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de estos países, quedaban manuscritas o inéditas, sepultadas en algun archivo, o entre los restos de una testamentaría.

Pero la lei iba a vijilarlas aun en esos polvorosos asilos que dividian con la polilla i con las ratas.

Segun una disposicion de Felipe II, no podia conservarse, i por consiguiente mucho ménos comunicarse a otro, ninguna obra manuscrita relativa a relijion sin que hubiera obtenido la competente licencia, bajo pena de perder la vida, la obra que debia ser quemada, i los bienes que debian aplicarse por terceras partes al fisco, al juez i al de— nunciador (1).

Los escritores americanos tenían que vencer grandes dificultades para darse la satisfaccion de imprimir sus producciones.

En la América Española, las imprentas eran tan escasas, como caras.

El padre Meléndez ha descrito, citando casos prácticos, el riesgo que corrían los que enviaban sus obras a imprimirse en la Península. “Todo este riesgo (el de estraviarse), dice, tienen los pobres escritores de las Indias que remiten sus libros a imprimirlos a España, que se quedan con el dine— ro los correspondientes, siendo tierra en que lo saben hacer, porque hai muchas necesidades, aun estando presentes los dueños , cuanto mas en las largas distancias de las Indias; i echan el libro al carnero, i al triste autor en olvido” (2).

Así las obras quedaban manuscritas, como puede atestiguarlo, entre todas las demas, la vergonzante literatura chilena de la época colonial, que

(l) Novísima Recopílacion, libro 8, título 16, leí 3.
(2) Meléndez, Tesoros Verdaderos de Indias, tomo 1.", prólogo.

se compone casi esclusivamente de producciones inéditas, de que solo habia una o dos copias.

En efecto ¿cuáles son las obras impresas que tenemos de ese tiempo?

Las de Oña, Ovalle, Villarroel, Molina, i otras cuatro o seis.

¿Cuántas son las que nos han llegado inéditas?

Muchas mas.

Entre otras, las de Pineda i Bascuñan, Córdova iFigueroa, Oliváres, Vidaurre, Pérez García, Carvallo i otras varias.

La metrópoli no habia cuidado siquiera de dar a luz las interesantes cartas o mejor relaciones del conquistador Valdivia, i las crónicas no ménos curiosas de Góngora Marmolejo i de Mariño de Lovera.

XVII.

Sin embargo, a fuer de imparcial, debo decir que de cuando en cuando, el rei i sus ajentes en América parecian empeñarse en la publicacion de algun libro útil, como resulta de las piezas que siguen; pero esta es una escepcion, que no debe tomarse en cuenta.

“El ex—jesuita don Miguel Oliváres ha remitido al rei por mano de su ministro en Roma la primera parte de la historia que tenia compuesta de ese reino, espresando que la segunda se la habia interceptado el virrei del Perú al tiempo de partir para Europa, i que supo habia parado en poder del asesor de aquel virreinato don José Perfecto de Salas. En su consecuencia, me manda el Rei encargar a V. S. estrechamente procure averiguar el paradero de esta obra, i que si está en poder de la viuda de Sálas, que reside en la ciudad de Mendo

za, o en el de alguno de sus hijos o yernos, la recoja i remita a mi poder, disponiendo se saque ántes prontamente copia testual para que venga por duplicado i se evite la continjencia de su pérdida. Dios guarde a V. S. muchos años—San Lorenzo, 9 de octubre de 17 88.—Antonio Porlier.—Se— ñor Presidente de Chile”.

La publicacion del Compendio dela Historia Joogrctfica, Natural i Civil del reino de Okile, escrito en italiano por el ex—jesuíta Molina, cuyo primer tomo se habia traducido ya al castellano, habia llamado la atencion sobre la obra de Olivááres, que Molina calificaba de perfecta en la relacion de los sucesos ocurridos desde la entrada de los españoles hasta su tiempo “por la crítica i exactitud con que habia sabido presentar los hechos mas importantes de la guerra casi continua entre los españoles i los araucanos” (1). Se deseaba, pues, completarla para imprimirla. .

