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El emperador y el rey de Francia, prescindiendo de la mediacion de Inglaterra y Holanda, abrieron una negociacion directa , que siguieron el conde de Neuwied y Mr. de Nierodt. El ministro imperial conde de Sinzendorff y Mr. de la Baune, confidente este del cardenal de Fleury la consumaron, firmando en Viena el 3 de octubre de 1735 los artículos preliminares que van unidos al tratado de 18 de noviembre de 1738.

Irritadas las cortes de Madrid y Nápoles de que la Francia hubiese tratado con el emperador sin su intervencion, y mucho mas de que hubiese dispuesto de los estados de Toscana, Parma y Plasencia, cuya soberanía se destinaba al infante don Felipe, rebusaron acceder a los preliminares. Tampoco estaba contento el de Cerdeña de que no se le hubiese asignado mayor parte en la Lombardia; pero habiéndose resignado este, y publicado el armisticio en Alemania é Italia el 5 y 15 de noviembre del mismo año, los reyes de España y de las Dos Sicilias, privados de la cooperacion de sus aliados, y careciendo de fuerzas suficientes en Italia para continuar la guerra , se vieron en la necesidad de aceptar las estipulaciones de Viena en 1.. y 18 de mayo de 1736.

El tratado definitivo de paz entre el Austria y la Francia no se firmó hasta el 18 de noviembre de 1738, por que la última , deseosa de complacer al elector de Baviera repugnaba comprometerse á garantir la pragmática sancion. Menos dispuestos aun se hallaban los reyes católicos á acceder á un tratado que les obligaba á abandonar la posesion de Parma y Plasencia y á renunciar el dominio de Guastala en favor de la casa de Lorena. Dirigiéronse alternativamente á la Francia y á las potencias marítimas como garantes de la sucesion de estas posesiones, pero babiéndose mostrado fria la primera en sostener los derechos de la corte de Madrid é insistiendo las segundas en la evacuacion de la Toscana, doña Isabel Far. nesio sostuvo todavia, aunque inútilmente, pretensiones á los alodiales del difunto duque. Exasperada de ver frustradas todas sus esperanzas, indujo esta princesa al rey su esposo á no soltar las armas, apro. vechando la ocasion de salir las tropas imperiales de Italia con motivo de haberse encendido la guerra entre la Rusia y la Turquia. La muerte de don José Patiño, alma de estas empresas, y cuya capacidad creaba recursos, al mismo tiempo que en su adhesion à doña Isabel, acogia favorablemente sus proyectos y designios de familia, alteró en un todo los que habia formado la corte de Madrid. Vióse esta en la necesidad de aceptar el tratado de Viena, como lo hizo juntamente con la de Nápoles el 21 de abril de 1739; habiéndolas precedido el rey de Cerdeña, cuya accesion lleva la fecha de 3 de febrero del mis. mo año.

Las tropas españolas evacuaron á Parma, Plasencia y otras plazas de la Lombardía. El iofante don Carlos fue solemnemente reconocido rey de las Dos Sicilias; y habiendo fallecido el gran duque de Toscana en julio de 1737, Francisco de Lorena, ya esposo de Maria Teresa, hija primogénita del emperador, entró en posesion de aquel ducado, mientras la Lorena pasó al rey de Francia en virtud de lo capitulado en Viena.

(2) Los historiadores han incurrido en una equivocacion muy grave, si bien son disculpables generalmente por que versando el hecho acerca de estipulaciones secretas, se dejaron llevar por las apariencias, sin que pudiesen conocer á fondo todas las particularidades de este negocio.

Mr. de Koch en su apreciable Historia de los tratados de paz, dice que el 25 de octubre de 1733 se concluyó en el Escorial uno de alianza defensiva entre España, Francia y Cerdeña. M. de Flassan, y en este es menos disculpable el error porque tuvo á su disposicion el archivo del ministerio de negocios estrangeros de Francia, cita en las tablas de tratados unidas á su Historia general y razonada de la diplomacia francesa, uno de alianza hecho entre las tres referidas cortes en el Escorial el 24 de octubre de dicho año ; y finalmente Villiam Coxe en sus memorias históricas de la rama española de Borbon asegara la existencia de este tratado de triple alianza , añadiendo que fue obra del marqués de Castelar, embajador de España en París.

Estraviado por este unánime aserto busqué durante mucho tiempo este tratado. Mis pesadas indaga. ciones me proporcionaron al fin los documentos originales de aquella época, y su resultado es el siguiente.

