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Ley Xlv.

D. Felipe III en Madrid i 11 de febrero de 1618.

Que si avisado el gobernador ó su teitienle para las

visitas no acudiere luego , prosigan solos los

oficiales reales

O.denamos que si avisado ei gobernador 6 su teniente por los oficiala* reales, para que asista á las visitas de navios, fragatas y barcos que entraren y salieren de los puertos, no aradiere luego, las prosigan sin aguardar mas.

LEY XLVI.

El emperador D. Carlos en Toledo ñ 7 de junio

de 1539 D. Felipe II en Madrid a 26 de uiayo

de 1573. D. Felipe 111 en A rao juez á 29 de abril

de 1603.

Que los gobernadores no impidan , antes favorezcan

d los oficiales reales en hacer las visitas.

En todos los puertos de las indias <on las visitas á cargo de los oficiales reales, y llevan su alguacil, porque se suele ofrecer alguna prisión, y los tenientes de gobernadores pretenden, que no las puedan hacer sin ellos: y porque tíeue inconveniente, mandamos á los gobernadores de los puertos y ü sus tenientes, que no impidan á los dichos nuestros oficiales reales visitar los navios, y los dejen libremente ejercer sus oficios, y hacer las visitas y los favorezcan.

LEY XLVII.

D. Felipe II en Madrid á 21 de octubre de 1570. Y á 17 de julio de 1572. I). Felipe IV en Madrid a 6 de agosto de 1625. D. Carlos ti en esta Recopilación. Qíie las audiencias y gobernadores no envíen d visitar navios sin los oficiales reales.

Nuestras audiencias y gobernadores de los puertos, no envíen alguaciles ni escribanos;! visitar los navios, y avisen á los oficiales reales para que vayan juntos todos los que deben asistir ; y si no hubiere gobernador ó alcalde mayor en el puerto, puedan las audiencias nombrar un alguacil ó escribano , que con la misma calidad de asistir juntos bagan Li visita , y no la retarden los oficiales reales, sí no llegaren como está ordenado.

LEY XLVIII.

D. Felipe 11 en Lisboa :i 15 de ajn-ij de 1582 Don

Felipe IV en Madrid ,-í 23 de febrero de 1622. Que si al tiempo de la visita hubiere nueva de enemigos, salgan los navios bien prevenidos.

Cuando los gobernadores visitaren los navios, fragatas y barcos, y tuvieren aviso de enemigos, ordenen que no salgan de los puertos sin las armas , municiones y cosas necesarias para la seguridad de su navegación.

LEY XLIX.

D. Felipe III en Aianjnez á 20 de mayo de 1618.

Que en el conocimiento de las causas de navios que

fueren al Rio de h Plata, el gobernador y oficiales

reales procedan conforme á esta ley.

Luego que llegare cualquier navio de permisión ó arribada al puerto de Buenos-Aires, nuestros oficiales reales puedan poner los guardas que fueren menester en mar y tierra para la descarga y reconocimiento de las mercaderías que llevaren , basta hacer la primera visita que es la que les toca , y no por eso se prohibe al gobernador de la provincia nombrar los demás guar

das que le pareciere, supuesto que no se han de pagar de nuestra hacienda los unos ni los otros. Y para ir á la visita estando el gobernador en el puerto y ciudad de la Trinidad , ó su teniente por su ausencia ó falta , los dichos oficiales tengan obligación de avisarle que quieren ir á hacer l.i visita de tal navio, y si quisiere ir el gobernador ó en su ausencia su teniente, pueda ir y hallarse presente, y por esto no se detengan en ir .ii hacer la visita: y en las visitas en que el gobernador (i su teniente se ha'laren, tengan voto en las causas romo uno de los oficiales reales, y parlan las condenaciones que se aplicaren y pertenecen a los d cbos oficiales , como si fuera uno de ellos. Y declaramos , que el conocimiento que los oGciales rea'es han de tener por esla visita, solos ó acompañados con el gobernador ó su teniente, solamente ha de ser en el artículo de si los pasajeros van con licencia ó sin ella , d si llevan mercaderías de contrabando, porque en lodos los demás casos civiles y criminales , el gobernador ó su teniente solos lian de ser jueces de sus causas: y si antes de la visita que han de hacer los oficiales reales se hicieren algunas denunciaciones , se puedan admitir y admitan ante el gobernador ú teniente, en su ausencia ó ante los oficiales reales, y de las denunciaciones que asi se hicieren antes de la visita, conozcan el gobernador y oficiales reales juntamente, y repartan entre sí con igualdad la parte que de las condenaciones les locare, sin embargo que la denunciación se haya hecho ante los unos ó los otros o solar; pero en todas las demás denunciaciones que se hicieren después de hecha la visita, conozcan a prevención el gobernador, ó su teniente, ó los oficiales reales, ante quien el denunciador pidiere y denunciare.

