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provincia litoral, serán elejidos, en esta vez, por el congreso, de entre los diputados que representan esas divisiones territoriales. Los miembros del congreso que no fue en elejidos senadores, formarán la cámara de diputados. Art. 154. Para que se establezcan sobre bases sólidas las relaciomes existentes entre la Iglesia i el estado; i para que se remuevan los obstáculos que se opongan al evacto cumplimiento del articulo 6.o, en cuanto al fuero eclesiástico, se celebrará, á la mayor brevedad, un concordato. Art. 155. Los arts. 54 i 55 no privan de los derechos de peruano por nacimiento ó por naturalizacion á los individuos que se hallen en posesion legal de esta calidad. Art. 156. Los juzgados i tribunales privativos é igualmente sus códigos especiales, existirán miéntras la lei haga en ellos las reformas convenientes. Art. 157. La eleccion del segundo vicepresidente de la república, que debe suplir la falta del presidente i del primer vicepresidente en el actual periodo, se verificará por los pueblos tan luego como se promulgue la lei de elecciones; haciéndose el escrutinio i la roclamacion por la comision permanente del cuerpo lejislativo, en receso del congreso. Art. 158. Esta constitucion rejirá en la república desde el dia de su promulgacion, sin necesidad de juramento. Dada en la sala de sesiones en Lima, á los diez dias del mes de noviembre del año del Señor mil ochocientos sesenta.

CONSTITUCION DEL PERU

ANTECEID ENTES

Halagados por la fama de sus riquezas, buscaron los españoles el imperio de los Incas situado en el 0céano Pacífico; i lo conquistaron por el terror, abusando de la confianza i de la blandura de carácter que distinguia á los hijos del sol. No encontraron allí tribus salvajes é indómitas como en el rio de la Plata ó las costas de Venezuela, sino un pueblo numeroso i civilizado, sujeto á un gobierno, despótico, pero paternal i complelamente organizado hasta en los últimos detalles de administracion. Sus tribus principales de indíjenas, los chinchas i aimaráes, eran intelijentes, laboriosos i sumisos, lo que hubiera facilitado la creacion de un gobierno tranquilo i propio para mantener la prosperidad i el goce de todos los beneficios sociales, sobre la base del derecho para todos los asociados. Pero otra cosa exijia la insaciable sed de riquezas i el feroz fanatismo de los conquistadores, que en cambio de un cristianismo adulterado, despojaron i aniquilaron la gran poblacion de aquellas importantes comarcas.

Para ello se sirvieron del carácter mismo de los naturales, amoldados á la sumision por el sistema gubernativo de los Incas. « Los peruanos estaban sometidos á una dependencia ciega, que les impedia toda libertad individual, reduciéndolos como á piezas de una máquina bien arreglada, que les limitaba su propiedad, dándoles sólo lo necesario para la vida; que les permitia pocos goces privados, señalándoles el tiempo en que debian divertirse ó desahogarse en sociedad, i que los mantenia en ignorancia para que fuese más segura la sumision i para que aprendiesen el oficio de sus padres.

«Este sistema, que duró trescientos años, produjo en los peruanos una segunda naturaleza, i de allí resultó : 1.o que luego que ellos perdieron á sus Incas, ya no pudieron obrar por sí, i se hallaron incapaces de acometer toda empresa, especialmente si era atrevida; 2.o que quedaron espuestos á que se abusara fácilmente de ellos cada vez que se les reuniera en masa para manejarlos como máquinas; 5.o que no debia costar dificultad someterlos á la dominacion española; 4.o que quedaron sin apego á la propiedad individual, sin deseos de comodidades, sin aspiraciones de ninguna especie, i por consiguiente propios para relijiosos de una comunidad franciscana, más bien que para ciudadanos de un estado floreciente; 5.o que habian de tener poco amor propio ó poca dignidad, carencia completa del conocimiento de sus derechos, i ninguna aficion á cambiar de modo de vivir i á progresar; i 6.o que habian de inclinarse al que los gobernase, sin consultar los intereses de la patria. » (1)

Organizado así el Tahuantisuyu, era un terreno apropiado para la especie de cultura que los conquistadores españoles intentaban emprender allí: la esplotacion de los muchos tímidos i disciplinados á la obediencia, por los pocos osados i destituidos de sentido moral. Era una masa dispuesta á tomar cualquiera forma, i no tomó ni pudo tomar sino la del despotismo desapiadado. La libertad no es ni con mucho obra de los gobiernos, i ménos todavía de gobiernos como los que ha tenido hasta ahora España.

