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~ Causó tan profunda impresion en el ánimo de los habitantes, que la audiencia hizo estampar en la primera hoja del libro cuarto, principiado el 3 de j unio de 1648, “donde se escribian i asentaban las cosas ¿í negocios .tocantes al secreto del real acuerdo”, la siguiente anotacion:

~ “Sucedió el terremoto magno que padeció esta ciudad ;i todo su territorio en cien leguas desde Maule a Choapa, donde se arruinó todo, sin quedar templo ni casa habitable, lúnes 13 de mayo a las diéziinedia de la noche, año de 1647, .Duró espacio de tres credos, i murieron en él al cómputo mas*fiel mil i mas personas. Corrió su‘ estruendo hasta Buenos Aires, i por la parte de la sta hasta Valdivia; i no hizo daño en esas par s; solo el ruido\ fué atroz; i casi un año entero se continuaron .‘otros ' temblores peq‘ueños; i aquella noche hu— bo trece temblores”.

‘ Las pérdidas fueron enormes, particularmente si se atiende al triste estado en‘ que se hallaba el remo;w"u " ‘ ‘

‘ El oidor dbn. Nicolás? Polanco de Santillana,’ en carta díri ida alïrei‘cqn. fecha 7 de junio de1647, hacía.su ir el‘valor de ellas‘ a dos millones de pesos. ‘‘ ‘ ‘

La jeneral consternacion fué acrecentada con el fantasma de una insurredcïon de los indios i de los negros. . . . . . Seïécordará queaï.m en‘ los tiempos ordinarios, em‘éste un temor constante de los españoles ave—‘ cirídadosen‘0hilea . ‘. í ‘ ‘ . . . ~

. Era; pues, ‘mui.natw.al que. much0s' recelaraíi que aquellas dos razas tan maltratadas i oprimi— das: fueran a aprovecharse de la desolácion de la catástrofe para‘rebelarse contra sus tiranos, ito‘— mar sangrienta venganza de sus agravios.

“Corrió voz con algunos fundamentos, aunque leves, de que los indios domésticos en alianza de los negros querían conspírar, escribia al rei la audiencia en 12 de julio de 1648, poniendo en ‘ su no

. ticia las consecuencias del terremoto del 13 de ma

yo; i este rumor se hizo tan válido entre la plebe i las mujeres, que se hacía conversacion imprudente i por instantes diversas noticias que el miedo o la malicia de cada uno advertía; i como no es bueno en estas ocasiones el tumulto en los desesrados ociosos i malcontentos, í esta jente es elícosa de su natural, i tienen tan vecinas las armas en los indios rebeldes, í ellos resienten el odio de la servidumbre, las casas estaban sin de— fensa, tendidas todas las paredes, puso en cuidado,no el que fuese entónces, sino el que era posi— ble despertar en estos bárbaros algun aliento la mesma sospecha del temor popular; i así despreciando la nueva en público, i persuadiendo aun a los mismos que denunciaban su temor vano, se hícieron cuantas dilijencias secretas pudieron alcanzarse para prevenir el daño; i se ahorcó un negro que con liviandades se divertía a hablar arrogancias ,de un natural furioso, tomando por pretesto haber muerto una negra casualmente, de que tenia fulminado proceso ántes, í probádosele haber acometido a su amo con una lanza, í llamarse hijo del rei de Guinea, que con esto, i divertir esta jente en tareas dobladas, i apartarlos de noche, í pre. venir las rondas í las armas desenterradas con cuerpos de guardia í en toda prevencion política, fué Dios servido que se sosegó el rumor de la novedad introducida, í se quietase el pavor contraído, desengañándose del todo unos i otros”. Las calamidades del terremoto del 13 de mayo

no vinieron solas.

Desde el 23 del mismo mes, comenzaron a. descargarse lluvias moi continuas i copiosas.

Esta estraordinaria abundancia de aguas hizo podrirse los muebles i utensilios domésticos que habian quedado enterrados bajo las ruinas, i lo que talvez fué todavía peor, corrompió los alimentos que estaban cubiertos por los escombros de los graneros í bodegas.

Ademas, produjo en los rios, i otras corrientes mas pequeñas, inundaciones jamas vistas. En el partido de Colchagua, por ejemplo, hubo una tan enorme, que llegó a la altura de los árboles mas elevados, i que arrastró consigo mas de sesenta mil cabezas de ganado. .

La fuente de las desgracias no se habia a agotado para los infortunados chilenos.

