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tas, y que las portañuelas, planchas y jaretas (si los navios no anduvieren á sueldo seis meses) se paguen á nuestra costa , y si hubieren servido a sueldo seis meses cumplidos ó nías , sea á costa de los maestres: y si la obra se hiciere a nuestra costa, este'n advertidos de cobrarla madera y materiales que se hubieren puesto , y los maestres lo vuelvan y entreguen, ó paguen su justo valor.

LEY XXVIII.

D. Felipe III en San Lorenzo á 10 de octubre

de 1611.

Que se pague el sueldo de las naos que se eligieren

de armada y flota conforme d su arqueamiento.

Mandamos al presidente y jueces de la casa, que enteramente paguen el sueldo de las naos que recibieren para servir en armadas y (Iotas, según las toneladas que cada una tuviere, conforme á su arqueamiento, y á lo dispuesto por las leyes del título 28 de este libro, y provean que para este efecto se haga con toda justificación.

LEY XXIX.

El emperador D. Carlos y el príncipe gobernador,

Ordenanza 217 de la Casa. D. Curios II cu esta

Recopilación.

Que para la artillería que han de llevar las naos se regule su fornecimicnto, conforme d esta ley.

Para efecto de la artillería y municiones que han de llevar los navios, se entienda de ciento.y veinte toneles, el de hasta ciento y sesenta mas ó menos : y el de doscientos desde ciento y sesenta , hasta doscientos mas ó menos: y el de doscientos y cincuenta des le doscientos y veinte, hasta doscientos y setenta y cinco mas ó meaos: y el de trescientos desde doscientos y setenta hasta trescientos, y de ahí arriba al respecto. Todo lo cual se declara para que se acierte en el fornecitnienio de estos cuatro números de portes de naos, que son ciento y veinte, y doscientos , y doscientos y cincuenta, y trescientos. Y porque hemos ordenado que precisamente hayan de ser las naos de la carrera por lo menos de doscientas toneladas, mandamos que para guarnecerlas se tome indicación , y haga la cuenta conforme al rateo que resultare de esta ley.

LEY XXX.

El emperador D. Carlos y el príncipe gobernador allí. El mismo emperador y la emperatriz . gobernadora, en Madrid á 14 de agesto de 1555. D Felipe II allí á 22 de enero de 1562. Y a 2 de noviembre de 1573. D. Carlos 11 en esta Recopilación.

Regulación de las naos para guarnecerlas conforme d sit porte.

Estuvo ordenado, que para guarnecer y armar los navios de la carrera de Indias se guardase lo dispuesto por las ordenanzas de la casa, en que se daba forma regular de la gente, armas, municiones y artillería que cada uno debía llevar como aquí se contiene.

La nao que fuere de cien toneles, hasta ciento y setenta, que según está declarado, se ha de entender de ciento y cincuenta, lleve la gente, artillería y municiones siguientes.

El maestre y pilotos, con diez y ocho marineros . dos lombarderos, ocho grumetes y dos pages.

Un sacre de bronce de veinte quintales , con treinta pelotas. *

Un falconete de bronce con cincuenta pololas.

Seis piezas de hierro gruesas, que las dos de ellas tiren hierro con cada dos servidores, llevando cada pieza veinte pelotas de hierro y piedra, bien cabalgadas de cepos y batidores , y encavalgadas de ejes y ruedas, y sus picaderas pzra hacer piedras.

Dos versos de hierro de metal, con cada doi servidores, con treinta pelotas para cada uno.

Dos quintales de pólvora para el sacre , uno para el falconete, y seis quintales de pólvora para el de hierro. . .

Doce arcabuces con todos sus aparejos, una arroba de pó.vora para ellos.

Doce ballestas cada una con tres docenas de jaras, y dos cuerdas, y dos a va r, cuerdas.

Dos docenas de picas largas.

Doce docenas de medias picas ó lanzas

Quince docenas de gorguees ó dardos.

Una docena de rodelas. - Una docena de petos.

Veinte morriones.

Y lleve la dicha nao su jareta de proa tí popa , con su pavesada y saeteras , por donde juegue la bercería, arcabucería y ballestería.