Al tiempo en que arribaron los conquistadores europeos, el imperio de los Incas fundado por Manco-cápac i gobernado á la sazon par Atahualpa, se estendia desde el Mira hasta el Maule. Pero el vireinato del Perú, creado allí en 1544, comprendió al principio todo el territorio descubierto en el Pacífico, incluso el istmo de Panamá.

1) historia política del Perú, por D. Agustin de la Rosa Faro, páj. 51.

Bajo el segundo virei, Gasca, se erijió en presidencia, anexa al mismo vireinato, el antiguo reino de Quitu, conquistado por Huaina-cápac pocos años ántes de la venida de los españoles. Pero en 1718 se creó con las provincias al norte de Pasto el vireinato de Nueva Granada (que luego se suprimió temporalmente), i á él se anexó entónces la presidencia de Quito. Tambien se le desmembró en 1715 el territorio de Chile, para erijirlo en capitania jeneral con escasa dependencia del vireinato; i en 1777 todo el territorio del Alto Perú, i las inmensas comarcas al sur situadas al oriente de los Andes, con todo lo cual se formó el vireinato de Buenos Aires. Así deslindado por sustraccion el vireinato del Perú, continuó bajo el yugo español hasta 1821; siendo notable la época de su coloniaje por las guerras civiles que al principio estallaron entre los mismos conquistadores; por las sublevaciones de los indíje" nas, maltratados, que llegaron á ser mui graves en 1780 bajo la direccion de Condorcanqui, i por la tentativa de independencia en 1798 cuando los patriotas enviaron á Europa á don José Caro, comisionado para solicitar el apoyo de Inglaterra i Francia. Varias tentativas del mismo jénero se hicieron con éxito desgraciado, desde 1805 hasta 1814, en que llegó á establecerse en el Cuzco una Junta de gobierno revolucionaria, bajo los auspicios de Angulo i Pumacahua, quienes, triunfantes al principio, fueron al fin vencidos i ejecutados por las autoridades españolas. Tan considerables eran las fuerzas de que ellas disponian, que la independencia del Perú no pudo obtenerse por sus propios esfuerzos únicamente; sino con la eficaz ayuda de San Martin, que la proclamó en Lima el 28 de julio de 1821, i de Bolívar, que la afirmó en Ayacucho, á 9 de diciembre de 1824, por medio de su primer teniente, el jeneral Sucre. Antes de esta última fecha, las tropas i autoridades españolas abandonaron el litoral del Perú, lo que permitió á San Martin estender su influencia hácia el norte, i con ella el principio de independencia. Quedóle por tanto sometido todo el territorio que no estaba inmediatamente dominado por los españoles, i con el título de protector gobernó un corto tiempo, haciendo muchas reformas importantes en la administracion pública. Uno de sus primeros actos fué convocar á la reunion de un congreso constituyente, que en efecto se instaló el 20 de setiembre de 1822, i ante el cual hizo dimision del mando, que se le aceptó solo en vista de su insistencia i manifiesto empeño de retirarse á la vida privada. Tomó entónces el congreso para sí el gobierno, encomendando el ejercicio del poder ejecutivo á una comision de tres individuos, titulada junta de gobierno del Perú, i compuesta de La Mar, Alvarado i Vista Florida. Pero á consecuencia de una representacion hecha por los jefes del ejército cinco meses despues, se separaron mas los poderes, i se encargó el ejecutivo al coronel Rivagüero, con el nombre de presidente de la república, gran mariscal del ejército. Sólo duró tres meses su gobierno; pues el congreso, destituyéndole, confirió el mando militar á Sucre i el poder político á don José Bernardo Tagle, que lo ejercieron respectivamente hasta la llegada de Bolívar, á quien el congreso habia llamado repetidas veces. Desde 1.o de setiembre de 1825, en que entró á Lima, fué investido de un poder dictatorial bajo el nombre de Libertador. El congreso reunido por San Martin habia dado en 1825 una constitucion, que no llegó á plantearse, i que tenia no pocos puntos de contacto con la de Chile, fabricada en el mismo año en el gabinete de un político filósofo. Descansaba en las ideas de pacto social propagadas por Rousseau, i contenia preceptos que no eran ni siquiera de carácter lejislativo, como el del art. 14, que declaraba indigno del nombre de peruano al que no fuese relijioso, amase la patria etc., etc. Despues del triunfo de Ayacucho, reunió Bolívar el congreso, i le devolvió el poder absoluto de que habia sido investido un año ántes. Pero la representacion nacional juzgó necesario prorogárselo por otro año, i así acordándolo, se disolvió. Dejando entónces el gobierno á cargo de una junta, partió Bolívar para el Alto Perú, dominado aún por fuerzas españolas. A su regreso encontró ya reunida nuevamente la representa

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