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LEY LV.

El emperador D. Carlos en Granada á 19 de octubre de 1526. El príncipe gobernador, Ordenanza 21/ de la Cas». D. Felipe 11 en Madrid á 16 de julio, capítulo l • Y á 12 <le octubre de 1561. En Aranjuez ¡i 18 de octubre de 1561, capítulo 11. En el Pardo á 21 de diciembre de 1575. En Aran juez i 18 de octubre de 1571. En Midriil a 21 de enero de 1575. Y á 17 de enero de 1591. Ordenanza 1.* O. Felipe IV en Madrid á 19 de diciembre de 1626.

Que ningún navio pueda ir d las Indias ni venir de

ellas sino en conserva de /Iota, so las penas de

esta ley.

Mandamos que no pueda ir ni vaya á las In días é Islas adyacentes, ni venir de ellas á estos reinos ningún navio suelto con mercaderías ni otra cosa, ni carga, de ningún género ó calidad quesea, para venderlo en aquellas partes ti otro ningún efecto,ni en él se (raiga de allá oro,plata, perlas ni otras mercaderías , ni géneros de cualquier calidad, con registro ni sin él, si no fuere con licencia nuestra , y expresa y especial revocación de esta ley, pena de que el navio ó navios que fueren 6 vinieren sin las flotas ó armadas, ó sin la dicha licencia , se tomen por perdidos, con todo lo que en ellos se llevare ó trajere cou la artillería, armas, municiones y pertrechos en cualquiera de los puertos de estos reinos, Indias é Islas donde aportaren de ida ú vuelta, y los maes tres y pilotos de los dichos navios, incurran en perdimiento de todos sus bienes. Y ordenamos que los dichos navios, armas y municiones, que en ellos se hallaren , se apliquen , y ^ioi desJe luego lo aplicamos para provisión de nuestras armadas; y que la demás hacienda se reparta por tercias parles á nuestra cámara, juez y denunciador, con que sino hubiere denunciador sean las dos partes para el juez c|ue hiciere y condenare el descamino, menos lo que pareciere á

de Sevilla, que habiendo acabado el viaje las naos de armada, y capilanas, y almirantas de Hola fenezcan las cuentas, y hagan pagar á sus dueños lo que se les debiere de sueldos , sin esperar otra urden ni cédula nuestra.

LEY LVII.

El mismo en Madrid á 17 de enero de 1591. D. Felipe 111 en 27 de noviembre de 1607. D. Felipe IV en

Madrid á 11 de abril de 1653. Que las dudas que se ofrecieren tocantes d la armada las resuelvan el presidente y jueces de la casa, y el general y oficiales i/uc se declara.

Porque en el despacho de la armada de galeones se suelen ofrecer algunas dudas y dificultades, que no están resuellas y prevenidas en las órdenes dadas, y si r ntretanto que se Ros da cuenta de ellas, y se responde se suspendiese la ejecución, se dilataría mucho el despacho , y resultarían inconvenientes considerables: Mandamos que cuando se ofrecieren tales dudas y dificultades en lo que toca al despacho de la armada , las puedan resolver y determinar el prosidenle y jueces de la casa de contratación, y el capitán general , almirante, veedor, contador y pruveedor de la dicha armada los que de ellos se hallaren juntos, con que no sean menos de cuatro, y que se cumpla y ejecute lo que asi les pareciere y resolvieren, entretanto que habiéndonos dado cuenta de ello, lo mandaremos aprobar ó proveer cosa en contrario; y si esto sucediere en parle donde se hallaren el prior y cónsules de los cargadores de Sevilla ó alguno de ellos, concurran también los susodichos.

LEY LVIII.