La nao de ciento y cincuenta toneles , que se entiende desde doscientos y veinte hasta doscientos y setenta; y asimísmo'se entienda desde doscientos y setenta hasta trescientos y veinte , porque en el aderezo no haya diferencia, ha de llevar lo siguiente: capitán, maestre y piloto: treinta y cinco marineros, seis lombarderos, quince grumetes y cinco pages, media culebrina ó cañón: la media culebrina de treinta á treinta y dos quintales, ó cañón de cuarenta á cuarenta y dos quintales, lo cual baste, aunque sea seis ú ocho menos. ■ '■»•»'

Dos sacres uno de veinte quintales ó de catorce á quince.

Un falconete de doce quintales.

Treinta pelotas para cada pieza , y cincuenta pelotas para el falconete.

Diez lombardas gruesas y pasamuros, que las cuatro de ellas tiren (ierro.

Veinte pelotas para cada tiro de hierro y de piedra;

Veinte y cuatro versos con cada dos servidores , y sus cañas y aderezos necesarios, y treinta pelotas cada verso.

Ocho quintales de pólvora para la media culebrina 6 cañón, y los dos sacres y falconetcs, y diez quíntales de pólvora para los tiros de hierro.

Treinta arcabuces con tres arrobas de pólvora para ello3, y plomo para pelotas y sus aparejos.

Treinta ballestas con tres docenas de jaras para cada una , y dos cuerdas, y dos avancuerdas.

Cuatro docenas de picas largas.

Veinte docenas de medias picas ó lanzas.

Treinta docenas de dardos ó gorguees.

Dos docenas de rodelas.

Veinte y cuatro petos.

Treinta morriones. s

Lleve asimismo la nao dicha su jareta de proa a popa , con su pavesada y sus saeteras , por donde juegue la bercería, arcabucería y ballestería, y sai tajarclingas en las"vergas, y un harpeo en el bauprés con su cadena.

La nao Je doscientos toneles que se entiende según está declarado de ciento y setenta, hasta doscientos y veinte toneles, loque ha de llevar es;

El maestre y el piloto, veinte y ocho marineros, cuatro lombarderos, doce grumetes y cuatro pajes.

Una media culebrina de treinta quintales de bronce.

Un falconete de bronce de hasta doce quintales.

Ocho lombardas de hierro, que las tres tiren hierro , cada una con dos servidores.

Treinta pelotas para la media culebrina.

Treinta pelotas para el sacre.

Cincuenta para el falconete.

Para cada pitia de hierro veinte pelotas de hierro y de piedra.

Diez v ocho versos de hierro 6 metal , cada uno con dos servidores y treinta pelotas.

Seis quintales de pólvora para la inedia culebrina y el sacre y (aleónete y ocho quintales de pólvora para los tiros de hierro.

Veinte arcabuces, con todos sus aparejos y plomo para pelotas, y dos arrobas de pólvora para ellos.

Veinte ballestas, con tres docenas de ja as, para rada una dos cuerdas y dos avancuerdas.

Tres docenas de picas largas.

Quince docenas de medias picas ó lanzas.

Veinte docenas de «lardos ó gorguee*

Diez y ocho rodelas.

Diez y orho petos.

Veinte y rinro morriones.

Lleve asimismo la dicha nao su jarcia de proa 6 popa, con su pavesada y saeteras par donde juegue la bercería, arcabucería y Lalleslería y esta nao lleve sus tajarelingas en las vergas y un harpeo en el bauprés'.

Y asimismo esta ordenado que en los navios de cuatrocientas., y cuatrocientos y cincuenta, y quinientos, y quinienlo; y cincuenta, y seiscientos toneles y de ahí arriba, se crezca 1a gente y artillería necesaria, a' respecto de como se guarneciere v armare la de trescientas y veinte toneles abajo. Y porque asi en el número de la gente de mar y guerra, como en el ijénero de armas, municiones y artillería, y aun en los mismos nombres y términos está innovado, según la milicia marítima que hoy se usa y ha convenido para noticia de la antigüedad expresar lo que se observaba por lo pasado: Ordenamos y mandamos que habiendoge reconocido esta ley y las demás de este título, se guarde y cumpla loque pareciere convenir y ahora se debe guardar, tomando regla c indicación por ellas y los generales y cabos de las armadas y flotas lo hagan guardar y cumplir, y la casa, de contratación procure que no haya falta en cosa alguna, y los visitadores tengan mucha cuenta cou lo referido.

