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LEY LII.

D. Felipe II en Ateca á 8 de nmvo ilc 1506. D. Felipe 111, ordenanza 50 del consulado de Méjico. Don

Felipe IV en la 50 de Lima.

Que el consulado cobre dos al millar para sus gastos

por el tiempo y forma que se dispone.

Ordenamos y mandamos , que de ludas las mercaderías , negros y oirás cosas que entraren por mar y tierra en la ciudad de Lima ypaerto del Callao, y por los mares del Norte y Sur entraren en las provincias de .Nueva España, ó salieren de ellas , de que se debiere almojarifazgo, se cobre mas por las avaluaciones que para él se hicieren, dos al millar, de averia , para el consulado y sus gastos: y el prior y cónsules nombren un receptor para la cobranza , con el salario y fianzas que les pareciere, en quien hagan los 1¡« Lramientos los tres, ó los dos de ellos ante su escribano, y cada año le tomen cuenta y la presenten en el gobierno: con declaración, que los dichos dos al millar se cobren conforme á los tiempos y prorogactones que Nos hubiéremos concedido y concediéremos; y que no se cobre , sino solamente de las mercaderías y mercaderes matriculados ó por matricular, y no de otros ningunos.

LEY Lili.

D. Felipe 111, ordenanza 51 del consulado de Méjico.

D, Felipe IV en la 31 de Lima, Que el prior y cónsules tomen cuentas á sus antecesores y d los contenidos en esta ley, y conforme d ella.

El prior y cónsules que entraren todos los años después de partidas las dotas y envíos de plata para estos reinos, lomen cuenta al receptor de la averia y bienes de los consulados , y á los comisarios de ella en los puertos, y cobren los alcances y los pongan en una caja de tres llaves separadas en poder dt: cada uno, que eslé cu la casa del prior, y la entrada y salida se escriba en libro aparte , con razón de las libranzas: y si alguno estuviere impedido, dé la llave á Dúo de los dos que no lo estuvieren , y juntos se saque lo necesario por libranzas: y asimismo tomen cuenta al prior y cónsules antecesores , los cuales entreguen la caja al prior, como ai riba se ordena, y todo pase ante el eicribano del consulado, y se asiente en el libro: y asimismo las penas que se hicieren á los inobedientes á los mandatos del prior y cónsules, y i lo contenido en estas leyes y ordenanzas, que se han de ejecutar irremisiblemente , ó las pagarán de sus bienes , haciéndoseles cargo de ellas, como si las hubiesen cobrado: y las que tocaren á nuestra cámara se han de introducir luego en nuestra caja real, de forma que de los libramientos d* cualquier dinero que se sacare, dé fé el escribano , y ante el se lomen las cuentas, con dia, uics y año, y ponga la razón de lo que entrare y saliere, y cu qué se distribuye.

LEY LIV.

I» Felipe III, ordenanza 25 del consulado de Méjico.

U. Felipe IV, ordenanza ">'í de Lima.

$í/r en ht sala del consulado haya archivo de pape/es,

#«« inventario y libro de los que entraren y salieren

de él.

Ordenamos que en la snla del consulado haya un archivo de papeles, cu que estén todas las es

crituras tocantes á aquella universidad pnrcuenta é inventario, con tres llaves diferentes que tengan el prior y cótisules, y libro de los papeles que se sacaren, los cuales se den con conociinieulo de quien los recibiere y para cosas necesarias, y se cobren y vuelvan al archivo, pena de veinte pesos a cada uno ) los danos que resultaren, y el prior y cónsules que salieren los vayan siempre entregando por el inventario á los que entraren

LEY LV.

D. Felipe IV allí, Ordenanza 32.

Que el consulado de Lima ó uno de él asista en él Callao á los tiempos y para el efecto que se declara.

Mandamos que e! prior y cónsules de Lima 6 el uno de ellos, el que eligieren con la facultad de todos, puedan asistir y asistan en el puerto del Callao con el escribano y alguacil del consulado, al tiempo de las partidas de las armadas para Tierra-Firme que vinieren con registro de plata, para resolver los pleitos y diferencias que se ofrecieren: y asimismo asistan á la llegada de navios de aquellos reinos ú otras parles, en que pareciere ser necesario.

LEY LVI.

El mismo, Ordenanza 31.

Que saliendo el prior y cónsules d negocios de la universidad lleven el salario que esta ley ordena.