LEY L.

D. Felipe IV en Madrid á 12 de octubre de 1630.

Que los gobernadores de los puertos no den licencia

para sacar cosa alguna por ellos sin los oficiales

redes.

Los gobernadores de los puertos no den licencia para sacir por ellos ninguna cosa, sin intervención y sabiduría de nuestros oficiales reo-* les, y que conste á los gobernadores haberse pagado los derechos i Nos debidos.

LEY LL

D. Felipe II en Monzón :i 25 de setiembre de 1563. Que el fiscal de Santo Domingo se halle con ios ofi'cíales reales a la visita de los navios.

Mandamos que el fiscal de nuestra audiencia de Santo Domingo de la Isla Española , se halle ii la visita de todos los navios que entraren y salieren de ella para estos reinos , .¡nulamente con los oficiales de nuestra real hacienda , y todos junios visiten y guarden lo que por IVos está ordenado, y el fiscal no haga autos, porque solamente ha de interponer su oficio y pedir lo que

LEY LII.

D. Felipe IV en Madiid :¡ 2 de mayo de 1634.

Que el oficial real que estuviere en Payta , visite

tos navios y avise al olí o.

Porque al puerto de Paita llegan ordinariamente muchos navios cargados de mercaderías de diversas partes: Ordenamos que cualquier oficial real de la ciudad de San Miguel de Piura, hallándose en el puerto, haga las visitas de navios con cargo de avisar al otro, para que si se pudiere hallar presente, asista con él.

LEY Lili.

D. Felipe II en Bitdirjoz ri 17 de junio de 1580.

Que el oficial real de Caxlula visite los navios que

allí entraren y salieren , con asistencia del

alcalde mayor.

El oficial de nuestra real hacienda de la villa de la Trinidad y puerto de Caxlula de la provincia de Guatemala, con asilencia del alcalde mayor de la dicha villa , visite los navios que entraren y salieren de cualquier parte de las Indias, y vea y entienda lo que se trae en ellos, guardando lo ordenado por las leyes de este titulo : y ningún navio entre ni salga , sin ser primero visitado en la forma susodicha.

LEY LIV.

El emperador D. Carlos en Palcncia a'28 de setiembre

de 1554. D. Felipe 111 en Deuia á 15 de febreio

de 1599.

Que los alcaldes mayores no entren en los navios, hasta que los oficiales reales los hayan visitado.

Los alcaldes mayores de los puertos no entren en los navios que á ellos llegaren, hasta tan to que nuestros oficiales los hayan visitado y tomado los registros, pena de perdimiento de oficio, y la mitad de sus bienes para nuestra cámara. '.

LEY LV.

D. Felipe II en Madrid :¡ 24 de enero de 1575.

Que los oficiales reales visiten los navios y fragatas

.quefueren de otros puertos de las ludias, como

los que van de estos reinos.

Han de visitar nuestros oñciales reales todos los navios, fragatas y barcos , que entraren y salieren de los otros puertos de las Indias, en la misma forma que los demás bajeles, que van de estos reinos con registro ó sin el. Y mandamos que ninguno entre ni salga, sin ser primero visitado por los dichos nuestros oficiales, y que ningún jaez ni otra persona entre en los dichos ba jetes antes que nuestros oficiales.

LEY LVI.

