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10.

loables costumbres. Informóse de su ante- | soldados que habia estaban repartidos en cesor y de las personas mas prácticas de la muchas compañias, reformó siete en el guerra y del estado en que estaba, pesaroso tercio de Arauco y de Yumbel por ahorrar de que el tiempo con sus lluvias le impidiese a su Magestad de los sueldos aventajados la entrada a las tierras del enemigo y el ha- de los oficiales, reduciendo todas las que cer ostentacion de sus brios y valentia. Y habia en el reino a solas veintidos. mientras se bacia tiempo de reconocer las Habiéndose huido poco antes a la tiefuerzas del enemigo, su modo de hacer la rra de guerra cuatro yanaconas, se deterguerra y los sitios donde se fortalecia, trató minó a enviar a cojer lengua, receloso de de dar vista a los tercios, reconocer los que no viniesen con alguna junta, como fuertes de los españoles y de socorrer al suelen los huidos, y hiciesen algun daño ejército.

en las rancherias de los amigos o en los Subió a este efecto con todos los capi- potreros; y para esto envió al capitan tanes reformados de su compañia por el Juan de Morales, lengua de los amigos de mes de agosto a los tercios y halló a toda Arauco, con cuatrocientos araucanos y la milicia pobrisima y desnuda y asi mis treinta españoles para su resguardo a tiemo descontenta por los malos socorrosrra de Elicura, donde se acojian, como en pasados. Mas él los socorrió de su mano la sauceda, los indios retirados, y cojió hasta mui a gusto y con abundancia, con que treinta piezas de toda edad, y mató a caquedaron contentisimos y diciendo que no torce enemigos que se le opusieron. Y habia habido tal gobernador: que el solda asi mismo cojió sesenta caballos y algun do en vistiéndole y matándole la hambre ganado y se retiró sin recibir daño, con está contento y cobra grande amor a su que los españoles y los indios amigos vijeneral, que aun a Dios le decia Jacob nieron victoriosos y contentos con la presa. que le tendria por su Dios si le diere de Supo de los cautivos como el enemigo comer y de vestir. A su venida le salie- con los rigores del imbierno estaba encoron a recibir los caciques y toquis jenera- jido y descuidado, pero que no se olvidales de todas las reducciones amigas, ofre- ba de las armas para sustentar la guerra ciéndole sus camaricos y dones ordinarios y ver si con los despojos de ella podia hade los frutos de la tierra, a los cuales cer rescates y redimir sus prendas. Y coagasajó y habló con mucho amor, y des mo entendiese esto y que en las provincias pues de hablarles, oido sus propuestas y de la Imperial estaban algunas señoras despachado sus demandas, mandó al fator cautivas vecinas de las ciudades perdidas, que socorriese a los caciques y capitanes celoso de su remedio y de que estos natude los indios con socorro abentajado, y | rales saliesen de su ceguedad y obstinaa los indios soldados con el ordinario de cion, envió por la costa un cacique de Calcapotillos, sombreros, añil, cuchillos y coimo y a otros dos indios de cuenta que otras cosas de su estimacion. Ilizo mues- estaban presos, libres a sus tierras, para tra jeneral de los soldados españoles y que publicasen y diesen a entender a los halló que tenia el ejército mil y trescien- indios de guerra la piedad del rei, y que tas y noventa y cuatro plazas efectivas, les dijesen de su parte que tratasen de su porque muchos habian borrado sus plazas sosiego y se dejasen de guerrear, pues les y se habia disminuido el número de los estaba bien, con que tendrian fácil entrada soldados. Y reconociendo que los pocos para rescatar ellos sus cautivos y nosotros

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los nuestros, y que bastase la sangre ver- jiéronse algunos caballos y ganados, con tida de entrambas partes, que de andar que se volvieron. las armas no se escusaban muchas muertes Los caciques naturales de toda la costa y desdichas que causa el furor de la gue- y los de Elicura que con ella vecinan, vienrra, justificando con esto su causa y con- do que los españoles daban en maloquearvidando a los indios con la paz y con los los y en picar alli mas que en parte algu. medios suaves que su Majestad repetida- | na, como lastimados hicieron junta de tomente mandaba, a que no respondieron. | da si jente y determinaron de entrar en

