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«Los aliados, dice el artículo 11, exigirán de ese gobierno el pago de los gastos de la guerra que se vieron obligados á aceptar, ya sea como reparacion é in lemnizacion de los daños y perjuicios á sus propiedades públicas y particulares y á las personas de sus conciudadanos, sin espresa declaracion de guerra, y de los daños y perjuicios verificadas posteriormente como violacion de los principios que rige el derecho de la guerra.»

Es este un derecho reconocido á cada aliado, el de serindemnizado por el Paraguay de sus grandes sacrificios pecuniarios y de las devastaciones de propiedades públicas y particulares. Para exigirlo, no es preciso el concurso de todos los aliados, así como tambien la generosidad de uno de ellos no puede ser embargada por la voluntad de los otros.

No es, pues, en la simple exijen cia de ese inconcuso derecho de beligerante, hecha en los estrictos términos del art. 14 que el Brasil violó el pacto de alianza.

Alégase sin embargo que segun el art. 15 del tratado del 1° de Mayo “en una convencion especial se indicará el modo y forma de liquidar y pagar la deuda»: y que esta convencion debe ser celebrada en comun.

Aún este argumento no puede subsistir en presencia de la verdad de los hechos.

El tratado brasilero, despues de definir (art. 3.“) la naturaleza de las indemnizaciones en los términos del tratado de alianza y del acuerdo prévio de los aliados, establece en el art. 4.°: «Una convencion especial, que será celebrada, á mas tardar dentro de dos años, fijará benévolamente el quantum de las indemnizaciones de que trata el primer inciso del aro ticulo antecedente, a la vista de los documentos oficiales ; regulará la forma del pago y de las cuotas del jiro y de la amortizacion del capital, y designará las rentas que hayan de ser aplicadas al pago.»

Se

La convencion especial no está, por lo tanto, perjudica la; las rentas de la república no están obsorvidas por las indemnizaciones brasileras, con esclusion de lo que debia tocar á los otros aliados.

En efecto, seria bien estraño que el Brasil, que en medio de los mayores recargos de su tesoro, nunca se mostró egois. ta, hoy pretendiese perjudicar á sus aliados en estas indemnizaciones, que por otra parte, serán por mucho tiempo para to los puramente nominales.

Puede el Sr. Tejedor observar aun qne la convencion especial de que habla el tratado brasilero, será hecha entre el Brasil y el Paraguay, cuando la del pacto de alianza era comuo.

Ademas de que, nada impide que haya ese acuerdo cuando llegue la oportunidad de celebrarse la dicha convencion, para loque se dió el plazo de dos años, su añade lo que escapó al Sr. Ministro de Relaciones Esteriores, que el acuerdo de Buenos Aires autorizaba á cualquiera de los aliados á celebrar ese ajuste especial separadamente.

Véase el art. 4.° del Protocolo núm. 3 de las conferencias de Buenos Aires, en que fué parte el Sr. Tejedor, y abi se leerá lo siguiente.

“Es, no obstante, permitido á cualquiera de los aliados tratar separadamente sobre el objeto de dicha convencion especial, en la parte que le sea concerniente, con prévio aviso á los otros aliados.“

No menos infundada y sorprendente es la censura de la nota argenting, á la estipulacion relativa á la garantia de la independencia é integridad de la Repùblica del Paraguay.

¿Lo que prescribe el tratado do alianza, y lo que estipuló el Brasil con el Paraguay? Aproximemos estos dos testos, y sobresaldrá su perfecta concordancia.

Artículo 8 de 1.° de Mayo:

“Los aliados se obligan á respetar la independencia, 80berania é ínteg-idad territorial de la República del Paraguay. En consecuencia, el pueblo paraguayo podrí escojer el gobierno é instituciones que le convengan, no pudiendo incorporarse á ninguno de los aliados, ni pedir su protectorado como consecuencia de esta guerra.“

« Art. 9o. La independencia, soberania é integridad territorial de la República del Paraguay, serán garantidas colectivamente de acuerdo con el artículo antecedente, por las altas partes contratantes, durante el período de cinco

años.

Acaso el Plenipotenciario brasilero se aparto de esta norma, ó la olvidó de alguna manera? No, señor Ministro. Acatóla religiosamente, y dió el mas solen ne testimonio de las miras desinteresadas del Brasil para con la República del Paraguay He aquí la estipulacion del art. 11 del tratado de

paz,

firmada en la Asuncion en nombre del Brasil, por el señor baron de Cotegipe.