El conde de Rottembourg, embajador de Francia , propuso en mayo de 1733 á la corte de Madrid el establecimiento de una alianza entre España, Francia y Cerdeña con el objeto de espulsar las tropas imperiales de Italia , insinuando que su Majestad sarda rehusaba ligarse con Luis XV siempre que Felipe V

no entrase en las estipulaciones como parte principal. Los reyes católicos, aunqne desde luego prometieron concurrir , como despues lo hicieron religiosamente, con la mitad de los subsidios que ofreciese el rey de Francia al de Cerdeña, se negaron constantemente á entrar como partes contrayentes : 1.o por qne temian que hecho el tratado , si por un evento careciar de medios ó voluntad aqnellas potencias para empezar y seguir la guerra , cayese la animadversion de la corte de Viena sobre el infante don Cárlos y sus fuerzas sobre los estados de Toscana, Parma y Plasencia ; 2.o porque la corte de Turin pretendia que por el tratado se le adjudicase toda la Lombardia , y la de Madrid deseaba que el Cremones y y el Lodesago quedasen para el infante; y 3.o porque doña Isabel Farnesio se empeñaba en que entrase en el lote de su hijo el estado y plaza de Mántua, cuya promesa eludian los aliados, queriendo dejar la decision de este punto para la época en que se hubiese espulsado á las tropas austriacas del Mantuano.

Vista la negativa de Felipe V, concluyóse el tratado entre Francia y Cerdeña el 26 de setiembre de dicho año de 1733. Rottembourg presentó una copia å este monarca el 15 de octubre pidiendo su accesion á nombre de los dos contratantes. El de España se negó á darla si esplicitamente no se espresaba en ella que se adjudicaria á don Carlos el estado y plaza de Mantua. Luis XV instó con la mayor viveza para que diese la accesion pura y simplemente; y aun para activar la negociacion envió a Madrid como adjuntos y mas diestros que Rottembourg al oficial de la secretaria de negocios estranjeros Mr. Dutheil ya Mr. de la Baune, que despues se distinguió con su mision en Viena. Todo fue en valde ; transcurrieron nna porcion de meses en discusiones, proyectos y contraproyectos del referido instrumento. Ya por fin en el mes de abril de 1734, el ministro de estado don José Patiño convinó con Rottembourg y Datheil en una formula que el 15 de dicho mes se remitió á don Fernando Tribiño, secretario de la embajada de España en París, y encargado de ella accidentalmente por muerte del conde de Castelar. Autorizábasele con pleno poder para estender y firmar la accesion en los términos acordados. Eran los siguientes:

« Habiendo el rey cristianisimo y el rey de Cerdeña concluido entre ellos en Turin el dia 26 de setiembre del año próximo pasado un tratado y dos artículos separados y secretos, han sido comunicados al rey católico por el señor conde de Rottembourg, embajador estraordinario de su Majestad cristianisima, el cual asi en noinbre del mismo rey cristianísimo como del rey de Cerdeña, ba convidado y propuesto á su Majestad católica y al serenisimo infante don Carlos que convengan en adherir y acceder á los dichos tratado y artículos, los que estan aquí insertos palabra por palabra.- Fiat insertio.

» Y como su Majestad católica , despues de haber leido y examinado los referidos tratado y artículos, ha reconocido que se dirigen a las ventajas de los intereses comunes, y que principalmente tienen por obgeto el evitar el peligro que amenazaba á la Europa en general y á la Italia en particular, poniendo para ello limites á las ideas ambiciosas de la casa de Austria, y considerando de mas de esto su Majestad católica que el objeto de las medidas tomadas y que se hubieren de tomar en adelante es el honor y ventajas de las potencias aliadas, como tambien la seguridad de los estados y posesiones presentes y futuras del serenisimo infante don Cárlos; y estando persuadido de que se procederá por todas las partes contrayentes con un perfecto y comun acuerdo en todas las disposiciones y ajustes que podrán ser necesarios para la entera libertad de la Italia, y para la mayor firmeza de los establecimientos y conquistas que se adquirieren , el dicho rey católico, estipulando así en su nombre como en el del serenisimo infante don Carlos, ba resuelto adherir y acceder á los dichos tratado y artículos con las condiciones siguientes:

1.2 Qae bajo de la denominacion del estado de Milan y sus dependencias , etc., se ha de entender todo el distrito de pais contenido entre los limites que han observado los últimos poseedores que lo han gozado bajo el referido nombre de estado de Milan, sin mayor estension, quedando desde luego arreglados los confines de los estados de Parma y Plasencia á lo que han poseido en estos últimos tiempos los señores duques de Parma y particularmente el señor daque Francisco, no obstante cualquiera dispnta ó controversia que se haya suscitado por el gobierno de Milan.

