ó se pone «Je malicia, y lo mismo pueda hacer el juez de apelaciones , respecto de los que nombrare por acompañados en los negocios que pendieren anta él en grado de apelación ó suplicación con los rebeldes á sus llamamientos.

LEY XLV.

D. Felipe IV allí. Ordenanza 21.

Que el prior proponga en las juntas, y luego voten

todos y él, y los cónsules los postreros, y se escriben

y firmen, como se ordena.

En las juntas y congregaciones proponga el prior el caso sobre que se ha de resolver y determinar , y luego voten los consejeros diputados y las demás personas que *e hallaren en ellas, y después los cónsules , siendo el último el prior; y escríbanse los votos en el libro que para esta ha de haber, y firmen todos lo que saliere resuelto por la mayor parte, aunque no hayan sido de aquel parecer.

LEY LXVI.

D. Felipe III, oidenanza 18 del consulado d« Méjico. D. Felipe IV en la 24 del de Lima.

Que lo resuelto por la mayor parte se ejecute sin embargo de apelación.

Porque á los consulados ocurren negocios de mucha calidad é importancia , como es en el da Méjico nombrar personas que vayan á despachar las ilotas á la Veracruz y puerto de San Juan de Ulua y otras partes , y recibir y beneficiar las mercaderías, y poner en cobro las que se salvaren de navios perdidos, y en Lima al puerto del Callao, y en estos casos conviene mucho la deliberación y diligencia: Ordenamos que en estos y otros semejantes se junten el prior y cónsules con el prior y cónsules del año antes , que quedaren por conséjelos y los finco diputados, y comuniquen y resuelvan lo que Se debiere hacer ; y si no estuviereu conformes, se vuelva á votar segunda vez; y sí hubiere igualdad , voten por cédulas secretas, y saque una el escribano del consulado, y lo que estuviere escrito por quien saliere , se guarde y ejecute , contó si fuese hecho y acordado por toda la universidad , sin embargo de apelación y otro recorso , pena de cien pesos al que apelare , para nuestra cámara y gastos del consulado, por mitad , y lo resucito se ponga en el libro de acuerdo por el escribano del consulado.

LEY XLVII.

D. Felipa III, ordenanza 16 del consulado de Méjico. D. Felipe IV en la 26 de Lima.

Que el prior y cónsules sean respetados como mi'

nislros del rey, y contra quien los agraviare

procedan conforme ti esta ley.

Ordenamos y mandamos que el prior y cónsules sean respetados como jueces nuestros; y porque siempre se eliden personas honradas en estos cargos, ninguno de la universidad sea osado á decirles palabras injuriosas ni mal sonantes, ni los amenazar en el consulado ó ciudad, ó fuera de ella, usando sus oficios, pena de que ai fuere sobre cosas locantes y dependientes de ellos, puedan los dichos prior y cónsules proceder civilmente y condenar, según la calidad de las palabras, hasta en cantidad de doscientos pesos, y de ahí abajo para nuestra cámara y gastos del consulado, por mitad, y han de conocer los otros dos jueces, y no el ofendido é injuriado ; y si fueren dos los ofendidos, conozca el que quedare con otros dos de los antecesores: y si todos fueren tres, conozcan los tres prior y cónsules de los años pasados, y la apelación sea para el juez de apelaciones; y si lo que Dios no quiera, fuere el exceso mas que de palabra , hagan información y la remitan a los alcaldes del crimen de nuestra real audiencia , para que procedan conforme á derecho, como contra personas que injurian y afrentan á quien administra justicia por ISos,

LEY XLVIII.

0. Felipe !1I. ordenanza 16 del consulado de Méjico, b. Felipe IV en la 26 de Luna,

Que los del consulado juren el secreto.