D. Felipe 11 en San Mattin de la Vega á 29 de abril de 157/. En Lisboa :í 4 de julio de 1582. En Madrid i 19 de abril de 1583. D. Felipe III en Denia á 15 de

febrero de 1599. Que los generales dejen visitar tos navios de aviso , y de ello den testimonio al maestre lus oficiales reales.

En los navios de aviso que despachan los generales de las armadas y flotas de las Indias para estos reinos, se trae mucha cantidad de oro y plata y otras cosas sin registro, contra lo p oveido, y se hacen otras muchas ocultaciones y li andes, y los generales suelen impedirá los oficiales de nuestra real hacienda la visita de estos avitos, diciendo que no hay necesidad hacerla, porque no traen mas que cartas. Y porque no »e debe permitir , mandamos á nuestros oficiales que visiten los navios de aviso en la forma que los otros de merchante, para que no traigan cosas prohibidas ni fuera de registro. Y ordenamos a los generales que no lo impidan, ni permitan

que salgan sin ser visitados , y que de haberles hecho la visita , den los dichos oficiales testimonio á los maestres que en ellos vinieren , para que satisfagan en la casa de contratación de Sevilla.

LEY LVII.

D. Felipe II en San Lorenzo á 20 de mayo de 1578. En Aranjuez á 22 de mavo de 1579. En Madrid á 1&

de febrero de 1588. Y á 24 de marzo de 1595. •

Que los generales y almirantes no visiten los navio»

que entraren en los puertos , ni conozcan de sus

causas , y solo hagan las diligencias permitidas.

Los capitanes geuerales y almirantes de las armadas y flotas no se introduzgan en visitar los navios que llegaren á los puertos donde estuvieren surtos, dejen ejercer á nuestros oficiales á quien pertenece, no conozcan de arribadas ni otras denunciaciones, ni procedan de oficio sobre esto, guardando lo proveída

LEY LVIII.

D. Felipe 111 allí á 20 de diciembre de 1608.

Que en Cartagena el alcaide del fuerte principal,

ó su teniente, reconozca ios navios que entraren

y salieren.

El alcaide del fuerte principal de Cartagena reconozca los navios que hubieren de entrar en el puerto , para ver si son de amigos 6 enemigos, y no visite las mercader/as ni otras cosas que llevaren , y por esta diligencia no per* cíba derechos ningunos: y a los navios que sa • lieren del puerto , conslándole que llevan licencia del gobernador y capitán general , deje salir sin los detener , v isitar ni hacer vejación, ni llevar derechos: y todo esto se entienda con los navios que debieren entrar t> salir con licencia; mas no con los barcos del trato , que sin ella acostumbran entrar y salir , que en estoes nuestra voluntad, y mandamos que no se haga novedad , declarando el gobernador el porte de que han de ser estos barcos, y advirtiendo que no sean tan grandes, que se pueda introducir en ellos gente enemiga.

LEY LIX.

El mismo en Segovia á 4 de julio de 1609 D. Felipe IV un Madrid á 51 de marzo de 1655. Véase la ley 21 de este titulo, y la 15, título 57 de este libro.

Que el castellano del Ajorro de la Habana visite los navios que entraren y salieren.

El castellano del Morro de la Habana visite los navios que entraren en aquel puerto, por lo que locaré á materias y cosas militares: y en cuanto á las mercaderías , pasajeros y extranjeros , lo deje al gobernador de dicha ciudad y oficiales de nuestra real hacienda , con que por esta razón no lleve ningunos derechos el castellano , ni pueda comprar nada en los navios que visitare, y de la visita que hiciere, dé luego cuenta al gobernador y capitán general.

LEY LX.

D. Felipe 111 en Valladolid s\ 17 de marzo de 1603En Madrid ¡í 20 de diciembre de 11)08. I). Felipe IV en la Torre du Juan Abad a 14 de febrero , y en Madrid a 8 y á 18 de junio de 1621. Que los castellanos y alcaides de las fuerzas reconozcan los navios que en los puertos entraren y salieren.