Cada vez que salieren el prior y cónsules á negocios de la universidad, se les dé i doce pesos cada dia, y si fuere el uno ó ocho ensayados, librados en la avería no habiendo parte en cuya utilidad sea la salida y diligencia, que si la hubiere será á costa de la parle interesada.

LEY LVII.

D. Felipe III, ordenanza 28 del consulado de Méjico. Ü Felipe IV en la 5.j del de Lima.

Que perdiéndose navio en las costas del Perú d

Nueva España, el consulado d quien tocare acuda a

lo que se salvare.

Porque se suelen perder algunos navios cargados de mercaderías en los puertos y costas del Pera y Nueva España: Ordenamos que el consulado de la partea quien tocare si fuere en Lima, pida al virey que envié un comisario ó mas: y en Méjico lo despache el misino consulado i recojer lo que de ellos se salvare; y si fuere necesario ir navio por ello, le flete y envíe el consulado á costa de la hacienda, y reparta las mercaderías que se trajeren según estilo de mercaderes: y por los ausentes nombre quien las reciba y beneficie: y si le pareciere beneficiarlas todas, y sacadas las costas satisfacer en dinero i los interesados prorata lo pueda hacer (if).

(11) Debe tenerse presente acerca de esta ley la variación que han inducido en punto de naufragios los establecimientos de comandancias de marina en los puertos principales de América: pues confuí me a la real orden de 7 de agosto de 17'.)S. v "tra de 50 de setiembre de i)'J. pertenece hoy el conocimiento de estos negocios á ios juzgados de marina , quieue» deben entenderse cou los consulados, sobi« carga, deporto de ésta , gastas y uulrega.

LEY LVIII.

El mismo, Ordenanza 56.

Que ningún mercader de tienda pueda ser banco

público, so la pena de esta ley.

Ningún mercader q'ie tenga tienda pública pueda usar oficio de banco público aunque afiance; y si le usare ordenamos y mandamos al consulado, que le cierre la tienda y condene en cuatrocientos pesos ensayados para nuestra real cámara y gastos del consulado por mitad.

LEY L1X.

El mismo, Ordenanza 37. Que los factores y compañeros tengan libros de gastos y empleos, y si fueren argüidos de falsos, el consulado ordene se hagan las cuentas como esta ley dispone,

O'denamos y mandamos que los factores ó compañeros, que recibieren oro, ó plata, ó poderes para emplear, 6 mercaderías para vender ó asentar en compañías, tengan libros de gastos por menor, empleos, compras y ventas, con toda claridad y distinción, dia mes y año con los nombres de las personas y corredores, para dar las cuentas por los dichos libros: y si fueren argüidos de falsos el consulado ordene, que se liaban las cuentas por las menores costas, mas baratas compras y mas crecidas ventas, que en los mismos tiempos, lugares y géneros su hubieren hecho por otros, y los condene en los daños recrecidos, y privación de oficio y cargo de factores.

LEY LX.

El mismo, Ordenanza 38.

Que los Jactares que fueren d emplear, guarden la orden que llevaren.

Los factores que fueren á emplear con hacienda de personas de la universidad de mercaderes, hagan los empleos donde y en la forma que les ordenaren, con toda puntualidad sin mudar intento, pena de que será por su cuenta el riesgo de ida y vuelta y quedará á elección de los dueños y encomenderos recibir los empleos, ó perder el dinero, y si los recibieren, no paguen encomienda, y los factores les paguen los intereses que el consulado tasare, y siles mandare p'gar el dinero, lo entreguen en cualquier parte que estuvieren y como le tuvieren, empleado ó por emplear sin pedir encomienda ni quedar libres de los daños é intereses.

LEY LXI.

D. Felipe IV allí, Ordenanza 39.

Que el /actor no pueda emplear para si al fiado, ni

obligarse como principal ó fiador, so las penas de

esta ley.

Mandamos que ningún factor que recibiere dinero de personas del comercio, para emplear en España, Tierra-Firme ú otra, cualquier parte doude no estuviere prohibido, pueda comprar mercaderías fiadas para sí, ni obligarse como principal ni fiador ni por dinero, reduciéndolas á él por haberlo tomado á daño para comprarlas, pena de dos mil pesos ensayados para nuestra real cámara y gastos del consulado, por mitad., y que pague i diez por ciento, horros de todo el dinero que hubiere recibido., para emplear á sus dueños y Do lleve encomienda ni sea creído en los gas

TOMO IV.

tos por su libro ni juramento, y todo se reduzga á los mas bajos precios, que en aquella ocasión hubiere habido.

