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res pasaron, residen, (raían y contratan en ella?. y aunque podemos mandar ejecutar tas penas impuesta* por leyes y ordenanzas, Jamo» algunas veres Comisión para que admitan á railiposic ion á los dichos extranjeros en las cantidades que parecieren justas , teniendo atención al beneficio cjile han recibido, y conseguirán de permitirles continuar su asistencia y tratos en las ludias, y qi/fi si no se ajustaren, procedan á la ejecución de las dichas penas. Y porque podría suceder que algunos comprendidos en la comisión tuviesen asentadas plazas de soldados, marineros ó' artilleros, y se quisiesen valer de sus exepciones: Mandamos, que si por esta r.r/.on se quisieren eximir, núes (roscapitanes generales y gobernadores no los admitan ni den lugar á semejante pretensión, ni se embaracen con los jueces ó ministros, antes les den el favor y ayuda que les pidieren y hubieren menester para Ja ejecución, que Nos los damos par inhibidas del conocimiento de estas causas.

LEY XII.

D. Felipe lít Crt Madrid ¡í 2 de diciembre de 1598.

En Ventoiílla á 28 de octubre de 1606. Que los extranjeros no se admitan composición en las Indias sin orden del rey, y sean echados de ellas.

Los vireyes, presidentes y gobernadores, no puedan hacer nLha^an composiciones de extranjeros para estar en las Indias, en ningún Caso ni forma, sin orden especial nai/stra: y provean y ordenen que no teniendo naturalezas, secn echados de ellas sin dispensación ni excepción de personas, y asi lo cumplan precisa c inviolablemente, hacendólos embarcar en los primeros navios, de Suerte que no quede ninguno en aquellas provincias.

LEY XIII.

D. Felipe lí en Madrid á 15 de enero de 1596.

Que en las composiciones se disimule con extranjeros

de esta calidad.

Si á nuestro real servicio conviniere hacer Composición de extrancjros y reducir esto i nuestra gracia y merced, con las calidades que parecieren convenientes: Ordenamos que si habiendo mucho tiempo que pasaron á las Indias nos hubieren servido en los descubrimientos ti alteraciones, y están casados y con hijos y nietos, aun* que íe'igan la calidad de extranjería, se pueda disimular en las dichas composiciones, y se haga alguna ntas comodidad á los que fueren vasallos nuestros, respectivamente a los que no lo fuereo (¿).

LEY XIV.

El mismo allí.

Que las composiciones se hagan Con moderación y conforme d la posibilidad de cada uno.

Respecta de la dificultad que puede haber en las Indias para embarcará los extranjeros pobres y traerlos a estos reinos: Ordenamos que Cuando mandáronlos despachar cédulas generales de composición, los comisarios procedan con to

(1) Siendo casados se les permite conservarse tierra adentro con tal que no puso» de seis en cada pueblo, como por lo respectivo á portugueses está mandado por cédula dada en el campo de Nisa á 29 de julio de 1701.

Aa la templanza y moderación posible, conforme i la posibilidad de cada uno.

LEY XV.

£1 mismo allí. De tos nacidos y criados en esios Reinos, hijos de padres extranjeros. Con los nacidos y criados en estos reinos, hijos de padres extranjeros-y qae hubieren pasado á las Indias sin licencia, cuando mandaremos componer extranjeros, se guarde lo mismo que estuviere ordenado con los que tuvieren naturalezas en ellos ó licencias para contratar en las Indias.

LEY XVI.

El mismo allí.

Que no se compongan clérigos ni mugeres

extranjeras.

Mandamos, que en las comisiones qae diéremos para componer extranjeros, no se comprendan clérigos ni mugeres extranjeras.

LEY XVII.

El misino allí.

Que con los extranjeros que tuvieren licencias litigadas para contratar en las Indias se use de moderación.

Con tes qae tuvieren licencias para tratar y contratar en las Indias, litigadas con el fiscal de nuestro consejo, según la forma de estas leyes aunque en ellas no se declare ser naturales cuando se tratare de composición de extranjeros, se use de mas moderación que con los otros que no estuvieren del todo naturalizados.

