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.TITULO TNEOUTJL 7 CUATRO.

De la carga y descarga de los navios.

LEY PRIMERA.

D. Felipe 11 en Caramanchel al" de julio de 1598.

I). Felipe 111 en loi Carvajales» 22 de lebrero de 1601.

D. Felipe IV en Madrid á 2 de marzo de 1634.

Que no se carguen mercaderías en las naos de armada, so ¡as /ir ñas contenidas.

Porque conviene que los galeones, navios y bajeles de 1.1 armada de la carrera de Indias naveguen zafos y desembarazados, para alcanzar y pelear en las ocasiones q ie se pueden ofrecer y resistir á los temporales y tormentas del mar: Mandamos que en los dichos galeones, navios, líjeles y pataches de armada, que fueren á las Indias por nuestra Cuenta o de la avería, no se puedan embarcar ningunas mercaderías, bastimentos ni otras cosas, excepto loque se embarcare para provisión de la gente que fuere y viniere en ellos. Y porque la misma razón iniliti en las capitanas y almirantas de (10134, ordenamos que lo misino se guarde respecto de ellas, pena de nuestra indignación y perdimiento de las mercaderías y de todos sus bienes, al dueño que las llevare y al que lo consintiere ó disimulare llevar; y si fuere persona baja en diez años de galeras al remo y destierro perpetuo de las Indias, y si de mij< r calillad, pena de destierro perpetuo de estos reinos; y al maestre y contra-maestre, guardián y despensero que incurrieren en lo susodicho, en perdimiento de lodos sus bienes y en diez años de galeras al reino, y en destierro perpetuo de las Indias, con que lo susodicho no se entienda en mercaderías de tal calidad y peso, que puedan servir de lastre en las tales naos, porque estas permitimos llevar en el fondo de los navios, con licencia del general almirante, piloto mayor y maestro, todos junt- s.

LEY II.

D. Felipe 111 en los Carvajales á 22 de febrero

de l'.iUi. 0. Felipe IV en Madrid á 2 de marzo

de 1631.

Que aplica las penas en que incurren las mercaderías por la ley i.* de este titulo.

Las mercaderías que se hallaren en las naos de armida, capitanas y almirantas de (Iotas y según la ley t. de este titulo, son perdidas y de contrabando: Ks nuestra voluntad y mandamos, que se apliquen las dos cuartas partes para nuestra cámara y fisco, una al denunciador y otra al juez que lo sentenciare, y que se vendan en las Indias con el mayor beneficio y aprovechamiento de la inisna hacienda, que sea posible., y asi se | guarde, cumpla y ejecute sin remisión, ni dispensación alguna, y se le di': al denunciador infaliblemente la parte que le mandamos aplicar, y que las sentencias se ejecuten en cuanto hubiere lugar de derecho, y las apelaciones que se interpusieren sean i nuestro consejo real de las Indias y no a' otro ningún tribunal ni juez

LEY III.

D. Felipe 111 allí á 3 de febrero de 1615.

Que los generales visiten las naos de guerra, y los

capitanes incurran en la pena de esta ley.

El capitán general de la afinada y flota visite los bajeles, navios y pataches de guerra, con mucho rigor á la partida de estos reinos y en el viaje y puertos de las Indias; y cualquiera de los capitanes de iníantria, que cai^are en galeón o patache de su cargo, r» permitiere y diere lugar á que se carguen mercaderías en ninguna cantidad, y no lo estorbare, incurra en pena de privación de oficio, y las personas y hacienda á nuestra merced.

LEY IV.

£1 mismo eu 12 de diciembre de 1619.

Que se pongan ministros de confianza en las capitanas

y almirantas para evitar la carga.

