Imágenes de páginas
PDF
EPUB

jóvenes que en aquel destierro de toda sociedad no habian podido aun entrar en el gremio de la iglesia; despertando los corazones adormecidos y endurecidos en el vicio y sosteniendo á los que eran buenos y virtuosos en la perseverancia del bien ; y no contento con todo esto, luego que los hubo encaminado por la via de la salvacion, emprendió el viaje de España para ir á pedir al Rey favor para aquellos desventurados.

Sus palabras, tan humildes como persuasivas, tuvieron el mas feliz éxito y conmovieron el corazon bondadoso de Carlos IV, que tuvo á bien protejerlos enviándoles bastantes recursos para levantar una bella iglesia con todos sus ornamentos, y nombrando á su digno y celoso pastor obispo auxiliar de las cuatro diócesis que los rodeaban. Todo esto sucedia en 1806, y en el mismo año. Guerrero se presentó á su ilustrisima Maran, obispo de Santiago, para que le consagrase segun lo mandaba la iglesia. Fiado en sus antecedentes, que le habian hecho llamar el Anjel del Paposo; en la firme intencion que tenia de continuar sirviendo aquella poblacion del desierto , y sobretodo en el favor y en la voluntad del Rey, Guerrero creyó que no habria el menor obstáculo para su consagracion. Sin embargo, ya fuese por escrúpulos de conciencia, como lo dice Martinez, ó mas bien por falta de regularidad y de forma, el obispo Maran le negú su ministerio, á pesar de la protesta de la real Audiencia, y él, afin de evitar conflictos, se marchó para BuenosAires (1), volvió segunda vez á España, y alli fué consagrado obispo de Epiphania.

(1) A su vuelta de España, Guerrero habia olvidado de traer la bula que le dispensaba de la consagracion por tres obispos, y este fué el moUvoque tuvo Maran para negarse i ello á pesar de los esfuerzos de la real audiencia. Por evitar un conflicto, r.urrrero se desistió de su demanda al obispo, >

Luego que obtuvo su consagracion, regresó á BuenosAires , en donde se hallaba cuando resonaron los primeros gritos de libertad que despertaron en su corazon el santo amor de la democracia, tan conforme á las máximas del Evanjelio. Desde entonces , fué un acérrimo defensor de ellos y se volvió á Chile con la esperanza, segun decian, de obtener la mitra de Santiago, vacante á la sazon ; pero sus ideas avanzadas le malquistaron con los miembros del cabildo eclesiástico de la capital, siempre afectos á la monarquía. Para no ser causa de disturbios, Guerrero se volvió muy pronto á marchar de Santiago y fué á refujiarse en Quillota, en donde permaneció hasta el punto en que Miguel Carrera fué á buscarlo en persona para ponerlo á la cabeza del clero chileno, y contrapesar por medio de él el influjo que dicho clero ejercia en los negocios politicos del estado. A pesar de la prohibicion del arzobispo de Lima, Guerrero ocupó la sede episcopal, y sirvió las ideas del gobierno con provecho y utilidad de la patria, y algunas veces tambien á espensas de su propia tranquilidad con respecto á los canónigos , con los cuales los asuntos y su propio deber le ponian continuamente en contacto y comunicacion.

Por el ardiente y perseverante celo que puso en hacer conocer y amar los nuevos principios tan propios á elevar el pais á su verdadera nacionalidad, era considerado como apóstol de dichos principios y no es estraño que el gobierno desease fuese á Talca para dar entusiasmo álos que iban ser árbitros de la suerte de la nacion. Su salida de Santiago se verificó poco despues de la de Carrera, y en cada poblacion se detenia para predicar una especie de cruzada contra los enemigos que el capricho de un virey habia arrojado sobre la costa. En efecto, asi consiguió despertar y alimentar sentimientos de patriotismo en los habitantes de Rancagua, San Fernando, Cu rico, recibiendo en todas partes las primicias del proselitismo que iba á formar verdaderos ciudadanos, defensores de las instituciones que rejian.

partlo de comision á Buenos-Aires para hacerse útil contra los Ingleses. De Buenos-Aires volvió i España , en donde fué consagrado, y despues de haber servido a la independencia de Chile, se fué ú morir a Roma. (Conversacion con Ignacio de Arangua.J