D. Felipe 111 allí á 31 de diciembre de 1608. Y á 13 y i 28 de enero de 1609.

Qut en las juntas que se hicieren en Sevilla para

nuestro consejo, que se debe moderar; y de- cosas de armada se guarde en los lugares la orden

mas de las penas aqui contenidas, los dichos maestres y pilotos sean condenados en diez años de galeras al remo y privación perpetua de sus oficios, para que de allí adelante no los puedan usar ni ejercer, pena de la vida. Y porque en el cumplimiento de lo contenido en esta nuestra ley consiste loda la importancia, bien y seguridad de las armadas y flotss, y del comercio universal, y la extirpación de los cosarios: Mandamos que cualesquier jueces y justicias de estos reinos, Indias é Islas, á c^a noticia primero llegare el quebrantamiento de lo contenido en esta ley ejeculen las penasen ella contenidas, y ninguno sea osado á alterar, dispensar, ni arbitrar en todo ó en parle , pena de privación de lodo oficio público y perdimiento de la mitad de *a$ bienes, aplicados en la forma susodicha. Y por justas consideraciones ordenamos, que esta prohibición no se entienda en cuanto á los navios que vienen de Santo Domingo y Puerlo-llico, porque en cuanto k estos tenemos dada la forma que se ha de guardar, para que vengan con la seguridad conveniente, por la ley 26, til. ¿a de este libro.

LEY LVI.

D. Felipe II en Sao Lorenzo á 6 de julio de 1591. Q/.e acabado el yitje, se pague el sueldo de las naos sin esperar otra ói <len. Ordenamos a| presidente y jueces de ¡a casa TOMO IV.

que esta ley declara. En las juntas que se hicieren en la ciudad de Sevilla para negocios de la avería y despacho de las armadas y (Iotas, mandamos que tenga el mejor logar el presidente de la casa de contratación, y después de él el capitán general de la armada, y luego los jueces, oficiales y letrados, por sus antigüedades, y el fiscal de la dicha casa consecutivamente, y después 'os generales de las flotas, veedor, contador y proveedor de la armada, y luego el prior y cónsules. Y ordenamos que en las dichas juntas no haya cabeceras y se atienten a. dos coros: en el de la mano derecha tenga el primer lagar el presid< nte de la casa, y en el de la izquierda el general de la armada, y lodos los demás ó l<ts que de ellos concurrieren, se asienten consecutivamente , alternándose al uno y otro lado como van referidos.

LEY LIX.

El mismo en el Pardo a 5 de febrero de 1612.

Que d falla de presidente preceda el juez que pudiere preceder en el tribunal déla casa.

Si en las juntas referidas en las leyes antecedentes fallare el presidenle de la casa, declaramos que toca la precedencia al que tuviere el primer lugar y asiento en el tribunal de la rasa, y luego al capitán general de la armada . siguiendo con los demás lo orc'enado. i3

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Si por los asientos <le la averia se diere facultad al consulado de Sevilla para que nombre proveedor, y concurriere en las juntas ron quien le hubiere nombrado, nuncj preceda al nouibrador.

LEY LXI.

D. Felipe IV en Madrid A 2 de marzo de 1631.

Que las residencias de la armada y flotas se tomen

en forma de visita.

Habiéndose reconocido que en la observan cia de lo ordenado para la navegación de las lndhs, ha habido poca puntualidad, y cuantos ¡ncanrenientes resultan de la taita de cuidado en su ejecución, llegando á gr»ve desorden; y que los jueces y ininUtros á quien toca el remedio y castigo, se excusan de que al tiempo de averiguar las culpas no hallan quien se at.eva i deponer, por el temor del peligro que corren sus vidas y honras: Establecemoi y mandamos, que para mas (Vil averiguación de los dichos delitos, asi como hasta ahora se ha acostumbrado tomar residencia a los generales, almirantes, capitanes, maestres v demás oficiales y gente de las arma das y Rotas de la carrera de ludias, contenidos en la ley 6, título i5 de este libro, eu la forma ordinaria se les tomen y actúen este juicio por vía de visita, haciendo residencia personal por termino de sesenta días , según se ordena pur la ley i3o del mismo titulo, y que en la dicha forma de vista los jueces á quien se cometiere , procedan en la averiguaron de las culpas y delitos que resultaren contra los referidos , haciendo las preguntas con este nombre de visita , y que los testigos se examinen , conforme á los interrogatorios que se hicieren ó noticia que se tuviere de los casos y delitos: y hechos los cargos de esta suerte, se darán ¡í los visitados con todas las circunstancias muy substancialmenle, para que se puedan descargar sin darles los nombres de los testigos, y se les admitirán sus descargos con ter mino conveniente para ellos , y estando conclusos para sententenciarlos, sentencien en primera instancia como á cada uno tocare, y luego remí tan la visita á nuestro real consejo de las Indias, con relación particular firmada de sus nombres y del escribano de la comisión, en que se declare lo que hubiere resultado, y testigos que hubieren depuesto, y á cuantas hojas y número esta cada cosa , para que se vean y determinen en la segunda instancia: y lo que en el dicho consejo se determinare, se llevará á debida ejecución, y no será necesario consultárnoslo, si no fuere en los casos que al dicho consejo parecieren dignos de que Nos lo sepamos, y tengamos entendido de la forma que se hacia en las residencias: y asi se harán las comisiones que se dieren á los jueces que hubieren de conocer de estas visitas. Jgu consulta de ocho de julio de mil y sciscientos y odio, se propuso d S. M.por el canse- \

