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DC 23

768 V.

Quis nescit primam esse historiæ legem ne quid falsi dicere audeat? deinde ne quid veri non audeat? ne qua suspicio gratiæ sit in scribendo? ne qua simultatis ?

CICÉRO, De Oratore, lib. 2, c. 15.

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Turbacion de los tiempos. Flaqaeza de España. - Politica de Francia.Paz de Presburgo. — Destronamiento de la casa de Nápoles.

Tratos de paz con Inglaterra. - Rómpense estas negociaciones. Tambien otras con Rusia. — Preparativos de guerra. Tropas españolas que van á Toscana. Izquierdo : dinero que da a Napoleon. Enfado del principe de la Paz contra Napoleon. Sus sospechas. Piensa ligarse con Inglaterra.

Envia allá á Don Agustin de Argüelles. - Proclama del 5 de octubre. Discúlpase con Napoleon. Proyectos contra España. Los dos partidos que

dividen el palacio español. Entretiénese á Izquierdo en Paris. Mr. de Beauharnais embajador de Francia en Madrid. Secretos manejos con el partido del principe de Asturias. Tropas españolas que van al Norte. Paz de Tilsit. – Tropas francesas que se juntan en Bayona. Portugal.

Notas de los representantes de España y Francia en Lisboa. Se retiran de aquella corte.

18 de octubre de 1807, cruza el Bidasoa la primera division francesa. — 27 de octubre, tratado de Fontainebleau. Causa del Escorial.. Marcha de Junot hácia Portugal. Entrada en Portugal , 19 de noviembre de 1807. - Llegada á Abrantes, 23 de noviembre. Proclama del príncipe regente de Portugal, 22 de noviembre. Instancia de Lord Strangford para que se embarque. — 29 de noviembre, da la vela la familia real portuguesa. – 30 de noviembre, entrada de Junot en Lisboa. Entrada de los españoles en Portugal. · 16 de noviembre, viage de Napoleon á Italia. - Reina de Etruria.

Carta de Carlos IV á Napoleon. — Dudas de Napoleon sobre su conducta respecto de España. 22 de diciembre, Dupont en Irun. enero de 1808, entrada del cuerpo de Moncey. – 24 de id., publicaciones del Monitor.

1° de febrero de 1808, proclama de Junot. Forma nueva regencia , de que se nombra presidente. Gravosa contribucion extraordinaria.- Envia á Francia una division portuguesa. 16 de febrero, toma, de la ciudadela de Pamplona. Entra Duhesme em Cataluña. Llega á Barcelona.

28 de febrero, sorpresa de la ciudadela de Barcelona. Id. sorpresa de Monjuich. 18 de marzo, ocupacion de San Fernando de Figueras. — 5 de marzo, entrega de San Sebastian. 7 de febrero, órden para que la escuadra de Cartagena vaya a Tolon. Desasosiego de la corte

9 de

de Madrid. - Conducta ambigua de Napoleon. Sobresalto del principe de la Paz. - Llegada á Madrid de Izquierdo. Sale Izquierdo el 10 de marzo para Paris. — Tropas francesas que continuaron entrando em España. — Murat nombrado general en gefe del ejército francés en España. Piensa la corte de Madrid en partir para Andalucia. Providencias que toma.

Turbacion de los

tiempos.

Flaqueza de Es

paña.

Política de

Francia.

La turbacion de los tiempos, sembrando por el

mundo discordias, alteraciones y guerras, habia estremecido hasta en sus cimientos antiguas y nombradas naciones. Empobrecida y desgobernada España, hubiera al parecer debido antes que ninguna ser azotada de los recios temporales que á otras habian afligido y revuelto. Pero viva aun la memoria de su poderio, apartada al ocaso y en el continente europeo postrera de las tierras, habíase mantenido firme y conservado casi intacto su vasto y desparramado imperio. No poco y por desgracia habian contribuido á ello la misma condescendencia y baja humillacion de su gobierno, que, ciegamente sometido al de Francia , fuese democrá

tico, consular ó monárquico, dejábale este disfrutar

en paz hasta cierto punto de aparente sosiego, con tal que quedasen á merced suya las escuadras, los ejércitos y los caudales que aun restaban á la ya casi aniquilada España.