Pero tu mision en Talca fué mucho mas importante y fructuosa. Desde que llegó a dicha ciudad, el dia 9 de abril, empezó á ejercer su santo celo, y al dia siguiente, cantó una misa solennc en honra del Dios de las batallas , con un sermon , que predicó él mismo, y el cual respiraba el mas puro amor de la patria. El objeto principal de su oracion era inspirar á sus oyentes abandono y abnegacion por la causa jeneral y darles valor para entrar en la lucha que se preparaba entre el despotismo y Ja libertad. Ochenta nacionales con sus fusiles (1), al mando del teniente Manuel Cuevas, lo habian acompañado y fueron luego á ponerse á la disposicion del jeneral en jefe, el cual, por su lado, no tomaba un solo momento de descanso por instruir á las milicias, procurarles armas, caballos y bienestar; recorriendo el pais para reconocerlo y estudiarlo y reuniendo el mayor número de milicianos, que muchas veces tenia él mismo que contener para impedirles de desertar. En todas estas fatigas le ayudaba particular y eficazmente el entendido capitan de húsares don Diego Benavente encargado de la organizacion de dos escuadrones de cali) Estos nacionales fueron los primeros que daban alguna seguridad al cuartel jeneral establecido desde el 5. ( Diario de Miguel Carrera.)

ballena, y el intrépido O'Higgins, que acudió al primer anuncio de peligro para participar de él con todo su denuedo (1).

O'Higgins se hallaba en los Anjeles cuando supo, por la circular del intendente, el desembarco de una espedicion contra Chile, y sin pararse en mas consideraciones que la de cumplir con su deber, mandó formar los Tejimientos ni y 2 de lanceros de la frontera, compuestos de mil hombres. Con ellos voló al socorro de Concepcion pasando por Yumbel para que se incorporase el rejimiento de Rere, mandado por Fernando Urizar. Habiendo llegado al salto de la Laja, recibió el tratado de Concepcion y la órden de despedir sus tropas á sus respectivos cuarteles, como lo ejecutó inmediatamente despues de haberlas harengado; pero no queriendo someterse al antiguo gobierno, se dirijió hácia Santiago con los hermanos Soto y cuatro criados. Al pasar por Linares, supo que los ochenta dragones de Carbajal se hallaban en las cercanias y tuvo que viajar con mas precaucion haciendo un gran rodeo para ir á pasar el Maule por el lado de las Cordilleras, de suerte que no pudo llegar hasta el 4 á Talca, en donde el dia siguiente estaba ya reunido con Miguel Carrera.

O'Higgins era bizarro, y no habiendo visto nunca el fuego ardia por hallarse en una accion. La presencia de algunos dragones en las cercanias cie Linares habian inflamado su ardor guerrero, y pidió a Cañera algunos soldados para ir ¿ atacarlos; pero el jeneral en jefe no quiso esponer por tan poca cosa un militar que le inspiraba la mayor confianza, y se los negó. Sin embargo, á instancias de Poinset, consintió al fin en ello, y al ser de

. 1} Diario (le Miguel Carrera.

noche, O'Higgins se puso en marcha con sesenta milicianos armados solo con lanzas, doce soldados de la guardia nacional y cuatro dragones de los que habian escoltado el dinero de la tesorena de Concepcion (1). Su objeto era sorprender á Carbajal durante la noche, pero se estravió en el camino y no pudo llegar hasta las nueve de la mañana cerca de Linares, en donde le dijeron que no habia mas que doce dragones mandados por el teniente don José María Rivera, y reunidos ya en la plaza prontos á marchar para incorporarse con Carbajal en Cauquenes.

La fuerza numérica de O'Higgins era superior á la de Rivera, pero este tenia la ventaja de las armas y esta consideracion hubiera podido arredrar á cualesquiera otro jefe mas prudente. Mas O'Higgins, impaciente por distinguirse, avanzó á la plaza enviando por delante un parlamentario, que fué el capitan Melo, para intimar á Rivera se rindiese, como lo hizo sin oponer la menor resistencia; de suerte que todo se pasó sin efusión de sangre y con gritos de viva la patria, por parte de los dragones de Rivera, entusiasmados con algun dinero que les dió el capitan de milicias don Pedro Barnachea.

Despues de este pequeño suceso, que aconteció el 6 de abril, O'Higgins pensó en marchar sobre Cauquenes para atacar las tropas de Carbajal; pero supo luego que este se habia dirijido apresuradamente sobre Chillan, que se habia pronunciado por el Rey. En vista de esto, determinó reunir el rejimiento de milicias de Linares compuesto de ochocientos hombres bien montados y armados

.1) Comers. con O'Higgins. Carrera dice en su diario : diez y sirte dragones , pero es un ei rur probado.

« AnteriorContinuar »