Para evitar las cargazones que suelen hacer los generales de armadas y (Iotas, cuando los bajeles de guerra están con solo el lastre: Mandamos que el presidente y jueces de la casa de Sevilla nombren ministros, oficiales ó letrados de gran confianza, para que con el alguacil y escribano y los demás oficiales que les parecieren convenientes, asistan en las capitanas y almirantas de dia y de noche, hasta que vayan navegando en seguimiento de su viaje y velen de forma que por ningún caso se introduzcan mercaderías, pipas de vino, ni aceite, ni otra cosa, fuera de los bastimentos, y no consientan y den lugar a lo contrario, apercibiendo i los nombrados al cuidado y diligencia posible, pena de privación de oficio y seis mil ducados y quedar inda I ües para tener ni obtener otro oficio real. ¥ declaramos que se tendrá por bastante contra dichos ministros la aprehensión, ó prueba de que se cargó ó recibió otra cosa. Y mandamos que no se les admita ninguna excusa de asistir en las dichas naos capitana y almiranla, si no fuere en caso nolorio de enfermedad.

LEY V.

D. Felipe 111 en Valladolid á 15 de febrero de 1605.

Que d vuelta de los bastimentos y municiones no se carguen merendé' las en naos de guerra.

En los galeones, capitanas y almirantas de flotas y pataches, á vueltas de los bastimentos, pertrechos y municiones, se suelen cargar mercaderías: y porque no se debe consentir ni tolerar, mandamos, que al tiempo y cuando se hayan de enviar ó embarcar los dichos bastimentos, pertrechos, jarcias y municiones, y lodo lo que fuere pipas de vino, vinagre, botijas de afeite, lodo genero de cuartos y barriles de ceciuas, liaba y garbanzos, queso y las demás rosas de madera que se pudieren marcar cou fuego, se les eche la marca de nuestra corona: y los demás pertrechos y lienzos de velas la lleven de plomo pendiente: y que las cartas de guia y ce'dulas de guardas de todo lo que se hubiere de proveer por asiento para abastecer los dichos galeones y navios, vayan firmadas de nuestro pioveedor de la dicha armada, como veedor de las provisiones ó del contador de ella, y que quede asentada la raían en un libro, que pueda concordar con el de almojarifazgo. Y ordenamos que lo que se hallare sin las dichas marcas se tome por perdido inviolablemente. T mandamos á nuestros capitanes generales, que cuiden de que asi se cumpla, y cuando las armadas y flotas llegaren á las Indias, visiten como lo deben hacer respecto de la visita de estos reinos, todos los bastimentos, pertrechos, municiones y respectos, que asi es nuestra voluntad.

LEY VI.

D. Felipe IV en Madrid a' 2 de mayo de 1651.

Que el general no permita que se cargue cosa alguna en lu armada, y ejecute las penas impuestas.

Si en contravención de las leyes de este lítalo se cargare alguua cosa, pueda proceder el general en virtud de la jurisdicción que tiene y Nos le concedemos por razón de su cargo, y conozca en estos casos contra los transgresore, sin excepción de personas ni disimulación alguna, ejecutando en los que hallare culpados las penas en que hubieren incurrido, que Nos á mayor abundamiento damos á los geoerales tan bastante comisión, poder y facultad como de derecho en tal caso se requiere.

LEY VIL

D. Felipe 111 en Madrid á 12 de diciembre de 1610. l)ue en los asientos de navios al flete no- se concedan permisiones para cargar.

En los asientos que el presidente y jueces de la casa de Sevilla hicieren con los dueños de cualesquier navios, para que sirvan de armada ó capitana, almirantas de flotas, pataches ó de aviso no les concedan cargar ninguna cosa.

LEY VIII.

O. Felipe 11 allí á 19 de abril de 1585.

ijue las pipas que fueren en capitanas y almirantas

de armada se tomen por perdidas , y paguen sus

fletes, como también lo que fuere sin registro.

Mandamos á los oficiales de nuestra real hacienda, que residen en la ciudad de Cartagena, I'ortobelo y la Vera-Cruz, que cobren los fletes de lo que montaren las pipas y otra cualquier hacienda que se llevare fuera de registro en las naos de guerra y capitanas y almirantas de armadas y flotas de la carrera de ludias, y tomen por perdidas las dichas pipas y hacienda.

