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sorprender á los indios en sus palenques no halla otro arbitrio sólo el que sean insultados de improviso, bajo la circunstancia de que en caso que ellos hiciesen armas se matasen algunos, y responde.

Y aunque se le hicieron otras preguntas y repreguntas, á todas dice que no sabe otra cosa, que así es la verdad, so cargo del juramento fecho; y siéndole leída su declaración en ella se afirmó y ratificó: dijo ser de edad de cuarenta y seis años; no firmó por no saber; hágolo yo con dichos testigos en falta de escribano, lo que certifico.= Juan Fernández de Bobadilla=Esteban Benegas=Silvestre José de Carabajal y Grimaldo.

En la ciudad de Cartago, en veinte días del mes de mayo de mil setecientos setenta y cinco años, yo el Gobernador, para la información mandada recibir, hice comparecer ante mí á Mateo Villalta, vecino de la nueva población de San José, á quien certifico conozco, y por ante los testigos de mi asistencia le recibí juramento, que lo hizo por Dios Nuestro Señor y una santa cruz según derecho, bajo cuyo cargo prometió decir verdad en lo que supiere y le fuere preguntado.

Y siendo examinado por el tenor que los antecedentes dijo que había diez y ocho años, poco más ó menos, que entró á la Talamanca por el pueblo de San Francisco de Térraba, de donde salió con otros soldados con determinación de llegar á donde están poblados los indios Bisaitas, y que á los cinco días de camino, transitando por montaña, llevando consigo dichos soldados el fusil y bastimento, llegaron al paraje que llaman el Páramo, en donde hicieron mansión por haberles estorbado el viaje la mucha lluvia que acaeció, y que por esto, á los ocho días, sin hacer facción alguna, se volvieron al referido San Francisco, y que eran cincuenta hombres los que hicieron la entrada; y después de regresados, pasados algunos días en dicho Térraba, se hizo revista para reconocer si la gente podía volver á entrar y se encontró la mayor parte enfermos, por cuya causa el Reverendo Padre Fray Juan Mendijur los mandó retirar, que este es el motivo de que no pueda dar estensa razón de cuanto se le pregunta, y que lo que tiene dicho y declarado es la verdad, so cargo del juramento fe cho, y siéndole leída su declaración en ella se afirmó y ratificó: dijo ser de edad de cuarenta años, pocos más ó menos; no firmó por no saber; hágolo yo dicho Gobernador con los testigos de mi asistencia, en falta de escribano, lo que certifico. =Juan Fernández de Bobadilla=Esteban Benegas—Silvestre José de Carabajal y Grimaldo.

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Yncontinenti yo el dicho Gobernador, para la información mandada recibir, hice comparecer ante mí á Vicente Lizondro, vecino de la villa de San José, á quien certifico conozco, y de quien, por ante los testigos de mi asistencia, le recibí juramento, que lo hizo por Dios Nuestro Señor y una santa cruz según derecho, bajo cuyo cargo prometió decir verdad en lo que supiere y le fuere preguntado.

Y siendo examinado primeramente si ha entrado á la Talamanca y si tiene conocimiento de aquellos terrenos, dijo que dos ocasiones ha entrado á la Talamanca, la una con Don Francisco Fernández de la Pastora, Gobernador interino que fué en esta Provincia, y la segunda con los Reverendos Padres Misioneros Fray Juan Mendijur, Fray José Vela, Fray Juan Nieto y Fray Francisco Murga, y que tiene algún conocimiento de aquellos terrenos, y responde.

Pregúntasele por qué parajes hizo la primera entrada, á dónde hicieron el Real y cuántos soldados, y dijo que entraron por el pueblo de Tucurrique y Atirro, caminando por Tu's hasta Chirripó, donde está la población que llaman de Chiquiare que en los tiempos pasados se había procurado poblar de los indios gentiles que habitan dicha montaña; y que estuvieron en este paraje tres meses, y el Señor Gobernador se mantuvo en San José Cabecra, donde hizo el Real; y que la tropa se componía de cuarenta y cinco soldados, y responde.

Pregúntasele si en dicho Chirripó encontraron población de indios, si los trataron de paz ó si fué necesario hacer fuego contra ellos, y dijo que no tienen población segura los indios de Chiquiare, que están junto á Chirripó; que como entraron con determinación de tratarlos de paz para ver si se conseguía su reducción, en el tiempo que allí se mantuvieron se fabricó hermita y venían los indios, dos hoy y tres ó cuatro mañana, por cuyo motivo no puede á ciencia física asegurar qué porción de indios serían los que en dicho paraje había, y que el Reverendo Padre Andrade trataba dichos indios; y que de este paraje se fueron los soldados para el Real de San José, caminando, á lo que se quiere acordar, como diez ó doce días por montaña áspera, sin camino, por que no lo hay, y responde.

Pregúntasele si en dicho San José Cabecra vió cantidad de indios gentiles, y dijo que en aquel tiempo, como los estaban tratando de paz, vió que ocurrían por las mañanas y tardes diariamente á rezar muchos indios é indias, y que para juntarlos se tocaba un caracol que les servía de seña, teniendo en dicho paraje fabricada hermita para dicho rezo y casa donde vivía el Señor Gobernador y la tropa; y que un día, á la hora que se tenía por costumbre, se hizo la seña para que vinieran dichos indios y no pareció ninguno, y se les mandó á los soldados que fuesen á registrar los palenques inmediatos, y con efecto, habiendo ido, no encontraron los indios, porque ya habían hecho fuga á las montañas, y responde.

