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jero ningún numerario y la introducción de sus efectos traerá el bien de promover la industria en cultivo y la abundancia en esta provincia, que se irá felicitando según fuere abasteciendo á Panamá. Esta gracia espera el Ayuntamiento de la benignidad de V. E. = Nuestro Señor guarde la importante vida de V. E. m.s a.s

Sala Capitular de Cartago y Octubre 3 de 1811.=Juan Francisco de Bonilla=Manuel Marchena=Rafael Barroeta = José Lorenzo Carazo = José Nicolás de Oreamuno = Miguel Ángel Núñez del Arco=Juan Pablo Jiménez=José María de Peralta.

Carta del ayuntamiento de Cartago en favor del Gobernador D. Juan de Dios de Ayala.—Año de 1811 (»).

Señor=El actual gobernador de esta provincia de Costa Rica don Juan de Dios de Ayala, por quien representa el ayuntamiento, único en toda ella, ha dado el lleno más cabal á las grandes atenciones de su ministerio, con general aplauso de estos habitantes; y como para su desempeño ha sabido conducirse por las máximas más suaves, prudentes y eficaces, hijas de su bella índole, ha logrado dignamente que la provincia le ame, respete y mire como oráculo en quien tiene depositada su seguridad, tranquilidad y recta administración de justicia.

Por una serie dilatada de experiencias se adquieren medios seguros para mandar; el expresado gobernador ha sido dos ocasiones interino de la provincia del Darién y doce años propietario de la de Veragua, de donde pasó á ésta de Costarrica. Aquella experiencia le ha facilitado la más pronta expedición en cuantos asuntos de gobierno se le presentan.

Es declarado enemigo del ocio, y aunque para desterrarlo de algunos se le presentaba á su industria el grande obstáculo de la mucha pobreza de esta provincia, que deseaba ver ocupada con utilidad, con su agradable estilo y buenos arbitrios logró que todos maniobrasen.

Después de haber prevenido y estar muy á la mira de que cada cual hiciese aquella labor que le permitiesen sus facultades, determinó que los seis barrios de esta ciudad y demás pueblos de su gobierno hiciesen un fondo, no de dinero sino de fuerzas materiales suficientes para derribar montañas en que verificar grandes sementeras de maíz. Reunió estas fuerzas, formando padrones de los hombres

(1) Archivos Nacionales de Costa Rica.—Sección Histórica.

robustos, y señaló terreno á cada barrio para que en comunidad lo trabajasen y su fruto lo repartan por iguales partes; y no habiendo durado esta fatiga más de ocho días en cada común, distribuidos en dos á la semana, consiguió los fines que deseaba con general aplauso. Por el buen orden entablado en esta fatigas, voluntariamente remitían los más principales de esta ciudad mozos de trabajo á las labores, costeados de su peculio, haciendo el coronel de estas milicias don Juan Francisco de Bonilla que las compañías de su batallón practicasen iguales comunes, con cuya suave providencia se logra no sólo el suficiente abasto para ésta sino también el de otras provincias si lo necesitasen, á que se extienden las miras de vuestro gobernador.

Estas y otras operaciones nos aseguran de su verdadero patriotismo, amor y lealtad á V. M., con las demostraciones de alegría, que omite el ayuntamiento referir por no ser difuso, á ocasión que prestó solemnemente el juramento de obediencia á ese soberano congreso y los crecidos donativos con que ha concurrido distintas veces á V. M.

Ama muy particularmente á los indios, tratándolos con tal sagacidad que logra de ellos un respeto amor y obediencia sin ejemplar. Todos los domingos le visitan las justicias de éstos ratificándole aquellos respetos.

Se maneja el gobernador en los asuntos de real hacienda con tal celo y escrupulosidad que las causas que le ocurren de esta naturaleza son el principal objeto de su atención, asesorándose, aun en los casos más leves, con el fin de conseguir su mejor acierto.

En los asuntos de litigios trata luego de cortarlos con la mayor prudencia, logrando por este medio evitar discenciones entre estos moradores que gozan de la mayor tranquilidad con las singulares provindencias que toma vuestro gobernador.

Este ayuntamiento hace manifiestas á V. M. las loables circunstancias que distinguen al gobernador, para tributarle reverente á la piedad de V. M. repetidas gracias por habernos enviado al mando de esta provincia un sujeto tan fiel y benemérito.

No dudó un punto el ayuntamiento en ofrecerle sus personas é intereses para las sostención y quietud de esta provincia, que prometemos á V. M., como sus representantes, no será maculada ni se contará jamás en el número de las otras insurgentes de esta América de V. M.: y más cuando felizmente gobierna este reino el actual Exmo. vuestro capitán general don José de Bustamante, cuya actividad y zelo patriótico es incesante en mantener la mayor tranquilidad, como se experimenta, y no menos la beneficencia pública.

Nuestro señor guarde la Católica Real persona de V. M. los muchos años que la cristiandad ha menester. Cartago, Noviembre 18 de 18n.=Señor=A los R. P. de V. M.=Juan Francisco de Bonilla=Manuel Marchena= Rafael Barroeta=José Lorenzo Carazo=José Nicolás de Oreamuno=Miguel Ángel Núñez del Arco=Juan Pablo Jiménez=José María de Peralta.

La ciudad de Cartago renueva su juramento de fidelidad con motivo de la insurrección de León de Nicaragua. — Año de 1811 (0.

En la ciudad de Cartago, á los veinte y ocho días del mes de Diciembre de mil ochocientos once años, los señores gobernador y capitulares del Noble Ayuntamiento de esta ciudad, clero, comunidad de San Francisco, oficialidad, empleados y demás vecinos particulares que al margen se expresarán, estando en la sala capitular con el objeto indicado en la acta anterior, insignuó S. S. al numeroso concurso el extraordinario acontecimiento de la ciudad de León; de lo que enterados todos, todos ratificaron el juramente de fidelidad que tiene hecho esta provincia en diez de Febrero último, reconociendo la soberanía de la nación representada por las cortes generales y extraordinarias, prestando la debida obediencia á las autoridades constituidas por aquel soberano congreso y por consiguiente que serán fieles y obedecerán puntualmente todas las órdenes y disposiciones del Exmo. señor capitán general de este reino. El vicario provincial D. Rafael José de la Rosa, el R. P. guardián de San Francisco Fr. Jacinto Maestre, y el padre presidente de estas conquistas Fr. Manuel Horta, por sí, el clero y sus respectivas comunidades ofrecieron seguir haciendo los sacrificios que tienen ya ofrecidos por nuestro cautivo rey y felicidad de sus armas; y el sargento mayor D. Juan Manuel de Cañas, después de haber insignuado que el batallón de que es segundo jefe ratificaba su juramento de fidelidad, en señal de ella ofreció particularmente el mismo sargento mayor sobre sus sueldos cien pesos de gratificación al que aprehendiere el emisario francés cuya filiación ha remitido el Exmo. señor presidente; y el señor gobernador dió á

(1) Archivos Nacionales de Costa Rica.—Sección Histórica.

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