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vado, dirijiéndose al efecto hacia el de Duado, á cuyas inmediaciones fué á acampar.

Como lo temia, una division enemiga, mandada por el tránsfuga don Angel Calvo, estaba del otro lado y le disputó vivamente el paso, lo que le colocó entre dos fuegos con fuerzas muy inferiores en hombres (1) y en caballos. Viéndose en posicion tan embarazosa reunió en consejo de guerra á sus oficiales para discutir el plan que convenia seguir, y sin esperar que se concluyese, pero despues de haber manifestado que su parecer era hacer frente á Gainza, tomó cuatrocientos hombres y dos piezas de artillería, y se dirijió contra aquel sin mas objeto que entretenerle con pequeñas escaramuzas, y dar tiempo a sus soldados de hacer trincheras que le sirviesen de defensa (2)

A su vuelta se encontró con que todos los oficiales eran de contrario parecer al suyo y que estaban completamente decididos á forzar el paso, a pesar de la ventajosa posicion del enemigo (3). Este hubiera sido el partido mas prudente y probablemente el que mas convenia á los patriotas si el ejército de Gainza hubiere estado á mayor distancia; pero hallándose tan cerca era imposible que en el desórden, siempre inevitable al pasar un rio de tan difícil acceso y en presencia del ejército enemigo, dejara de haber numerosas pérdidas, equivalentes quizá á una

(1) Los dos partidos reclaman el mismo derecho sobre la inferioridad numérica de sus tropas.

(2) Conversacion con don Bernardo O'Higgios.

(3) Refiero este hecho tal como lo be ventilado con el mismo don Bernardo O'Higgins; pero segun el diario manuscrito del capitan don Nicolas García, que asistió al consejo, y la memoria de don Diego Benavente exactamente conforme con dicho diario, parece que no hubo mas oficial que opinase por el paso del rio que Balcarce y que todos los demas participaron del dictámen de O'Higgins, es decir, fueron de parecer que debia hacerse frente al ataque de Gainza.

derrota, y entonces quedaba muy comprometida la suerte de Santiago; porque desembarazado el camino de esta capital hubieran sido necesarios esfuerzos inauditos para contener á un enemigo, que sabia perfectamente la desunion que aquejaba al partido chileno y el espíritu contrarevolucionario que animaba a algunos realistas inquietos y turbulentos de aquella capital. Por lo demas la retaguardia acababa de tener una escaramuza con la division Lantaño y algunas otras tropas mandadas por Elorriaga, lo cual daba á entender que se preparaba una accion jeneral. Por todos estos motivos creyó O'Higgins que no debia conformarse con la deterininacion del consejo de guerra, y usando de las atribuciones que como jeneral en jefe le correspondian por las ordenanzas, declaró que insistia en su primera resolucion y que estaba decidido á hacer frente a su adversario, pues que la necesidad lo exijia; añadiendo que las acciones de guerra mas brillantes son debidas casi siempre a golpes desesperados (1). Tal era su intencion, que empezó á poner en práctica haciendo todos los preparativos necesarios, cuando le anunciaron con gran sorpresa suya, que Gainza con todas sus tropas se desviaba del lado del oeste para ir á ganar el vado de Bobadilla. Ignorando sin duda que Calvo se encontraba sobre el de Duado, por el cuidado que habia tenido O'Higgins de cortarle sus comunicaciones, habia determinado dirijirse cuanto antes sobre este vado para unirse á las tropas de Olate y combinar así sus esfuerzos con objeto impedir el paso del ejército patriota. Desgraciadamente para él la órden .que habia dado del campo de Longavi á este coronel no se habia ejecutado, habiéndose contentado con enviarle al coronel (1) Conversacion con don Bernardo O'Higgins,

Lantaño que se le unió en Yerba buena, y apostar sobre el rio al comandante Calvo, que solo á medias llenó los deseos del jeneral realista (1).

La retirada del ejército realista fué para los jefes de los patriotas un golpe de fortuna que celebraron con entusiasmo, bien que este duró poco, porque no les fué difícil penetrar los designios de Gainza, y comprender que su posicion era muy comprometida si llegaba á realizarlos. En este conflicto O'Higgins creyó conveniente prevenir á todo trance esta resistencia y verificar cuanto antes el paso, cada vez mas difícil : al efecto buscó hombres prácticos en el terreno, que mediante una buena recompensa le enseñasen otro vado, y dos campesinos que se le proporcionó prometieron conducirle á uno poco distante de su campamento. A él partió inmediatamente con las debidas precauciones y á favor de la noche. No conociendo la posicion del enemigo, por lo cual habia enviado al catalan Molina á que picase su retaguardia, y no atreviéndose á tentar un golpe de fortuna en una accion en regla, porque para esto era necesario, como él decia , batirse como tigres, creyó debia contentarse con pasar lo mas pronto posible y con mucho silencio el vado que le habian indicado, antes de que pudiera oponérsele obstáculo. Para cbtener este resultado necesitaba engañar á los soldados de Calvo é inspirarles confianza , y esto hizo dejando cuarenta hombres en el campamento con órden de encender fuegos en toda su estension, de dar voces de cuando en cuando como centinelas avanzados y de no desampararlo hasta la llegada del destacamento de Molina, con el cual se incorporarian para ir a unirse