LEY XVIII.

D. Felipe 111 en Vaciamadrid á 2 de diciembre

de 159S.

Que las cédulas de composición se entiendan con los que estuvieren; no con los que después entraren en \ las Indias.

Mandarnos, que por las cédulas y comisione* de composición de extranjeros solo se admitan los que estuvieren arraigados y avecindados en la tierra, y que después no se use de ellas; y toilos los extranjeros que lucren de nuevo á aquellas provincias, sean echadas de las ludias guardando lo ordenado.

LEY XIX.

Él mismo en Madrid a 12 de diciembre de 1619.

Que los compuestos legítimamente no se incluyan tn

la prohibición de extranjeros.

Los extranjeros, compuestos en virtud de nuestras cédulas y comisiones por las personas que legítimamente las han de ejecutar: Declaramos, que no se incluyan en la prohibición de extranjeros, estando una vez Compuestos, sino los que sobrevienen y eitán shi orden y licencia nuestra •

LEY XX.

D. Felipe It allí. D. Felipe 111 en el Pardo á 14 di rlicieiubie de 1615.

Que los extranjeros una vez compuestos no se com»

prendan en otras Comisiones , y so amenté edan,

comerciar en sus provincias.

Si los extranjeros se hubieren compuesto en virtud de nuestras co insinúes, no son co.miren di dos en las cédalas que despees se despacharen para e1 mismo efecto; y aunque por esta raso n paedao residir en las Indias, y tratar y contratar en las provincias de su residencia , sea en tal forma que no puedan contratar en España, ni 'os deí Peni en Nueva España , ni loe de Nueva España en el Perú, ni Filipina», sino en las provincias donde residieren , pena de queen ellos ■se ejecutará lo resuelto en la prohibición general , según se contiene en las leyes de este lítala

LEY XXI.

£1 mismo allí á 10 de diciembre de 1618, y a' 12 de

diciembre de 1619.

Que los extranjeros compuestos sean retirados de

los.puertos.

Mandamos «que á los extranjeros compuestos legítimamente se tes pueda dar licencia para estar , vivir y residir en nuestras Indias donde quisieren, y tratar y <conlra¿.ar ,en ellas, sin pasar de lo prohibido, con que no residan en lugares y puertos marítimos, porque .esto se ha de prohibir con graves penas, procurando siempre retirarlos ¡tierra adentro las leguas que pareciere conveniente: y para mas seguridad, los vireyes y gobernadores se procuren informar de la ocupación en que se emplean , y de qué correspondencias «e valen , y con qué personas contratan, para que con esta noticia puedan averiguar si pro-; ceden como.es justa, ó exceden de su obligación.

LEY XXIL

El mismo allí. O, Carias 11 *u .esta Recopilación.

Que los extranjeros -encomenderos m> hayan

menester toinposicio.n.

Ordenamos que no «can molestados los extranjeros encomenderos de indios, cuyas encomiendas se hubieren dado por grandes servicios, ó en casamiento confirmadas por Nos en forma específica.

LEY XXI9I.

D. Felipe II allí.

Que tos extranjeros naturalizados en.es.los Reinos se

puedan componer.

Los extranjeros .que tuvieren naturalezas de estos nuestros reinos, y hubieren pasado á lasln dias sin licencia, ó en caso que la tengan, Laya sido para pasar con mercaderías., y se Jian que ■ dado de asiento en las Indias: Mandamos que se compongan cuando Nos Lo ordenáremos, y se use ron estos de mas moderación que .«orí los otros que no estuvieren naturalizados: y con los susodichos, y los naturales que pasaren sin licencia, se guarden las leyes, y no los permitan desembarcar ni quedar en las Indias.

LEY XXIV.

J~l mismo nllí.

^ue no te compongan los extranjeros fuera de sus

residencias.