2.2 Que la declaracion de su Majestad cristianísima hecha a favor de sa Majestad sarda en el arlicalo 6.. del referido tratado sea y se entienda asimismo á favor de su Alteza real por lo que toca a los reinos y estados que se le destinan.

3. » Que considerando su Majestad cristianisima y su Majestad el rey de Cerdeña que por las razones que se espresan en los artículos del mencionado tratado y particularmente en el capitulo separado

y secreto, se deben espeler fuera de Italia las tropas del emperador, entiende su Majestad católica que deberán asimismo espelerse de la plaza y estado de Mántua , á cuya conquista deberán concurrir las las fuerzas de las cuatro potencias aliadas respectivas; y

4.a » Que atendiendo á estar dicha plaza situada fuera de los límites del estado de Milan y en parage oportuno para embarazar el que se internen los alemanes en Italia, y asegurar un antemural a los estados que actualmente posee y poseyere en adelante el serenisimo infante , debera pertenecerle dicha conquista en virtud de este presente tratado. Encargándose y prometiendo el rey católico y su Alteza real el serenisimo infante don Cárlos de dar un equivalente del estado de Mántua al legitimo heredero del último duque de Mántua.

» Y para este efecto, su Majestad católica ha nombrado al señor...... á quien ha dado so pleno poder y facultad para convenir en esta accesion con el señor....... en nombre de su Majestad cristianisima y el señor....... en nombre de su Majestad el rey de Cerdeña, igualmente autorizados de plenos poderes. Los cuales habiendo conferido juntos han convenido en la forma siguiente que su Majestad católica accede, así en su nombre como en el del serenisimo infante don Carlos, á los dichos tratado y articulos con las condiciones arriba espresadas; tomando sobre sí, para con sus Majestades el rey cristianisimo y el rey de Cerdeña las mismas garantias y obligaciones que estan en ellos contenidas, de la misma suerte que si el rey católico y el serenisimo infante don Carlos las hubiesen estipulado desde el principio con sus Majestades cristianísima y sarda; los cuales recíprocamente aceptan la dicha accesion , y toman sobre si para con su Majestad católica y para con el serenisimo infante don Cárlos las garantias y obligaciones contenidas en ellos de la misma suerte que si los hubiesen estipulado con su Majestad católica y su Alleza real desde el principio.

» Este presente tratado de accesion de su Majestad católica y del serenisimo infante don Carlos será aprobado y ratificado por sus dichas Majestades cristianisima y sarda y por el serenisimo infante en el término de....... Ó mas presto si fuese posible. En fé de lo cual, etc. »

Luego que don Fernando Tribiño recibió la plenipotencia y fórmula de accesion que queda inserta pasó á ponerse de acuerdo con el primer ministro cardenal de Fleury, para que hallándolo todo en regla se invitase al comendador Solari, que hacia dias habia llegado à Paris como plenipotenciario del rey de Cerdeña para firmar el acto de la accesion. Escusóse el cardenal con el pretesto de que el pleno poder del comendador le autorizaba únicamente para formar una accesion pura y sin condiciones; pero que pediria inmediatamente poderes mas árnplios a la corte de Turin. Estos no habian llegado aun el 6 de setiembre, en que don José Patiño escribia al representante de España en Paris el siguiente despacho en cifra:

« El rey me manda prevenir á V. que si por esa corte se le propusiere que en consecuencia de las órdenes y plenipotencia con que se halla de su Majestad, firme V. el acto de accesion al tratado de Turin, responda V. que habiéndose pasado tanto tiempo despues que se le remitieron las espresadas órdenes y plenipotencia, que pueden haber variado las cosas, necesita de dar cuenta á su Majestad, á fin de recibir nuevas órdenes; y con efecto si llegare este caso, lo participará V. con estraordinario para que se le comuniquen las que se consideraren convenientes, sin darse antes por entendido de esto en esa corte, ,

