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pocos días, como lo pensaba yo, he mandado suspender el trabajo por no parecerme justo que estos infelices ni otros se empleen tanto tiempo en un ejercicio tan recio sin que se les pague, y que por otra parte reflexiono que allí no hay con qué abastimentarlos ni ellos pueden llevarlos sobre sí por la distancia, mal camino y corta porción que cargarían, y que absolutamente es imposible enviárselos en mulas.

Es incuestionable, M. I. S., la necesidad de rehabilitar el camino ó abrir otro nuevo. De lo contrario, no sólo queda interrumpido el corto comercio de mulas que esta provincia tiene con la de Panamá, que aunque de poca consideración no tiene otro, sino que también se intercepta la comunicación de toda esta misión de Talamanca, la del corto número de haciendas de ganado que hay hacia aquella parte y los asuntos del real servicio que pueden ocurrir entre este y aquel reino. Por lo tanto y como tengo las cosas á la vista, soy de sentir que será menos costoso, trabajoso y más pronto abrir un camino nuevo desde el pueblo de Orosi á la reducción de Boruca ó más hacia Sabegre, si es posible, que no rehacer el camino viejo, y en este concepto he tratado con el padre presidente interino de esta misión para que haga reconocer por los indios un pasaje por donde pueda abrirse y trancarse con mulas, pues para gente de á pie está conocida una vereda que en cinco días se va de Orosi á Boruca, cuando por el camino que se acaba de inutilizar se necesitaban de 12 á 15.

En el supuesto de que se abra nuevo camino ó se componga el viejo, se servirá V. S. M. I. permitir que los indios de la conquista y reducciones se empleen en este trabajo, porque preveo alguna repugnancia de parte de los R.R. P.P., y que á más de ser ellos los más beneficiados, son sus indios los más apropósito, y trabajar en el bosque donde se han de mantener de lo que cazen, pues por lo desierto y distancia del paraje no pueden llevar consigo ni mandárseles las provisiones que han de consumir; y también se dignará V. S. indicarme el fondo ó arbitrio de que he de valerme para los gastos que precisamente ha de ocasionar esta operación; todo lo pongo en consideración de V. S. para su ulterior resolución.=Dios, etc. Cartago, 20 de Noviembre de 18o2.=M. I. S.=Thomás de Acosta=M. I. S. P. Don Antonio González Saravia.

Subdelegaciones de justicia é indios tributarios de la provincia de Costa Rica. —Año de 1802 (0

Provincia de Costa R1ca

Estado que manifiesta las tenencias de gobierno ó subdelegaciones de justicia que hay en esta provincia con expresión de los indios tributarios que cada una tiene.

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Notas.— 1 .a A más de los expresados tenientes ó subdelegados hay jueces pedáneos en los pueblos de Ujarrás y Escazú y en la ciudad de Esparza, donde por la distancia y vecindario debería haber un teniente ó subdelegado; pero con motivo de ser toda gente de color y raro el que sabe leer y escribir ha sido preciso ponerla dependiente del teniente de La Alajuela.

2.a También hay con inmediación á esta ciudad y dependencia de este gobierno los pueblos tributarios de Laborío, Cot, Quircot y Tobosi. El primero tiene 44 tributarios y paga de tributo anual 44 pesos; el segundo tiene 23 tri

(1) Archivos Nacionales de Costa Rica.—Sección Histórica.

butanos y paga anualmente 30 pesos 7 reales; el tercero tiene 24 y paga 32 pesos 6 reales y fc el cuarto tiene 13 y paga 17 pesos cuatro reales.

3.a Todos los pueblos tributarios de esta provincia que van expresados, á más del tributo anual pagan también en plata el diezmo y comunidad que les está asignada por el Real tribunal de cuentas.

Cartago, 1.° de Diciembre de 1802. = Thomás de Acosta.

El gobernador de Costa Rica informa sobre el nuevo camino propuesto por D. José Ramírez para comunicar esta provincia con la de Nicaragua.—Año de 1803 (0.

