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y procurado remediar su necesidad siendo posible; V si hecha toda la diligencia conveniente no pudieren alcanzarle de vista y se entendiere que se apartó por temporal , y por esta causa se podrá haber derrotado lan lejos que con dificultad se pueda hallar, en este caso le aguarden con lo da la armada ó flota , no la poniendo en riesgo hasta recogerle, haciendo cuanto convenga y sea necesario para no le desamparar: y si hechas todas las diligencias, pareciere á los generales, almirantes y pilotos mayores «yie conviene navegar y no esperarle , en tal caso prosigan su vía je procediendo en lodo por autos públicos, hechos ante el escribano mayor de armada ó ilota, para que conste de las dichas diligencias, pena de privación perpetua de sus oficios, y cuatro años precisos de destierro de estos reinos y los de las Indias.

LEY XLI.

El mismo, ordenanza '29 de arribadas, y en capítulo 93

y 110 de instrucción. Que si algún navio-peleare, vuelvan todos d socorrerle : y en caso imposible preceda lo que esta ley dispone so las penas de ella. La principal obligación de los generales y almirantes, es la defensa y socorro de los navios que fueren en su conserva, porque siempre será importante que ninguno se pierda ni le tomen enemigos; y asi ordenamos y mandamos á los generales y almirantes de las arma las y Ñolas, que tengan muy particular cuidado de que esto se ejecute: y en lo que toca al mar los socorran en la forma dispuesta ; y en lo locante i la guerra procuren siempre que haya cosarios recoger los navios de su cargo, y navegar ron ellos en tan buena orden que no le puedan hacer daño ni ¿presar ningún navio, asistiendo mas á esto que á pelear con ellos, por lo mucho mas que se aventura en perder an solo navio que en rendir á lodos ellos; pero en caso que el enemigo quisiere tomar algún navio que se quedare atrás ó fuere de la conserva , le volverán a socorrer y acometerán á los enemigos, y pelearán con ellos con el gobierno "y valor que están obligados los que nombramos y se encargan de oficio de tanta calidad y confianza , no solo contentándose con defender sus navios, sino procurando rendirlos y castigarlos como trierece su atrevimiento, pena de que si asi no lo hicieren, y por desamparar el tal navio y no le socorrer, y acudir i sus oficios y obligaciones se perdieie ó el enemigo lo llevare por su falla, incurra en pena de muerte y perdimiento de lodos sus bienes irremisiblemente; pero si por excusar mayores daños y pérdidas ó no poder mas, por el tiempo ó por no aventurar los demás navios He la compañía pareciere convenir el no pelear ni socorrer el navio para dejarlo de hacer, sea con parecer del general, almirante, capitán, piloto mayor, maesrresy las demás personas con quien se toma acuerdo en las rosas de guerra; y lodo conste por autos hechos ante el escribano mayor, para que se entienda que es lo mas conveniente.

LEY XLIÍ.

El mismo ¡illí, capítulo 114. Que antes fie llegar ti los azores se deshagan los camarotes de pasajeros . y se pongan las naos en forma de guerra. Antes que la armada ó Ilota llegue á las Is

las de los Azores, mande el general deshacer los camarotes de los pasajeros y desembarazar loa navios de la jarcia y lo demás que hiciere estorbo para pelear y poner sus ¡arelas, plantar la artillería que le pareciere á las popas, en forma que esta y la demás se pueda jugar desembarazadamente y qi-e la gente esle con sus armas lan lisias, apercibidas y á punió como es necesario, para que si encontraren cosarios, que ordinariamente son ciertos desde aquel paraje á las costas de España, se puedan defender y los ofendan y castiguen. .

LEY XLIIL

El mismo allí, capítulo 117.

Que pasadas las Terceras, lome el general la derrota d Sanlúcar.

Luego que la armada ó flota haya salido y pasado de las Terceras, tome el general su derrota á la barra de Sanlécar: y no consienta que ninguna chalupa ni barco yayan á tierra, aunque sea a forzosa y precisa necesidad de alguna cosa: y á los marineros ú hombres de mar que salieren, condenen en la pena de azotes y galeras que por la ley siguiente se impone, especialmente si le constare que llevó en él algún pasajero oro, plata, ó perlas, ú otra cualquier cosa sin registro,

LEY LXIV.