LEY XXXL

0. Felipe 11, Ordenanza 19.

Que cada uno grande lleve sesenta balas de cadena, y al respecto las demás, y las alabardas y lanzones que se declara. \

Cada nao grande lleve sesenta balas de -cadena para la artillería, y las menores cincuenta, y TOMO IV.

«i

las del primer porte cuarenta , y porque los chuzos y medias picas no son de tanto provecho como conviene, se conmuten en alabardas y lanzones de Vizcaya , procurando que sean mas las alabardas y de todos géneros , de forma que las naos grandes lleven dos docenas y las menores docena y media, y las de primer porte una docena.

LEY XXXII.

El mismo, Ordenanza 17.

Que las naos lleven toda la artillería de bronce que

puedan portar, y no viiya persona ninguna sin

armas.

Para seguridad de las naos mcrchantas, conviene que la artillería de hierro se les conmute en lugar de cada dos pasamuros, en un sacre de hierro colado y los versos de hierro en mosquetes, y sobre el número de ellos se les conmuten los arcabuces que solian llevar, y de esta forma lleven las naos grandes cuarenta mosquetes y las menores treinta, y las de menor porte veinte, y no haya ningún género de pasamuros, ni versos de hierro, y asi lo hagan guardar el presidente y jueces de la casa con mucho rigor, procurando que toda la mas artillería de las naos sea de bronce. Y encargamos al juez oficial que fue<c0 al despacho de cada flota, que ordene y disponga los mosquetes, arcabuces y armas que cada navio ha de llevar conforme á esta ley, y i la gente que fuere en cada uno, advirtiendo .1 que ningnn pasajero ni marinero ha de ir sin armas y que se les ha de proveer á todos de municiones, bastimentos, pólvora, plomo y cuerda y lo demás necesario, y asi se ha de ejecutar infaliblemente en su presencia.

LEY XXXII!.

D. Felipe 111 en Vnlladolid .¡ 5 ¿le abril de Ifi05. Que tai naos tengan dos pieíasde artillería de bronce por lo menos, y sean preferidas las que mas tuvieren.

Estando obligado; los dueños y maestres de naos merchantas de la carrera á tener y llevar en ellas la artillería de bronce y fierro seguo se ha ordenado, no lo cumplen y al tiempo de partir las ilotas se hallan algunas naos desapercibidas y con poca artillería y ninguna de bronce. Atento á lo cual mandamos, que las naos para navegar hayan de tener y tengan la artillería que está dispuesto y ordenado, y por lo menos cada una dos piezas de bronce y sin esta calidad no se de visita ú ninguna nao, y que el dueño ó maestre no las puedan vender ea estos reinos ni en las Indias, si no fuere á dueño de nao de la misma «arrera, y el comprador se obligue á lo mismo, y siendo en estos reinos, se baga con participación del presidente y jueces de la casa, .de que se lome razón; y si la venta se hiciere en las Indias se dé cuenta al general, para que la artillería no se reduzga y venga á menos, si no fuere por algún naufragio ó reventar. Y es nuestra voluntad, que la nao en que hubiere mas artillería de bronce no siendo de las prohibidas, prefiera á las otras en la visita para navegaren flotas.

LEY XXXIV.

El mismo en Madrid á 15 de febrero de 1608.

Que cada nao de hunduras lleve ocho piezas de

bronce y ocho arlilleros.

Cada ana de las dos naos de la contratación

I 2

de Honduras, lleve precisamente ocho piezas de artillería de bronce y odio artilleros que las manejen, para que vayan con la defensa y seguridad necesaria, salvo lo que se asentare por a'vería.

LEY XXXV,

El emperador I>. Carlos cu Palemfia ;> 28 de setiembre

de 1531 Orde»;m*fl2.

Qué los navio» lleven las armas que conforme d su

porte deben, y los visitadores las Visiten.