(1) Véanse los autos del consejo de guerra contra el brigadier don Gabino Gaidza.

VI. HISTORIA.

al grueso del ejército. Con esta hábil estratajema consiguió O'Higgins llegar sin ser molestado al vado llamado de Queri (1), unas tres leguas de su punto de partida.

Aunque á la sazon no era todavía completamente de noche, dió órden, sin perder momento, al intrépido sarjento mayor don Enrique Campino, que merecia toda su confianza por las pruebas de valor que dió en la refriega de Quilo, de atravesar el rio á la cabeza de doscientos dragones, que debian llevar otros tantos granaderos á la grupa (2). Esta especie de vanguardia tenia por objeto cubrir los alrededores, hacer frente a las guerrillas que pudieran presentarse, contenerlas ó dispersarlas, y protejer de esta manera el resto del ejército, que necesitaba estar completamente espedito para poder pasar el rio. El vado no dejaba de ser profundo, pues á los infantes les llegaba el agua á la cintura, y era tan incómodo para el paso de los bagajes, compuestos de treinta y seis carretas y algunos furgones y sobre todo para el de los veinte cañones, que los soldados y hasta los oficiales, tuvieron que empujar las ruedas; pero a pesar de tan escesiva fatiga, el entusiasmo fué jeneral y no decayó un punto, presajio favorable de futuros sucesos (3).

Serian las nueve de la mañana cuando todos estos infatigables patriotas habian franqueado el rio, con gran contentamiento de los oficiales que habian participado de las fatigas del soldado, y sobre todo de O'Higgins, que

(1) A este vado se le han dado muchos nombres. O'Higgins le llama de los Alarcones y en su parte, de Quiñones. Don Nicolas Diaz y don Antonio Benavente le designan por el vado de Alarcones ó del fuerte, y otros autores por el de Andarivel. Nosotros aceptamos el nombre que le dan los realistas, porque es el mas antiguo y por el que se le conoce mas.

(2) O'Higgins. El manuscrito de don Nicolas García y don Diego Benavente solo hacen subir esta cifra á cincuenta.

(3) Véase el parte de O'Higgins en el Monitor araucano, tomo 2°, número 33.

sabia apreciar mejor que nadie las dificultades y el peligro de su posicion. Casi en el mismo momento lo pasaba Gainza por Bobadilla con tal desórden, que algunos cortos destacamentos hubieran bastado para derrotarle ó al menos para apoderarse de toda su artillería : desgraciadamente la pérdida de la division Blanco y el mal estado de la caballería, no permitian á O'Higgins dar este golpe de mano sin comprometer temerariamente su ejército, cifrando por el contrario la salvacion de la patria en pasar pronto el rio, objeto de todos sus pensamientos y de toda su ambicion. Realizadas sus miras, solo pensó en dirijirse al norte para interponerse entre Gainza y la capital, y reunirse al refuerzo que el gobierno habia prometido enviarle al mando de don Santiago Carrera. En los montes de Guajardo sué atacado al amanecer por una gruesa partida de caballería que Gainza , sorprendido altamente al saber el paso de los patriotas, destacó al mando de Olates y Lantaño. Tenian estos órden de hostigar a los patriotas y contener en lo posible la rapidez de su marcha, para dar tiempo á alcanzarlos y batirlos : la escaramuza no tuvo consecuencias, pues fué muy reducido el número de heridos y mas aun el de muertos; y aunque Lantaño logró apoderarse de un cañon de las avanzadas, una partida, enviada en ausilio de estas, lo recobró bien pronto. Algo mas seria fué la escaramuza que al dia siguiente tuvo lugar á orillas del rio Claro, defendido por otras dos partidas á las órdenes de Calvo y Olate, á quienes Gainza habia destacado para apoderarse, si era posible, de Quecheregua, posicion que sus tenientes le habian hecho creer era en estremo ventajosa. Pero gracias a la pericia de los artilleros y sobre todo del capitan don Nicolas García y del te

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