LEY IX,

1). Felipe III en Madrid á 22 de noviembre, y ¡í 3 de diciembre de 1613.

Que en naos de armada se cargue primero lo que

locare d bastimentos y guerra, quedando los

aldabones sobre el agua y las cubiertas zafas.

En el despacho de las naos de armada se ha de acomodar la gente del tercio y la que se acrecentare, si fuere alguna, y en primer lugar se han TOMO IV.

de acomodar los bastimentos, pertrechos y municiones necesarias, y lodo lo demás perteneciente á la guerra y comodidad de los soldados, dejándoles el lugar necesario y los puestos donde se ha de pelear boyantes y desembarazados: y si con licencia nuestra se diere permisión para introducir y llevar alguna carga en los galeones y capitana y almiranta de flota, ha de ser en lo restante v que buenamente pueda ir sin embarazar lo de guerra, advirtiendo que las cubiertis lian de ir zafas y desembarazadas para soldados y marineros, de forma que puedan pelear y el general por medio de personas de inteligencia y confianza, haga que se pongan los aldabones en la parte que deben estar sobre el agua, y se asiente en un libro esta diligencia. . .

LEY X,

El emperador D. Carlos en Palenciaá28 de setiembre

de 1531, Ordenanza 4. Cu Madrid a 11 de agosto

de 1535, Ordenanza 5.

Que los navios no vayan sobrecargados , sino desembarazados como se ordena.

Los maestres y perdonas que cuidaren de las naos, tomen la carga que cupiere debajo de cubierta en tal forma que los navios no vayan sobrecargados, antes queden las cubiertas regentes, libres y desembarazadas, para que en Indo tiempo puedan los marineros laborar libremente en tiempos de fortuna y bonanza: y no puedan llevar sobre las dichas cubiertas sino agua, bastimentos y cajas de pasajeros y las armas que el navio llevare; y Iqs naos que tienen puentes puedan cargar debajo del alcázar todo lo que quisieren como quede libre la barca, para sacarla cuando convenga: y debajo del alcázar quede libre en cada banda de la amura, donde vaya una pieza de art i Hería gruesa y se pueda regir para tirar debajo de la tolda, que es la puente desde el mástil mayor hasta la habita: y si la nao tiene los aldabones y la habita sobre la puente, pueda cargar debajo de la puente lo que quisiere como de ia banda donde vá la barca no se carguen cosas pe sadas, ni cajas sino tijeras que brevemente se puedan sacar cuando convenga usar de la barca: y sobre la tolda de arriba, que la segunda cubierta, no lleven ninguna cosa.

LEY XI,

El mismo en Falencia á 28 de setiembre de 1531, Ordenanza 6, 7 y 8.

Que no se cargue el navio en algunas partes señaladas.

Debajo de la chimenea donde vi y gobierna la artillería, no se cargue ninguna cosa de mercaderías, fardeles, serones ni otras; salvo las cajas de los marineros.

Sobre la mesa de guarnición no se han de cargar botas de vino, ni de agua, ni de pez, ni de otra cosa pesada, si no fuere leña ó cosas semejantes livianas ó linajudas pequeñas de agua.

En los castillos de abante no se carguen mercaderías ni cosas de peso, y queden libres y desembarazados, y también las habitas para tomar las armas cuando fuere menester. «7

obcrnadera. elipe 11 eu

LEY XII.

El emperador 0. Carlos y I» princesa go en Valladolid á 25 de junio de 1555. D. V

Madrid a 11 de noviembre de 15(56. Que en ¡as naos no se cargue cosa alguna sobre

cubierta.

La visita que se hiciere de las naos sea con grande coidado de que en ellas no vaya sobre cubierta arca, ni pipa, ni otra cosa alguna que ocupe la plaza de lo alto del navio, para que este desembarazada al tiempo de pelear.

LEY XIII.

