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época en que la República ha sido real y sólidamente constituida.

Sobretodo, en esto no hacemos mas que desempeñar la palabra que hemos dado antes de empezarla, y pensamos, sin presuncion, que no será sin resultado, bien que posterior á las publicaciones precitadas, pues hemos puesto tanto esmero, y tan constante, en descubrir los materiales que nos eran necesarios para esta parte de nuestras tareas, como en hallar los concernientes a las científicas. Así, no solo he compulsado los archivos de Santiago, de Concepcion y de otras muchas provincias de la República , sino que tambien he recorrido los de Lima, en donde hallé una gran parte de la correspondencia de Pareja , Osorio , Ordoñez y otros. En dicha capital fué en donde tuve la felicidad de ver á don Bernardo O'Higgins, poderoso atleta de la revolucion chilena, y con el cual he trabajado dos meses consecutivos sobre su larga carrera política y administrativa. De vuelta á Santiago, he adquirido todos los memoriales que han sido publicados sobre aquella brillante época, así como tambien una coleccion casi completa de todos los papeles y diarios de Chile, desde la Aurora de 1812, que, como su título lo anuncia , fué el rayo precursor de la clarísima luz que se acercaba para alumbrar é instruir a la sociedad, hasta el Araucano, diario oficial del actual gobierno.

Sin duda alguna, en el crecido número de estos periódicos, hay muchos que, nacidos en un momento de reaccion , descubren su orijen y deben de ser lei. dos con la desconfianza y el criterio que deben caracterizar á un historiador. Otros, aun mas adelantados y, por consiguiente, mucho mas sospechosos, habrian sido desechados si al lado de sus declamaciones apasionadas, y muchas veces calumniosas, no presentasen ciertos actos propios á corroborar ó á destruir un hecho poco conocido ó controvertido. Enfin, para completar en lo posible mis materiales, he podido penetrar en archivos particulares, y sacar del polvo en que yaciąn documentos de la mayor importancia, tales como un estracto de la correspondencia del célebre Miguel Carrera, y una copia entera de su diario, en el cual se ve, dia por dia, todo cuanto ha hecho y visto hacer, desde su llegada á Chile hasta el momento en que el desgraciado país recayó en el poder español, á consecuencia de la batalla de Rancagua. Poseo igualmente el del coronel G. Beauchef, que, como todos saben, ha dado tan bellas pruebas de talento y de valor en las acciones que ha tenido la honra de presenciar ó de mandar, y los no menos importantes de Manuel Salas, Camillo Henriquez, Bernardo Vera y otros, limitados, en jeneral, á los dias que precedieron y siguieron a la instalacion de la primera junta.

Pero a todos estos documentos, ya muy suficientes para entrar con entera confianza en el campo casi inculto de este memorable período de la historia de Chile, debemos añadir otros muchos que son el resultado de repetidas conversaciones que he tenido con testigos oculares, y con los jefes civiles y militares

de la revolucion, sin distincion del estandarte que su conciencia , sus preocupaciones ó su interes les hubiesen hecho enarbolar. De este mismo modo fueron escritos muchos memoriales bajo la dicta de Gaspar Marin, Francisco Menesés, Lorenzo Reyes, Miguel Infante, Joaquin Prieto, Santiago Aldunate, Manuel Salas, Agustin Vial, Clemente Lantaño, Juan de Dios Rivera, Juan Castellon, Juan Miguel Benavente y una infinidad de otros, igualmente prontos á favorecerme, y á responder á mis multiplicadas preguntas, y á cuya condescendencia soy deudor de cuanto pueda leerse de nuevo é interesante en esta relacion, la cual, en resúmen y en jeneral, será un rejistro de sus nobles y brillantes hechos.

Me tomo la libertad de manifestarles aquí mi profundo reconocimiento, así como tambien al ilustre libertador de Chile y del Perú, el jeneral San Martin, que el hado ha traido á Paris, como si la Providencia misma hubiese decretado que las mas interesantes pajinas de aquella brillante época fuesen escritas bajo la proteccion de uno de sus principales actores.

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DE CHILE.

CAPITULO PRIMERO.

Siluacion de la América en 1808. – Primeros síntomas de revolucion. - InDuencia que tuvieron en ella las de Francia y de los Estados Unidos. - Là Inglaterra procura darle impulso con socorros, y Napoleon por medio de sus emisarios.- Triste posicion de España, y su impotencia para exorcizar la tempestad que la amenaza.

Acabamos de recorrer cerca de tres siglos de la historia de Chile, durante los cuales hemos asistido a su conquista, á su organización política y a todos los eventos que son como consecuencia de un gobierno naciente y mal asegurado. Por el sur, hemos visto á los habitantes constantemente luchando con los fieros Araucanos, siempre atormentados por un vivo deseo de recobrar su libertad fuertemente comprometida por la proximidad de una na cion cúpida, poderosa y guerrera; en la costă, escuadrillas europeas ó simples corsarios atraidos por el atractivo del contrabando, que era tan fácil como ventajoso , y, en fin, en Santiago, residencia de las autoridades, y, por consiguiente, de la ilustracion, un espíritu de rivalidad que sembraba la discordia entre las corporaciones políticas, suscitándoles disputas pueriles, en ocasiones de preemia

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