Conocedor Olivááres de la real órden menciona

da, dirijió al ministro Porlier la siguiente nota, que con fecha 27 de diciembre de 1788 fué trascrita a Chile para que en "ista de ella practicase el presidente las mas eficaces dilijencias para el deseubrimientoi remision de la obra. ‘ “Excelentísimo Señor. Don Luis Grecco me ha hecho saber por carta del 26 del que acaba como V. E. habia tenido por bien enviar órden al gobernador de Chile, en nombre de Su Majestad, en el dia 9 de octubre próximo pasado, para que haga dilijencias dela segunda parte de la Historia de C’Izile, i para que hallada la en‘eamine a manos de V. E. para estamparla, si así conviniere.

(l) Molina, C’ompendïo de la Historia Jeográfica, Natural i Civil del

' remo de 0hi(e, tomo l.°, prcfacio.

“Sobre lo cual, debo decir que dicha segunda parte estaba en cuadernos sueltos, como que no estaba acabada; i que no todos se han de buscar en casa de don José de Sálas, porque como para— ba en manos de Juan Vejarano, morador de la Concepcion, que era mi escribiente de historia, a quien yo pagaba por cada cuaderno de diez hojas diez reales de plata; i es creible que al pagarle yo, por algun juego de manos, recibió su paga,i se quedó con el cuaderno, él me confesó tenerlo, cuando yo estaba arrestado por mandado del rei; i yo, que creia estar nuestras cosas del todo perdi— das, iser nuestra muerte sim esperanza de resu— rreccion, no cuidé de haber dicho cuaderno, como hijo abortivo que no habia de ver la luz.

“Mas ahora que tenemos a nuestro rei aplacado; iV. E., tan lleno de bondad i benignidad, deter— miné dedicar lo que me resta de vida ivista a acabar la segunda parte en lo que falta i a retocar en lo ya trabajado, caso que pareciere; í cuando nó, a hacer un suplemento de lo que falta hasta este tiempo en cuanto pueda sujerir la memoria de un viejo, en cuyo caso se le habrá de quitar a la primera parte este título, pues no hai primera parte sim segunda; i lo que hubiere de escribir, no teniendo el menor escrito de mano, no será sino cosa de treinta para cuarenta hojas. Es cuanto se me ha ofrecido significar a V. E.,a quien Dios

‘guarde muchos años.—Imola, i noviembre 29 de

1788.—Su humilde servidor, Miguel de Oliváres.” El presidente de Chile va a referirnos él mismo el resultado de sus investigaciones. “Excelentísimo Señor. Habiéndose encontrado entre los papeles del fiscal que fué de esta audiencia don José Perfecto Salas, despues de varias dilijen

' cias ejecutadas en Lima, en la ciudad de Concep

cion i en esta capital, la segunda parte de la historia de este reino escrita por el ex—jésuita don Miguel Oliváres de la letra misma de su amanuense Juan de Vejarano, cuyo recobro i envio a V. E. se sirvió prevenirme por las de 9 de octubre i 27 de diciembre de 1788, la dirijo con mi mayor respeto i la satisfaccion de dejar evacuado su cumplimiento, aunque con el defecto de algun cuaderno, que es regular se estraviase, i ha quedado trun— cado el libro 7 desde el capítulo 16 hasta el 20. “He demorado algo su remision por aguardar acompañar igualmente acabada la adjunta relacion de sucesos históricos compuesta de mi órden por el capitan de milicias don José Pérez García en

continuacion de la que dejó el sarjento mayor

don Pedro de Figueroa, respectiva a los gobiernos del teniente jeneral don Gabriel Cano de Aponte i sucesores , que comprende desde el año 1717 hasta el dia, discurriendo que estas noticias serán útiles para el complemento de aquella obra í faci— litar las que le faltan, i que no podría quizá adquirir por otros conductos con facilidad i verdad, principalmente las correspondientes a los últimos tiempos en que con motivo de la espatriacion se ha hallado ausente de estos dominios. I así espero sea de la aprobacion de Su Majestad este trabajo, como que V. E. se sirva ponerlo en su real noticia. Nuestro Señor guarde la importante vida de V. E. muchos años—Santiago de Chile, agosto 15 de 17 90.—Ambrosio 0’Higgins Vallenar.———Excelentïsimo Señor Don Antonio Porlier”.

Sin embargo, la Historia Militar, Civil i Sagrada escrita por Oliváres no ha venido a ser dada a luz hasta el año de 1863 en el tomo 49 de la Coleccion de Historiadores de Chile i Documentos relativos a la 7n‘st0ria nacional, donde todavía aparece incompleta,

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