D. Felipe 111 allí á 21 de mayo de 1616.

Que en las Indias ni la Habana no se carguen en los galeones maderos ni mercaderías

Mandamos á los generales que no consientan ni permitan cargar ni traer en los galeones, ni capitana, ni almiranta de flotas, ni pataches de guerra, mercaderías, ni maderos, como se suelen traer de la Habana de vuelta de viaje, sino solamente la plata, cochinilla, seda y las demás mercaderías preciosas. Y ordenamos al presidente y jaeces de la casa de contratación, que si se contraviniere, tomen por perdidas. las mercaderías y maderos, y castiguen con rigor y graves penas á los culpados.

LEY XIV.

El mismo allí á 10 de febrero de 1615.

Que cuando se embarcare virey ú otro ministro,

se le pida rtlacion de lo que llevare , para lo que

se advierte.

Cuando se hubiere de embarrar algún virey prowido para las Indias en armada ó flota, el presidente y jaeces de la casa de Sevilla le pidan relación de las cajas y fardos en que se llevare su recámara, y no permitan ni den lugar á que se embarque mas de lo que buenamente fuere posible de criados y ropa, ni otra cosa á titulo de ha cienda suya, porque machas personas se valen de esta ocasión para embarrar sin registro, y la misma diligencia se haga con los demás ministros que se embarcaren.

LEY XV.

I). Felipe II allí á 18 de marzo de 1592.

Qae ningún oficial ni ministro de la casa haga cargar mercaderías en las flotas, sino solo los maestres.

Mandamos qae el presidente y jueces oficiales y letrados de la casa de contratación, visitadores, alguaciles y escribanos, y otros cualesquier oficiales y ministros nuestros.y sus criados y allegados, de ninguna forma se introduzcan á hacer r.arjjar ningunas pipas, ni botijas, ni otras mercaderías en las naos de flotas, ni intercedan en ello en ningún caso y dejen y permitan que los maestres las carguen libremente conforme á sus lletamentos, pena de que el juez que fuere al despacho si contraviniere, incurra en la del salario de aquel año y de todo lo que le perteneciere por haber ido á él: y á todos los demás oficiales y ministros, de suspensión de sus oficios por dos años y mil ducados cada vez que cometieren la culpa- y á los que no tuvieren oficios y con tolerancia y favor de los ministros, se interpusieren y ayudaren a lo susodicho, en dos años de des

tierro preciso de toda la costa } perdimiento de bienes por la primera vez; y por la segunda sea el destierro doblado y del reino.

LEY XVI.

El emperador D. C.-íi los y la princesa gobernador»,

eu Valladolid a ¿i de agosto de l556.

Que la casa pueda dar licencias para que los navios

varan d cargar, pasados los bajos del rio.

Ordenamos al pres denle y jueces de la casa de Sevilla, que si hallaren por conveniente que las naos grandes se acaben «le cargar, pasados lo* bajos del rio de la dicha ciudad, provean como pasen sin peligro y guarden lo que estuviere ordenada

LEY XVII.

D. Felipe 111 en San Lorenzo á 26 de agosto de 1618.

Qne en el cambiar la plata y ahir de las naos de

Honduras en la Habana , se guarde lo ordenado

con las naos de Aueva-España.

En cambiar la plata y afiir que viene en las

naos de Honduras en la Habana, se guarde lo

mismo que con la plata y mercaderías preciosas

que se traen de Nueva España, y el general de

galeones lo haga asi yiardar.

LEY XVIII.

D. Felipe 11 en Valladolid a 27 de julio de 1502.

Qne no se saquen mercaderías de los navios antes

de visitados.

Ninguna cosa se ha de sacar de los navios tv los puerto* donde llegaren, hasta ser visitados por los oficiales de la real hacienda de los nil.mtos puertos; y los generales, gobernadores y justicias un lo impidan guardando lo ordenado.

LEY XIX.

El emperador D. Carlos allí á 2 de junio de 1537. Los reyes de Bohemia, gobernadores, en 16 de abril

de 1550. D. Felipe U en 27 de febrero de 1575.

