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aquella provincia y el de la Punta de Arenas en la del Sur, es de parecer por esta razón y carecer el expediente de la instrucción necesaria, que S. A. mande remitir copias de la exposición del Diputado y representación del Gobernador al Capitán General, con prevención de que tome los informes conducentes de la utilidad y ventajas que podrán resultar de la habilitación y se la conceda desde luego, libertando á los que fueren de derechos por diez años y dando cuenta para la R.1 aprovación.= (Hay una rúbricaJ—Fho. en 31.

El Ministro que hace de Fiscal, hecho cargo del informe de la Contaduría General y demás papeles de que se compone este expediente, dice que no encuentra inconveniente en la habilitación del Puerto de Matina ó el de Mohín en la Costa del Norte de la Provincia de Costa Rica ni en la del Puerto de Punta de Arenas en el mar del Sur, en los términos que propone dicha oficina, antes lo considera útil por lo correspondiente á la exportación de los pocos y escasos renglones que produce aquella Provincia, según la exposición de su Gobernador; pero sí le halla muy grave en la ocasión que esto puede dar al fraude en la importación de efectos, habiendo de ponerse allí un solo dependiente de poca autoridad como subordinado al Oficial R.1 de Cartago, en calidad de Administrador Subalterno y bajo de su responsabilidad, para que despache las Guías y registros necesarios, al mismo tiempo que no encuentra puedan corresponder en mucho tiempo los derechos que se devenguen al establecimiento de una Aduana con los correspondientes Subalternos.

En lo respectivo á que se estinga en la Provincia de Costa Rica el estanco de Tabaco y surtido que propone el Gobernador se haga del que produce aquel suelo al Reyno de Goatemala, al del Perú ó al de México, además de lo que expresa la propia oficina advierte que dichos reynos ó parte de ellos se surten también del de la Hab. *, donde refluiría el daño á proporción de las ventajas que pudiese producir en ella semejante providencia; y siendo privativo del Ministerio de Hacienda de España todo lo perteneciente al ramo de Tabaco, tampoco se puede tomar con conocimiento providencia sin tener á la vista las dadas en la materia ó hacerlo presente por aquella vía, para que se expidan las que convengan sin riesgo de que acaso resulten algunas encontradas, que lexos de utilidad produzcan consecuencias de mucho perjuicio con gasto de tiempo y motivo de disputas inútiles en las respectivas autoridades; aunque siempre conviene, en lo que urge, el remedio de los abusos que hacen odiosos é intolerables los estancos, siendo muy notables y de atender los que expone y de que se queja aquel Gobernador.

El Consejo con presencia de todo consultará á S. A. lo que tenga por más acertado, en cumplimiento de la R.1 orden de 10 de Setiembre próximo. Cádiz, 21 de Octubre de 181 \.= (Hay una rúbrica).

Autos hechos con motivo de la arribada forzosa á Matina de dos viajeros con efectos ingleses procedentes de Jamaica. — Años de 1811 y 1812 (0.

Don José de Bustamante Guerra de la Vega Rueda Cobo Estrada y Zorlado, del Consejo de S. M., Caballero de la Orden de Santiago, Teniente General de la Real Armada, Gobernador y Capitán General de este Reino, Presidente de su Real Audiencia, Superintendente General, Subdelegado del Cobro y distribución de la real Hacienda, Juez Privativo de tierras y papel sellado, Conservador de la renta del Tabaco, Subdelegado de la de Correos y de los ramos de Minas y azogues, &.a

En los autos instruidos en esta Superioridad sobre introducción de efectos extranjeros en el puerto de Matina por Don Francisco Valenzuela y D. Miguel Ramírez, ha pedido el Señor Oidor Fiscal lo siguiente:

Excelentísimo Señor=El Oidor Fiscal dice que el riguroso estado de esta causa es el de recibirse á prueba, para que en su término amplíen las partes las justificaciones que estimen convenientes; pero supuesto que imploran el indulto Don Juan Francisco Valenzuela y D. Miguel Ramírez, no hay necesidad de demorar la final conclusión, cuando por otra parte no necesitan de este remedio y el hecho se presenta bastante claro en razón de acreditarse el peligro y necesidad que impulsó la arribada del buque á Matina. De forma que en rigor no podría hacerse otra cosa que obligar á los dueños á que volviesen á salir con sus géneros, conforme á lo dispuesto en la Real Orden de veinte y dos de Julio de mil setecientos noventa y dos, que previene que los géneros extranjeros que se encuentren en los registros se hagan regresar á España á costa de los Administradores que permitieron su embarco.