jo lo; inconvenientes que tenia el dar licencia ci navios y urcas extranjeras para navegar á las Indias en compañía de flota*. Y S. M. se sirvo de responder: Asi lo tenga entendido , y extúsense por todas vías estas licencias. Auto 27.

En consulta de diez y siete de marzo de mil
seiscientos y doce, respondiendo el marques
de Salinas , como presidente del consejo de
Indias á una orden de S- M. del diez del di-
cho mes, en que mandó se le avisase , qué
conveniencias oblij-ban al consejo á embara-
zarse en la elección de las naos mereh<mtas
para la<¡ flotas , dejándolas de remitir, como
solía d la casa de contratación de Sevilla:
Propaso que por la diminución del comercio
de las ludias se acordó que se limitasen bis
toneladas para cada flota , tusándolas coii-
fvme á la necesidad que hubiese de merca-
derías: y porque con esto le quedó mano á
la casa para hacer elección de! número de
naos que hubiesen de ir: y porque de. esta
facultad resultaron quejas de los interesados,
;/ para satisfacerse de lo que pasaba, y des-
agraviar algunos se ocupaba runcho tiempo:
Pareció que estos y otros inconvenientes se
evitaban, ordenando que la casa enviase, re-
lación de los navios que hubiese en el Ii:o de
Sevilla , con sus calidades, porte y antigüe-
did, pa> a hacer el consejo la elección, con-
forme al derecho de rada uní, lo cual se ha-
bia continuado tres ailos, y que esta era la
consideración con que el consejo Y junta da
guerra procedían en esto. Y S. M. res-
pondió: Quedo advertido de esto. Auto 3f5.
S. M- Por decreto firmado del duque de Lerma,
en palacio á veinte y dos de marzo de mil
seiscientos y trece, habiendo sido informa-
do de los dailos qie resultaban de que con-
traviniendo á las Ordenanzas antiguas, s*
permitiese navegar á las ludias navios ex-
tranjeros, resolvió que se. observe puntual-
mente lo dispuesto cerca de esto por las or-
denanzas de la casa de contratación, y las
de fábricas de. naviis del año de 567 con tan-
to acuerdo. Y mandó que fuesen amparados,
y prefiriesen en aquella conformidad los fa-
bricadores naturales de estos reinos y sus na-
vios , y por ningún caso se excediese de las
dichas ordenanzas, por los inconvenientes y
darlos que. han resultado de admitir extranje-
ros en la navegación de la carrera de In-
dias. Auto 39.
S. M. por decreto señalado de su real mano
en Madrid « 3 de junio de lfj'26 , mandó que
en cada flota de las que van « ¡as Indias, se
visita á una nao de las personas á quien
se hubiere ofrecido por algnnrs considera-
ciones, no obstante que no te tenga las cali-
dades que pide la ordenanza , siendo la nao
suficiente, y que en esta conformidad se eje.
cuten las órdenes que diere S. »W* Auto 64.