Mas en medio de tanta sumision, y de los trastornos

y continuos vaivenes que trabajaban a Francia, nunca habian olvidado sus muchos y diversos gobernantes la política de Luis XIV, procurando atar al carro de su suerte la de la nacion española. Forzados al principio á contentarse con tratados que estrechasen la alianza , preveian no obstante que cuanto mas onerosos fuesen aquellos para una de las partes contratantes, tanto menos serian para la otra estables y duraderos.

Menester pues era que para darles la conveniente firmeza se aunasen ambas naciones, asemejándose en la forma de su gobierno, o confundiéndose bajo la direccion de personas de una misma familia, segun que se mudaba y trastrocaba en Francia la constitucion del estado. Asi era que apenas aquel gabinete tenia un respiro, susurrábanse proyectos varios, juntábanse en Bayona tropas, enviábanse expediciones contra Portugal, ó aparecian muchos y claros indicios de querer entrometerse en los asuntos interiores de la península hispana.

Crecia este deseo ya tan vivo á proporcion que las armas francesas afianzaban fuera la prepotencia de su patria, y que dentro se restablecian la tranquilidad y buen órden. A las claras empezó á manifestarse cuando Napoleon , ciñendo sus sienes con la corona de Francia, fundadamente pensó que los Borbones sentados en el solio de España mirarian siempre con ceño, por sumisos que ahora se mostrasen,

al que habia empuñado un cetro que de derecho correspondia al tronco de donde se derivaba su rama. Confirmáronse

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Paz de Presbùr

go.

Destronamiento de la casa de

Tratos de paz con

Inglaterra.

los recelos del francés despues de lo ocurrido en 1805, al terminarse la campaña de Austria con la paz de Presburgo.

Desposeido por entonces de su reino Fernando IV de Nápoles, hermano de Carlos de España, habia la corte de Madrid rehusado durante cierto tiempo asentir á aquel acto y

Napoles. reconocer al nuevo soberano José Bonaparte. Por natural y justa que fuese esta resistencia, sobremanera desazonó al emperador de los franceses, quien hubiera sin tardanza dado quizá señales de su enojo, si otros cuidados no hubiesen fijado su mente y contenido los impetus de su ira.

En efecto la paz ajustada con Austria estaba todavía lejos de extenderse á Rusia, y el gabinete prusiano, de equívoca é incierta conducta, desasosegaba el suspicaz ánimo de Napoleon. Si tales motivos eran obstáculo para que éste se ocupase en cosas de España, lo fueron tambien por extremo opuesto las esperanzas de una pacificacion general, nacidas de resultas de la muerte de Pitt. Constantemente habia Napoleon achacado á aquel ministro, finado en enero de 1806, la continuaciou de la guerra, y como la paz era el deseo de todos hasta en Francia, forzoso le fue á su gefe no atropellar opinion tan acreditada cuando habia cesado el alegado pretexto, y entrado á componer el gabinete inglés Mr. Fox y Lord Grenville con los de su partido.

Juzgábase que ambos ministros, sobre todo el primero, se inclinaban á la paz, y se aumentó la confianza al ver que despues de su nombramiento se habia entablado entre los gobiernos de Inglaterra y Francia activa correspondencia. Dió principio á ella Fox valiéndose de un incidente que favorecia su deseo. Las negociaciones duraron meses, y aun estuvieron en Paris como plenipotenciarios los Lores Yarmouth y Lauderdale. Dificultoso era en aquella sazon un acomodamiento á gusto de ambas partes. Napoleon en los tratos mostró poco miramiento respecto de España, pues entre las varias proposiciones hizo la de entregar la isla de Puerto-Rico á los ingleses, y las Baleares á Fernando IV de Nápoles, en cambio de la isla de Sicilia que el último cederia á José Bonaparte.