Cuando se trata de componer 6 extrañar de las Indias á extranjeros, se embarcan algunos con intento de venir á estos reinos, á emplear ó componerse en Panamá ó Cartagena, ó en otra parte por donde han de pasar, pareciéndolcs que allí se les liará mas conveniencia, porque no haya tanta noticia de sus haciendas: Mandamos

que sucediendo estos rasos, se les notifique en las partes donde residieren y hubieren residido , que no se compongan si no fuere alli, ron apercibimiento, que será en si ninguna la composición que en otra parle hicieren.

LEY XXV.

D Felipe III en Madrid á 28 de marzo de 1620.

Que los extranjeros solteros sean echados de los puertos. ,

Mandamos que los extranjeros solteros que tratan , contratan , y residen en los puertos y lugares de su correspondencia, sean expelidos de las Indias, si no hubieren pasado con licencia de tratar y contratar en los puertos.

LEY XXVI.

D. Felipe II allí á 13 de enero de 1596.

Que sobre los bienes de los extranjeros que st quisieren venir se haga justicia.

Si los extranjeros se resol vieren i venirse d« las Indias á .estos reinos en conformidad de las órdenes, y por haber adquirido la hacienda en aquellos puertos y provincias incurrido en perdimiento de ella : Mandamos ¡i nuestras audiencias, gobernadores y justicias que hagan justicia, y los jueces ordinarios no ejecuten , y otorguen las apelaciones donde hubiere lugar de derecho.

LEY XXVII.

D, Felipe 111 en San Lorenzo ú 14 de agosto de 1620.

Que los nacidos de padres extranjeros en estos Reinos son naturales de ellos.

Declaramos que cualquiera hijo do extranjero nacido en España, es verdaderamente originario y natural de ella. Y man damos que en cu auto a .esto se guarden en las Judias jas leves sin hacer novedad

LEY XXVIII.

D.Felipe II allí, año 1595.

Que declara tos .que son naturales de estos Reinos,

y no se comprenden en las ¿comisiones de

eomposuüon.

Declaramos por *xIránjerns de los reinos de las Indias y de tus cosías, puertos e islas adyacentes para no poder estar ni residir en ellas á los que no fueren naturales de estos nuestros reinos de Castilla, León, Aragón, Valencia, CaNr

laluíia y ¿Navarra , y los de Jas islas de Mallorca y Menorca , por scr.de la corona de Aragón.

D. Felipe 111 en el Pardo a' 14 de diciembre de 1614. D.Carlos 11 en esta Recopilación

Vmandamos que con todos los demás se entiendan y practiquen las composiciones y las penas impuestas si no se efectuaren, y asimismo declaramos por extranjeros á los portugueses.

LEY XXIX.

D. Felipe IV en Madrid á 10 de noviembre de 16.14.

Que no se consienta que los portugueses de la India

traten en Filipinas.

Los de la nación portuguesa qae asisten en la India Oriental, han internado tener trato y comercio con las islas Filipinas, embarazando á los sangleyesel ir á ellas á vender sus mercaderías. V porque sería en grave daño y perjuicio de nuestra real hacienda y hnen gobierno de aquellas islas, y coutra lo que está ordenado por nuestras leyes reales, mandamos al presidente y oidores <1e nuest'-a real audiencia de Manila, que en cuantas ocasiones les constare que se trata de lo susodicho, acudí ti luc^o al remedio: y el fiscal de la dicha audiencia salga á esta causa , y pida todo lo que juzgare conveniente ;'i la utilidad y aumento de nuestra real hacienda , y observancia de lo proveído y ordenado , atento á que le toca por su oficio, y de lo que proveyeren nos vayan siempre dando cuenta.

LEY XXX.

D. Felipe II allí. D. Carlos II en esta Recopilación.

Que ningún extranjero venda mercaderías Jimias

en estos Heinos d pagar en las Indias, ni de ellas se

traiga cosa en su cabeza

Ordenamos y mandamos que ningún extran* jern pueda vender, ni venda mercaderías fiadas a |>ag.tr en las Indias, y que las hayan de pagar en la parte á lugar donde se celebrare la venta, ó adonde se destinare la pafja, como sea dentro de estos nuestros reinos de Castilla, y no en otra forma : y si vendieren mercaderías fiadas en las Indias, las pierdan y se apliquen por tercias partes á nuestra cámara, juez y denunciador: y que no se pueda traer de las ludias ningún oro , plata , perlas, ni demás cosas en cabeza de extranjeros, ni consignado á ellos, y todo lo que viniere de esta calillad se tome por descaminado y perdido, aplicado por tercias partes como dicho es (5).