El mismo, capítulo 100, y en la ordenanza 17 de arribadas de 1591. Que en las costas de España no sa'ga ningún barco d tierra, Mandamos que al pasar las armadas y flotas de las Indas por el condado de Niebla y costas de lispaña, no pueda ir ningún barco á tierra pena de doscientos azotes y diez años de galeras a cada uno de los marineros que en él fueren, aunque sea con licencia de bs generales; y los corregidores y justicias hagan las averiguaciones y los prendan y remitan a la casa de contratación de Sevilla, para que las dichas penas se ejecuten, y que lo mismo se entienda con los esquifes de galeras y r.lros bajeles, que saliendo i esperar las armadas y ilotas, se ¡untaren con ellas y así se cumpla, atento á que conviene que lodo ti lesoro llegué enteramente á Sevilla.

LEY XLV.

D. Felipe 11, ordenanza 18 de arribadas.
Que ias justicias del Condado y puertos no dejen

salir barcos, ni recibir d los t/ue vinieren
de las Indias.

Mandamos á todas nuestras justicias del condado de Niebla y puertos de Andalucía, que i.o permitan ni den lugar a que ningún barco de pescador pueda recibir á ninguna persona que encontrare en el mar, de los navios que vinieren de las Indias, ni dejen salir ningún barco de tierra al tiempo de pasar las ilotas y armadas de ellas, y castiguen con mucho rigor á los culpado», ejecutando las penas

LEY XLVI.

D. Felipe III en Madrid :i 28 de marzo de 1616.

Que habiendo principe de la mar, le abatan los

estandartes las atinadas y Ilotas ,y se guarde

la ley 98, til. 15 de este libro.

Los capitanes generales de nuestras armadas y flotas y los demás cabos y capitanes de navios y de oirás cuatesquier .armadas y escuadras., que se fundaren y proveyeren para guardia y custodia de las Indias y de su? puertos v carrera, si encontraren con el principe y general de la mar, cuando por Nos estuvipre proveído, le saluden y abatan sus estandartes, y por esta causa no se de tengan los viajes, porque mucho importa al buen suceso y navegación, y todos guarden la ley 98, titulo 15 de £ste libro.

LEY XLVII.

D. Felipe II en Curranque á 13 de mayo de í:*• 78. D. Felipe Jll en Madrid á.5 de abril de 1616.

Que los generales de/Iotas abatan las banderas d los

de galeones y sus almirantes, y los navios de

armada d los generales ¡de flotas.

Los generales de flotas abatan las banderas i los generales de la armada de galeones, en cualquier paite donde las encontraren ó se ¡untaren, y en ausencia del general hagan lo mismo si gobernare .el almirante; y los navios .de la armada de galeones, si 110 vinieren gobernando el general ó almirante, abatan las banderas á los generales de jüotas si concurrieren en puerto ó viaje.

LEY XLVI1X

El mismo en :San Lorenzo á 25 de setiembre de 1614.

plata ú otra cualquiera cosa qoc se traiga sin registro y se excusen otros fraudes experimentados: Ordenamos y mandamos, que cuando de vuelta de viaje de las Indias lleguen á la rosta de España las armadas y ilutas y otros cualesquirr navios de las Indias, hagan su viaje yendo la capitana delante, y después | rosigan los demás galeones y naos en seguimiento, y en el último lugar separada de (odas, la almiranta, y que los generales lo ordenen así.

Que el generid de la armada , al pasar por ¡a costa

del condado y costas de España, no deje arrimar

barcos d las naos.