TITULO TREINTA Y UNO.

Del aforamiento y fletes.

LEY PUniEUA.

El emperador D. Carlos y el principe gobernudo!-.

Ordenanza 131 de la Casa. Véase la ley 6 de esle

titulo al Gn.

Que el aforamiento de las toneladas se haga conforme a ata ley.

Ordonainos y mandamos, que el aforamiento de las toneladas que lian de llevar las naos de la carrera de las Indias, se ha¿a como en esta ley se dispone.

i Botas, cinco en tres toneladas.

3 Pipas, dos hagan una tonelada.

3 Caja de nueve palmos en largo y cuatro en ancho y tres de alto, hagan tres cuartos de tone- , lada, siendo el palmo de cuatro en vara. I

4 Cajas de ocho palmos de largo y tres de alto y tres en ancho, hagan á dos tercios de tonelada.

5 Cajas de siete palmos y dos y medio en ancho, y dos y medio de alio, cada caja haga media tonelada.

6 Cajas de seis palmos de largo, y dos en ancho y dos de alto, cuatro hagan una tonelada.

7 Cajas de cinco palmos y medio de largo, y dos en ancho, y dos de alto, cuatro hagan una tonelada.

8 Fardos de tres panos cada uno, que tenga cada paño veinte y cuatro varas arriba, cuatro bajan una tonelada.

9 Fardos de cada dos paños, hagan seis una tonelada.

io Fardos de angeo, que son asi como vienen de Francia, seis hagan una tonelada: y si se hicie ren acá mayores ó menores al respecto: y si sou cinco enserados culeros, una tonelada llevando cada fardo un serón.

it Hierro en plancha y vergajon, veinte y dos quintales y medio hagan una tonelada.

la Hierro labrado, vendo en barriles quintaleños de fuera, dos barriles por una tonelada y si en otra cosa, al respecto de los barriles quinta leños.

13 Barriles de cualquier manera, de fruta ú otra cosa siendo quintaleños, quince en una tonelada: y medios cuartos ocho: y ocho cuartos grandes de los que traen de Santo Domingo llenos dos tonelada".

14. Barriles pequeño-; de aceituna de á tres almudes, cuarenta una tonelada , y asi de los que tuvieren mas ó menos al respecto.

i5 Botijas de vinagre y botijas de arroba y media de vinagre enseradas, cincuenta y seis arrobas en una tonelada.

16 Ochenta arrobas de aceite en botijas de anoba, y media arroba, cuarenta una tonelada.

17 botijas de las que llevan al Perú vacias, de arroba y cuarta, cincuenta una tonelada: y si fueren l'enas cuarenta y seis: y si fueren mayores (í minores al respecto.

18 Jarros de miel de azumbre, trescientos y cincuenta una tonelada.

19 I.nza, lebrillos, diez vasos una tonelada: loza menuda, platos y escudillas, ciento y veinte vasos una tonelada.

30 Jarros \acios, cincuenta vasos Lacen una tonelada.

21 Ladrillos, setecientos en una tonelada.

aa Tejas, mil y doscientas bagan una tonelada.

a3 Formas para azúcar, cuatrocientas una tonelada.

24 Pez yendo en seras, diez y seis quintales una tonelada.

a5 Barriles de alquitrán, nueve barriles hacen una tonelada.

26 Jarcia labrada en cables, ó en oda cosa, diez y seis quintales una tonelada.

27 Estopa suelta, seis quintales por una tonelada, y en serones cinco quintales una tone'ada.

28 Serones acentuares, llenos de mercaderías cuatro una tonelada: asnales seis una tonelada.

29 Estrenques de á veinte y cuatro hilos grandes, de i sesenta brazas nrho una tonelada: estrenques menos de » veinte hilos, de las mismas brazas diez en tonelada

30 Cuerdas para barcos grandes de quince hilos, de todo cumplido que suelen hacer diez y ocho una tonelada.

3i Jatnones de esparto de nueve hilos, cuarenta y cinco hagan una tonelada.