LEY XXXI.

T). Felipe III en Madrid ;! 2 de octubre de 1608. Y á 25 de diciembre de 161(5. I). Felipe IV en Zaragoza ... i 22 de abril ele 1615 I). Carlos II en esta Recopilación.

Que para tratar y contratar en las Indias, ningún

extranjero sea tenido por natural no teniendo las

calidades (pie esta ley declara.

Para que un extranjero de estos reinos pueda ser tenido por natural en ellos para efecto de tratar y contratar en la* Indias é Islas Occidentales, es nuestra voluntad y mandamos que haya vivido en estos reinos, ó en las Indias por tiempo y espacio de veinte anos continuos: y los diez de ellos teniendo casa y bienes raices, y estando casada con natural ó hija de extranjero, nacida en estos reinos ó en las Indias; con que estos tales no puedan usar ni gozar de este privilegio, si no se hubiere primero declarado por nuestro con nejo real de las Indias, que han cumplido con los requisitos en esta nuestra ley contenidos: para lo cual han de ocurrir al dicho nuestro consejo, con

(5) La última parte de esta ley se mandó guardar r cumplir por cédula dada en San Lorenzo á 25 de octubre de 1760; y que el virey velase su cumplimiento; V l<> misino se previno tu orden de 4 de agosto de 1770. Y por otra real orden de 25 de marzo de l7b'l se bu mandado guardar cu todas sus parles cst;i IfV.

Hay otra real orden de 20 de marzo de 72, en que ¡<e mandó, «pie conforme :i estas leves y cédulas se descamine todo lo que pareciere consignado á extranjeros, revocando la cédula de 69 en la parte que prevenía «que en caso de sospecha de fraude se atienda al informe del consulado de Cádiz, respecto :i qoc no es el ánimo de S. M. se dé campo á procedimientos por tolo sospecha, y á los perjuicios que trie la facilidad con (pie a veces se promueven con dilaciones de malu fe»

la información y diligencias que han de hacer en esta razón ante las audiencias de las provincias donde residieren, si las hubiere con citación de nuestros fiscales, y si fuere en la casa de Sevilla, por lo que loca vecinos de ella , Sanlúcar ú Cádiz, y las demás parles de estos reinos se cite al consulado, para que alegue lo que le convenga , y en estado de sentencia con su parecer, lo reinita al consejo; y no habiendo audiencias, ante el gobernador ó justicia superior, con citación de un fiscal que para ello se nombre; y los jueces ante quien se recibieren las dichas informaciones, han de dar sus pareceres en ellas: y visto en el consejo, habiendo cumplido con lo susodicho, se les mandara dar cédula nuestra de naturaleza, y habiliíacion para poder tratar y contratar en las Indias: y con que asimismo los dichos extianjeros, después de estar habilitados en la forma susodicha , han de tratar solamente con sus caudales propios, y no han de poder cargar las haciendas de otros extranjeros, que no gozaren de semejante privilegio, pena de perdimiento de lo que se contratare en su cabeza , y de perder la naturaleza que se les hubiere dado por usar mal de ella: y con que dentro de treinta dias del en que se le hubiere dado , han de hacer inventario jurado de sus bienes, y presentarle ante la justicia del pueblo don de residieren, para que en todo tiempo conste do la hacienda que teuian cuando empezaron ü contratar en las Indias; y si asi no lo h rieren deatro del dicho tiempo, la licencia que se les diera sea nula y quede revocada , y sean habidos por extranjeros como antes 6).

LEY XXXII.