Despues de estas dilijencias dejó en- | nuestras tierras y maloquear en Arauco cargada la guerra al maestro de campo | las reducciones de nuestros indios amigos. del reino don Fernando de Cea, a quien Salieron doscientos y trcinta caballos a hizo su antecesor maestro de campo a lo esto a primeros de enero d último de su gobierno y le conservó Don | cabeza de ellos Guenumal, cacique natural Luis de Córdova en el puesto conociendo de Elicura, pero no pudieron hacer lance la importancia de su persona para él. Y porque fueron sentidos de las centinelas. bajó de lijera a los fines de noviembre a En esta sazon el capitan Juan de Morales, la ciudad de Santiago a recibirse de pre- que salia con cuatrocientos araucanos y sidente, por haber tenido muchas cartas | cuarenta españoles a maloquear a Elicura, de la Real Audiencia que le llamaban. Con topó el rastro y viendo ser mucho siguió su ausencia el maestro de campo procuro | la güella hasta Quiapo, donde encontró con amedrentar al enemigo haciendo cntra todo el cuerpo de la junta y determinóse das en los valles de Elicura, porque veni a acometerla mediante los buenos soldado que fuese el gobernador a la guerra, dos que llevaba y la ocasion lo pedia; y si quisiese entrar en lo interior de ella animando a su jente, que era hombre de (como era su intento, por ver que no tenia mucho corazon y de grandes brios, se los respuesta de sus mensajes) hallase casti- | puso mayores a todos y los acometió con gado a los naturales de estos valles y avier tan grande furor que los hizo huir a los to el camino para lo mas interior de la primeros encuentros y meter en un monte. tierra. Salió con todo su tercio y con Cerróles por todas partes las salidas del quinientos amigos araucanos, y siendo sen monte y cojiéndolos como en red, mató tido se hubo de volver porque todos se ciento y cincuenta indios, aprisionó cuaecharon al monte, contentándose con ha | renta y tres, y cojió mas de trescientos berles quemado muchos ranchos y muérto caballos ensillados y enfrenados, con los les tres indios.

que el enemigo traia de remuda, sin perEl sarjento mayor Don Alonso de Figue- der mas de un soldado que le mataron, roa, que gobernab:1 el tercio de Yumbel, llamado Diego de Araya, que era mui vahabiendo salido a Puren con el mismo de- liente y temido entre los indios, y sintió signio, fué tambien sentido de las centine- mucho el capitan Morales esta pérdida, las que Anganamon tenia a lo largo; pero que un buen soldado se debe estimar mas aunque fueron sentidos, dieron los amigos que una victoria. Fué mui señalada esta en Utanlebo y cojieron cinco piezas en y causó muchas lagrimas en tierra del eneun bosque donde toda la jente se habia migo por haber quedado muertos y cautiescondido, y degollaron un cacique que no vos cerca de doscientos indios, los mas vase quiso dar sino pelear hasta morir. Co- | lerosos y guerreros de aquellas provincias,

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y de mucho gusto para el tercio de Arau- | la misma facilidad que la daban la qucco por haber domado con ella la altivez de brantaban, tomando las armas contra aquel enemigo.

los españoles por causas lijeras y por el Tubo el gobernador esta nueva en San interes del pillaje, a que eran tan inclinatiago y celebróla aquella ciudad con mu dos, sin guardar fe, justicia, palabra ni chas fiestas y regocijos, dando al goberna conciertos en sus tratos de paz, como jente dor muchos parabienes. Corrieron toros, bárbara; y que cuando la admitian se jugaron cañas, representáronse comedias estaban en sus tierras haciendo a dos y hubo otros festejos con que la nobleza manos, y asi que mandaba su Magestad y la plebe dieron al gobernador muestras que se les volviese a hacer la guerra ofendel grande gusto que habian recibido con siva como antes y se diesen por esclavos los buenos sucesos y principios de su go- los indios que se cojiesen en las malocas y bierno y de lo mucho que se prometian batallas, y que se guardase en esta razon cn lo de adelante. Y con liberalidad (como y órden la que se tubo por la cedula que lo suele hacer aquella nobilísima ciudad de publicó el Doctor Luis Merlo de la Fuente, Santiago) le ofreció su ilustre cabildo una gobernador que fué de este reino, cuya buena cantidad de caballos, que pasaron disposicion vino remitida al mismo marde mil, para que llevase a la guerra y los ques de Guadalcázar como a persona que repartiese entre los soldados. Y demas de tenia desde el Perú mas presente la cosa, eso hizo buena provision de cuerda y de y asi mismo mandó que para el modo y lo demas que labia menester la milicia, nuera forma con que se habia de asentar y trató de dar vuelta a las fronteras a esta esclavitud y hacer la guerra ofensiva, disponer la entrada a las tierras del ene hiciese junta de todas las personas de mas migo a molestarle en ellas antes que él esperiencia, ciencia y conciencia que huentrase en las nuestras, como lo intentaban bicre en el reino, y habiendo tomado los los de Elicura lastimados del golpe pa- pareceres de todos, lo firmasen de sus sado.