Lo* maestres lleven toda la artillería, pelotas, pólvora, alabardas, municiones J las demás arma» que fueren menester, según la gente y buque del navio, y los jueces de la casa al tiempo que dieren la licencia lo dejaren en ella , y el que fuere a visitar el navio, lo reconozca y vea si se Cumple.

LEV XXXVI,

El eiríperadar D. Carlos y el príncipe gobernador, Ordenanza 217 de la Casa.

Que la artillería Vaya puesta adonde el visitador1 señalare.

La artillería de la* naos fia de ir puesta y repartida en los logares adonde el visitador señalare en la primera visita antes de recibir la Carga.

LEY XXXVII,

Los mismos allí, Ordenanza 2l7.

Que tas naos lleven la artillería, municiones y pertrechos aprestados y prevenidos.

Toda (a artillería lia de ir bien encaramada, con sus cepos y batidores, eje* y ruedas, y cañas, y en las portañuelas sus puertas con goznes y argollas para levantarlas y hacerlas fuertes de adentro; y para la artillería de bronce sus cucharas, cargadores, limpiadores y lanadas, plomo y moldes para pelotas, dados de hierro y todo lo neee sario al uso y manejo de ella, y las municiones, armas y pertrechos con toda prevención y tan bien dispuesto, que en cualquier accidente se pueda usar sin embarazo ni turbación.

LEY XXXVIII.

Los mismos allí.

Qué ninguna nao Vaya d las Indias sino conformé d

lo ordenado por tas leyes de ote titulo, y so las

penas de esta.

Ningún maestre dueño, ni piloto de navio Salga con el para las Indias, sino fuere del porte y llevare la gente, artillería, armas y municiones, que está ordenado por vista del visitador, pena de que si fuere dueño del navio le pierda y se divida el precio entre nuestra cámara, juez ó jueces que 1o sentenciaren y el denunciador; y si fuere maestre y no dueño del navio incurra en pena de trescientos ducados, aplicados en la mismi forma y en dos años de privación por la primera vez, y por la segunda perpetuamente. Y mandamos que los maestres de las dichas naos traigan fé firmada de escribano pdbliro.de haber manifestado ante nuestros oficiales de las ludias la "rute, artillería y municiones que son obliga dos i llevar y no lo haciendo, incurran en la misma pena.

LEY XXXIX.

D. Felipe IV en Madrid » 0de julio de 1630. Que rta se admita nao para las Indias, ni se te de visita no teniendo la artillería, armas y municiones que estd dispuesto:

Mandamos que todas las naos de armada y merchante , navios sueltos y de aviso y otros cualesquier, no puedan salir de estos reinos y navegar á las Indias sin llevar la artillería , armas y municiones que por estas leyes está ordenado; y lo contrario haciendo , incurran los transgresores en las penas alli contenidas, y en las demás que pareciere a los de nuestro consejo de Indias. ¥ para que estose cumpla con efecto y cesen los daños que pueden resultar, ordenamos al presidente y jueces de la casa y juez de Indias, si corriere el juzgado de Cádiz , que no admitan ni den registro ni risita á ninguna nao para Indias , si primero no les constare que tienen para llevar (a dicha artillería, armas y municiones; y que antes de salir á navegar las visiten y reconozcan, y sí hallaren que no han cumplido los dueños y maestres con la obligación que eo esta parte tienen, las excluyan, como les encargamos que lo hagan, pues conviene que en caso tan considerable é importante, no haya disima. laciones; y si no lo hicieren, nos tendremos por deservido, y mandaremos proveer en el caso lo que convenga. Y asimismo ordenamos á nuestros jueces letrados de la dicha casa, que en las residencias que tomaren de vuelta de viage á los dueños y maestres de las dichas naos, les hagan cargo particular de lo que á esto toca , y que asi ;( ellos, como á otras cualesqoier personas comprendidas en la omisión y descuido que constare , condenen en las penas, que por no lo can» plir enteramente hubieren incurrido.

LEY XL.

D. Felipe III allí á 31 de marzo de 1607.

Que en cada galeón de armada vaya solo un capitán

de infantería que lo sea de la gente de mar.

