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vos. Así vemos, en el espacio de pocos meses, entre sus asociados en el poder ejecutivo personas tales como O'Higgins, Marin , Nicolas de la Cerda, Juan José Aldunate, Manso (1) Portales, Prado, sucediéndose unos á otros sin permanecer mas que el tiempo necesario para dar pruebas de sus nobles inclinaciones á la gravedad y á la moderacion en las ideas, y de no poder, por consiguiente, simpatizar con sus humos esencialmente belicosos, ni con las puerilidades que eran tanto de su gusto. Algunos de ellos, como Manso y Nicolas de la Cerda, habian mas bien caido en el poder que entrado voluntariamente en él; porque eran hombres muy pacíficos, dotados de un verdadero espíritu de conciliacion , detestando los partidos estremados y que no habian jamas consentido en aceptar la mas leve complicidad en sus violencias y escesos.

Pero la desunion que habría podido ser mucho mas grave fué la que se declaró entre Juan Miguel Carrera y Juan José, entre los cuales habia despues de algun tiempo una especie de frialdad, que en realidad no era mas que un efecto de una rivalidad secreta de ambicion. Siendo el primojénito Juan José no queria ser subordinado de su hermano y se quejaba muchas veces de no poder obrar mas que segun este lo juzgaba conveniente. La disciplina y la ordenanza le forzaban á someterse á formalidades que le repugnaban, y no le acomodaba que su hermano diese en todo la preferencia á su gran guardia sobre los demas cuerpos. El descontento de Juan José llegó á ser tal que no quiso ir al gran baile del ani

(t) El cual ora administrador de la aduanado Santiago, y pariente del ilustre Manso, que , por mediados del siglo 18, fui presidente de Chile, y despues virey del Perú.

versario , y que dos dias .íespues, á las seis de la tarde , mandó retirar los soldados de su batallon que estaban de guardia en la plaza, dejando el puesto abandonado. Antes de ejecutar este acto de insubordinacion habia pasado un oficio bastante insultante á su hermano, que se vió forzado á responde rie en los mismos términos, y al mismo tiempo á dar su dimision de miembro del poder ejecutivo.

Esta dimision no podiaser ventajosa á Juan José Carrera, que noobstante ser valiente y buen militar no podia compararse con el que tenia mucha esperiencia y mucho mas talento. Ademas, la posicion respectiva de cada uno de ellos era muy diferente. Juan Miguel era el propagador de la revolucion y poseia el tino y el manejo que no tendia nada menos que á reunir en su sola cabeza los grandes intereses que defendia; porque sentia en su conciencia que podia conducirlos á buen puerto; al paso que Juan José no era mas que un producto de la misma revolucion , formado por circunstancias accesorias, de modo que sus sentidos y potencias lo impelian por una corriente que iba á llevarse toda su existencia. El uno obraba á impulsos de su propio jenio; el otro obedecia á la influencia de los acontecimientos y era mas propio á correr en pos del carro de la República que á conducirlo, y tal vez su enemistad provenia de cierta tendencia que manifestaba á ideas monárquicas. Habiendo contraido matrimonio, no habia mucho tiempo, con una persona cuya familia tenia intereses esencialmente españoles, y á cuya casa iban muchas personas de la misma opinion, Juan José concluyó por seguir la misma cor riente y hacer causa comun con ellos.

Por la salide- de José Miguel del poder ejecutivo se ha

cia indispensable nombrar otro miembro que lo remplazase, y no siendo verdaderamente, segun lo hemos visto, la politica entonces actual mas que un reflejo que daban los intereses privados de una familia, todos sabian de antemano que dicho nombramiento recaeria necesariamente en uno de sus miembros. Los reaccionarios hubieran querido que recayese en Juan José , y para eso Manso hizo los mayores esfuerzos á fin de que consintiese en aceptarlo; pero no pudo conseguirlo, porque Juan José conocia el jenio fuerte de su normano, y se obstinó en rehusarlo , bien que procurando fuese nombrado su propio padre , que por su edad avanzada y su debilidad seria fácil de Hevar.