El excesivo trabajo, {la afliecion del ánimo, el desabrigo, la escasez i mala calidad del alimento trajeron una mortífera epidemia de la fiebre que los españoles llamaban tabardillo, i los indíjenas cluwalongo o sea fuego en la cabeza. Esta enfermedad era tan violenta, que volvía locos furiosos a los atacados, i los entregaba a la muerte por centenares.

“Esta ha sido otra herida mortal para esta provincia, decia la audiencia al soberano; tiénese por cierto que se ha llevado otras dos mil personas de la jente servil trabajada ila mas necesaria para el sustento de la república, crianzas i labranzas; i como ya no entran negros por Buenos Aires con la rebelion de Portugal, ademas de lo sensible de la pérdida, se hace irrestaurable en lo de adelante” (1). —

d (1) Informe de la Audiencia de 0kile a Fehpc IV, fecha. 12 de julio e 1648.

2.

En vista de tantos desastres, el rei libertó a sus vasallos de Santiago, no solo del impuesto deno

. minado la Um"on de armas, sino tambien de varios

otros.

“El Rei. Presidente i oidores de mi audiencia real de la ciudad de Santiago de las provincias de Chile. Por diferentes cartas e informes vuestros i de otros ministros i personas de esa ciudad, tuve noticia del terremoto que a los trece de mayo del año pasado de 1647, fué Nuestro Señor servido de enviar a esa ciudad, la ruinai asolacion que causó

/ en ella, la miseria i trabajo en que con este acci

dente quedaron sus vecinos i moradores, habién

dose perdido sus casas ihaciendas;i porque es jus

to acudir por todos los medios posibles al socorro de esos vasallos para que puedan conservarsei volver a reedificar sus casas i poblar la ciudad; habiéndoseme consultado sobre ello por los de mi consejo de las Indias, tuve por bien de resolver que por algun tiempo fuesen libres los vecinos i moradores de esa ciudad de pagar los tributos,

derechos i contribuciones que me pertenecen, de

jando la deliberacion del tiempo a eleccion del di

cho mi consejo; i ahora con ocasion de haberme

suplicado Alonso de Ovalle de la Compañía de J esus en nombre de la dicha ciudad la hiciese diferentes mercedes para que sus vecinos tuviesen algun alivio, me ha parecido hacérselas (como por la presente se las hago) a los vecinos i moradores de esa ciudad de Santiago de que por tiempo de seis años sean libres de la paga i contribucion de los derechos de alcabala, union de armas i todos los demas tributos e imposiciones que ántes pagaban, i me pertenecian por cualquiera causa; i que por el mismo tiempo sean libres de los derechos de salida i entrada todos los frutos i mercaderías de esta tierra que se hubiesen de consumir en la di—

cha ciudad, o se sacasen por los puertos de su ju—

risdiccion para el Perú i otras partes. I porque mi voluntad es que esto tenga efecto, os mando lo hagais i publiqueis en toda esa tierra para que los habitadores de ella se alienten a continuar sus tratos i vuelvan a reedificar sus casas, i dareis la ór— den necesaria para que por tiempo de los dichos seis años no se cobren en esa ciudad las contribu— ciones, tributos, imposiciones i derechos arriba espresados, cesando en lo que a esto toca hasta que

sean cumplidos, i mando que lo sobredicho se

guarde i cumpla por cuanto he declarado que los interesados en estas gracias sean libres de pagar la media anata que debian por la gracia i merced referida; i de la presente tomarán razon mis contadores de cuentas, que residen en el dicho mi consejo; i tambien la asienten en sus libros mis oficiales de real hacienda que residen en esa ciudad. Fecha en Madrid a l‘.’ de junio de 1649.— Yo el‘Rei.—Por mandado del Rei Nuestro Señor, Juan Bautista Saenz Navarrete.”

Para acabar de manifestar la miserable situa— cion de Chile hacia el tiempo de que estoi hablan— do, voi a dar a conocer lo que la ciudad de San Bartolomé de Chillan representaba al rei en 5 de enero de 1650, debiendo advertirse que a la sazon no habia en toda la estension de este país sino seis poblaciones, asaber, la Serena, Santiago, la mencionada de Chillan, la Concepcion, Valdiviai San Antonio de Castro; i que Chillan era una de las principales. ‘

“Esta ciudad, decia, se halla en la imposibili

dad de poder servir a vuestra Majestad con al—

gun socorro para los gastos de las guerras que Vuestra Majestad m‘ant1ene en defensa de sus rei

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