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de haber asolado la Europa, hicieron en España una irrupcion mas desastrosa que la sarracénica. Al Gobierno pensaba dirigir su respetable voz en el prólogo que ideaba poner al frente de esta traduccion, estimulándole á que atendiese con diligencia suma á la educacion religiosa, moral y política de lasgeneracionernacientes, sin deicuidar ni desesperar de la curacion de las ya viciadas; indicando los medios que su antigua sa* biduria le habria sugerido^ como ya ligeramen» te lo hiciera en un corto advertimiento de la traduccion del Ensayo analítico de las leyesuiaturales del orden social, publicada el año pasa* do, con el designio de tantear el gusto ,y de inspirar aficion á la lectura de las obras. profundas de Bonald. Pero decia é inculcaba, que sinlos esfuerzos privados de los amantes de la' Monarquia y de la religion, serian infructuosos los del Gobierno. Por su parte consagraba los suyos á tan loable objeto; y si bien es cierto que le so* braba caudal para darnos de propia cosecha pro.r ducciones útiles, todavia su natural modestia le retenia, limitándose por de pronto al ímprobo y enojoso trabajo de traducir las del célebre Bonald^ porque á mas de creerlas con razon muy oportunas para corregir los errores re« volucionarios, coincidían perfectamente con su» ideas monárquica* y religiosas..:' • ''', Creyendo pues que era lo mas urgente dar un preservativo eficaz contra las doctrinas antisociales y desorganizadoras de la anarquia, publicó la traduccion del Ensayo analítico, que puede decirse el epitome ó quinta esencia de todas las inmortales obras de Bonald y de sus profundas teorías en política. Increíble parece en efecto que en un opúsculo de 16o páginas en 8.8 pudieran reunirse tantos principios luminosos, tantas verdades útiles, y tanto saber con una erudicion tan exquisita; ni tampoco era facil que este tesoro del sábio frances cayera en mejores manos para que se repartiera entre nosotros en idioma verdaderamente español. Cotéjese esta traduccion del Ensayo con las mezquinas traducciones Galo-Hispanas publicadas en los tres años del imperio constitucional, y se verá que si estas conspiraban á corromper la política, la moral y la religion, y no menos estragaban el gusto que viciaban el lenguage; aquella tiende á restablecerlo todo, y apareciendo en la primera aurora de la restauracion parecía indicarnos el principio de una época memorable, en la que á todo trance debían reproducirse las doctrinas saludables y corregirse. los extravio» científicos y literarios del mal genio filosofico. En los periódicos de esta.capital. se anunció la venta al módico precio de 6 reales; y enano muy acreditado se estampó: en. a» de Julio un sucinto elogio de la obra y de Ja traduccion. Mas el traductor, que por.modestia recataba su nombre, ya pudo ver con dolor antes de morir que esta tentativá suya para aficionar el gusto á la lectura de obras sólidas, profundas y útiles no correspondia á sus esperanzas y buen celo.

Mas no por eso desmayó; y continuando en sus tareas, aventuró esta segunda empresa de las Investigaciones filosóficas, Jas cuales por su gran mérito y trascendencia al orden moral y social poli tico-religioso, naturalmente debían seguirse al Ensayo y preferirse á otras obras del mismo Autor, la Legislacion primitiva , el Divorcio, Misceláneas 8tc.:&c.* que pensaba tambien publicar. Porque si las doctrinas ánárquicas de la soberania popular habían causado horfibles estragos, no menos, habían cundido las obras pestíferas del ateismo y del materialismo > el Sistema de la naturaleza, el.Qjigen fa los cultos, las Ruinas k y otr.as igualmente gbrpuptarag.,'que si, ya no eran leídas en Europa*.se tfadujeront.ea: castellano para que se leyeran en la católica España. Pero todavía no eran estas las mas temibles , como en política no lo son las del atroz jacobinismo. Las moderadas que conspiran á entronizar el deísmo, que en sentir de Bossuet no es otro que un ateísmo disfrazado; las ideologicas ataviadas con el aparato científico de una metafísica, ó mas bien de una física sensual, corpuscular y cerebral, habían ganado terreno entre los semi-sábios, eran aclamadas en nuestras Academias, se insinuaban en todos los tratados y discursos de literatura y aun de gramática, y con el honorable pretexto de fomentar y preferir las ciencias naturales, que mejor dice Bonald , debían llamarse materiales, veíase sometido el mundo intelectual y moral al mundo físico; y con las teorías de las sensaciones, de la materia organizada, de la formacion del lenguage, sujeta nuestra alma al escálpelo de las disecciones fisiológicas é ideológicas, y el hombre á riesgo de ser vaciado en el molde de un animal salvage, cuando ya no fuera de una estatua, como la famosa de Gondlílac. La metafísica de las sensaciones, y la moral de las necesidades orgánicas, son la base de las modernas ciencias políticas y morales, de las que se habla con tanto énfasis

y.encarecimiento, y pueden llamarse el manto con que se cubre el. asqueroso ídolo de un materialismo refinado. A tan grave mal no podía ocurrirse con un remedio mas clásico que el de las Investigaciones filosóficas acerca de los primeros objetos de los conocimientos morales; y en publicarlas cuando no era aun buscado ni leido el Ensayo, se mostró el traductor mas resuelto y decidido que en otro tiempo lo fuera el célebre manchego é insigne humanista Simon Abril. Publicó este en 1584 los ocho libros de República del filósofo Aristóteles, traducidos original— mente de lengua griega en castellana; y á este anuncio de la traduccion añadió las siguientes palabras: «Estan asimismo aparejados para sa«lir á luz con la misma diligencia los diez liaros de las Etnicas del mismo filósofo , si por « la experiencia se viese que da gusto esta doctri» na." Ignoramos lo que la 'experiencia le haria ver á Simon Abril; pero sí sabemos que esta última obra suya nunca se imprimió; como no se habria impreso esta traduccion de las Investigaciones de un hombre muy superior á Aristóteles en conocimientos morales y políticos , si nos paráramos en espectativas. Con todo diremos, que si por experiencia se viese que da gusto esta

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