Salen muchos barcos de pescadores y otros, cuando las armadas y flotas vienen de las Indias y pasan a vista de los puertoj y se llegan á los navios, con achaque de llevar refresco y recojen mucho oro., reales., plata, perlas y otras cosas preciosas fuera de registro: Mandamos para que en las costas de España no se tenga noticia de la venida de las armadas ó (Iotas, que los generales que fueren de ellas no despachen ningún barco de a v so sino pasen derechamente á Sanldcar, ni consientan arribar ningún navio á ninguna parte, y hagan que todos vengan derechamente al dicho puerto, ni que se .venga disparando ningu na pieza de artillería por la costa, alentó i que eito no sirve mas que de uvisar á los barcos para que salgan a las dicha* inteligencias y negociaciones, como lo tienen de costumbre, y á los navios de enemigos que suele haber en aquellas costas, para que salgan á hacer los daños que pudieren: y en esto los generales pongan muy particular cuidado y diligencia, estando apercebidos á que (i paceciere que se descarga ó saca alguna plata, oro ó mercaderías en el condado ó parte de la costa ó se dá plática á algunos barcos, dejándolos arribar á los navios de cualquiera cosa de estas se hará cargo á los dichas generales, almirantes y capitanes, en sus visitas y procederá con gran demostración.

LEY XLIX.

D. Felipe III en Madrid á 25 de febrero de 1621. Que al pasar por la costa de España vaya la capitana delante, y luego las demás naos , y la última la almiranta.

Para evitar que los navios que salen de los puertos y costas de estos reinos a recibir y comboyar las armadas y flotas de las Indias, y los que vienen en conserva no se puedan Hogar ni l'eguen á los galeones y naos á hondear el oro, TOMO IV.

LEY JL.

El mismo en San Lorenzo a 26.de setiembre de 1620. D. Felipe 1Y en Madrid á 21 de enero de 1659.

Que £n doblando la armada los cabos , no salga embarcación de Sítnlúcar , ni los galeones arriben d navios extranjeros.

Nuestro capitán general de las costas de A 11dalucia, en sabiendo que las neniadas y flotas de las Indias han doblado los .cabos, provea y de orden que no salga de Sanldcar, ni de otros puertos al mar ninguna taratana ni barco, hasta que lodos los navio.' de la dicha armada ó flotas hayan surgido y entrado en ellos los guardas que se acostumbran y que llegados no se arrimen á navios extranjeros. Y ordenamos al presidente y jueces de la casa de contratación, .que con mucho cuidado asimismo provean y ordenen todo lo que tuvieren por necesario para el .cumplimiento y ejecución de lo dispuesto en tal forma que se consiga lo que tanto importa á nuestro real servicio, alivio y conservación del .comercio.

LEY LI.

D Felipe Ul¿ capítulo 2.

Que los generales pongan guardas en los galeones

y naos para //tie no se les arrimen barcos ni

otros navios.

■Porque de noche se suelen hondear el oro, la plata y mercaderías, y todo lo demás que se trae fuera de registro, de las naos en que viene: Ordenamos á los capitanes generales ó cabos de las armadas ó {Iotas que tengan mucho cuidado de evitarlo, .ordenando que en lados los bajeles, naos y galeones de su .cargo y en las capitanas y almirantas se pongan guardas de toda confianza, en el modo y calidad .que se refiere en la ley 67, títuJo 35 de este libro, para que ningún bajel, por pequeño quesea, no se pueda arrimar le dia ni de noche á ninguno de los dichos galeones, naos ó bajeles, y .esto se defienda con todas las veras que el caso requiere.

LEY LII.

El misino allí, capílulus 3 y 4.

Que solo por haberse arrimado barco, fragata ó

bajel d galeón ó navio de-armada ó flota, queden

convencidos y sean castigados los cabos

y oficiales.

Porque el acto de arrimarse navios pequeños á los galeones, naos y bajeles de las armadas y flotas,es necesario y preparatorio para cometer los fraudes que suceden, ordenamos y declaramos que por el mismo caso que se pruebe, que de noche ó de dia se consintió que algún barco, fragata ó bajel grande o pequeño se arrimó ;í cualquier galeón ó navio .de armada ó flota, se tengan por convencidos el capitán y oficiales de el, asi de milicia como de mar, para ser castigados en las mayores y mas graves penas, que al juez 6 jue

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ees que fueren de la causa pareciere, ;í cuyo arbitro lo remitimos: y les encargamos y mandamos que para desarraigar de lodo punto el abuso é introducción, tan perjudicial y excusar fraudes, por último remedio procuren que los castigos sean tales y tan ejemplares, que se consiga con ellos el remedio, y a los culpados sirva de pena y á los demás de escarmiento.

Ley Luí.