M. I. S.=Acompaño á V. S. originalmente las respuestas que han dado los sujetos que juzgué conveniente interrogar á consecuencia de lo que V. S. me ordenó, en 22 de Enero último, sobre el camino propuesto por don José Ramírez para facilitar la comunicación de esta provincia con la de Granada, su laguna, castillo y río de San Juan. Por ellas verá V. S. que nada se ha adelantado relativo al asunto, antes por lo que dice el cura don Juan Manuel Corral en su papel de 24 del próximo pasado, parece muy dudoso lo que ha ofrecido Ramírez.

Lo que subministran los papeles de esta real caja y expresa el teniente de ella don Manuel Escalante con fecha de 30 del mes anterior, no prueba plenamente que los víveres remitidos ciento veinte y cinco años hace al castillo viejo, hubiesen ido por la parte que ahora se solicita, por la cual muchas y en distintas ocasiones han intentado infructuosamente penetrar á la laguna de Granada y río de San Juan.

A la oferta que don Antonio Arias, vecino de La Alajuela, hace y expone aquel teniente en su respuesta de 24 anterior, no se le puede dar atención porque á más de estar paralítico y semifatuo sé que en otras ocasiones ha hecho entradas en el bosque por aquella parte y con aquel fin sin haberlo conseguido.

El relato del teniente de la población de Heredia, fecho en 2 del corriente, es para mi estimación el más verídico. El hallazgo de las balas son constante prueba de la inmediación que hay de aquel distrito, en el que está situado el

(1) Archivos Nacionales de Costa Rica. — Sección Histórica.

pueblo de Barva, al castillo que tomaron los enemigos el año pasado de 1780 ó al río de San Juan, pues esta provincia no fué jamás atacada por aquella parte. Los mapas que he visto, y en particular uno de esta provincia, todos ponen la laguna de Granada y río de San Juan confinantes con este gobierno y no distantes de sus volcanes; las noticias que he adquirido de los indios, que son los que más conocimiento tienen de estos bosques, aseguran la proximidad. Lo que varios han observado desde estas alturas y yo desde este volcán tres años hace, confirman que bien sea la laguna ó río citado no están lejos, pues se advierte muy de mañana una gran llanura de la cual, luego que el sol empieza á tomar altura, sale un vapor tan denso que á las nueve ya no se percibe, de que infiero será el río de San Juan ó principio de la laguna, respecto á que estos vapores procedentes de la humedad se ven diariamente. Me confirma este juicio la palanqueta que cita dicho teniente, porque bien sabe V. S. que de ellas poco usamos en las fortalezas y sí con frecuencia las embarcaciones para desarbolar y cortar jarcias; y así considero que las balas y palanqueta de que trata fueron de alguna pequeña embarcación ó lancha cañonera, de las que dicen subieron hasta la laguna cuando tomaron el castillo, y me lo persuade su poco calibre, pues el de la bala que se me ha presentado es de á 8, y no me parece que el castillo montase artillería tan inferior ni menos que desde él viniesen las balas hasta cerca del pueblo de Barva, atravesando la laguna, ó sea el río, é internándose tanto en el bosque.

Estas reflexiones me hacen creer que de las citadas embarcaciones se acercó alguna á las costas de esta provincia por aquella parte, y que por haber visto en ellas fogatas ó indios de los infieles Guatuzos, que según la opinión general habitan del oeste al norueste de esta provincia, entre las cordilleras de Puás y la laguna, les harían fuego usando de palanquetas para abatir los árboles.

De lo dicho y documentos adjuntos no se deduce otra cosa sino que la laguna de Granada ó el río de San Juan están muy cerca de estas poblaciones; pero nada he adelantado con bastante sentimiento mío en cuanto á la comunicación que se desea por aquel lado entre las dos provincias, la cual sería utilísima al rey y á los vasallos de ambas.

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