(1) Archivos Nacionales de Costa Rica.—Sección Histórica.

Verdad es que esta disposición habla de los géneros que proceden de la Península. Pero debe aplicarse al caso presente, como se aplicó en el año de ochocientos nueve en este mismo Gobierno, respecto de la goleta Esperanza que llegó al Golfo procedente de Santa Marta con géneros ingleses de los introducidos allí á virtud de los permisos del Vireinato de Santa Fe, y se acordó aquí en Junta de Real Hacienda que el citado buque regresase con sus efectos á Santa Marta.

Los documentos con que Ramírez y Valenzuela salieron de Portobelo para Kingston acreditan que en aquel Gobierno estaba admitido dicho Comercio. De consiguiente deberían regresar con sus géneros. Pero habida consideración á la cortedad de su importe, al reclamo que hacen del indulto, le parece al Fiscal que debe alzarse el embargo y dejarse en libertad á Ramírez y Valenzuela para la venta de sus géneros, que se les entregarán previamente pagando los derechos según el aforo que se haga de ellos y las costas, librándose para todo el despacho carrespondiente al Señor Gobernador de Costa Rica. Y V. E. se servirá declararlo así, como igualmente que el Receptor D. Manuel Alvarado en las gestiones que practicó en este expediente obró con arreglo á su Ordenanza, haciendo en favor de la renta los oficios de Fiscal sin desconocer la jurisdicción contenciosa del Gobernador de la Provincia en el caso. Guatemala, Abril dos de ochocientos doce.= González.

Y pasados á mi Asesor fué de este dictamen: Excmo. Señor=El Asesor General dice que en oficio de tres de Agosto del año próximo pasado dió cuenta á V. E. el Gobernador de Costa Rica de la arribada de una embarcación al Puerto de Matina, según aviso de su Teniente de aquel Valle. Por el del Señor Gobernador de León, de veinte y tres de Setiembre, y las demás diligencias que obran en autos se ve que fué la Goleta San Miguel, su Capitán Don Francisco Constante, procedente de Kingston de Jamaica con efectos de los pasageros D. Miguel Ramírez y D. Francisco Valenzuela, á quienes desembarcó por haber quedado desarbolado del palo mayor y falto de velas por un recio temporal, no pudiendo seguir su derrota á Chagres, que era su destino. La primera actuación del testimonio con que se da cuenta es la relación del viaje de los dos mencionados Ramírez y Valenzuela y la inserción de la Contrata con el Capitán. También se pidió por éste la visita del buque y reconocimiento para comprobar la causa impulsiva de su arribo y la incapacidad de conducir á aquellos á Chagre. El Teniente Gobernador Don Francisco Gómez la practicó y halló ser cierto todo lo expuesto por el Capitán y acordó el desembarque de los pasajeros con sus pertenencias, por el peligro que correrían con el buque por la abundancia de Zambos y Moscos que costeaban en sus piraguas. El Gobernador proveyó el embargo en auto de treinta de Julio, conduciéndose los efectos de Ramírez y Valenzuela, con cuyas facturas se dio cuenta á la ciudad de Cartago, entregándose al Teniente de Oficiales reales Escalante; y en el de siete de Agosto, por consulta del Letrado Barroeta, mandó se arrestasen éstos y formalizar su causa por declaraciones, confesión y defensa del Receptor, como Fiscal de la Renta. El todo de ella no presenta más que una involuntaria arribada, tanto del buque como de los pasajeros; y si á aquél se ha pensado atribuir malicia por la salida de donde se fondeó, que no hubiera podido efectuarla siendo cierto el mal estado de él, es equivocación, pues dió auxilios el Juez del Valle y pudo hacer reparos bastantes para huir de los Moscos que se le dijo podían asaltarle. Otra presunción de no ser verdad lo expuesto por los pasajeros en orden al cargamento de sólo el producto de doscientas libras de carey que registraron en Portobelo y vendieron á seis pesos en Jamaica, es que obligándose á pagar á por ciento de flete al Capitán, habían pedido al Capitán Don Joaquín Oreamuno seiscientos cincuenta pesos; pero no es grave ni fundado, pues se debe creer que entraba en cuenta de ello noventa ó más pesos del rancho y otros gastos menores indispensables que agregarían á su petición de préstamo ó suplemento de dinero. En fin, este es un caso que si no es de absoluta indeliberación y necesidad de conducir consigo estos pasajeros los cortos intereses que á tanto riesgo y peligro adquirieron para vender en Portobelo, donde el Gobierno se lo permitía, tiene todo el aspecto de tal; y no pudiendo en él tomarse el temperamento de cuando se

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