LEY LXII.

El mismo, Ordenanza 40.

Que los factores empleen todo lo que llevaren de sus

encomenderos conforme d sus memorias.

Los factores empleen en mercaderías toda la plata y oro de sus encomenderos, conforme á sus memorias, y si no lo hicieren, les paguen los géneros que fallaren á los precios mas subidos que valieren al tiempo de entregar lo demás empleado.

LEY LXIII.

Ordenanza 41.

Que losfaclores que fueren á emplear vuelvan en la

primera flota ó navios.

Guando los factores llegaren á España ó á la parte adonde fueren á emplear, si estuvieren para salir ilota ó navios, en que con buena diligencia se puedan despachar y volver, y se volvieren otros factores que con ellos haya,n ido, sean obligados á hacer lo mismo pena de pagar las memorias al precio que valieren, adonde se hubieren de llevar las que los otros factores llevaren ó enviaren, y los encomenderos puedan cobrar de ellos lo que les hubieren dado y los factores lo entreguen sin llevar encomienda, quedando obligados a los daños é intereses.

LEY LXIV.

Ordenanza 42.

Que losfaclores ó compañeros sean obligados d ir d

dar las cuentas donde otorgaren los factorajes ó

compañías.

Los factores ó compañero», que otorgaren factorajes ó compañías, sean obligados á ir á las partes de los otorgamientos á dar cuenta de las mercaderías, oro <5 plata recibido y estar á derecho , aunque sean de otra jurisdicción ante el prior y cónsules de aquel comercio, los cuales puedan dar sus requisitorias para el cumplimiento

LEY LXV.

D. Felipe IV allí, Ordenanza 43.

Que ninguno del comercio, maestre ó dueño de nao

ó recua reciba cosa alguna de criado, factor ó mozo

de tienda, conforme U esta ley, so la pena de ella.

Ordenamos y mandamos que ninguno del comercio, ni maestre 6 dueño de nao ó recua , reciba plata, oro, ni reabs ni mercaderías de criado, factor ni mozo de tienda de persona de la universidad, en que se pueda presumir ocultación ó fraude, pena de quinientos pesos ensayados para nuestra real cámara y consulado por miiad, demas de las penas convencionales del comercio y de los daños que de esto se causaren.

LEY LXVI.

El mismo, Ordenanza 44.

Que ninguno reciba por f.ctor al que lo fuere de

otro sin su constntimiento.

Ninguno pueda recibir por factor para dentro ni fuera de la ciudad, donde residiere el consulado al que lo fuere de otro , si no precediere consentimiento del que le tuviere coucertado ó estuviere despedido, sin cautela, pena de cieo pesos ensayados para nuestra cámara y consulado por iguales partes.

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LEY LXVII.

El emperador D. Carlos en Toledo á 6 de diciembre de 1538.

Que las audiencias de las Indias hagan cumplir d los

factores sus encomiendas; y la casa de contratación,

si se hallaren en estos reinos.

Si constare a nuestras audiencias de las Indias, que algún factor de mercader ú otra persona hubiere recibido de mercader que esté en estos reinos, algunas mercaderías 6 hacienda que le haya enviado, para que la beneficie o cobre deudas por comisión suya, y las hubiere vendido 6 cobrado, le compelan y apremien por todo rigor de derecho, á que envíen en los primeros navios que vengan á estos reinos, todo lo procedido y cobrado por los intereses, que por dos mercaderes fueren tasados por el tiempo de la detención; y si alguno de los tales factores viniere & estos reino», el presidente y jueces de la casa de contratación lo cumpla, ejecute y apremie á que pague con intereses, y haga guardar los contratos y escrituras, llevándolas á debida ejecución en todo y por todo.

LEY LXVIII.

D. Felipe IIT, ordenanza 35 del consulado de Méjico. D. Felipe IV en la 13 del de Lima.

Que en los seguros que se hicieren por el consulado se guarde lo dispuesto por el titulo que de ellos trata.

Ordenamos que haciéndose algunos seguros por los comercios y comerciantes del Perú y Nueva España, se quarde en ellos lo que está dispuesto para el consulado y comercio de Sevilla, por el tit. 3g de este libro, si otra cosa especial no se ordenare.

LEY LXIX.