Declaramos y leñemos por bien, que los castellanos y sus tenientes de los puertos hagan las visitas como en la Habana y Cartagena lo* castellanos y alcaides, y no hagan molestias ni vejaciones a las partes, ni lleven por esta razón ningún interés; y luego que entren en los navios nuestros oficiales, y hayan pasado de sos castillos, los castellanos salgan de los navios, y dejen á los dichos oficiales hacer sus oficios, con apercibimiento de que usando mal de esta permisión , se reformará y castigará con ejemplo y demostración el exceso que interviniere.

LEY LXI.

D. Felipe II en ei Pardo a 15 de diciembre de 1573.

Que las visitas de navios en los puertos de Indias

se hagan ante los escribanos de registros.

Ante los escribanos de registros se han de hacer las visitas de todos los navios que entraren y salieren de los puertos , y los oficiales reales actúen ante ellos, y los dichos escribanos asi lo cumplan y ejecuten.

LEY LXII.

D. Felipe III en Madrid á 25 de setiembre de 1609.

Que en las visitas de los navios para España se

aliste la gente de mar y guerra y los que

vinieren presos.

Ordenamos y mandamos á los oficiales de nuestra real hacienda de los puertos de las Indias, que en las visitas que hicieren alisten la gente de mar y pasajeros de cualesquier navios que vengan á estos reinos , poniendo las naturalezas, edades y serías: y lo misino hagan con los extranjeros y naturales que se enviaren presos ó condenados , para que se pueda pedir cueuta de ellos, pena de trescientos ducados para nuestra cámara , y suspensión de oficio por tiempo de tres años por la primera vez que lo dejaren de hacer; y por la segunda de seiscientos ducados y privación de oficio.

LEY LXIH.

El emperador D. Carlos y el principe gobernador, ordenanza 211 de la casa.

Que los jueces oficiales de la casa y el escribano visiten los navios que vinieren de las Indias.

Viniendo cualquier navio de las Indias al Puerto de las Muelas del rio de Sevilla ó el de Sanlúcar, nuestros jueces oficiales, con alguacil y escribano, sin otra persona de fuera , le visiten y se informen , y sepan si en el viene algún oro, plata 6 perlas, d otras cosas sin registrar ó marcar, ó registrado á cautela en nombre ageno, contra lo que está ordenado , y si algo hallaren sin las dichas calidades, lo aprehendan y apliquen según estas leyes.

LEY LXIV.

D. Felipe II en San Lorenzo ú 18 de octubre de 1589.

Que ios jueces oficiales de Sevilla no de'n comisión

para visitar flotas ni armadas que vinieren de

las indias y las visiten ellos.

Los jueres oficiales de la casa de contratación no den cornisón á ningunas personas para visitar las armadas y flotas que vinieren de las ludias y hagan cu esto sus oficios, conforme i las leyes v ordenanzas y buen acogimiento a los pasajeros y personas que vinieicu cu ellas.

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El emperador D. Carlos y la emperatriz gobernadora, en Valladolid á 14 de julio de 1556.

Que las justicias de Sanlúcar no se entrometan en visitar navios de Indias.

Los alcaldes ordinarios y otras justicias, alguaciles y escribanos de Sanlúcar de Barrameda tío se iulroduzgnn á vigilar los navios que van y vienen de las Indias. Y porque conforme a lo ordenado no tienen jurisdicción, si no fuere por comisión del presidente y jueces de la casa, mandamos a los dichos alcaldes y justicias que no entren, ni consientan i (os alguaciles y escribanos en los dichos navios de ida ó vuelta de las Indias, ni conozcan de los casos de ellas, para que no tuvieren comisión del presidente y jueces de la casa. .

LEY LXVI.

El emperador D. Carlos y el priocipe gobernador, ordenanza 2l2 de la casa.

Que la visita de las muís que vinieren de las Indias

se haga dentro de un dia , y en ella se vea si

traen , y viene lo que se manda , y cómo

se ordena.

Los jaeces oficiales de la casa visiten dentro de un dia natural los navios que vinieren de las Indias, después que llegaren á dar fondo y reconozcan el número de marineros, artillería, armas, municiones y todas las demás cosas y respelos que son obligados, según la orden que les fue dada cuando salieron del rio de Sevilla; y por lo que faltare y no se hubiere justamente consumido sean castigados los maestres y se informen si han recibido gente prestada ó armas agenas, ó si han guardado la instrucción o tocado en alguna tierra ó puerto, ó liccho alguu fraude ó engaño.