En cada uno de los galeones y navios de armada de la guarda de la carrera de Indias, ha de haber un capitán y no mas que sea de infantería, y también del galeón ó navio en que se embarcare, y de la gente de mar y guerra de el , para que una y otra se gobiernen por sola una cabeza , y no se provean , nombren ni admitan capitanes de mar, distintos de los de infantería.

LEY XLI.

D. Felipe IV allí á 2 de mayo de 1631. Que d los galeones se les de la gente que les perteneciere, conforme d sus portes.

Ordenamos que á los galeones y pataches de la armada y Ilotas se les dé la gente que les pertenece según los portes , á razón de veinte y cinco infantes y diez y ocho marineros por cada cien toneladas.

LEY XLII.

D Felipe II en Lisboa tí 20 de enero de 1581,

Ordenanza 15.

Que en cada capitana y afmiranta de flotas vayan

vieif Marineros. y lleven cien mosquetes.

Porque vayan con mas fuerza las naos capitana v alinirauU de flotas, conviene que lleve cada ana cien marineros, y tos grumetes salgan del número de los soldadas, porque mientras mas número de Reate de juar llevan , «e lia experimentado que van mejor armadas , y se deOeoden y ofenden al enemigo. Y mandamos .que la casa de Sevilla y jaez que fuere al despacho , no admitan en el número, sino á los que realmente fueren in«riueros útiles y que sepan gobernar, porque de lo contrario nos daremos por deservido, y mandaremos hacer ejemplar demostración, y asimismo provean que lleven en cada capitana y almiranta cien mosquetes, para que usen de ellos los marineros , porqué son de macho provecho para pelear, y cien balas de cadena y cuatro docenas de alabardas , excasando los chazos y medias picas.

LEY XLIII.

D Felipe II, Ordenanza 20.

Qat en-eada galeón vaya un armero que sea natural de estos Reinos en plata de marinero.

En cada nao.de armada ha de ir un armero en plaza de marinero, que solamente se ocupe en tener limpias las armas, para que en cualquier tiempo se pueda usar de ellas, y por ninguna causa ni razón se reciba en esta plaza al qae verdaderamente no fuere armero, y obligúesele á que lleve todas sus berra mientas. Y mandamos que precisamente sea uataral de estos reinos.

LEY XLIV.

El mismo. Ordenanza 2.1 de Tintas de 1582.

Que tos pasajeros y criados que fueran /en la armada

lleven sus arcabuces y munición.

Todos los pasaderos .que fueren y .vinieren en las armadas y flotas, y sus criados, es nuestra voluntad y mandamos que lleven y traigan arcabucea con sus aderezos y municiones, y.el presidente y jueces de la casa tengan de ordenarlo mucho cuidado; y el juez que fuere al despacho, visite todas las naos á la salida, y no lo cometa á otro, haciendo .que asi se cumpla p ecisamen'c, y sin falta ninguna; y por lo que loca á la venida de las Indias á estos reinos, liaban lo mismo los generales de Jas armadas y Ilutas.

LEY XLV.

D. Felipe 1Y en «consulta de .23 de noviembre

de 4651.

Que en el alcdsar de Sevilla Maya sala de armas para

proveer las flotas y armadas de las Indias.

Por haber manifestado la experiencia cuánto se aventura en que las armas necesarias para ias armadas y flotas de la* Indias y presidios de ellas, no estén prontas para las ocasiones que -se ofrecieren : Mandamos que en la ciudad de Sevilla, demás de la sala de armas que hay allí, haya otra en los alcázares, de donde se puedan proveer sin dilación las que fueren menester para armadas, flotas y presidios, pagando su costo y costas.

LEY XLVI.

D. Felipe 111 en ValUdoJid á 11 de noviembre de 1605.

Que en cada capitana.y almiranta vaya un buzo. Mandamos que en la capitana de cada flota

vaya un buzo y otro en la almiranta, porque son muy necesarios en la navegación para los casos fortuitos y accidentes del mar.

LEY XLVII.

El mismo en Madrid A 17 de marzo de 1608.

Que en cada galeón vayan dos carpinteros y dos

cala/ates.