El misino allí, capítulo 5.

Que lo contenido en las leyes antes de ésta, sean

Capítulos de visita y se den por instrucción d los

generales.

Con varios pretextos se saca de los navios lo que viene sin registro usando-los cabos de fraudes y encubiertas, como son enviarse á visitar los generales en barcos con recaudos particulares de cortesías y necesidades fingidas, y lo mismo hacen los capitanes y particulares entre si: y otras veces con ocasión de que les faltan cosas necesarias y de comodidad, despachan barcos y procuran que se arrimen otros, d riendo que les faltau bastimentos, refrescos y rega'os y necesitan de enviar gente á tierra, por enfermedades y otras causas: y porque todo viene á ser con intento y ánimo de ocultación y fraudes, defendemos y mandamos que en los dichos casos ni otros ningunos mayores ó menores, no se puedan arrimar barcos, ni salir ninguna persona de los dichos navios á título de salir á tierra ó pasar á otro navio, pena de que en cualquier caso que lo susodicho sucediere, el capitán y oficiales del galeón (5 navio sean como Nos lo declaramos comprendidos y culpados; y se entienda haber incurrido en las penas impuestas, sin ser necesario haberse seguido algún delito ó exceso. Y ordenamos que en el interrogatorio de visitas, se articule ¡unto con las leyes antecedentes y por las sentencias se condene y castigue. Otrosí mandamos que se de' por instrucción á los generales.

LEY LIV.

D Felipe lll en San Lorenzo a 25 de setiembre

de 1614. D. Felipe !V en Madrid ri 15 de octubre

de 1!V23. Y á 27 de mayo <Je 1664.

Que las naos de armada y flotas y las demás raigan

precisamente del puerto de Bonanza y vuelvan

d él, y no d la bahía de Citdi*.

Por justas y graves causas hemos resuelto, que precisa é indispensablemente todos los navios que se despacharen á las Indias, tanto los galeones de guerra de nue-tra armada de la carrera de ellas, como las capitanas y almirantas de flotas y su» naos mordíanlas, y demás bajeles que fueren sueltos á las dichas provincias é Islas de Barlovento, se apresten y carguen en el puerto de BmitiM de Sanlúcar de Barramcda , y que desde él hagan su viaje á las ludias, y de vuelta a estos reinos entren en aquel puerto, según y como se hacia por lo pasado, y como está dispuesto por cédulas y ordenanzas, y que ninguno pueda hacerle desde la bahía, sino es los que legítimamente tocaren al buque que en las flotas se repartiere al comercio de aquella ciudad. Y para que asi se ejecute, mandamos al presidente , V jueces oficiales de la casa de contratación de Sevilla , que no den visita ni registro á ninguno de los navios, que como dicho es, fue

ren á las Indias, tanto á los del buque de las flotas, como á otros particulares, sino estando en el dicho puerto de Bonanza, para que en él reciban la carga y no puedan introducirse mercaderías sin registro, ni ningunas de las prohibidas; y á los generales, cabos y capitanes de la dicha armada y flotas y de los demás bajeles de guerra , y á los dueños de las naos merchanlas, que vuelvan precisamente al dicho puerto de Sanlúcaí sin anillar al de Cádiz, pena de seis mil ducados de plata al que lo contrario hiciere, los cuales mandamos se les saquen efectivamente luego que hagan la arribada antes de ser oidos, asi los cabos y capitanes de las dichas naos de guerra , como el duefio, ni el maestre, ni los demas interesados en las merchantas , sobre las causas que tuvieren para hacerla , porque esto se lia de ejerutar indispensablemente por la contravención; y demás de ello, han de quedar (como mandamos queden) inhabilitados los maestres y dueños de los bajeles merchantes de poder volver á navegar i las Indias, y los mismos bajeles de ser admitidos en aquella navegación en los buques de la-> flotas ni sueltos, y que sin descargar en Cádiz el navio que arribare a aquel puerto, se le obligue por los dichos presidente y jaeces de la casa d.' contratación, ó por el ministro dependiente de ella que asistiere en aquellos puertos, i que pase al de Sanlúcar , y que allí sea visitado y haga su descarga , reservando, (como reservamos) para juicio onlinario el condenarles en mayores penas, conforme á la malicia que hubiere tenido su arribada , y el oirles sobre las causas que pudieren justificarla.