Que en el puerto del Callao de Lima hay* casa

de aduana.

En los puertos de las Indias y en el Callao de Lima se ha^a casa de aduana y contratación, en que puedan caber las mercaderías, pipas, toneles, cajas y otras cosas que á ellas se llevaren, y si alguna vez fueren tantos navios á algún puerto, que las mercaderías no puedan caber en la casa de aduana por grande que sea, el virey ó gobernador ordenará que la justicia y oficiales reales tomen otra casa, que supla la necesidad, y como se vayan descargando las mercaderías, se evalúen y entreguen i sus dueños, como se dispone por las leyes de los títulos de las avaluaciones y aduanas, libro 8 (i).

LEY XX.

El emperador D. Carlos en Valladolid á 2 de junio

de 1557. D. Felipe 11 en Lisboa á 4 de octubre

de 1582.

Que no se desembarquen mercaderías sin ticen

cia, y las que se desembarcaren se lleven u

las aduanas.

Mandamos que para hacer la descarga de las armadas y flotas, y cualesquier navios y fragatas

(1) En lugar de esta para el Callao se ba erigido aduana en Lima eu virtud de real cédula de 4 de junio de 1769, y real ói den de 29 de junio de 72, y otra de 5 de abril de 1775.

en tos puertos de las Indias, preceda licencia expresa y por escrito de nuestros oficiales reales de aquel puerto, y dada la dicha licencia luego que desembarquen las mercaderías, se lleven i la casa de la aduana ó caja real ante los dichos nuestros oficiales , para que luego las avalúen, como está ordenado, pena de U tercera parte de lo que se descargare y. llevare para nuestra cámara; y los generales, almirantes y oficiales y gente de mar y guerra no lo impidan, dando lodo el favor y ayuda que convenga á la ejecución.

LEY XXI.

El misino en Aranjuez á 16 de mayo de 1574.

Que los mercaderes no hagan tiendas ni barracas

para sus mercaderías y las lleven d tas aduanas.

Mandamos que no se hagan en tierra tiendas ni barracas donde se suelen sacar y tener las mercaderías, para llevarlas después á las aduanas 6 cajas reales, porque es en perjuicio de nuestra real hacienda; y luego que las dichas mercaderías se sacaren de los bajeles i tierra , se lleven á las aduanas ó cajas reales donde asisten nuestros oficiales, para que cesen los fraudes que se lian experimentado.

LEY XXII.

El emperador D. Carlos y la emperatriz gobernadora,

•u Valladolid 9 1.° de diciembre de 1536.

Que en el rio de Chagre no haya mas casa de aduana

que la de Panamá, y si alguno la hiciere, sen

como se ordena.

Ninguna persona haga en la ribera del Rio Chagre otra casa , donde se pongan las mercaderías que se hubieren de cargar y descargar rúas de la que tuviere la ciudad de Panamá. Y permitimos que si algún vecino de aquella provincia quisiere hacer en la dicha ribera alguna casa para que se recojan sus propias mercaderías , lo pueda hacer con que sea de piedra ó tapia , y no de vecindad , y no pueda recojer ni recoja otras mercaderías que las suyas,

LEY XXIII.

El emperador D. Carlos y el principe gobernador,

allí á 10 de mayo de 1554 , capitulo 10.

Que un oficial real por su turno asista d la descarga

de los navios.

Un oficial de nuestra real Hacienda, a lo menos por su turno, ha de estar presente á la descarga de los navios, hasta que sean enteramente descargados y cobrados los derechos qae nos pertenecen, é introducidos en nuestra caja real, lo cual se entienda con sus tenientes , si los oficiales principales no residieren en los puertos; y dénsele de ayuda de costa , habiendo de hacer viaje, cincuenta mil maravedís, no teniendo por ello salario particular 6 ayuda de costa.

LEY XXIV.

L). Felipe II en Aranjuez sí 16 de noviembre de 157.).

Que baje un oficial real de Panamá d Portobelo por

tu turno al despacho de las armadas y flotas.