Conviene que en cada galeón vayan dos oficiales <de carpintería de ribera., y otros dos de calafatería que sepan bien y sean diestros en sus oficios, para «que sien el mar se desaparejare, lo puedan aprestar con brevedad ; y es muy importante también para los aderezos, obras y carenas que se hubieren de hacer y dar en las Indias, porque hay pocos y caros oficiales en ellas. Y mandamos que asi se guarde precisamente.

LEY XLVIII.

D. Felipe III allí á 21 de marzo de 1608.

Que para los galeones se puedan recibir trompetas ■extranjeros, ¿orno je ordena.

Ordenamos que los trompetas de la armada y flotas sean españoles y naturales de estos reinos, y no personas prohibidas de pasar á las ludias; y si no se hallaren, se puedan recibir extranjeros, con advertencia que sean de las naciones que menos inconveniente tuvieren , obligándose los capitanes á volverlos y no dejarlos saltar en tierra , y quedarse en las Indias y reconocer Jos fuertes y castillos de los puertos.

LEY XLIX.

D. Felíp.e í I allí .a' 8 de diciembre de 1595.

Que en la armada haya medico y cirujano con el

mismo salario y d nombramiento del general.

En la armada ha de haber .un médico que atienda á 1a buena cura de Us.enfermos de ella, procurando que sea persona de .cuyas letras , experiencia y buenas partes, se pueda confiar que podrá ser de mucho provecho en la armada; y un cirujano mayor entendido y .ejercitado en su arte, y ambos Lleven un .mismo salario, y sean á nombramiento del general.

LEY L.

O. Felipe 11 y Ja princesa .gobernadora en Valladolid

Á 29 de julio, y á 9 de setiembre de 1556.

Que haya boticario en la armada, y se le socorra para medicinas.

También *aya en la armada un bolicario que ,Ueve buen recaudo de medicinas, y las dé á quien las hubiere menester por sus dineros 6 i cuenta de sus sueldo, que los enfermos hubieren de gozar; y h:ígasele el socorro .que pareciere necesario .para .quc.se provea de medicinas, dando seguridad de pagarlo al tiempo que se concertare, y nómbrele el general.

LEY IX

D. Felipe III en Madrid a' 15 de noviembre de 1616.

Que d los hermanos del hospital que fueren en ..armada ó flota se les de'lo que se declara.

A los .hermanos del hospital que fueren .en armadas y flotas, y se hubieren de embarcar en las naos de ellas , se den tres camisas, dos pares de calzones, dos jubones, dos pares.de media'', oíros dos de zapatas, ana túnica, un hábijo, y otras cosas necesarias por menor , previniendo que no se queden en las Indias.

LEY LII.

D. Callos 11 en esta Recopilación.

De oíros oficiales y personas que ha de llevar la armada ó flota.

Han de ir también en la armada ó flota maestros mayores ele carpintería y calafateria, con tramaeslres, guardianes, buzos, carpinteros, calafates, toneleros, alguaciles deagaa, despenseros y barberos , como está ordenado , todos con nombramiento de los generales; y asimismo nombren cuatro sugetos que se vayan actuando en las cosas del mar, con título de gentiles-hombres en la dicha armada, y hayan el sueldo que se acostumbra.

. LEY Lili.

D. Felipe 11 en Madrid á 8 de diciembre da 1593.

Que el capellán de la capitana sea persona suficiente,

y tenga doblado sueldo que los demás, y los nombre

el general.

Porque conviene que el capellán de la capitana, donde hade ir el general, sea sacerdote en quien concurran las partes y calidades necesarias, para que tenga cargo y cuidado especial de que los capellanes de la armada hagan bien su ministerio, cuiden del regalo y cura de los enfermos que hubiere en sus navios, y cumplan con las obligaciones que tienen: Mandamos que el general los nombre, y particularmente en la capitana, á un sacerdote, cual convenga y le encargue todo lo sobredicho, al cual se le dará el sueldo doblado del que suelen ganar los demás capellanes de la armada , del dinero que se proveyere por cuenta de averia ó caudal de provisiones.

LEY LIV.

El mismo en Lisboa « 10 de febrero de 1582. Don Felipe IV en M-idrid á 12 de noviembre de 1654.

Que un mes antes que las armadas y flotas se partan, asistan en loa puertos, religiosos que LOttflesen la

senté, y ninguno se pueda embarcar sin haber

b ' confesado y comulgado.