Correspondió el remate á semejantes propuestas, á las que se agregaba el irse colocando la familia de Bonaparte en reinos y estados, como tambien el establecimiento de la nueva y famosa confederacion del Rin. Rompiéronse pues las negociaciones, anunciando Napoleon como principal razon la enfermedad de Fox y su muerte acaecida en setiembre de 1806. Por el mismo término caminaron las entabladas tambien con Rusia, babiendo desaprobado públicamente el emperador Alejandro el tratado que a su nombre habia en Paris concluido su plenipotenciario Mr. d'Oubril.

Aun en el tiempo en que andaban las pláticas de paz, dudosos

Rómpense estas negociacioneg.

Tambien otras

con Rusia.

Preparativos do

guerra.

Tropas españolas que van a Toscana.

nero que da á Napoleon.

todos y aun quizá poco afectos á su conclusion, se

preparaban à la prosecucion de la guerra. Rusia y Prusia ligábanse en secreto, y querian que otros estados se uniesen á su causa. Napoleon tampoco se descuidaba, y aunque resentido por lo de Nápoles con el gabinete de España , disimulaba su mal ánimo, procurando sacar de la ciega sumision de este aliado cuantas ventajas pudiese.

De pronto, y al comenzar el año de 1806, pidió que tropas españolas pasasen á Toscana á reemplazar las

francesas que la guarnecian. Con eso lisonjeando a las dos cortes , á la de Florencia porque consideraba como suya la guardia de españoles, y á la de Madrid por ser aquel paso muestra de confianza , conseguia Napoleon tener libre mas gente, y al mismo tiempo acostumbraba al gobierno de España á que insensiblemente se desprendiese de sus soldados. Accedió el último á la demanda, y en principios de marzo entraron en Florencia de 4 á 5000 españoles mandados por el teniente general Don Gonzalo Ofarril.

Como Napoleon necesitaba igualmente otro linage Izquierdo : di

de auxilios, volvió la vista para alcanzarlos á los agen

tes españoles residentes en Paris. Descollaba entre todos Don Eugenio Izquierdo, hombre sagaz, travieso y de amaño, á cuyo buen desempeño estaban encomendados los asuntos peculiares de Don Manuel Godoy, príncipe de la Paz, disfrazados bajo la capa de otras comisiones. En vano hasta entonces se habia desvivido dicho encargado por sondear respecto de su valedor los pensamientos del emperador de los franceses. Nunca habia tenido otra respuesta sino promesas y palabras vagas. Mas llegó mayo de 1806, y creciendo los apuros del gobierno francés para hacer frente a los inmensos gastos que ocasionaban los preparativos de guerra, reparó este en Izquierdo, y le indicó que la suerte del príncipe de la Paz mereceria la particular atencion de Napoleon, si se le acudia con socorros pecuniarios. Gozoso Izquierdo y lleno de

satisfaccion, brevemente y sin estar para ello autori

zado, aprontó 24 millones de francos * pertenecientes á la caja de consolidacion de Madrid, segun convenio que firmó el 10 de mayo. Aprobó el de la Paz la conducta de su agente, y contando ya con ser ensalzado á mas eminente puesto en trueque del servicio concedido , hizo que en nombre de Cárlos IV se confiriesen

en 26 del mismo mayo * á dicho Izquierdo plenos po(* Ap. n. 2.)

deres para que ajustase y concluyese un tratado. Pero Napoleon, dueño de lo que queria y embargados sus sen

tidos con el nublado que del norte amagaba, difirió entrar en negociacion hasta que se terminasen las des

avenencias con Prusia y Rusia. Ofendió la tardanza al príncipe de la Paz, receloso en todos tiempos de la buena fé de

( * Ap. n. 1.)

Ensado del principe de la Paz contra Napoleon.

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