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junta de Talca no podia ver con indiferencia el principio de un federalismo que con razon consideraba como un elemento de gran desórden, y se propuso disolverla, no valiéndose de amenazas ni mucho menos de violencias que la hubieran colocado en un grave conflicto, sino ganando con habilidad algunos de sus miembros y ofreciéndoles empleos á la par honoríficos y lucrativos. Con este sistema y separando algunos de sus miembros esta asamblea llegó á disolverse por sí misma , reemplazándola el Gobierno con una intendencia igual en todo y por todo á la que existia en la época del sistema colonial. Como era de razon, O'Higgins fué nombrado intendente.

A pesar de tantas reformas restaba todavía una cosa que hacer y era alejar todo lo posible á los hermanos Carrera del teatro de la guerra, donde su presencia era un foco perenne de desórden y de conspiracion. Juan José habia marchado en los mismos dias que Cienfuegos llevándose siete mil pesos de sueldos atrasados, pero los otros dos continuaban en medio de unos soldados insubordinados, siempre dispuestos a la rebelion y que abandonaban sus banderas con un atrevimiento que el temor al castigo no era bastante á contener. La junta no cesaba de hablar de esto á O'Higgins, manifestándole que era necesaria la marcha de los dos hermanos Carrera para restablecer el órden, que les hiciese saber estas medidas garantizándoles la conservacion de sus títulos y asegurándoles que irian al estranjero encargados de misiones de alta importancia, y que en caso de resistencia emplease la fuerza. Como lo que se queria era un destierro y no era regular que Carrera quisiese pasar por esta humillacion, rehusó lo mismo que sus hermanos la mision que se les ofrecia, prometiendo retirarse á su hacienda de San

Miguel tan pronto como rindiese sus cuentas y terminase el inventario de los útiles y pertrechos de que era responsable, pues tenia grande interés en ponerse á cubierto y hacer ver á sus enemigos que los gastos habian sido muy módicos y muy inferiores á lo que debieran. En este intervalo su posicion respecto á O'Higgins fué la de simple amigo, pero la amistad era en ambos aparente, porque al uno le hacia traicion un vivo sentimiento de amargura y al otro ese espíritu de temor y desconfianza que caracteriza á los jefes revolucionarios elevados repentinamente al poder, y que les inclina siempre á pensar mal y á suponer torcida intencion en sus adversarios. El antagonismo, como era consiguiente, no tardó en manifestarse á las claras. Reducido en un principio á meras impresiones de la rivalidad y del amor propio, sin que el desacuerdo llegase al corazon, tomó bien pronto la impetuosidad del odio y la venganza y acabó por producir los dos partidos de Carreristas y O'Higginistas que las circunstancias agitaron de una manera tan dolorosa y que el tiempo, los adelantos y la paz no han estinguido del todo en el país.

CAPITULO XXXIV.

Posicion de los dos ejércitos, — Miguel Carrera propone inútilmente la toma

de Arauco.- Llegada á Chile del brigadier don Gabino Gainza y de un refuerzo de tropas. - Parte para Chillan y despues para Quinchamali. O'Higgins se ve rodeado de realistas por todas partes.-Principio desgraciado de su mando. - Miguel y Luis Carrera se dirijen á Santiago con varios amigos y son hechos prisioneros por los soldados de don Clemente Lantaño, – Toma de Talca por Elorriaga. - Muerte del coronel don Carlos Ispano.

Las disensiones entre los oficiales jenerales del ejército de los patriotas y la indisciplina y desercion de sus soldados, estimulaban el entusiasmo de los realistas y les infundian confianza para emprender continuas espediciones, que mandaban oficiales celosos, entendidos y valientes. Los misioneros franciscanos por su parte no perdonaban medio, segun costumbre, para que fermentase el sentimiento relijioso que conduce á la exaltacion, y ya en el confesonario, ya en el púlpito y á veces hasta en proclamas, se aprovechaban de la ignorancia supersticiosa del pueblo y apelaban á su fidelidad como á un principio de derecho natural, divino y humano (1). Su accion no se limitaba a la ciudad de Chillan, sino que recorrian una gran parte de la provincia y hasta se arriesgaban á penetrar en las poblaciones indias para interesar la barbarie en su causa y servirse de ella como fuerza brutal contra un país ya medio arruinado, impru

