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del reino. Uno es lå opinion de la patria, otro su órden, otro su gobieriio y otras sus intenciones..... En Chile no hay presidente, ni el reino se somete á la rejencia de España. Su institucion, sú órden y su poder están revestidos de las nulidades y vicios que proclaina Valdivia contra su junta, y porque la destrozó y acabó (1). »

Pero a pesar de la discrecion de sų lenguaje, y de haberles anunciado una remesa de dinero, los miembros de la nueva junta resolvieron desembarazarse de todas las travas revolucionarias y restablecer el antiguo gobierno, para lo cual pidieron á don Ignacio Justis, gobernador de Chiloe, un socorro de hombres, que les fueron enviados en número de doscientos soldados al mando del capitan de granaderos don Francisco Arenas, el mismo que, poco tiempo despues, fue nombrado gobernador de Valdivia, cuando esta plaza, separándose enteramente del gobierno de Santiago, se sometió al virey del Perú.

La otra contrarevolucion fué de mucha mas importancia aun para la suerte política de Carrera, puesto que se efectuó contra su poderoso rival. Su orijen fué la penuria de dinero en que se hallaba la tesorería de la provincia de Concepcion despues que Santiago le habia rehusado todo situado, y los grandes gastos que habian sido indispensables para mantener sobre las armas el gran número de milicianos que debian marchar sobre Talca á la primera señal (2). Desde entonces, viéndose forzados á no dar a los veteranos mas que la mitad de la paga, estos manifestaron su descontento, del que los realistas y algunos patriotas opuestos á Rosas supieron

(1) La Aurora de Chile, no 22.
2) Conv. con don Bern. O'Higgins.

aprovecharse. En efecto, el 8 de julio, a las diez de la noche, don Juan Miguel de Benavente, sarjento mayor del cuerpo de dragones, don Ramon Ximenez, sarjento mayor del batallon de infantería, y don José Zapatero, capitan del real de artillería, reunieron sus tropas en là plaza, poniendo centinelas en todas las esquinas con órden de no dejar salir á nadie, y en el mismo momento mandaron a los dragones arrestar a todos los miembros de la junta, que mantuvieron en arresto, á la disposicion del gobierno de Santiago.

El dia siguiente, nombraron otra junta que fué enteramente militar (1), que repuso en sus empleos á todas las personas a quienes se les habian quitado, y que se aplicó á tomar las mas útiles precauciones para hacer vanas todas las tentativas posibles de reaccion. Los soldados continuaron bivaqueando en la plaza , en medio de la cual, á cielo descubierto, el capellan les decia misa como si estuviesen á la vista del enemigo, y se formó una compañía de personas las mas notables y afectas á la nueva junta para redoblar de vijilancia y aliviar la fatiga de los soldados. El conde de Marquina fué nombrado capitan de dicha compañía, y su teniente y alférez fueron don Xavier Manzano y don Martin Plaza de los Reyes, el primero teniente coronel del ejército, y el segundo coronel de milicias. Todos cuantos eran contrarios y podian perjudicar al nuevo poder fueron espulsados de la ciudad; el teniente de artillería Fer. Zorrilla fué enviado á Arauco, y José Eleyzegui arrestado, como convencido de haber ofrecido 14,000 p. á los sol

(1) Compuesta de don Pedro José Benavente como presidente; don Juan Miguel Benavente, vice-presidente; de don Ramon Ximenez y del capitan de dragones don José Maria Artiga, como vocales. El secretario era el capitan de infanteria don Luis Garreton.

aria Artiklende; de don Ramon Ximeresidente; don Juan

dados si querian apoderarse de la artillería (1). Este Eleyzegui era cuñado del vocal Bernardo Vergara, y el mismo sacerdote que era miembro de la junta de Valdivia, y que, seis horas despues de su caida, se habia visto obligado á refujiarse á Concepcion. De un jenio inquieto y muy liberal, tenia por la independencia de su país el fervor de un apóstol y el valor de un mártir. Por eso, a pesar de los engaños que padeció, no dejó de ser uno de los primeros á conspirar contra cuantos creia enemigos de las libertades proclamadas.