LEY LXVII.

D. Felipe 111 en San Lorenzo ¡í 14 de setiembre do 1615.

Que en los navios no se pongan mas guardas de los necesarios y d costa de culpados.

Ordenamos al presidente y jueces de la casa, que no pongan tan excesivo número de guardas como se nos ha representado, porque ocasionan quejas y otros inconvenientes diciendo, que esta gente es vagabunda y se reciben y nombran por intercesiones, y no ejercen este ministerio con la debida fidelidad, antes .sirven de medianeros en los fraudes, y esto se remedia con «o poner mas guardas que los necesarios y forzosos, que sean hombres de confianza y a cusía de culpados.

LEY LXV1II.

El emperador D. Ciírloscn Palcncia á 28 de setiembre de 1534, Ordenanza 19.

Que lo dispuesto para los uai>ios que van d las

dias , se guarde en los que vinieren , y en qué

penas se incurre.

La orden en estas leyes contenida para los navios que fueren á las ludias, se haga guardar y cumplir en los que salieren de ellas para estos nuestros reinos; y asi mandamos que lo ejecuten nuestros jueces de la casa de contratación y visitadores de Sevilla, pena de privación de sus oficios y perdimiento de la mitad de sus bienes.

LEY LXIX.

El emperador D. Cario* y el príncipe gobernador,
ordenanza 213 de 1» casa.
Forma de hacer las visitas de vuelta de viaje.
En ia-s visitas que hirieren los jueces oficía-
le* de la casa de contratación, tomen aparte ju-
ramento ú cada -nai inoro y pasajero, sobre si fal-
ta alguna persona del na-via de las que se embar-
caron en aquel viaje, y si saben que alguno trai-
ga oro, plata, pied: as ó perlas feera de registro ó
por marcar, ó si se ha sacado algo del navio en
alguna parte del viaje ó después que hubiere lle-
gado: si han registrado en nombre de otros lo
que .es suyo ó en su nombre lo que es de otros, y

se declarare y hubiere se asiente en el libro de difuntos, guardando las leves del titulo que tratan de estos bienes.

LEY LXXII.

Los mismos, ordenanza 211 de la rasa.

Qh« en la visita se vea si se deben sueldos d marineros , y se les manden pagar.

En las visitas de navios,-nuestros jueces oficíale* de la rasa sepan cuanto se de lie de soldadas á los marineros, y manden al maestre que les pague dentro de tercero d-ia, y si tuviere cuentas las averigüe con ellos; y si no pagare el maestre se» preso y estén á su costa los marineros, dan

hecho esto, abran todas las arcas que hubiere en ra,'a uno ^o* reales, y á los pages un real cada el navio y reconozcan ¿ en ellas, ó en él se ¡trae día, hasla 1ue sea» pagados asi de soldada de ida alguna cosa prohibida o sin registro, y enlodo como de vuelta.

procuren saber la verdad de lo que viene omito; y asimismo inquieran si alguno ba dicha blasfemias contra Ríos nuestro Señor, y castiguen á los culpados, y sepan si se trae alguna cosa registrada particularmente,, fuera del registro general; y asimismo «i .el maestre, piloto, contra maestre, despensero tí otra persona, ha traido alguna ninger por su manceba en el viaje, y si han jugado juegos prohibidos ó hechos ó hecho algunas injurias, fuerzas ú otros delitos, y si traen alganos in líos escondido*.

LEY LXX.

Lo» mismos »W. Ordenanza % 15-y 2AS. -En Valladolkl á 28 de setiembre de 1545.

Sabré la materia de ¿a iey antecedente.

Asimismo se procure averiguar en las visitas, debajo del juramento y diligencias de la ley antecedente, si saben que en e1 na.vio se Ilevd algún uscla.vo sin Ucencia nuestra, ó pasajero, sin la dicha licencia ó del presidente y jueces de Ja casa, en los caaos que la pueden dar; y si-trajeren indios ó india* contra lo dispuesto y mandado, ejecuten las penas impuesta- contra los queXueren culpados.