Desde entonces no hay indicios de que se hubiese vuelto á tratar de esta accesion , ni era fácil vista la frialdad que ocasionó en los aliados el que las fuerzas españolas, abandonando la empresa de Milan, se dirigiesen á la conquista de Nápoles y Sicilia. Asi es que cuando mas adelante las tropas de España, mandadas por el conde de Maceda , emprendieron el sitio de Mántua, los generales franceses y sardos emplearon todos los medios indirectos que estaban á su alcance para que esta empresa se malograse. Fundadamente se puede pues creer que no ha habido tratado de alianza entre España y Cerdeña, y que ni aun llegó a darse la accesion á las estipulaciones de Turin,

Convenio que se firmó en Paris por mediacion de los reyes cristianisimo y

británico y Estados Generales de las Provincias-Unidas de los Paises-Bajos, para terminar ciertas diferencias entre lus cortes de España y Portugal; á 15 de marzo de 1737 (1).

La mediacion de estas tres potencias tuvo en con la sola mediacion francesa, y rehusaba ensu origen por objeto detener las consecuencias teramente la de Inglaterra hasta tanto que retique entre aquellas dos cortes pudiera producir rase su escuadra. Este socorro produjo tambien elescandaloso hecho de un dependiente del mur en Portugal el efecto de mostrarse mas dificil al qués de Belmonte , ministro de Portugal en Ma- acomodamiento y á la aceptacion de la mediadrid que arrancó de las manos de la justicia ante cion del rey cristianisimo que antes habia solipalacio mismo á un criminal. Justamente irrita citado. Al fin, las gestiones del ministerio frando su Majestad católica por una violacion tan cés en Madrid consiguieron que esta corte adpública de su soberanía , ordenó que á la fuerza mitiese la mediacion de Inglaterra y Holanda, se prendiese en la casa misma del ministro á to y Portugal la de Francia. dos sus dependientes.

Era ya el mes de octubre cuando las potencias Resentido á su vez el monarca portugués se mediadoras empezaron á tratar del modo de tercreyó en el deber de usar represalias con los minar este negocio, creyendo el ministerio escriados del ministro español en Lisboa, señor de pañol que deberia contentarse su Majestad catóCapicelatro.

lica con la satisfaccion de que se atribuyese la A consecuencia de estos sucesos, acaecidos culpa al Portugal. por el mes de febrero de 1735, se retiraron los Desde el principio de la negociacion habia aseministros de ambas cortes, considerándose es gurado el gobierno español al francés que por tas en un completo estado de rompimiento, efec su parte no se cometeria hostilidad alguna conto de lo cual fueron los preparativos de defensa tra el Portugal , promesa, que aunque no dada hechos en sus fronteras por el gobierno portu- por escrito, segun pedia la Inglaterra , se habia gués.

renovado despues de la aceptacion de la mediaPero temeroso don José Patiño de las desgracion de las tres potencias. cias que pudiera ocasionar este rompimiento,

Mientras se discutia cste punto y el de poner insinuó á la Francia lo oportuno que seria su

en libertad á los dependientes de los ministros mediacion para terminar las desavenencias, y español y portugués, se tuvo noticia de un suPortugal que no lo anhelaba menos hizo igual ceso ocurrido entre súbditos de ambas naciones proposicion al cardenal de Fleury por un agen en Buenos-Aires, habiendo sido apresados dos te que tenia en París.

buques portugueses por dos fragatas españolas. La Inglaterra y Holanda ofrecieron tambien A las quejas de la Inglaterra por este suceso se su mediacion , pero habiendo declarado antes contestó de Madrid manifestando ignorar el heque darian socorros al Portugal si España le cho, pero que en caso de existir tales hostilidaatacase, y habiendo enviado ya el monarca bri

des se enviarian órdenes para suspenderlas, tanico una fuerte escuadra á los puertos y cos

siempre que los portugueses se mantuviesen las de Lisboa, la España manifestaba contentarse tranquilos, y que en cuanto a los buques era

preciso saber si su apresamiento era resultado

de haber hecho el contrabando. (1) Habiéndose buscado sin fruto este convenio en los archivos de la secretaria de estado y del despacho y de la embajada de Es

No paralizó este suceso el curso de la negociapaña en París, el conde de Aranda , embajador en aquella corte, cion que activaba en Madrid el embajador de pidió al gobierno francés le facilitase una copia , si poseia dicho Francia insistiendo en la libertad de los dependocumento, como potencia mediadora que habia sido en esta rui

dientes presos, y en que se admitiese una igualdasa enestion. El conde de Vergennes, ministro de negocios estranjeros , le envió el presente resumen que he traducido literalmente

dad de culpa en los hechos a las dos cortes , lo que rehusó absolutamente la de Madrid.

del francés.