Este nombramiento se hizo el 3 de octubre f hallándose el venerable anciano en el campo, i donde su hijo lo fué á buscar, y desde luego fué el punto de mira de los partidarios de tiempos pasados, cuyas intenciones eran nada menos que el dar un impulso retrogrado á Ios-espiritus hácia el antiguo réjinien. Juan José les sirvió de conducto para pedir se quitasen los nobles colores nacionales que habia dos meses eran el simbolo de la dignidad del pais, y se remplazasen por los que habia antes de la revolucion. Aun se dijo que et naisaio Jaa» José habia tenido el malhadado pensamiento de inducir al virey Abascal a enviar una espedicion contra. Chile, asegurándole que tendria un completo buen éxito 1). Pero todos sos planes fueron burlados por sus dos hermanos, que no dudaron en emplear medios violento» para sostener la causa de la libertad. Mas de una vez sus Tejimientos estuvieron formados para combatir el

.' l Diano de Carrera e Hist. mss. de la revolucion de Chile del padre Martinez.

rita de reaccion (1), cortando el vuelo á los designios imprudentes de su hermano, y procurando ponerlo en I» imposibilidad de dañar al sistema establecido por la rawn, la justicia y el celo patriótico.

Por medio de todas estas pruebas que dieron de nervio y de tino, y contraminando cuanto se trabajaba bajo (te mano para que el padre inclinase hacia los realistas, estos generosos Chilenos consiguieron alejar el peligro trae amenazaba á la patria, inspirar á sa hermano mejores intenciones y forzarle á reconciliarse con ellos. Poco tiempo despues, manifestó en efecto tener este deseo y se lo dijo asi á Poinset y á algunos amigos de la familia Larrain, los cuales hicieron cuanto estaba de su parte para reunirios y ponerlos de acuerdo. En consecuencia, se decidió que tendrian una entrevista en casa te cónsul americano para anudar el hilo de su amistad, que fa rivalidad y tal vez algunos zelos habian enfriado momentáneamente. Llenando asi este santo deber, é inspirado, por otra parte, de sentimientos naturales con tan estrecho parentesco , « ya no se trató de otra cosa que de acordar los pasos que debian darse para reformar d gobierno y dar un nuevo ser á nuestra revolucion (2).»

Ina de las mas urjentes necesidades que resentia el prfs era la de una constitucion que pusiese los ciudadanos á cubierto de la arbitrariedad del poder, preservándolo de este modo de toda tendencia al despotismo. Esta era una obra tan delicada como dificil, porque la fiacion no presentaba elemento alguno, no teniendo ni sujetos, ni ideas, ni principios, y careciendo sobretodo de la esperiencia que debia ser la antorcha de dicha obra. Por lo tanto esta constitucion, como verdadera espresion de los sentimientos del país, no podia menos de presentarse en un estado de infancia y puramente como obra provisional, propia á satisfacer á los muchos que deseaban salir del estado de incertidumbre que tanto los inquietaba (1).

'1) « Acordamos corr Lois sostener el sistenraá fuerza do sanare si no podia "•da la razo», y para- ello tomamos todas las medidas y precauciones necearías. Algunas teces estuvieron los cuerpos sobre las armas cun bala en boca.»

Diario de Miguel Carrera.)

fl) Diario d« Miguel Carrera.

Porque á pesar de tener el gobierno á su cabeza hombres sensatos y enemigos de la anarquía, como todo se pasaba bajo un réjimen algo escepcional y casi militar, se seguia de aquí que muchos empleados subalternos, civiles y militares, obrando en nombre del pueblo soberano, abusaban muchas veces de la libertad en términos verdaderamente licenciosos, atacando la propiedad con escesos que se hacian insoportables (2). En vista de esto, no era pasmoso que hubiese muchos descontentos que pidiesen con instancia la constitucion que habia de definir, fijar y distribuir los poderes políticos de cada uno encerrándose en los límites establecidos por la razon y la justicia.

Esta constitucion, escrita bajo la influencia de la familia Larrain (3), y la primera que la lejislatura chilena

(1) «En cuyo deseo estaban todos acordes, aun los mismos realistas, para salir de un estado de tanta confuslon y de tanta incertidumbre y arbitrariedad, sin haber un solo dia que fuese semejante i otro. » ( Martinez, Hlst. de la rev. de Chile. )

(2) Hlst. de Chile del padre Guzroan.— Id. del padre Martinez

(3) o Para el mejor acierto se reunieron don Francisco Antonio Perez, don Jaime Zudañez, don Manuel Salas, don Hipólito Villegas, don Francisco de la Lastra y el padre Henriquez, que formaron á su gusto todos los artículos, sin que por nuestra parte se hiciese el menor reparo. ■

Esto se ve en el manifiesto de Luis Carrera á los pueblos, pero el 16 de octubre, don Antonio Pcrez escribia que él era estraho á esta constituclon, kt cual lué añrmado de nuevo por el mismo Luis. ( Véanse los manifiestos de 1813 y los n" 83 y S7 del Monitor araucano.)

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