(1) Relacion de las novedades ocurridas, en 1812, en Concepcion.

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CAPITULO XVIII.

Los babitantes de Santiago saben con satisfaccion el tratado de paz de los dos pretendientes, y posteriormente la disolucion de la junta de Concepcion y el arresto de sus miembros.- Llegada de estos á Santiago. Su destierro. - Rosas marcha para Mendoza , en donde fallece.- M. Carrera aumenta el número de sus tropas.-- Su prodigalidad en sus gastos.- Los grados superiores en el ejército son dados a su familia.- El poder ejecutivo da su principal atencion á las administraciones civiles. -- Proyecto de empadronamiento.- Decreto para la fundacion de escuelas gratúitas.- Instituto nacio. nal. – Llega una imprenta á Chile. – Camilo Henriquez. - La Aurora, primer diario de Chile.- Su espíritu liberal y subversivo. — Su influencia en favor del movimiento.- El poder ejecutivo aprovecha todas las ocasiones para atraer el pueblo á su partido. - Recibimiento de Poinsett como consul jeneral de los Estados Unidos.- Aniversario del 18 de seliembre.- Bandera nacional y su escudo. – Grande pronunciamiento en favor de la libertad y de la independencia.

Al tiempo de la salida de Miguel Carrera para ir á disputar el poder á su poderoso adversario, y restablecer la unidad nacional bastante comprometida , el público de Santiago estaba jeneralmente desasosegado. El carácter ambicioso y resuelto de estos dos jefes era muy conocido y todos temian que la lucha fuese larga, obstinada, y que ocasionase una guerra civil, tanto mas de temer cuanto la rivalidad de las dos provincias podia contribuir a que fuese mas encarnizada. Algunas personas de influjo se habian ofrecido para ir a mediar y con. seguir que se terminasen de un modo amical aquellas pueriles discusiones. Otros, probablemente con diferente objeto, habian hecho lo posible para formar una conspiracion que no tuvo consecuencias pero que, tal vez, obligó á Carrera á irse con ideas mas prudentes y mas moderadas respecto á su modo de conducirse. En todo caso, el pueblo estaba con mucha zozobra y manifestaba sus temores con quejas y con libelos. Así se hallaba atormentado por crueles presentimientos cuando recibió el anuncio de la conclusion de la disputa.

Esta noticia, que llegó en el momento en que se acababa de saber el insignificante resultado de la primera entrevista, causó el mas vivo contento á los habitantes de Santiago; porque a todos les pareció que era de un feliz agüero para el próximo restablecimiento de la tranquilidad pública y se felicitaban de aquel acontecimiento, bien que estuviese aun lejos de su conclusion. Estaban todos tan cansados de un estado tal de incertidumbre, que muchos de los partidarios mismos de Rosas echaron á un lado sus resentimientos y salieron al encuentro del triunfador, que reunia, decian ellos, el mérito de hombre político al de militar. Su recibimiento en la ciudad fué tan brillante como sincerb , y le acompañaron hasta su casa con demostraciones de afecto jeneral. Sus tropas tuvieron tambien parte en aquella 'ovacion y pudieron gozar del entusiasmo con que todos salieron á recibirlas.

Pero este júbilo fué aun mucho mayor cuando, el dia 12 de julio, se supo la contrarevolucion que las tropas habian operado disolviendo la junta de Concepcion y arrestando a todos sus miembros. Esta noticia , que dejaba á Carrera solo dueño del poder, fué recibida con grandes muestras de alegría, y celebrada, durante muchos dias, con funciones, iluminaciones, salvas de artillería y repique de campanas. Muchas personas firmaron y enviaron, luego despues, una acta de felicitaciones al gobierno, el cual se apresuro á reclamar los prisioneros, afin de ponerlos en la imposibilidad de rescatarse; diciendo a la junta de guerra de Concepcion : sona hatalom

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