D. Felipe III en Madrid a 11 de octubre de 1618. T

á 7 de junio de 1620. Que los bienes raices de la ley antes de esta sean cuatro mil ducados, de que conste por escrituras.

Demás de las calidades contenidas en la ley antecedente , ordenamos y declaramos por lo que toca á la de tener bienes raices los extranjero! liara adquirir naturaleza , y facultad de tratar y contrataren las Indias, que sea y se entienda en cantidad de cuatro mil ducados propios, Ó adquiridos por via de hcretici i, donación , compra ó titulo oneroso, de que ha de constar por escrituras auténticas, ventas ó permutaciones perpetuas, y no por informaciones de testigos.

LEY XXX8IÍ.

El mismo allí á 8 de octubre de 1608.

Que no siendo las naturalezas despachadas por el

consejo de Indias, y para tratar en ellas, no

excusen de las penas.

Mancamos que nosiendi las naturalezas despichadas por nuestro consejo de Indias, y con expresa clausula y condición de que los contenidos (Hiedan tratar y contratar en las Indias, no lo puedan hacer . ni se consienta á ningún ex

(6) En conformidad de esla ley y siguiente se lian remitido cédulas de expulsión al gobierno y audiencia de Lima con fecha de 1." de entro de 1750, y se han seguido antes en dicho gobierno, v se han remitido :i España, fie resultas vino i tía cédula al mismo gobierno dada en Uuen-Rttiro a 17 decilubie de 1755, iKindiiudu la cxpulsiuu de «xtiaujuros, y ¡¡uaidaí í.-t.i ley y siguiente*.

tranjero semejante contratación; y que contratando sin la dicha naturaleza, incurran en las penas contenidas en las leyes de este titulo que prohiben este comercio; y para en cuanto al tratar y contratar en las Indias los dichos extranjeros, en virtud de otras naturalezas ó privilegios, que se les hayan concedido ó concedieren, no siendo particulares para lo referido, y despachadas por el dicho nuestro consejo de Indias, las anulamos y derogamos, y damos por ningunas y de ningún valor ni efecto, quedando en su fuerza y vigor para las demás cosas, que conforme á ellas y a derecho pudieren y debieren gozar.

LEY XXXIV.

D. Felipe IV allí á 8 de octubre de 1627.

Que el declarar sobre los requisitos de extranjeros

loca al Consejo, y días audiencias las

informaciones.

El declarar sobre las naturalezas de extranjeros, despacharlas y determinar si han cumplido con los requisitos de las leyes que de esto tratan, toca á nuestro consejo «le Indias; y las informaciones y diligencias, según está ordenado, tocan a nuestras audiencias y casa de contratación

LEY XXXV.

D. Carlos II v la reina gobernadora allí á 28 de abril de 1667. Y a 30 de setiembre de 1670.

Que lar vireyes, audiencias y gobernadores remitan d la casa de contratación todos los extranjeros.

Considerando que no hay prohibición mas repetida que la de pasar á nuestras Indias extranjeros sin nuestra expresa licencia, como siempre se ha ordenado por muchas cédulas y ordenanzas, y que nada importa tanto como ponerlas en ejecución : Tenemos por necesario y conveniente volver á mandar, y mandamos á los vireyes, presidentes y oidores de las audiencias de Lima y Méjico, y á todos los presidentes, audiencias y gobernadores de ambos reinos, que con toda diligencia y cuidado averigüen los extranjeros que hubiere en los distritos de sus gobiernos y jurisdicciones, y á todos aqueüos que no tuvieren licencia dada por Nos , los remitan en la primera ocasión que se ofrezca, registrados á la casa de conlratacion de Sevilla, y ejecuten en ellos las penas impuestas por leyes y ordenanzas, precisa é inviolablemente, poniendo tan particular desvelo y atención, como la materia pide, y guardando sus declaraciones, y nos avisen de haberlo < jecutado.

LEY XXXVI.

D. Felipe IV en Madrid á 22 de diciembre de 1651.

Que no se admitan en los puertos los que fueren con

patentes de apresadores no llevando despacho de la

casa de contratación de Sevilla.