Conviene procurar que la gente de mar y guerra de armadas, flotas y los demás navios que van á las Indias , confiesen y comulguen y vivan cristianamente Y porque el medio mas durable es que se encargue a los prelados de las Ordenes de Santo Domingo, San Francisco, San Agustín y Compañía de Jesús de las ciudades de Sevilla , Jerez y Sanlúcar, provean de religiosos , para que veinte ó treinta dias antes de la partida de las armadas y flotas, comunicando e con el presidente de la casa de contratación , ó con el juez mas antiguo de ella, se Halen los religiosos que parecieren necesarios, conforme al número de naos y (;eiile de mar y guerra : y que estos religiosos asistan en los puertos de Sanlúcar ó Cádiz, y sean letrados y predicadores , para que los dias de fiest3 prediquen y doctrinen: y todo «I tiempo que allí estuvieren confiesen y comulguen á toda la dicha gen

te , y les den testimonio tan cierto, y con tal advertencia, que en el no se pueda hacer fraude, y ninguno se excuse de esta obligación por ninguna causa ,y cumpla alli confesando y comulgando; y al que no llevare dicho testimonio, y le presentare ante el general de la armada, ó Ilota , ó juez oficial que asistiere al despacho, no se le baga paga ni gane sueldo, y á todos obliguen á que cumplan esta obligación ; y á los que no la cumplieren , por no dar lugar el tiempo ú otros respetos , demás de no ganar ni llevar sueldo, no se les dé ración , si no fuere desde el día que mostraren haber cumplido alli ó en cualquiera de los puertos del vi.je con lo susodicho. Y mandamos al presidente y jaeces de la casa , que irrimisiblemente hagan guardar esU ley, dando copia de ella á los religiosos que fueren á las Indias, pues siempre pasan muchos, y se repartan por todos los navios, de forma que en ninguno deie de ir algún religioso con cargo de que en el viaje y en todas los puertos administren los santos Sacramentos á la gente de mar y guerra y pasajeros , sin genero de descuido, en estos reinos, ni en el discurso de los viajes, ni en la asistencia en las Indias. Y encargamos a los dichos prelados, que provean de religiosos, letrados, ejemplares y virtuosos, cnanto para tan santa y necesaria obra se requiere, considerando cuanto Dios nuestro Señor ha de ser servido con los buenos efectos de esla doctrina , porque demás de cumplir el precepto de la santa Iglesia, que á todos obliga , se excusarán muchas ofensas ¡i su Divina JMageslad , que se acostumbra cometer en navegación tan larga y sujeta á glandes peligros. Y porque á los religiosos que fueren á emplearse en estos loables ejercicios, se les ha de dar lo necesario á su sustento el tiempo que en ellos se ocuparen, ordenamos que la rosta se sup'a de las condenaciones que se hicieren a los inobedientes, y que se apliquen á este fin las demás que se pudiere y fuere necesario. Y mandamos al virey de la Nueva Espaíla y al presidente y oidores de nuestras audiencias reales de Tierra-Firme é Isla Española, y á los gobernadores de Cartagena, Honduras y la Habana, que guarden y cumplan lo contenido en esta nuestra ley por lo que les tocare en los puertos de su cargo, advirtiendo que descargamos nuestra conciencia en el descargo de las suyas. Y porque conviene y es nuestra deliberada voluntad que se guarde precisamente, no solo en las embarcaciones que se hacen en España en armadas, flotas y navios, sino en los puertos de las Indias, armadas y navios sueltos en los mares del Norte y Sur y carrera de las Islas Filipinas, y otras cualesquicr partes de nuestras liulits Occidentales, Islas y Tierra-Firme del mar Occéano: Ordenamos que lo mismo se entienda con los pasajeros y olías cualesquier personas que se embíircaien; y si no constare haber cumplido con la obligación referida de haber confesado y comulgado, no se les permita entrar en los dichos navios ni se les dé pasaje en illos, y esto se observe asi sin excepción de personas, supuesto que las de m s calificación, dignidad y autoridad, tienen mas obligación de ajustarse á estos preceptor, por sus personas y buen ejnnplí) de los domas.

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