Porque conviene que los pleitos se delcrmipen con todo secreto, y los litigantes no sepan los votos, teniendo ocasión de odio y enemistad contra los jueces : Ordenamos que el prior y cónsules y los acompañados que nombraren , y el juez de apelaciones cuando fuere nombrado, y todos los demás que en cualquier forma fueren jceces y determinaren pleitos, controversias y cosas del consolado , demás del juramento que hicieren de usar los dichos oficios, guardando el servicio de Dios, y nuestro, y justicia á las partes , le hagan de guardar estas leyes y ordenanzas , y que no revelara'n ni descubrirán los votos que dieren ellos ni sus compañeros en los pleitos , causas y cosas que determinaren á ninguna persona: y si el prior y cónsules tuvieren noticia que alguno de ellos ha filiado al secreto y revelado los votos , hagan averiguación secreta contra el culpado, y prívenle del oficio por aquel • ño, entrando en su logar otro del antecedente.

LEY XLIX.

D. Felipe III, ordenan/.» 16 del consulado de Méjico.

Y por los dichos «utos del consejo. D. Felipe IV en

la 27 de Lima,

Que si de auto ó sentencia del consulado se apelare,

se ejecute lo que el juez de apelaciones determinare,

sin otra apelación sino como se declara.

Por excusar las malicias de l»s partes y dilaciones de los pleitos , ordenamos que si se apelare del prior y cónsules para el juez de alzadas de alguna sentencia de prueba ó auto interlocutorio , lo que el dicho juez y sus acompañados determinaren, confirmando ó revocando en todo 6 en parte , se ejecute sin otra suplicación! y si estuviere pendiente la causa ante el dicho juez, se guarde lo mismo , y en ambos casos es nuestra voluntad que se'pueda apelar y suplicar, si el auto interlocutorio tuviere gravamen irreparable por la sentencia definitiva (g).

LEY L.

D. Felipe III, ordenanza 51 del consulado de Méjico.

Y por el dicho auto di-I consejo de 1603. O. Felipe IV,

en la 28 de Lima.

0,«e los escribanos cumplan los mandamientos y

compulsorios del consulado.

En algunos pleitos y causas de los consulados conviene al derecho de fas partes presentar escrituras, instrumentos y recaudos que pasan en otros juzgados de las ciudades de Lima y Méjico y fuera de ellos, y están en poder de los escribanos públicos y reales,)' piden al prior y cónsules que les den compulsorios para ellos. Y porque no los cumplen , ordenamos que los escribanos de provincia, públicos y reales, sean obligados á guardar, y cumplir, y guarden y cumplan los dichos compulsorios, y den a' las paites testimonios de las escrituras y autos que ante ellos hubieren pasado, y en sus oficios, autorizados en pública forma, sin escusa ni dilación, pagándoles sus derechos ; y el prior y cónsules los aprem en con penas pecuniarias ó rigor d« prisión , como en nuestro real nombre lo pueden hacer todas las demás nuestras justicias.

LEY Ll.

D Felipe IV allí, Ordenanza29.

Que pidiendo las partes asesor, el consulado fe noniw bre, y siendo recusada, proceda confoi medeslaley.

Mandamos que pidiendo las partes asesor letrado , si el prior y cónsules vieren que es necesario , nombren el que les pareciere , y si lo recusaren , nombren otro; y asi puedan nombrar hasta ocho; y si todos fueren recusados, pidan informes en derecho, y con ellos ó sin ellos, si no los dieren, determinen secretamente la causa con el asesor que les pareciere, como no sean ninguno de los recusados; y si esto sucediere en el ¡uzeado de alzadas, habiendo sido recusados los que pueden ser asesores , proponga el juez uno al virey, el cual nombrado, determinará con él secretamente la causa, conforme á las leyes y ordenanzas (io).

(9) Véase la ley 38 de este título y libro.

(10) Solamente tres permite la real orden dirigida al consejo de Guatemala de 5 de julio de 1799, la que declara, que siendo recusado el asesor titular, sea separado del negocio.

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