3a Jatnones de a seis hilos, sesenta y cinco liaban una tonelada.

33 Trece docenas de tablas hagan una tonelada.

34. Capachos para hacer cazave, cien capachos una tonelada

35 Serones acentuares vacíos, sesenta hagan una tonelada.

3¡ Serones mas pequeños de seis palmos en cumplido, ocho empleitas en alto, noventa una tonelada

37 Serones dea cinco palmos y ocho empleitas en alto, ciento y diez en tonelada.

38 Cueros de baca curtidos, veinte y dos en tonelada.

39 Jabón blanco en seras, diez y ocho quintales en una tonelada.

40 Canastas de seis palmos en alto y cuatro en hu''co, atravesados, llenas cinco en tonelada. Canastas de a cuatro palmos en alto y tres en hueco atravesados, llenos de mercadería, siete en tone'ada y si mayores ó menores al respecto.

4i Kollos de jerga de ciento y diez, hasta ciento y veinte varas puestas en seras, seis una tonelada

4a Va las de papel (fra rules de á seis palmos, sesenta resmas de papel una tonelada, en las valas que quisieren echarlas.

43 Cajas de las que vienen ron azúcar de las Indias, que después se vuelven con vidrios y mercaderías, siete en dos toneladas.

44 Yeso en piedra, treinta quintales en una tonelada.

45 Veinte sillas de caderas, en serones hechas piezas, una tonelada.

45 Ocho seras de azulejos de a vara cada una, de cumplido una tonelada.

47 Cien harneros hagan una tonelada.

43 Cincuenta arrobas de zumaque en sus cosíales, una tonelada.

LEY II

D Felipe IV en Zaragoza á Í4 de mayo de 1645.

Qne si dos o tres burras pequeñas no pasaren de ciento y veinte marcos, paguen el Jlete de una.

Declaramos que si dos ó tres harras pequeñas ajustaren e.1 peso de ciento y veinte marros, que debe tener cada barra de plata y no mas, no se pague de flete mas que poruña del dicho peso, y que no se exceda de el.

LEY III.

D. Felipe II, capítulo 66 de Instrucción de 1597.

Que los daños de lo que llevaren los maestres y sus

averiguaciones se pidan y hagan ante la justicia

ordinaria.

Si en las cargazones y otras cosas, que los maestres entregan y llevan registradas á las Indias, hubiere algunos daños y las partes no estuvieren de acuerdo sobre á cuyo cargo han de ser, pretendiendo los dueños que les acaecieron por no ir bien calafeteada la nao ó llevarlo fuera de cubierta, y por mala arrumacion ri por las demas cosas, que conforme á las leyes fueren i obligación de maestre , y por parte del maestre se pretendiere y alegare, que el daño sucedió por falta de madera, pipas ó botijas, 6 por otras causas, que no sean á culpa del maestre, las tales averiguaciones se hagan ante la justicia ordinaria para que lo determine, conforme á lo que hallare ordenado y á la costumbre y uso que en esto hubiere.

LEY IV.

El mismo allí, capitulo 68 y 69.

Que el pagar fletes á los maestres pase y se pida ante la justicia ordinaria

Las justicias de las Indias en sus jurisdicciones liagan que los encomenderos ó consignatarios, si fueren vecinos averigüen cuentas con los maestres y les paguen sus Heles con suma brevedad y cuidado, porque los maestres puedan hacer los montos y cuentas con su gente, y quedar libres y desocupados y aderezar sus naos y recibir la carga y registro que hubieren de traer en ellas sin detención. V ordenamos que si hubiere dilación 6 negligencia en la justica de aquella tierra, sea juez el general y sumariamente lo haga averiguar y pagar á los maestres sus Heles, de cualesquicr partidas que los deudores tuvieien en sus casas ó fuera de ellas, ó hubieren registrado ó registraren en cualquiera nao ó por otra orden que mejor le pareciere', y la justicia de la tierra no lo impida ni contradiga y de todo el favor y ayuda que fuere necesario, p 'na de que si por esla causa la armada ó iluta se detuviere, lo mandaremos cas

ligar con mucha demostración y rigor, y sera'n á cargo de la justicia los daños que por esta causa sucedieren, y guárdese el capítulo 35 de la instrucción de generales, titulo i5 de este libro.