El 1.° de julio de 1736 se firmó en fin por los | rior negocio ofrecia este incidente se añadió ministros de las tres potencias mediadoras una otro muy grave por el mes de agosto, en que el declaracion en que se estipuló la libertad de los gobierno portugués interceptó un pliego que el presos, como medida hija de piedad reciproca cónsul Montagnac dirigia á Mr. de Vaulgrenant, por estos infelices , y en punto al hecho se atri en el cual se contenian cartas del principe y buyó la culpa al Portugal despues de haber sua princesa del Brasil para sus Majestades católicas. vizado las espresiones.

La corte de Madrid miró este hecho como un En el mismo dia firmó el señor Patiño una nuevo insulto, y las potencias mediadoras se contra declaracion aceptando la satisfaccion que quejaron al monarca Portugués pidiéndole una se ha espresado.

satisfaccion conveniente. Al dia siguiente se discutieron entre los me El ministro de Portugal en Holanda presentadiadores y el señor de Patiño , y éste firmó los ba al mismo tiempo una memoria á los Estados siguientes puntos:

Generales en la cual, despues de referir cuanto 1.o

habian hecho los españoles contra la colonia por Que se daria libertad en un mismo dia a los tuguesa del Sacramento, declaraba que el rey su dependientes de los respectivos embajadores amo no aceptaba los puntos convenidos en Mapresos en Madrid y Lisboa.

drid por las potencias mediadoras. 2.0

Pero la España no parecia menos resuelta a Que se acreditarian al mismo tiempo los res tomar un partido violento si el Portugal no aceppectivos ministros en ambas córtes.

taba los dichos puntos convenidos y rehusaba 3.°

dar una satisfaccion por la interceptacion de los Que si hubiese acaecido alguna cosa en Amé pliegos. rica, no habiendo la cuestion relativa al Señor No obstante esta mala disposicion de las dos de Belmonte producido órden que tendiese al córtes, trabajaban en París los ministros de las menor rompimiento, era cosa totalmente agena de Inglaterra y Holanda en terminar las diferendel presente asunto, y que deberia arreglarse cias, para lo que se esforzaban en separar el amistosamente entre las dos cortes por medio asunto de Belmonte del de América. Fué tan de sus respectivos ministros.

eficaz su negociacion , en la que intervino muy El embajador de Francia M. de Vaulgrenant poderosamente el cardenal Fleury y el minisremitió estos documentos el 4 del mismo mes á

tro portugués Acuña, que consiguieron poner M. de Montagnac, cónsul y encargado de ne de acuerdo a ambas cortes , ajustando y firmangocios de Francia en Lisboa, para presentarlos do al efecto en casa del mismo Fleury una conal gobierno portugués en union de los ministros vencion el 15 de marzo de 1737, que remitida a inglés y holandés.

don Sebastian de la Cuadra, sucesor de Patiño, Pero en tanto que se solicitaba de esta corte y á Lisboa, fué aprobada por sus Majestades la ejecucion de los puntos acordados , llegó la católica y portuguesa. noticia de que en el mes de diciembre de 1735 En ella se contenia : se hallaba sitiada la colonia portuguesa del Sa 1.° Que el 31 del mismo mes se pondrian en cramento por el gobernador de Buenos Aires, libertad los presos; á consecuencia de órdenes que se le habian en 2.° Que en dicho dia nombrarian embajadoviado por el gobierno en un buque ligero que res las respectivas cortes de España y Portugal. habia partido del Ferrol algunos meses despues 3.° Que al mismo tiempo espedirian órdenes del suceso del señor de Belmonte. El señor Pa

ambos gobiernos para quc cesasen las liostilida tiño contestó a las quejas dadas por Mr. Vaul-des en la América. grenant, que aquellas órdenes eran relativas á

4.° Que los negocios permanecerian allí en el puntos muy anteriores al suceso en cuestion ya mismo estado que estuviesen al arribo de las or la aceptacion de la mediacion de la Francia; por denes. lo demas, que cuando Portugal observase los

5.° Que la suspension de hostilidades duraria tratados y no violase sus estipulaciones podria hasta que se ajustasen definitivamente entre Esestar seguro que la España le dejaria tranquilo. paña y Portugal sus diferencias con respecto a

A las dificultades que para terminar el ante las Indias.

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