LEY LXX1.

Los mismos, ordenanza 215.de k case.

LEY LXXII1.

O. Felipe 11 en Madrid ¿i 13 de diciembre de 1564.

Que por la última visita, de ida se tome cuenta d

los maestres d la vuelta de la gente que

hubieren llevado.

h\ maestre ó duefio del na-vio que llegare de las Indias á estos reinos, se le ha tomar cuenta de la {jenle que llevó en el por la última visita y registro que hubiere hecho en Sanlúcar, y no por la primera.

LEY LXXIV.

t). Felipe .111 en San Lorenzo j¡ 29de julio. En Madrid a 29 de agosto ele 161.7.

■Que las j>r,escntaciones y muestras de la gente de

mar , uo se.hagan ante el tificÁal mayw Me la

contaduría.

Las presentaciones y muestras de la gente de mar, no se han de hacer ante el oficial mnyor.de da contaduría ni ante otra persona, sino ,-uiíe nuestro juez oficial que recibiere «I,na vio y ¡Cica I de lacas».

«OTA.

Que Bu la visita se sepa qtu! personas han muerto

en:ei viaje, y qué bienes deju-an , y se ponga

en el libro de ellos.

Su Magestad por resolución, i consulta .del -consejo y cédula de a. o de octubre de «'677, fue aervido de mandar, por justas causas y motivos, que sin embargo de estar dispuesto por la ordenanza itji de la casa, que un jue¿ oficial por su _, . . -turno se halle en el puerto de Sanlúcar al des

Tanrb.en han de saber nuestros jueces ofieia- pa.rbo v visita de los «avío,, nombre el consejo le* v.s.tadores^on la m.sma solemnidad, «i se ha *„.cada ocasión de galeones y flotas ¡AMío de los muerto alguna persona en el viaje de ida y vnel- jaeces oficiales de ,1a casa pareciere de mas intelila, y la ra*on que los maestres traen de los bie- gencia y experiencia para asistir á „, despacho y oes de d.fu«,tos, y a. hicieron testamento ó i,o„jr v¡s¡,a) y después al recibo de vuelta á esto* reílos bienes que trajeren entreguen los maestre* nos. luego en aquel «lia, pena de que los paguen con

el doblo para nuestra cámara; y si hallaren que. Que el presidente r jueces despachen y den su hay algo encubierto, procedau contra el maestre .: visita <i Iqí muestres y pilotos que hubieren ó el que fuere culpado, como contra quien hur- .entregado lo auetrajeren con brevedad, ley 55 ta y encobre la hacienda agena; y lo que ep esto' titulo [, da <;<íc libro.

TOMO IV.

50

"-O TESI1TTA 7 S3ES.

De írt navegación y viaje de tas armadas y flotas.

LEY PMMEllA.

D. Felipe II, capítulo 15 «le instrucción efe generarles

de 1597.

Que el general y almirante hagan que las naos

talen aprestadas para el dia señalada,

y salga ti luego.

El gener.il y almirante asistan ion mucho cuidado y diligencia á que las naos de armada estén prestas, artilladas, municionadas, abastecidas y embarcada la gente de mar y guerra, que lian de llevar para poderse hacer ¡i la vela al tiempo que estuviere dispuesto- y ordenido; y lo ejecutarán sin perder hora, teniendo hechas las prevenciones posibles, para que (odas la» naos de merchante que hubieren de ir en sd Conserva, eslc'n aprestadas y visitadas para seguir á la capitana el día que se hiciere á la vela y con las que lo estuvieren y la siguieren, barí el general su viaje sin esperar á las demás., Cumpliendo puntualmente lo que Cerca de esto se ha dispuesto, porque no se les ha de admitir excusa ninguua en la dilación y remisión que hubiere.

LEY 11.