LEY LV.

D. Felipe III en Madrid á 8 de octubre de 1614.

Que al surgir la armada en Sanlúcar , las naos extranjeras pasen al Brazo de la Torre y dejen desocupado el paraje de Bonanza.

Porque se haga mejor la visita de las armadas y (lulas, y prevenir que no se hondee la plata , oro y mercaderías en los navios extranjeros que de ordinario hay en Sanlúcar , y que estén apartados los unos de los otros: Mandamos que en ll< gando el juez de la visita, pasen las naos extranjeras al Brazo de la Torre, y allí surjan y asistan , hasta que la armada y flota pasen visitadas por su brazo ordinal io á sus parajes adonde se han de amarrar, quedando libre el paraje de Bmanza para que se haga bien la visita 5 y el juez oficial ó letrado que á ella fuere, cada uno por lo que le locare , vayan con este presupuesto . asi en cuanto a las naos extranjeras , como las de naturales, comunicándolo con el gobernador de Sanlúcar, porque estén separadas, y no se junten ni tengan comunicación con las de armada y flotas , atento á que esta diligencia podrá durar pocos dias.

LEY LVI.

El mismo allí ü 3 de octubre de 1617.

Que los generales suban d dar fondo d Tar/ia ó Caño Nuevo.

Los galeones de armada y los demás nasios de su conserva cuando llegaren de las Im'ias soban á dar fundo á Tarfia ó Caño .Nuevo , que es adonde Je podra hacer el alijo con mas satisfacción sin parar en Bonanza.

LEY LVII.

. D. Felipe II, capítulo 118 de instrucción. Que en llegando d Sanlúcar el general, envíe el aviso al consejo y los despachos d la casa, y no deje salir persona hasta hecha la visita.

En llegando la armada 6 flota ñ Sanlúcar, el general nos dé luego aviso de su llegada por nuestro consejo de Indias, y las demás cosas que le pareciere que conviene seamos avisados: y envíe los despachos al presidente y jueces de la casa , para que & Nos los remitan : y no consientan que ningún pasajero, soldado ni marinero salga de las naos, ni se ausente, ni desembarque cosa alguna, hasta que llegue quien los ha de visitar , y ordene lo que ha de hacer la gente de su cargo , en que tenga muy particular cuidad ...

LEY LVIIL

D. Felipe 11 cu San Lorenzo a 4 de agosto de 1576.

Que en llegando armada ó flota se avise al rey de lo que trae.

Mandamos al presidente y jueces de la casa

de Sevilla , que en llegando armada d flota de las Indias nos avisen de lo que en cada un» viniere para Nos, refiriendo precisamenle las cantidades que se trajeren , en qué especies , y por que cuenta, y de qué provincias vienen.

LEY LIX.

D. Felipe III en la orden dada al consejo, en Valladolid á 25 de agosto de 16U0.

Que el presidente del consejo avise al rey de los despachos y nuevas que vinieren de Lis Indias.'

Mandamos que el presidente de nnestro con-, sejo de Indias nos avise de las nuevas que vinieren de las dichas provincias, y de lo que contuvieren los despachos de ellas , y no los secretarios del consejo , si no se lo cometiere el presidente.

Que en llegando los novios de las Indias , se informe el presidente de la casa , y cuenta al consejo, I. 17, íit. 2 de este libro.

Que el presidente de la casa tenga cuidado d&

Í]ue ningún navio suelto pase d las Indiasj ey 18, ///. 2 de esle libio.

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De los navios de aviso que se despachan á las Indias y de

ellas á España.

Ley Primera.

D. Felipe 111 en Madrid ¡¡ 1 de setiembre de 1610.

En San Lorenzo ¡í 27 de agosto «le tGIG. D. Carlos II

en esta Recopilación.

Que llegando armada aflata d estos reinos , se despachen avisos d tas Indias con orden del consejo.