Porque en virtud de órdenes antiguas., haja un oficial de nuestra real hacienda de Panamá á Portobelo en todas las ocasiones de armada ó ilota por su turno, para entender en el despacho y avaluaciones de las mercaderías , y cobran

za de nuestros reales derechos, y hacer le que mas convenga i nuestra real Hacienda: Ordenamos que asi se guarde y cumpla,

LEY XXV.

El mismo en Madrid á 30 de enero de 1669.

Que en llegando armada ó flota d Portobelo, venga un oidor d asistir en ¿l.

Luego que la armada ó flota llegare á Portobelo, envié el presidente y audiencia de Panamá a uno de los oidoret de ella , para que breve y sumariamente oiga y determine los pleitos y diferencias que se ofrecieren entre marineros y otras personas de la armada ó Botas, y provea lo que mas convenga á su despacho.

LEY XXVI.

D. Felipe 1(1 allí a 3 de marzo de 1619. Que no se puedan descargar mercaderías en las orillas del Rio de Tabasco , sino en el almacén.

Mandamos que ningún maestre ni otra persona puedan descargar ningún género de mercadería en la orilla del Rio de Tabasco , ni en otra parte, si no fuere en el almacén real, que para esto se ha hecho,

LEY XXVII.

D. Felipe IL, capítulo 37 de Instrucción de 1597.

Que el general y oficiales asistan d la descarga, y d

saber lo que fuere sin registro;

El general almirante y los demás oficiales de las flotas pongan gran cuidado en la descarga de los navios y que esta se haga por la mejor orden que fuere posible, ayudando con toda industria y trabajo; y asistan con las justicias de la tierra, asi en esto, como en averiguar loque va sin registro , porque no se defrauden nueslms reales derechos, y haya entre todos muy buena correspondencia.

LEY XXVHI.

El emperador D. Carlos y la princesa gobernadora,

en Valladolid á 29 de setiembre de 1555. Ü. Felipe II

y la princesa gobernadora, allí á 3 de diciembre

de 1557.

Que se descarguen primero los navios que hubieren

de volver d España, y luego los t/ue hubieren

de quedar en las Judias.

Los navios de armada ó finta que habiendo llegado i las Indias han de volver en el mismo viaje á estos reinos , se han de descargar primero que los otros que se hubieren de quedar en las Indias, ó dar al través , si alguna uecesidad forzosa y de evidente peligro no persuadiere á diferente resolución.

LEY XXIX.

D. Felipe JJI allí i 19 de febrero de ItiOG. D. Carlos II en esta Recopilación.

Que los oficiales reales de Pamamá junten el oro y

plata de-aquella provincia, luego -que llegue

la armada y lo hagan embarcar.

Para que nuestra real armada de la carrera <le las Indias que fuere por el oro y plata nuestro y de particulares, se pueda despachar con toda brevedad de Portobelo, Cartagena y los demás puertos donde llegare: Ordenamos y mandamos á los oficiales reales de Panamá, que ruego en llegando á Portobelo, bagan bajar el oro y plata qnc se habicre juntado en la provincia y embarcar en los galeones á la orden del general , acudiendo y ayudando á su despacho con la diligencia que conviene.

LEY XXX.

D. Felipe II en San Lorenzo á 2 de setiembre de 1575.

Que no pudiendo pasar los navios con el oro y piala ti Sevilla , se pueda conducir en barcos.

El presidente y jueces de la casa hagan que se alije el oro , plata y moneda que viniere en los navios de Indias, y cómodamente no puedan subir de Sanlúcar á Sevilla , y se conduzga en barcos á la dicha ciudad, como mejor y mas brevemente fuere posible.

LEY XXXI.

D. Felipe III en Madrid á 18 de diciembre de 1610.
O. Felipe IV allí á 9 de enero de 1625. Y ¡í 16 de

octubre de 1626.
Que los dueños y maestres de naos puedan descar-
garlas en Sevilla con la gente que quisieren.