(1) El confesonario y púlpito de los misioneros eran bandera de enganche, etc. Documentos de la historia manuscrita de Martinez. – Véanse tambien los documentos sobre la guerra de la independencia por el reverendo padre frai don Juan Ramon, guardian del colegio de Chillan, en que estos misioneros de paz relatan detalladamente con una satisfaccion particular todo lo que hicieron en favor del ejército real.

dencia que ya hemos desaprobado y que lamentamos mucho verla cometida por una clase de la sociedad que tiene por guia los mas puros sentimientos humanitarios, y que mejor que ninguna otra deberia conocer los inconvenientes que llevaba consigo el despertar la codicia feroz de estos salvajes,

De su mediacion se valia Sanchez para enviar sus correos y mantener una correspondencia mas o menos espedita y siempre muy espuesta, porque las cartas tenian que atravesar un vasto territorio habitado por tribus de diferentes bandos, frecuentemente en no muy buena armonía y por lo regular enemigas de los españoles. Asi es que la posesion de Arauco era para él de la mayor importancia, pues por de pronto le aseguraba un punto de comunicacion con las autoridades de su partido, y mas tarde un sitio de desembarco para las tropas que habia pedido y que esperaba con grande ansiedad. Porque a pesar de que hasta entonces se habia sostenido con honor y con una cierta satisfaccion, no dejaba de conocer que en el aislamiento y abandono en que se hallaba desde la pérdida de Talcahuano, no podria resistir mucho tiempo á los patriotas, si no recibia pronto los ausilios que sin cesar reclamaba á Valdivia, Chiloe y sobre todo á Lima, centro principal de todas las operaciones de la mar del Sur,

Don José Miguel Carrera conocia muy bien la situacion embarazosa de Sanchez y las ventajas que podia sacar de la ocupacion de Arauco. Su primer pensamiento fué, pues, reconquistar esta plaza, y al efecto comisionó á Urizar, quien, como ya hemos visto, solo llegó hasta el rio Carampangue, que no pudo pasar. Este contratiempo no le detuvo. Sabiendo que ademas de la fuerza del

enemigo, mucho mas numerosa de lo que pensaba, tenia que combatir á los habitantes de todo el país que formaban causa comun en su resentimiento por tantas exacciones como habian sufrido, creyó indispensable ir en persona con todas las tropas de Concepcion, acampadas de su órden con este objeto en el cerro de Chepe. La junta gubernativa, que era la que debia suministrar todo lo necesario para esta espedicion , se hizo sorda al principio a las proposiciones de Carrera , y acabó por desecharlas so pretesto de que Sanchez podia aprovechar su ausencia corriéndose hacia el norte y apoderándose de la capital, en la que habia pocas tropas, muchos realistas y frios ó mentidos patriotas. Carrera tuvo, pues, que desistir de su proyecto ó por lo menos aplazarlo para época mas favorable, considerando siempre esta conquista como preliminar indispensable de sus futuros triunfos. Desgraciadamente la desunion que por esta época trabajaba á los dos poderes y poco despues la precision en que se vió de dimitir el mando paralizaron todos sus esfuerzos y los hicieron completamente inútiles, sin que se aprovechase de ellos su succesor, quien mas conocedor que la junta , estaba en el caso de calcular su gran importancia. Pero á O'Higgins le preocupaba demasiado en estos momentos su nueva posicion para que pensase en semejante conquista cuando tenia que atravesar todas las tempestades que suscita un partido vencido, que cuenta con una gruesa fuerza y gran prestijio; y aunque sabia que Carrera tenia muchos enemigos en Concepcion, hasta el punto que una noche le salvó de los puñales que le asestaban viles asesinos (1), y por mas que se hubiese reducido mucho el número de sus

(1) Conversacion con el señor O'Higgins.

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