Estuvo ordenado que luego en llegando la armada ó flota , el presidente y jueces de la casa aprestasen y pusiesen á punto los navios de aviso para las provincias de donde hubiesen llegado, paca que llevasen nuestras cartas y despachos á tos vireyes, audiencias y gobernadores de los puertos, dándoles cuenta de haber llegado. Y porgue conviene que esto se haga y ejecute cuando nuestro consejo de Indias lo ordenare , mandamos que llegando el caso y orden del dicho nuestro consejo, se prevengan los dichos avisos sin retardación , y de otra forma no dé permisión la casa á ningún navio de aviso,

LEY II.

IV. Felipe IV en Buen-Rctiro á 30 de junio de 1652.

Qne los dueños de los navios que fueren de aviso, den fianzas de volver en derechura dSanlúcar.

Ordenamos al presidente y jueces de la casa de contratación , que cuando se despacharen navios de aviso á Tierra-Firme ó Nueva España, dispongan que los dueños de ellos den fianzas l'.-sta en la cantidad qie pareciere bastante a los dichos presidente y jaeces para seguridad de que de vuelta á estos reinos vendrán en derechura al

\ puerto de Sanlúcar, sin arrihar ni llegar á otro alguno con las penas que les impusieren , y sin haber cumplido con esle requisito no les darán el registro y despacho que se acostumbra para hacer su viaje.

LEY III.

D. Felipe 111 en Valladolid ¡i 3 de setiembre de 1605.

Que el presidente y jueces ilc la casa hagan visitar

tus navios de avino, para que vayan zafos y con

pilotos examinados.

El presidente y jueces de la casa de Se» illa hagan visitar los barcos de aviso que salieren para las Indias , y en ellos las demás diligencias que deben hacer en los otros navios, como está ordenado, para que no vayan cargados, sino zafos y desembarazados, y con pilotos examinados, de la suficiencia y práctica necesaria , porque no sucedan las perdidas que por esta ocasión se han experimentado.

LEY IV.

D. Felipe IV en San Lorenzo á 10 de octubre
de 1650.

Que los avisos para Nueva España en tiempo de enemigos echen los pliegos en Yucatán.

Mandamos que los avisos despachados de estos reinos a la Nueva España en tiempo de enemigos , hagan el viaje, de forma que quien los llevare á su cargo, en reconociendo el Cabo de Catoche, d otra cualquier parte de la provincia de Yucatán, desembarque los pliegos y los envíe al gobernador de ella , para qn« los remita por mar ó por (ierra á la Verarruz.

LEY V.

D. Felipe 11 en Madrid a 2 de- octubre de 1578 y 1589, capítulo 5 de instrucción. D. Felipe III en Madrid ú 20 de dicieníbie de 1(311, ordenanza 3 de arribadas. D. Felipe IV, capídilo 18 de instrucción de 1628, h. Carlos 11 en esta Recopilación/ Véase la ley 8 de este" título.

Que los bajeles de avi.io sean de hasta sesenta toneladas , y rio se cargue ni pasen pasajeros en ellos.

Los avisos que se despacharen át las Indias no han de exceder de sesenla toneladas , y los capitanes y Cabos no lian de poder llevar ningan genero de mercaderías de ninguna calidad, ni cantidad que sean , ni de vuelta ó venida de las Indias han de traer oro, piala, perlas, piedras, joyas ni otra cosa, con registro ni sin él, sino solamente los despachos y mantenimientos necesarios para la gente qoe fuere ó viniere en ellos, ni llevar ni traer ningún pasajero sin nuestra licencia ó de quien la pudiere dar, pena de que lo cargado sea perdido, y lus pilotos, maestres y pasajeros incurran en perdimiento de la mitad de todos sus bienes : y asimismo los maestres y pilotos ó cabos de los dichos avisos incurran por el mismo hecho en d ez años de galeras al remo, sin otra declaración y sentencia: y si la persona que despachare los dichos navios de aviso tuviere oficio nuestro, por el mismo caso que los despachare haya perdido y pierda la mitad de lodos sus bienes, y sea desterrado perpetuamente de estos reinos y <le las Indias: y en esta misma pena incurran los jueces y justicias negligentes y remisos en la ejecución , ¡as cuales penas no han de disminuir ni arbitrar, sin consultarlas primero coii nuestra real persona.

LEY VI.