Habiéndose despachado diferentes patentes de apresadores y corsistas,, se ha experimentado que

pasan a las Indias, introducen esclavos negros, y venden las presas y despojos, con otras diferentes mercaderías, defraudando unos y otros nuestros reales derechos: Ordenamos y mandamos, que los presidentes y gobernadores de los puertos no admitan ningunos extranjeros ni personas de otras provincias, aunque sean de príncipe confederado , con quien tengamos amistad y alianza, si no llevaren despacho y registro del presidente y jueces de la casa de conlratacion de Sevilla como está ordenado, sin embargo de que sean vizcaínos ú otros naturales de estos reinos, y asi se guarde sin tolerancia ni disimulación, y nuestros oficiales lo complan por lo que les tocare (7).

LEY XXXVII.

El mismo allí á 18 de marzo de 1652. Y á 20 de marzo

de 1C55.

Que en los puertos de las Indias no se admitan

navios de apresadores y corsistas.

Hemos resuelto por justísimas causas, que se prohiban del todo las licencias de corso, y que en nuestros consejos se cierre totalmente la puer» la á este género de permisiones, y que habiéndose de permitir en algún caso con nuestra especial licencia, precisamente se prevenga en los despachos que se dieren á los apresadores y corsistas, que con ningún pretexto han de poder navegar a nuestras Indias Occidentales, y que por el mismo caso de haber pasado á cualquiera de aquellos puertos, incurran en comiso, y en las demás penas establecidas por leves y ordenanzas de la contratación de las Indias. Y ordenamos á todos nuestros ministros, que ejecuten la resolución referida en todos los navios de corsistas que arribaren á sus puertos con cualquier pretexto que sea , dando los bajeles y mercaderías por de comiso, con las demás penas establecidas por leyes y ordenanzas.

Que á los marineros extranjeros, que sirvieren en Filipinas, no los obliguen á que se compongan, ley 37, íií. 45 de este libro.

(7) En real orden de 20 de enero de 1784 se ordo nó que ningún buque extranjero particular fuese admitido en puerto de A mélica con pretexto blguno, aunque sea el de hospitalidad, y aunque alegue que se va á pique; y que los de guerra sean admitidos allanándose á recibir guardas y el deposito de efectos en almacenes.

Y por cédula de 17 de octubre de 1805 se manda, que en cualquiera arribada de buque de guerra ó mere: ntil, español ó extranjero, deben avisar los gobernadores, intendentes ó gefes de los puertos al gefe superior del reino con la especificación debida, para

3ue le conste y baga el uso que estime conveniente e dichas noticias, obedeciendo sus órdenes sobre la salida ó admisión de dichos buques, sin perjuicio de que podrán los dichos gefes subalternos proceder i poner el mayor cuidado para evitar el contrabando, y formar causas sobre este punto.

TOMO IV.

TOTOLO T3X1TTB T OCHO.

De los fabricadores y calafates, fábricas , y aderezo de los

navios y su arqueamiento.

LEY PRIMERA.

D. Felipe IY en Madrid á 21 de Judio de 1624.

Que en Sevilla haya un maestro mayor de fábricas y carpintería de las armadas y flotas.

Ordenamos y mandamos que haya en Sevilla un maeslro mayor de las obras y fábricas de carpintería de las armadas y ilotas, y de los oficiales , obreros y calafates, á cuyo cuidado se han de hacer las dichas obras, regir y gobernar la gente que en ellas se empleare, de forma que sean firmes, y según el arte de fabricar navios y otros cualesquier bajeles: y como á tal maestro mayor le obedezcan, acaten y cumplan sus órdenes todos los susodichos. Y ordenamos al presidente y jueces de la casa de contratación de Sevilla, generales, almirantes, proveedores y ministros , que le hayan y tengan por tal maestro mayor, y dejen usar y usen con e'l este oficio en todos los aprestos , fábricas y aderezos de na víos de armadas y (l')tas.

LEY II.

D. Felipe 11 allí á 25 de febrero de 1597.

Que d los fabricadores de naos se les el socorro que esta ley declara.