nombres y se los enviase para conforme a Luego que entró a gobernar don Luis ello disponer lo mas conveniente; y para Fernandez de Córdova y Arce, a los seis justificar esta causa y asegurar la concienmeses y al principio del año de 1626 lecia de su Magestad y la suya, hizo luego vino carta de su tio el Virrey, su fecha a un largo acuerdo sobre esta razon, en el 3 de setiembre del año de 625, en que le cual, hallándose muchos relijiosos graves y avisa como su Magestad, habiendo oido los todas las personas de mas letras y espeinformes que de Chile le habian ido de riencia, pareció convenir que la guerra se como estos indios aunque mas les habian hiciese ofensiva y con otros términos y convidado con la paz y retenidose los calidades que hasta alli y que la esclavitud españoles en la raya, sin entrarles a hacer se publicase, y se pusiese en ejecucion lo guerra, no cesaban de hacer entradas y que el Rei mandaba y lo que el virrei infestar nuestras tierras, ni querian los ordenaba, y en cuya conformidad mandó medios de paz, y si algunos los admitian luego publicarla, animando a todos los era de cumplimiento, con ánimo finjido y vecinos y caballeros de la ciudad de Sancon dos corazones y no duraban en la fe tiago vistiesen todos las armas y se animay en la paz prometida mas de cuanto les sen y dispusiesen a seguirle a la guerra, y era de comodidad y provecho, y que con en esta conformidad y nueva órden envió

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un tanto de la carta a las fronteras y a todo ras en poner postas y cortar los caminos. el ejército para que en forma de bando se Y pareciéndole que era necesario atajar diese a saber y a entender a toda la mili- el de Talcamavida y poner alli un fuerte, cia como su Magestad mandaba abrir la ordenó al sarjento mayor le poblase, el guerra y que fuese ofensiva, y que los cual se levantó con título de Santa Juana indios que se cojiesen en la guerra en ade- de Guadalcázar, a contemplacion de la lante fuesen esclavos, y esto se ejecutase virreina, que se llamaba Doña Juana. mientras su Magestad no disponia otra | Con la buena suerte que se refirió que cosa.

tuvo el capitan Morales en Quiapo, matanSubió a la guerra el gobernador y llegó do y cautivando tantos indios, temblaron a primero de marzo a la Concepcion y las provincias que hai desde la cordillera recibió luego un socorro que le vino del a la costa, y por rescatar los caciques y Perú de ciento y ochenta y cuatro solda- | indios de cuenta que alli se cautivaron y dos, cuyos capitanes fueron Pedro Bueno deseosos ya de dejar las armas y dar la Castillejo y Don Andres de los Infantes, paz y vivir con la quietud y favores que caballero del hábito de Santiago, que los su Magestad les habia prometido aquellos

| cargo. Recibió tambien veinte años desde que vino el Padre Luis de Valmil pesos en reales y cincuenta botijas de divia a solicitar las paces y lo que el pólvora, entre tanto que el situado llegaba.gobernador les habia enviado a prometer Reforzó los tercios con esta jente y fuése con los embajadores que les despachó, dilatando su entrada porque la distribucion enviaron embajadores a tratar de paz con de esta poca plata y las aguas del invierno muchas muestras de voluntad y deseos de que entraron luego no dieron lugar a mas. quietarse de una vez, que segun se supo Despachó el gobernador embajadores por de personas fidedignas que en aquel tiempo todas partes a las tierras de el enemigo se hallaron cautivas en tierra de guerra, haciéndoles saber a los indios la voluntad todos mui conformes querian la paz sin y mandato espreso de el Rei de que se les doblez ni traicion. Y no quedó por ellos hiciese la guerra y fuesen esclavos si den- el darla y el sosegarse la tierra y dar fin a tro de dos meses no arrimasen las armas la guerra, sino por nosotros, como se verá. y diesen la paz. Llevaron estos mensajes Llegaron los embajadores al tercio de indios principales que estaban cautivos y Arauco y dieron su embajada al maespresos, y con ser en su favor estas dilijen- | tro de campo jeneral del reino Don Fercias, y los mensajes que se les enviaron tan nando de Cea y estuvieron con él algunos pios y tan humanos, no enviaron respuesta, dias tratando del asiento de ellas con sino fué de las primeras provincias y esta tantas veras, que el maestro de campo fué enderesada a que les diesen los pri estaba gozosísimo de ver que toda la tierra sioneros y piezas cautivas que les habian pedia paz, y los mayores caciques y los cojido en suertes atrasadas. Pero despues indios mas rebeldes y mas cosarios la vinieron los principales de toda la tierra abrazaban con grandes muestras de firmea tratar las paces, que como no pueden za y pedian licencia para venir a darla al tan presto convenir, se tardaron mas de gobernador. los dos meses, y apresurándose el gober- / Dió aviso el maestro de campo al gonador mandó prevenir lo necesario para la bernador de todo esto y su señoria dió liguerra y solicitó el cuidado en las fronte- | cencia para que los que quisiesen venir a