LEY V.

D. Felipe II en Madrid á 19 de enero de 1592.

Que los maestres de flotas sean obligados d llevar los

mercaderías que hubieren fletado para tas Indias.

Todas las mercaderías que los maestres de las naos de flotas hubieren fletado y recibido de los mercaderes en estos reinos para las Indias, y dado cédalas los escribanos de las naos del recibo, sean obligados á cargnrlas en las mismas naos y llevarlas en ellas á las Indias y no dejarlas en ninguna forma, pena de pagar lo que dejaren de cargar y llevar til precio que valieren en las Indias; y si los maestres no quisieren hacer confianza de los dichos escribanos para el recibo de las mercaderías, pongan por su parte persona que las reciba; pero siempre en el nombramiento que se hiciere de escribanos de naos haya mucha atención á que sean abonados y de fidelidad y suficiencia.

LEY VI.

D. Felipe III en el Pardo ¡i 14 de diciembre de 1615.

Que los fletes se ajusten y proporcionen d vjluntnd

de tas parles.

Ordenamos que en las naos de ida á las Indias, se haga la tasa de fletes, según la sobra ó falta de buques y a este respecto los conciertos; y que la misma libertad tengan los dueños de naos en las Indias, concertándose con las parles como mejor puedan porque según ha constado por los re* gistros, unos se obligan ñ mas y otros á menos precio, y nunca ha excedido de uno por ciento de la plata y reales; y peso y medio de cada arro-ba de lana. ¥ es nuestra voluntad que lo tocante á esto corra, como se hace en lo que se fleta de ¡da atento a ser beneficio de los dueños de naos, que tanto importa conservar., y se tiene por moderado y justo el precio que hasta ahora han llevado, y lo contenido en la la ley 1." de este título, sirva para proporcionar los casos dudosos y excesivos.

LEY VIL

Ordenanza 198 de la Casa.

Que los capitanes y maestres no lleven ¡i los pasajeros

mas flete del concertado antes del viaje.

Porque los capitanes y maestres de navios, después de haber igualado en tierra con los pasajeros antes que se embarquen, el precio que lea han de dar por llevarlos en sus naos, fingen necesidad cuando ya van navegando y alteran el precio c igualas que antes habían hecho y les piden mucho mas y lo consiguen: Queriendo proveer de remedio, mandamos, que ningún capitán ni maestre, ni otra persona pueda pedir ni llevar direcle ni índirecle', a' los pasajeros mas precio de lo que al principio, antes de la embarcación hubieren con ellos igualado y concertado, pena de haber por el mismo hecho perdido todo lo que los pasajeros hubieren concertado y lo aplicamos tres cuartas partes á nuestra cámara y fisco, y la otra al denunciador. Y mandamos que los pasajeros no sean obligados apagar mas de 1o que al principio, antes de la embarcación hubieren a justado.

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LEY PRIMERA.

D. Felipe II cu San Lorenzo á 15 de junio de 1597,

capítulo 5 de Instrucción de Generales

Que el general de armada á flota solicite el apresto,

y se halle en las visitas para que las naos vayan

como estd dispuesto.

El general y almirante soliciten el apresto de la armada ó flota de su cargo , para que esté á punto y pueda salir el día señalado , y no se detenga mas tiempo por falta de apresto, hallándose ron los oficiales á las obras y con el proveedor ó factor para la provisión de bastimentos , artillería, armas y municiones, y que iodo sea de la bondad que conviene : y asimismo con los visitadores de navios á las visitas que hicieren en las naos de armada y merchantes, para que Juilas vayan calafateadas ¿armadas, artilladas y proveídas de marineros , coniorme á Inordenado., y no se omita ninguna cosa , haciendo las instancia* y requerimientos necesarios; y si no se cumplieren , acudan al presidente y jueces de la rasa; y si no fueren bastantes, á nuestra cenrejo de ludias , para que lo remedie y provea cuanto convenga y fuere necesaiio.