D. Felipe III en San Lorenzo ;! 27 de agosto de 1616. Que los generales en el despacho de los avisos guar* den lo que se ordena.

Mandamos que los generales de la andada que llegaren á la provincia de Tierra-Firme, y los generales de las flotas de Nueva España, en llegando á la VeraCruZ, dentro de un mes contado desde qoe hubieren surgido, despachen cada uno un barco de aviso, dándole del discurso de sus viajes y llegada á las ludias , y del estado en que tienen su partida para la vuelta, haciéndonos relación de las cosas que hubiere de nuevo y convenga qué Nos las sepamos, y concierten con los dueños y maeslres de los navios de aviso, lo que se les ha de dar por los viajes, procurando que sea con la mayor moderación que pudieren , y lo concertado se pague por cuenta de la hacienda de la averia. 1

LEY VIL

D. Felipe II en 7 de mayo de 1574. D. Felipe III allí. En Toledo á 31 de octubre de el.

Que los avisos extraordinarios se despachen por cuenta de quien se declara. Si demás de los navios de aviso ordinarios que se han de pagar por cuenta de la avería, fuere necesario y conviniere despachar otros para negocios de nuestro real servicio, asi en estos reinos como en las Indias, se despacharán por cuenta de nuestra real hacienda: y si fueren para ne

gocios de la armada ó flotas y demás cosas de la avería , Se han de despachar por cuenta de ella en los tiempos y forma qoe ordenare nuestro consejo de Indias, y en ellas el ministra ó persona á cuyo cargo estuviere el gobierno ó los generales de la armada y flotas, siendo el caso de calidad que no se pueda excusar, ni haya tiempo de consultarlo con los \ ¡reyes ó gobernadores.

LEY VIII.

D. Felipe II en ¡Madrid á 15 de enero de 1594,

capitulo 20 de instrucción.

Que cuando el general de la armada despachare

aviso , noticia d los de la» flotas que allí

estuvieren y al gobernador de la provincia.

Todas las veces que se despacharen navios de aviso porque asi convenga y sea necesario que sepamos cuanto tiempo se detendrá* la armada n* flota en las Indias , lo despacharán los generales de la armada, dando noticia i los de flotas que estuvieren en el mismo puerto, y al gobernador de la provincia, para que sí tuvieren de que advertirnos lo puedan hacer, y el general no permita que se traiga en ellos nada de lo prohibido por la ley 5 de este título, so las penas alli contenidas.

LEY IX.

El mismo, capítulo 47 de instrucción.

Que el general entregue al que trajere el aviso los

despachos por inventario; con instrucción de lo

que ha de hacer.

Los despachos que hubiere de traer el aviso despachado por el general, entregará á la perso- ■ na que le trajere a cargo, con registro é inventario de los que fueren, enviando, un traslado al presidente y jueces de la casa de contratación de Sevilla, para que por él los entregue, y no se pierda ninguno, y le dará instrucción de lo que hubiere de hacer en el viaje, y ordenará que sí encontrare algún cosario , de que no se pueda librar ni apartar, eche al mar los pliegos y despachos que trajere, porque no puedan venir á poder del enemigo, por el gran daño que de ello pudiese suceder.

LEY X.

0. Felipe II, capítulo 48 de instrucción de 1597.

Que los generales envíen los despachos duplicados,

y den aviso d la Habana de lo que se ordena.

Cada Uno de los generales envié en el aviso sus cartas y despachos duplicados: el uno traiga el aviso, y el otro deje en la Habana al gobernador de aquel puerto, con arden de que le envié en el primer navio ó aviso que saliere para estos reinos, dirigido al presidente y jueces de la contralacion , y escriba demás de esto al dicho gobernador, el tiempo en que espera entrar en aquel puerto con su flota ó armada, para que él nos lo avise con los demás navios que del dicho puerto salieren: y si el aviso fuere del general de la armarla ó flota de Tierra-Firme, el dicho gobernador avise al de Nueva España, para que se procure juntar con él y venir á estos reinos con mas fuerza.

LEY XI.

D. Felipe IV en Madrid á 12 de junio de 1625. Que los navios de aviso traigan la prevención necesaria para su defensa.

Ordenamos que los navios de aviso que vi

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