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dar la paz, que entrasen seguros y con por cuya mano aceptaria todos los consalvo conducto, porque aviendo hecho con ciertos y lo que se efectuase en esta razon. sejo para responder a los embajadores, to- Avisó tambien en esta sazon al maestro de dos fueron de parecer que se les respon campo, de secreto, como algunos indios diese que viniesen todas las cabezas, toquis | inquietos de la cienega de Puren, jente y caciques de las provincias a la Concep- / bandolera, querian entrar a hurtar cabacion para que en su presencia tratasen los llos y llevarse, si pudiesen, alguna cabeza conciertos de las paces con las condiciones de español para estorbar las paces, y que que para el servicio de S. M. y bien del viviese con cuidado ý hiciese guardar los reino conviniese, y para ello les puso tér caminos para cojerlos, y entendiese que mino de los dias en que habian de venir, 1 este aviso secreto nacia del amor que tenia a que replicaron los embajadores que no a los españoles y del deseo de las paces les diesen tan breve término ni se admi- y para que conociese cómo su trato era rasen ni tubiesen a falta del buen trato el verdadero, pues le avisaba de los secretos que tardasen algun tiempo mas, porque y continuaria en darle avisos de todo cuanlos indios no están juntos ni se convocan to se ofreciese, y que no por cuatro o seis como los españoles al sonido de una trom- ladrones que quisiesen entrar a hurtar capeta o de una campana, porque viven en ballos despreciase la voluntad con que él provincias distantes y se convocan con y todos los caciques le daban la paz, ni mensajeros y se juntan convidándolos a entendiese que nacia de ellos sino de la beber chicha, y todo esto y el conciliar mala inclinacion de algunos ladrones; que todas las voluntades, donde no hai una a él le habia sucedido lo mismo, que con cabeza, pide tiempo: con que viendo la ra- | los bandoleros que acaudillaba hacia sus zon se le alargó el maestro de campo y entradas sin dar parte a los caciques y los despidió mui gustosos y agasajados. | antes guardándose y recatándose de ellos,

Envió Anganamon un mensajero al y que cuando él estaba ofendido por sus maestro de campo diciéndole como él es mujeres procuraba poner con sus entradas taba desengañado de ver cuan poco me- mácula en la fidelidad y buen corazon de draba por la guerra y que hasta alli ha- los caciques, para que los españoles no bia procurado estorbar la paz que todos creyesen que querian paces de verdad, y los caciques habian dado al rei y al Padre que lo mismo harán ahora otros y no por Valdivia, y que por el enojo de no haber- eso se deben alterar los españoles y tenerle dado sus mujeres habia hecho las en- los a todos por traidores, sino procurar tradas que habia hecho con algunos pocos cojer a los ladrones y ahorcarlos y acabar que habia podido acaudillar; pero que ya esta mala semilla, que por eso les envia de todo estaba arrepentido y deseoso de este aviso. ser amigo, y que sabria ser tan buen ami | Conocióse el buen corazon de Anganago como habia sabido ser enemigo; que mon y la fidelidad con que dió este aviso, por hallarse viejo y enfermo no iba en porque dentro de seis dias se conoció su persona a verle y a dar la obediencia al verdad, porque vinieron al estado de Araugobernador; pero que si le daba licencia y co algunos indios bandoleros y se llevaron le admitia la paz, iria en su nombre a dar- | hasta veinte caballos que paci la su grande amigo y compañero en la campaña, y como el maestro de campo guerra Quenpuante, jeneral de las armas, Don Fernando de Cea estaba con cuidado

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