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guirlo si se movia hácia el sur; en una palabra, que se limitase á una diversion para impedir la reunion de tropas en el rio Maule. Este oficio le confirmó en la idea de retirarse sobre Cancharayada, pero con la llegada de los doscientos hombres que el valiente Lantaño llevó á Olates, este no le dió tiempo para hacer una retirada formal. El mismo dia que llegaron y sin dejarles descansar, los incorporó á la guarnicion y marchó en seguida á perseguir las tropas de Blanco. Lantaño con sus doscientos hombres protejidos por dos piezas de á cuatro estaba en el centro, teniendo á su izquierda al jeneral en jefe con la caballería y una compañía de infantería, y á su derecha á don Leandro Castillo con ochenta hombres de diferentes armas. En este órden avanzaron los realistas á paso regular y sin tirar un tiro, a pesar de que eran metrallados por los patriotas. Cuando llegaron a estar á corta distancia empezaron á disparar por hileras siempre avanzando, y á jugar los dos cañones, cuyos fuegos oblicuos causaron desde luego algun estrago y produjeron gran confusion en las filas. Al punto que Olates se apercibió de este desórden , mandó cargar á la bayoneta, y á los pocos minutos los patriotas estaban en la mas completa derrota á pesar de los esfuerzos de los oficiales Picarte, Aldunate, Allende, etc., y sobre todo del comandante en jefe, quien estuvo constantemente espuesto al fuego del enemigo, y no hubieran conseguido escaparse á no ser por el socorro que les prestó el jóven teniente de milicias don José Romo. En este desgraciado encuentro la pérdida de los realistas fué insignificante, no así la de los patriotas que fué puede decirse completa : artillería, bagajes, municiones, todo por su indisciplina y falta de esperiencia, cayó en poder de aquellos. La infantería que al principio del combate bajó á los honduras del rio Claro fué hecha prisionera casi toda, y solo se salvaron unos cuantos milicianos de caballería, pero en desórden tal que únicamente pudo reunirse un corto número de ellos.

CAPITULO XXXVI.

Decide O'Higgins atacar al enemigo en Chillan , pero desiste de este propósito

al saber sus movimientos hacia el porte. - Le sigue con objeto de pasar el rio Maule antes que él.- En Achibueno quiere atacarle por sorpresa , pero el incendio de veinte y dos cargas de pólvora se lo impide. — Su mala posicion al llegar al vado de Duado por la pérdida de la division Blanco y su estratajema para parar el de Queri. - Acciones de Huajardo, Rioclaro y Quechereguas. – Llegada de un refuerzo de hombres al mando de don Santiago Carrera. – Salida de Mackcona y Balcarce para Santiago.- Los realistas se apoderan de Talcahuano y Concepcion, quedando dueños de toda la provincia.

La reunion de las dos divisiones, y mas que todo el entusiasmo de los soldados de resultas de la victoria del Membrillar, colocaban á O'Higgins en escelente posicion para volver a tomar la ofensiva y atacar inmediatamente al enemigo en sus fortificaciones de Chillan. Aunque el número de sus soldados no era grande, pues que apenas tenia mil cuatrocientos veteranos, ciento cuarenta artilleros y algunos milicianos de caballería, tropa irregular que no merecia mucha confianza, sin embargo, protejido por veinte y dos cañones de todos calibres se decidió á seguir este plan, confiando en que la division del teniente coronel Blanco, que esperaba se le reuniese muy pronto, contribuiria á sus triunfos por medio de alguna diversion en el ejército realista. Antes de ponerse en marcha envió muchos espías para conocer la posicion del enemigo y sus proyectos futuros, y al mismo tiempo despachó al capitan don Venancio Escanilla para que se avistase con el jeneral en jefe y en primer lugar le afease la brutal é injusta severidad que usaba con los dos ilustres prisioneros don José Miguel y don Luis Carrera, amenazán

dole con usar de represalias en caso de no dar oidos á esta reclamacion, y ademas sondease bien sus intenciones para mejor combinar el plan de ataque. Por este medio supo que Gainza se consideraba bastante fuerte para marchar sobre Santiago, donde creia ser apoyado por un número considerable de realistas decididos y por todas aquellas personas, muchas desgraciadamente, que no teniendo opinion fija, estaban á ver venir el éxito de una batalla decisiva para afiliarse al partido vencedor como quien coje una tabla de salvacion. Esta noticia, que muchos espías confirmaron, varió el plan de O'Higgins, decidiéndole á tomar el mismo camino para batir á su antagonista antes que llegase á aquella capital. Los dos ejércitos se dirijieron, pues, al norte simultáneamente, siguiendo una línea casi paralela, y á veces á tan corta distancia, que en Achihuano O'Higgins pensó atacar á su adversario, lo que fué discutido y aprobado en un consejo de guerra. El ataque debia tener lugar muy de mañana y por sorpresa, gracias a un bosque espesísimo que separaba á los dos ejércitos.

A las tres de la madrugada todo el mundo estaba en pié y pronto á ponerse en marcha, cuando de repente se oyó en el campamento una esplosion espantosa que introdujo gran desórden en las filas. Creyóse al principio que seria algun ataque del enemigo, pero se supo muy luego que se habia prendido fuego á veinte y ocho cargas de pólvora, habiendo dado la feliz casualidad de no haber sido heridas ninguna de las personas que se hallaban á las inmediaciones del punto donde ocurrió la catástrofe. Nunca pudo saberse con certeza la causa de este accidente, pero todas las presunciones están porque fué efecto de uno de los mil recursos que el injenio de don

Vicente Benavides inventaba en los momentos de peligro (1); por lo menos no cabe duda de que este oficial subalterno, á quien vereinos figurar como gran campeon del ejército real en el período de su agonía, estaba entre los prisioneros del Membrillar con grillos en los piés, y que en medio de la gran confusion que se produjo logró escaparse, evitando así la muerte que por tránsfuga merecia.

De resultas de este accidente, forzoso fué á O'Higgins renunciar al ataque y procurar adelantarse al enemigo acelerando el paso, lo cual fué causa desgraciadamente de muchas exacciones y desórdenes, consecuencia ordinaria de la rapidez de los movimientos. La ventaja en aquellos momentos estaba de parte del que primero llegase al Maule, porque ese lo pasaria sin dificultad y disputaria el paso al otro, pues este rio era el obstáculo mas difícil que habia que vencer por el encajonamiento y rápido curso de sus aguas y porque tiene pocos puntos vadeables. O'Higgins ignoraba á la sazon la derrota de la division de Blanco encargada de observar y tener en jaque la de Olates en Talca, pero cuando se la dijeron al llegar cerca de Linares, y le fué confirmada de viva voz la noticia por dos prisioneros y por un guaso, Conoció que su posicion habia cambiado completamente, que era muy crítica y que no le quedaba mas recurso que acelerar todo lo posible la marcha para sorprender un

(1) He oido decir a una persona que el fuego prendió al aproximarse una mula ya cargada de unos palos encendidos, y del mismo modo esplica el suceso el señor Barras en sus interesantes estudios históricos sobre don Vicente Benavides. Yo sin embargo, sigo la opinion de don Bernardo O'Higgins y de otros nuchos oficiales testigos presenciales del suceso, porque no puedo creer que haya nadie tan imprudente que encienda lumbre junto á un depósito de pólvora.

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