Ordenamos al presidente y jueces de la casa, que provean y den orden como los dueños y maestros de naos que navegaren á las Indias, luego que lleguen de su viaje , las descarguen libremente con sus marineros ó las personas que quisieren, y que otras ningunas no se introduzgan en ello, dejando á cada uno su libertad , y que en este caso se acomoden en la forma que les pareciere , y ninguna comunidad , oficial ni

| persona de la casa , con prelrxto de hacerles beneficio, ni otro alguno les obligue á recibir gen

i te para el dicho efecto.

TITULO TEEIITTA 7 CIWCC.

De la visita de navios en estos reinos, y en las Indias , y de

los guardas mayores y otros.

LEY PRIMERA.

El emperador D. Ca'rlos y el príncipe gobernador, ordenanza 152 de la casa. Kl emperador en Palencia

á 28 de setiembre de 1554 , Ordenanza 2. Que no se pueda cargar navio para las Indias sin licencia de la casa de Sevilla que le de' visita, hallándole como conviene. .

Mandamos que ningún maestre, capitán ni otra cualquier persona, pueda cargar ni cargue ningún navio para nuestras Indias, sí no pidiere primero licencia al presideute y jueces de la casa de Sevilla para hacer la carga: á los cuales ordenamos, que antes de dar la dicha licencia , vean y visiten, ó hagan ver y visitar por los | visitadores el navio ó caravela, que asi se hubiere de cargar y^reconocer, de qué parte ó tiemgo es, y si está estanco y tal que pueda bien navegar el viaje para donde ha de ir, y si está bien lastrado conforme a su porte, y visto que en el dicho navio concurren estas calidades, le den licencia, y no de otra forma.

LEY II.

D. Felipe II en el Pardo á 21 de diciembre de 1573. Que de"ninguna parte pueda ir navio d tai Indias sin ir visitado por la casa de Sevilla y con armada •. yflola.

En ningún tiempo puedan ir ni vayan á nuestras Indias del reino de Galicia , Principado de Asturias , ni de nuestro Señorío de Vizcaya ni de otra cualquier parte, ningunos navios , de cualquier calidad que sean, si no fuere en conserva de flota d armada, y visitados por la casa de Sevilla , y dando registro en ella de lo que llevaren : ni puedan volver de las Indias, si no fuere en conserva de flota y armada en derechura á la dicha ciudad , primero que á otra ninguna parte , á entregar el registro de lo que trajeren y ser visitados por los jueces de la casa,

pena de que los dueños, 6 maestres, u otros que no lo cumplieren , pierdan los navios y el oro , plata , perla* y mercaderías que llevaren ó trajeren , asi de sus dueños , como de otras cualesquier personas, y todo lo aplicamos á nuestra real cámara, menos la tercia parte para el denunciador.

LEY III.

D. Felipe IV por orden del Consejo en Madrid i 21 de enero de 1631.

Que no se de' visita d ningún navio ni fragata, sin dar primero cuenta al consejo.

Mandamos al presidente y jueces de la casa de contratación , que para dar visita á cualquier navio 6 fragata que haya de ir á las Indias nos den primero cuenta en nuestro consejo do las Indias.

LEY IV.

El emperador D. Carlos y el príncipe gobernador, ordenanza 105 de la casa.

Que los visitadores no puedan ir d visitar sin mandamiento de la casa.

Los visitadores de naos, babie'ndolas de visitar en Sanlúcar, no puedan ir ni vayan a este efecto, sin mandamiento del presidente y jueces de la casa, en el cual se declare las naos que van á visitar, y á las espaldas de este nianr'amiei tu que ha de ser de pliego entero, se asienten los autos de la visita : y traigan lus visitadores á poder de los dichos jueces este pliego, para que le pongan en los registros, pena de mil maravedís para nuestra cámara , cada vez que dejaren de guardar esta orden , y lo que llevaren contra el tenor de ella , paguen con el cuatro tanto , con la misma aplicación.

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