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dieron á apoyar la artillería maltratada por la de los enemigos, y gracias á su firmeza y á la caballería mandada por el bizarro O'Higgins, se consiguió contener al ejército de Pareja y entretenerlo hasta que á favor de la noche las tropas de Carrera pudiesen retirarse á San Carlos.

Entre los prisioneros que se hicieron hubo muchos que fueron inmolados, y esta accion indigna de militares de honor echó un feo borron sobre todos cuantos tuvieron parte en ella.

Estos fueron los diferentes episodios de la batalla de San Carlos, tan diversamente comentada por los dos partidos, que cantaron victoria cada uno por su lado, sin mas resultado que el haber dado uno y otro pruebas de decision y de valor. Los realistas tenian contra sí la desmoralizacion que sigue á una derrota, y la enfermedad sumamente grave de su jeneral, que, como se ha dicho, postrado en su litera habia abandonado enteramente el mando á Sanchez, militar esperimentado sin duda, pero que no podia inspirar la misma confianza. Lo que mas sostuvo el espírilu de sus tropas fué el entusiasmo relijioso que les infundían los franciscanos de Chillan, que seguían el ejército. Uno de estos relijiosos era el nombrado Banciclla, hombre de elocuencia y de accion, el cual en un rapto de santa inspiracion tomó un crucifijo en la mano, y corriendo por entre filas, exaltaba con sus jestos y con la vehemencia de sus palabras el fanatismo de aquellos buenos soldados de Chiloe, que creían batirse contra herejes, y merecer la palma del martirio, si morían, ó la recompensa debida, si vivian (1).

La situacion de los patriotas era aun mucho mas crí

(1) Conversaclon con Bernardo O'Higgins.

tica. En primer lugar, habia poca union en los jefes, causa grande, en jeneral, de malos sucesos militares. En segundo, casi todos los soldados estaban mal armados, veian el fuego por la primera vez y. entraban en accion despues de una marcha forzada de cuarenta leguas en tres dias por malísimos «aminos, y molestados por una continua lluvia que les aflojaba la fibra y abatía sus ánimos. Si á estas desventajas se añade la de su inferioridad numérica (i), y la no menor de tener que atacar un enemigo bien atrincherado y con suficiente y buena artillería para mantener á distancia todo ataque, se comprenderá sin dificultad que estos patriotas podían, en cierto modo, creerse victoriosos en hecho de haber derrotado completamente su caballería, haber dado muerte á muchos soldados y hecho un número bastante crecido, de prisioneros.

Es verdad que aquel mismo dia, uno y otro ejército liabian hecho lo posible para ser derrotados Los realistas, si hubiese habido mas unidad entre los patriotas, y estos si los hubiesen perseguido al pasar el rio Nuble, ó, aun mejor, si en lugar de la desgraciada carga de José Carrera, se hubiesen limitado á cortarles la retirada á Chillan y los hubiesen arrojado sobre Concepcion, ádonde nunca hubieran podido llegar sin grandes dificultades y grandes pérdidas, por los montes y rios, crecidos por las lluvias, que tenian que atravesar, ciertamente la campaña era perdida para ellos.

(1) Torrente exajera mucho el número de las tropas patriotas. Segun Miguel Carrera no pasaban de 1109 Infantes , 1567 milicianos de á caballo , y 153 artilleros con 11 cañones; asi todos reunidos subian solo á 2829 soldados. Los realistas al contrario contaban G00O hombres, i saber 2600 infantes, 3000 milicianos montados y 100 artilleros con 22 piezas de cañon. (Véase el manifiesto de Miguel Carrera á los pueblos de Chile.)

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Por su parte, los patriotas hubieran tambien podido ser batidos, si aprovechando el momento de la di-persion de los granaderos y de los infantes de la Patria, hubiesen los realistas hecho una salida repentina y arrojada para impedirles de rehacerse, operacion tanto mas fácil cuanto, á pesar de los esfuerzos de Miguel Carrera, no se consiguió sino á duras penas. Esta division una vez derrotada, las otras dos no hubieran podido oponer mucha resistencia , por hallarse compuestas, en gran parte, de milicianos sin táctica ni disciplina y que al menor choque habrían cedido el terreno prontamente. Pero el jenio infernal de la anarquia no quiso que se terminase tan presto aquella lucha fratricida, y mientras dejaba alejarse á unos, por un lado, del campo de batalla, permitia que los otros continuasen su retirada á Chillan, que los realistas de allí habian puesto ya en estado de defensa.

Esta retirada se verificó por la noche mientras los patriotas limpiaban sus fusiles, ó dejaban descansar sus caballos, que habian quedado casi fuera de servicio. La vispera, habia habido en San Carlos una reunion de jefes, pero sin mas resultado que la determinacion de enviar al ser de dia una partida de cuarenta hombres mandados por el teniente Francisco Xavier Molina al sitio mismo en donde habian acampado los realistas. Molina fué allá, y hallándolo abandonado, continuó su marcha hácia el paso del Nuble, á donde llegó en el momento que la retaguardia lo atravesaba. Bien que se hallase con muy pocas fuerzas, la atacó con ímpetu y la obligó á huir con precipitacion dejando cuatro cañones en el rio, y á la orilla, algunos bagajes y municiones. Los realistas, unos corrieron á Chillan, y otros, mas resueltos, se hicieron fuertes en algunas casas para oponerse al paso de sus perseguidores; pero en aquel instante, le llegó á Molina un refuerzo, que era la partida del teniente Garcia con dos cañones, y consiguió desalojarlos. Aquella misma noche, todo el ejército de Carrera vino á acampar á la proximidad del rio.

CAPITULO XXIII.

Sanchez se fonifica en Chillan.— Miguel Carrera marcha sobre Concepcion,y se apodera de esta ciudad. — Ataque y toma de Talcahuano.— El obispo Villodres se salva en la Bretaña , acompañado de muchos realistas.— Toma de la fragata la Tomasa. — Importancia de esta presa. — Casi toda la provincia en poder de los liberales.— Sanchez continua las fortificaciones de Chillan. — Miguel Carrera se propone el ir á atacarlo.— Ordenes que da a cada division.— Noticia falsa de una invasion en el norte.— Preparativos i que da lugar.— Salida de Carrera para Chillan.

Luego que el ejército realista llegó á Chillan, Francisco Sanchez dió disposiciones para fortificar esta ciudad , en donde la naturaleza nada habia hecho por su defensa; hizo levantar trincheras en la plaza mayor y en las principales calles, abrir algunos fosos y construir dos fortines , uno al norte y el otro á tres cuadra al poniente de la plaza, determinado á pasar allí sus cuarteles de invierno y aguardar los socorros que debian llegarle del Perú para entrar de nuevo en campaña á la primavera. Viendo que se agravaba la enfermedad de Pareja, conocia que toda la responsabilidad de los sucesos de la espedicion iba á recaer en lo sucesivo sobre él, y que por lo mismo era de su deber combinar con prudencia y con vigor sus operaciones contra todo evento.

Carrera, por su lado, no siendo ni menos activo ni menos hábil en sus planes de agresion, percibió de un vistazo el yerro que su adversario habia cometido en dejar a descubierto el camino de la Concepcion, abandonando el mando de esta ciudad y la direccion de los negocios públicos á un prelado escesivamente prudente

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