Deseando favorecer y ayudar á los fabricadores de estos nuestros reinos, para que se animen « fabricar muchos navios del arle, perfección y bondad que convenga á los efectos en que han de servir, y especialmente para las armadas y flotas de la carrera de Indias, en que consiste mucha parle de la fuerza y defensa de estos reinos , y la seguridad y acrecen'amientodel comercio de ellosTuvimos por bien de que al socorro que les mandábamos hacer en cantidad de cuatro mil ducados en dinero, se les acrecentase la tercia parte mas de lo que basta entonces se les daba, y que la gozasen en el ínterin que cada uno vendiese el navio por tiempo de tres años, contados desde el día que se botasen al agua en adelante. Por estos motivos y otros convenientes á nuestro real servicio, mandamos á los ministros que tuvieren á su cargo hacer estos ajustamientos y socorros, que á los que se obligaren en forma, y encargaren de fabricar navios del porte, traza , perfección y bondad que deben tener, presten y socorran con lo que después de la dicha orden, hasta ahora se ha acostumbrado, dando ante todas cosas seguridad bastante de que fabricaran los tales navios, y volverán y restituirán la cantidad que recibieren á este efecto luego que vendieren el navio, para cuya fábrica fueron socorridos: y si durante los dichos tres años los vendieren ó dejaren de ser suyos en todo ó en parte, de cualquier forma que rea, se haya de tener y tenga por cumplido el plazo de los tres años.

LEY 111.

D. Felipe II en Madrid á 25 de febrero de 1597. Don Felipe lll allí á 1." de noviembre de 1607.

Que en poder de sus dueños no se puedan embargar navios por tiempo de tres años.

Ordenamos que no se puedan embargar navios en poder de los dueños que los hubieren fabricado para ningún efecto por tiempo de tres años,contados desde el dia que se botaren al agua en adelante. Y mandamos a cualesquier ministros nuestros y otros que tengan poder para ello, que en ninguna forma, ni para ningún efecto de nuestro real servicio, aunque sea de mucha importancia y calidad , embarguen ni puedan embargar á los fabricadores de estos reinos los navios que en ellos hicieren, siendo suyos, por tiempo de los di* chos tres años: y si durante ellos los vendieren, y dejaren de ser suyos en todo ó en parte, ha de cesar esta gracia: y también cesará pasado el dicho tiempo, aunque estén en poder de quien los hubiere fabricado.

LEY IV.

D. Felipe II y la princesa gobernadora en Yalladolid

á 5 de mayo de 1557. El mismo en Madrid á 21 de

marzo de 1572.

Que sobre navios viejos no se hagan obras
sacándolas de sus cimientos.

Porque algunos compran navios viejos, y para navegar á las Indias los sacan de sus cimientos y fabrican sobre ellos muchas obras, haciéndolos mayores por lo menos .el tercio y habiéndoles de acrecentar las velas según el crecimiento, no se hace, de que procede venir a ser zorreros y al tiempo de la tormenta no la sufren, ni pueden sustentar la artillería ni se puede usar de ella y penden h la banda, por las muchas obras que arriba tienen y el poco cimiento de abajo, y en el rio de Sevilla ponen la artillería por su orden para cuando los visitan, y en saliendo al mar fa quitan de adonde estaba, que era el lugar adonde habia de servir y la echan debajo de cubierta, adonde no se puede aprovechar al tiempo de la necesidad, y quitando las jaretas y pavesadas or dar pendor, qnedan los navios desarmados y de forma que otro cualquiera los puede ofender, y es necesario hacer lo susodicho, porque como están sacados de su proporción no pueden sufrir arriba tanta carga. Por lo cual mandamos á los visitadores de navios de la carrera de Indias, que guardando lo que está ordenado, sobre que no se dé visita i navio viejo y que no este para volver, no den lugar á que en los navios que visitaren, se hagan ningunas obras mas de las que fu eren menester y pareciere á los dichos visitado res, y al geueral que con ellos hiciere la visita .

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