«El gobierno de S. M. el Emperador del Brasil, confirma y ratifica el compromiso que contrajo por los artíeulos 8 y 9 del tratado de 1.° de Mayo de 1865, que celebró con la República Argentina y la República Oriental del Uruguay.”

"Consecuentemente se obliga á respetar perpétuamente por su parte la independencia soberania, é integridad, de la República del Paraguay y á garantirlas por el término de cinco años.”

El Brasil, tratando separadamente, confirma y ratifica el compromiso que contrajo con sus aliados en el Tratado de 1.° de Mayo; se obliga a respetar perpétuamente por su parte y á garantir durante cinco años la independencia é integridad de aquella República.

No está aquí el Brasil demostrando quc se adhiere á

sus aliados, invocando las estipulaciones de estos, para consagrarlas en su tratado especial con el Paraguay?

¿Confirmando y ratificando el compromiso anterior, no se reconoce al Brasil obligado para con sus aliados la garantía colectiva?

Al Paraguay no podia dejar el Brasil de asegurar una garantía individual, no podia prometer en nombre de sus aliados, sino por la forma de aquella referencia al tratado del 1.° de Mayo.

La garantía colectiva no excluye la accion singular de cada uno de los garantes; cuando este pueda hacerlo y los otros no estén en el caso de prestarla, ó entiendan que no médian circunstancias que les impongan c:e sacrificio.

La garantía colectiva de la alianza, es un auxilio positivo, y no una presion ó estorbo para que uno de los tres aliados no haga por la integridad é independencia del Paraguay, lo que los otros no puedan ó no quieran bacer.

La alianza que se obligó á respetar la nacionalidad paraguaya y á defenderla contra cualquier ataque á su independencia é integridad, no puede llevar á mal que el Brasil se preste á cumplir ese deber comun, aun sin el concurso de los otros aliados, cuando esto no sea posible.

El Brasil fué en esa, como en todas las otras estipulaciones, tan escrupuloso, que, no dudando renovar la garantía perpétua que eu otro tiempo diera al Paraguay, limitóla al plazo de cinco años, únicamente respecto á lo pactado en el tratado del 1.° de Mayo.

El abajo firmado leyó con el mas profundo pesar, las observaciones que una tan leal é inofensiva estipulacion suscitó en el espíritu de S. E. el Sr. Tejedor.

¿Cómo se puede ver en la garantía del Brasil, que no será dada singularmente, sinó en el caso de faltar la de sus aliados, una liga del Imperio con el enemigo comun contra sus propios aliados?

Tal hipótesis no debiera figurar en una nota argentina, porque es moralmente imposible que alguno de los aliados atente contra aquello mismo que todos garantieron.

¿Puede acaso la estipulacion brasilera, implicar como la cuestion de límites del Gobierno Argentino, otra hipótesis que tambien se lee en la nota del Sr. Tejedor ?

El abajo firmado no se puede esplicar como semejante prevencion, ha podido entrar en el ánimo del Gobierno Argentino.

Desde la ocupacion de la Villa Occidental por los Argentinos, quedó demasiado manifiesto que el Brasil, si bien no aceptó la responsabilidad del acto, en las condiciones que fué prácticado y que subsisten todavia, lo respeto, porque aquel territorio está comprendido dentro de los límites que el Gobierno Argentino declaró en el tratado de 1.° de Mayo, que seria la base de sus tratados con el Paraguay. El Gobierno Imperial ha sido y será coherente con aquel procedimiento.

La estipulacion relativa á la conservacion de fuerzas brasileras en el Paraguay, no obstante de ser facultativa y dependiente de un acuerdo con el Gobierno de esa República, ha sido mírada por el Sr. Ministro bajo el mas siniestro aspecto. Es efecto de la misma prevencion que aparece en todo el contexto de la crítica de S. E. y que facilmente será disipada ante un análisis reflexivo é imparcial.

Antes de todo conviene recordar los términos precisos de la estipulacion de que se trata.

Art. 20 del tratado definitivo de paz:

« El Gobierno de S. M. e! Emperador del Brasil podrá, « de acuerdo con el de la República del Paraguay, conser« var en el territorio de la República, aun despues de la

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