LEY II.

D. Felipe III en Madrid « 20 de marzo de 1619. Don
Felipe IV allí á 20 de diciembre de 1629.

Quí el almirante alista a los aderezos de los
{¡aleones.

Las obra*, aderezos y adovios que se hubieren de hacer «n los galeones de armada de 1a carrera de Indias, sean 1as forzosas y necesarias v á satisfacción de los que hubieren de navegar en ellos. Y ordenamos que el almirante asista presente á todos , para que se hagan como convengan y ií menos rosta de la hacienda de la atería ó caudal de que se haya de proveer.

LEY III.

El mismo allí i 17 de noviembre de 1621. Y á 21 de

marzo de 1626.

Qnf se notifique el afiresto al almirante, capitanes y aficiaies para que asistan al de sus galeones.

Cuando se comenzaren á aprestar galeones de armada 6 flota, se notifique al almirante, capitanes , y á los demás oficiales , que ninguno, por cualquier caso que se ofrezca . haga ausencia; antes todos y cada uno acudan al apresto y aderezo de sus galeones, y á mirar y cuidar de sus compañías, estando apercibidos que, haciendo lo canlrario , serán severamente castigados: y para sus pretcnsiones, de cualquier calidad , avisen y remitan sus papeles por los consejos, á donde tocare, estando c'ertos queso tendrá mas particular cuenta con ellos , y en hacerles las mercedes equivalentes que si presentes se hallaTOMO IV.

, ren; y el capitán general de la A ndalucía , cuando estuviere a su cargo la infantería de la dicha armada dé orden expresa para que cada uno de los dichos capitanes asista y acuda al apresto y despacho de su galeón , sin alzar la mano de él, ni darles licencia ni permitir cosa en contrario.

LEY IV.

D. Felipe III en Madrid á 6 y á 18 de octubre de 1609. Y :í 5 de octubre de 1619.

Que los aprestos y carenas se hagan en el paraje de Borrego.

Porque en el paraje de Borrego hay agua y fondo competente para que los galeones de la carrera puedan subir sin riesgo á carenarse y aprestarse, aliviándolos de la artillería, pertrechos y aparejos antes de acometer aquel bajo , como lo hacen |os dueños de mayores naos sin inconveniente, dilación, ni mas costa que la ordinaria: y para la salida de la armada después de carenada , no tiene dificultad el bajar á 5anldrar, y el dicho silio.de Borrego es mas sano, acomodado y bien proveído para el dicho efecto que el de Morcadas : Ordenamos que el apresto de la dicha armada se haga en el paraje de Borrego.

LEY V.

La reina doña Juana en Burgos a 26 de setiembre

,de JS11, Ordenanza 2.

Que para el apresto y despacho de los navios pueda

la casa apremiar obreros.

Si para mas breve despacho de algunos navios que hubieren de ir á las Indias, reconocieren el presidente y jueces de la casa, que conviene apremiar á cualesquier oficiales de carpinteros, calafates, herreros y otros , á que acudan á aparejar y aderezar cualquier navio: Permitimos y mandamos que lo puedan hacer, pagando sus jornales y salario juito que por su trabajo debieren haber.

LEY VI.

D. Felipe III en el Pardo ií 17 de noviembre de 1607.

Que cuando la armada necesitare de hacer obra, las

justicias de los puertos apremien los oficiales para

que trabajen.

Mandamos al presidente <?e la audiencia y capitán general de Tierra-Firme, y á los gobernadores y capitanes generales de Cartagena y la Habana, y al acalde mayor de San Felipe de Porlobelo, que cuando la armada de la carrera llegare á aquellos puertos con necesidad de hacer algunas obras de carpintería ócalafatcría , apremien y compelan á los oficiales á que acudan á ellas, para que la armada se apreste y despache con toda brevedad , pagándoles sus jornales á los precios que se acostumbra pagar cuando trabajan en otras obras semejantes de galeras ó navios de particulares.

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