F.l mismo allí, rffpíMa 16

Que ef geiter >/, rali acuerdo ¡leí almirante y piloto

mayor, di instrucciones d capitanía,

maestres y pilotos,

Onlcnainoi y mandamos, que para el diá que hubiere de hacerse á la vela la capitana de armada ó Dota, el general tenga hechas y entregadas las instrucciones, coo acuerdo del alo.iranle j piloto mayor ante su escribano real, de lo que han de ejecutar los capitanes, maestres y pi oíos en el viaje, asi en lo que loca á la navegación como en las cosas d ■ la guerra si hubiere enemigos; y como se ha de gobernar, si se derrotare alguu navio con tormenta ó por otro accidente, y dónde se ha de aguardar para volverse á juntar: y también ordene que si á cualquier piloto pareciere conveniente que la capitana mude alguna derrota lo diga y advierta libremente, para que entendida la rausa que diere y conferido sobre ello, el general provea y mande lo que mas convenga.

LEY III.

El mismo allí, capítulo 97.

Que /íi» generales, almirantes, veedores y cabos

procuren que. las armadas r flotas salgan

y vuelvan a sus tiempos.

Encargamos y mandamos á los generales, almirantes, veedores, capitanes, maestres, pilotos y ;'i todos los denlas cabos de armadas, (Iotas y navios, que todos procuren darse muy buena diligeoria en lo que a cada uno tocare, asi en estos reinos á la salida como en las Indias para la vuelta, descargando los navios y lastrar, recorrer, dar lo lo; aparejar, recibir carga y hacer las demás prevenciones, de forma que puedan salir ;í navegar en tiempo que sin retardación se junten donde está ordenado,

LEY IV.

D. Felipe II en Madrid á 5 de noviembre de 1574.

Que en saliendo armada ó flota se envié relación al

al consejo.

El presidente y jueces oficiales de Sevilla, luego que salga (iota ó armada nos envien relación por mayor y menor de los navios, personal principales, pasajeros y las demás cosas que fueren en ellos.

LEY V.

El mismo, capítulo 2i de instrucción..

Que en saliendo de la barra el general, siga su derrota en la forma que se declara.

Habiendo salido de la barra 6 puerto la capitana, almirania y las demás naos que hubieren de hacer el viaje, procure el general seguir su derrota Cor (oda la diligencia y priesa, que el tiempo diere logará lo menos hasta pasar fuera de los peligros que hay entre los cabos, porque no les \enga alguna travesía ó temporal, que fuerce á volver a arribar llevando siempre la capitana la avanguardiá, descubriendo el viaje y haciendo farol,y no consintiendo que ninguna nao le pase adelante; y al que la rigiere y gobernare castigue con macho rigor, poique con esto pueda él medir sus velas ron la mas zorrera: y todas las naos de merchante vayan en orden de batalla, cuanto mejor y mas dispuesta sea posible, para hacer buena navegación y ayudarse las anas á las otras en las ocasiones que se ofrecieren da mar y enemigos: y laalmiranta llévela retaguardia recogiendo las naos, de forma que ninguna se quede atrás, y la capitana y almira' ta las lleven en medio, procurando siempre que las de armada tomen v conserven el barlovento para poder arribar sobre cualquiera de las demás, que tengan necesidad y en todo la buena orden y disciplina de la milicia naval romo confiamos de so persona.

LEY VI.

D. Felipe 111 en Madrid á 22 de febrero de 1613.

1). Carlos 11 en esta Recopilación. Del Patache de la armada y el de la Margarita. Estuvo ordenado que la armada de la carrera llevase tres pataches, uno á popa de la capitana, otra á popa de la almiranta, para las ocasiones que se ofreciesen de la navegación; y otro para enviar á la Margarita por la« perlas: Mandamos que el patache de la armada sea uno solo, como hoy se practica y que este sirva de llevar y traer las órdenes que se han de dar á los navios y que siempre estén prontos y apercibidos: y el de la Margarita sea del porte que fuc'remos servido de ordenar y dar licencia.

LEY VII.

D. Felipe 11, capítulo 25 de ¡nslrurcion.

Que en las instrucciones que los gcneralr.t dieren d

sus naos , ordenen que a.da din vayan d salvar

la capitana y lomar el nombre

En las instrucciones que diere el general á

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