D. Felipe III, ordenanza 33 del consulado de Méjico.

Que el consuLido de Lima y Méjico pueda sacar para

sus congregaciones lo que fuere necesario de averia,

y se les reciba en cuenta.

Los del consulado de Lima y Méjico puedan sacar para sus congregaciones, hermandades y fiestas devotas, lo que fuere necesario de avería, lo cual se les reciba en cuenta.

LEY LXX.

D. Felipe II y la princesa gobernadora, en Valladolid

a 18 de junio de 1557 El mismo en Toledo á 15 de

marzo de 1561.

Que los mercaderes en las Indias puedan vender sus mercaderías d como pudieren.

Las mercaderías y mantenimientos qae se enviaren y llevaren de estos nuestros reinos á las Indias, se puedan vender en ellas de primera venta, á los precios que los mercaderes quisieren y pudieren, y no les pongan tasa ni precio en ellas, y las puedan sacar y llevar donde qui

sieren, guardando las leyes de este libro; y no habiendo necesidad, en las ciudades y villas donde piiniero llegaren; y asi se guarde, conque los que vendieren por menor , pasen por la postura que en los bastimentos estuviere hecha ó se hiciere para los demás que vendieren en esta forma.

LEY LXXI.

D Carlos II en esta Recopilación.

Que en las Indias no se ponga estanco en lo que se

llevare de estos reinos ni en otra cosa sin licencia

del rey.

i

Ordenamos y mandamos que en las Indias, no ■¡c ponga estanco en los vinos y mercaderías que de estos reinos se llevaren , ni en otra cosa alguna, excepto en los que se hallaren permitidos ó permitieren por nuestra especial licencia, y se guarde la ley 62, titulos 6 de este libro.

LEY LXXII.

D. Felipe 111 en Madrid á 30 de marzo de 1609.

Que entre mercaderes no se hagan escrituras con color de que son de dinero prestado.

Mandamos que no se puedan hacer ni hagan escrituras entre mercaderes, confesando el uno al otro deber la cantidad en que se vendieren algunas mercaderías, por otra tanta que le hubiere prestado, en oro 6 plata, no procediendo la deuda de préstamo, sino de venta y mercaderías, pena de perderlas cantidades que montaren , aplicadas por tercias partes á nuestra cámara, juez y denunciador; y que los escribanos ante quien pasaren y se otorgaren, si supieren 6 entendieren que siendo las escrituras de venta se hacen con título y color de préstamo, incurran en seis años de suspensión de oficio.

LEY LXXIII.

D. Carlos II en esta Recopilación.

Que se pueda contratar sin corredor, y no se contrate en oro en polvo ni en tejuelos.

Sobre que cada uno pueda tratar y contratar por su persona sin corredor, y que no se contrate en las Indias, en oro en polvo ni en tejuelos, se guarde la ley final, titulo 10, y la ley 1, título a4, libro 4

LEY LXXIV.

D. Felipe III, ordenanza 29 del consulado de Méjico. D. Felipe IV en la 46 de Lima.

Que los del comercio de cada consulado guarden estas leyes.

Todos los que en Lima 6 Méjico, trataren y comerciaren en el Pera, Tierra-Firme, Chile, Nueva España y sus provincias, y con estos reinos, sean obligados á guardar las leyes de este titulo; y los inobedientes á los mandatos de su con

salado, incurran en pena de doscientos pesos ensayados, aplicados á nuestra cámara y consalado por mitad, y no gocen de los privilegios de la universidad , ni tengan voto en ella por el tiempo que al prior y consoles pareciere, el cual pasado queden admitidos como los demás.

LEY LXXV.

El mismo allí, Ordenanza 47.

Que en todo lo en estas leyes omiso se guarden las de los consulados de Burgos y Sevilla.

En todo lo que por leyes de este título fuere omiso y no comprendido, se guarden las le- | plirlas.

yes y ordenanzas de los consulados de Burgos y Sevilla.

LEY LXXVI.

El mismo, Ordenanza 48.

Que cada año, después de la elección de prior y cónsules, se lean y juren las leyes de este titulo.

Mandamos que en cada un aíío, un dia después de la elección de prior y cónsules, los escribanos del consulado de Lima y Méjico, lean en ellos las leyes y ordenanzas de este titulo , y todos los que se hallaren presentes jaren de cara

FIN DE LA RECOPILACIÓN DE LEYES DE LAS INDIAS.

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