Pregúntasele que determinaciones hubo después que los indios hicieron fuga, y dice que la resolución fué que se internaran los soldados á las montañas á buscarlos, llegando en su solicitud al río de Cuén, donde se cogieron treinta y tantos, habiéndolos cercado; y que viendo que de nuevo pretendían hacer fuga, hicieron fuego a temore, sin matar ninguno; y en la segunda salida se cogieron otros y se juntaron hasta ciento y veinte y cinco, sin los muertos, que fueron los mismos que salieron á esta ciudad, y responde.

Pregúntasele cuáles son los terrenos de aquel país, su clima, altura, fertilidad, esterilidad y temperamento, y dijo que los terrenos de aquel país son quebrados, su clima cielo alegre, sin llanadas ni campos, tierras altas de serranía, y que según lo que se ve la mayor altura es hacia la cabecera del río de la Estrella; que las tierras para cultivarlas se conoce son fértiles, porque se da cuanto se siembra, y que los pastos que vió son tiosintales y otras yerbas, escaso de zacate; y que hacia la costa del mar del Norte se conoce llanada, pero siempre montaña, que el temperamento es fresco y sano, y responde.

Pregúntasele qué caminos, veredas, haciendas, pastos, aguas, ríos, montes, valles, distancias y poblaciones hay en dicha Talamanca, y dijo que no hay camino andable ninguno, que las veredas que se encuentran es necesario conocimiento vario, porque los indios gentiles caminan por las montañas con el cuidado que donde uno pone un pie lo ponen todos; que no tienen haciendas ni hay otros pastos que lo que deja dicho en la anterior pregunta; que hay buenas aguas, que sólo se acuerda de tres ríos, aunque hay muchos pequeños, y lo son el río de Cuen, el de la Estrella y San Agustín; que las poblaciones se componen de uno, dos ó más palenques, y que éstos no están juntos sino á la cima de los cerros, de cordillera á cordillera, y responde.

Pregúntasele si hay parajes á propósito en que se pueda hacer función contra dichos indios, y dice que nunca se encuentra paraje seguro para función de la naturaleza que se le pregunta, porque los indios viven esparcidos y siempre á la traición, como sucedió con la tropa, que los que mataron fué valiéndose de muchas traiciones, y responde.

Y aunque se le hicieron otras preguntas y repreguntas, á todas dice que no sabe otra cosa, que así es la verdad, so cargo del juramento que fecho tiene; y siéndole leída su declaración en ella se afirmó y ratificó: dijo ser de edad como de cincuenta años; no firmó por no saber; hágolo yo dicho Gobernador con los testigos de mi asistencia, en falta de escribano, lo que certifico.=Juan Fernández de Bobadilla=Esteban Benegas = Silvestre José de Carabajal y Grimaldo.

En la ciudad de Cartago, en veinte y seis días del mes de mayo de mil setecientos setenta y cinco años, ante mí el Teniente Coronel D.n Juan Fernández de Bobadilla, Gobernador y Teniente de Capitán General por S. M. de esta Provincia de Costa Rica, para esta información compareció Marcelo Salazar, vecino de la Villa Vieja de esta jurisdicción, á quien certifico conozco, y por ante los testigos de mi asistencia le recibí juramento, que hizo por Dios Nuestro Señor y una señal de su santa cruz en forma de derecho, bajo cuyo cargo prometió decir verdad en lo que supiere y le fuere preguntado.

Y siendo examinado primeramente si ha entrado á la Talamanca, si tiene conocimiento de aquellos terrenos, dijo que una ocasión ha entrado con los Reverendos Padres Fray José de Vela, Fray Juan Mendijur y el Padre Murga por San Francisco de Térraba, y que sólo de los parajes por donde transitó tiene conocimiento, y responde.

Pregúntasele para dónde hicieron la entrada dichos Reverendos Padres, con qué tropa y de cuáles parajes tiene conocimiento, y dijo que para el pueblo de indios gentiles que llaman Bisaita hicieron viaje, y que la tropa se componía de cincuenta hombres; que tiene conocimiento hasta el paraje llamado San José Cabecra, y que desde San Francisco de Térraba salieron y fueron á hacer mansión al hato de la misión, y dicho hato al pie de la cordillera, y de allí otro día al paraje que llaman el Páramo, y de este paraje á otro día llegaron á los parajes de dicho Bisaita, y que se estuvieron como tres días, poco más ó menos; y que salieron de dicho pueblo para Cabecra y fueron al paraje que nombran Santa Cruz, y de aquí al río de Cuén y de allí á San Juan Bautista, de donde llegaron al dicho Cabecra, y responde.

Pregúntasele si en el Pueblo de Bisaita cogieron indios y si fué necesario hacer fuego y con qué industria los sorprendieron, y dijo que la tarde que entraron á dicho paraje tiraron algunos tiros y se huyeron los indios, y que para coger algunos después, de huída, fué necesario que el Reverendo Padre Mendijur le dijese al indio Gobernador de Buraca que iba con ellos, que le hablase en lengua á los referidos indios, que les previniera que volvieran, que no se les haría daño, y con efecto volvieron á su palenque algunos de ellos; y después de haber entrado les cerraron las puertas y los cogieron de improviso, por cuyo motivo no hicieron fuego; y que dichos indios nunca se ponen en campaña, que siempre andan en emboscada y huyendo, y responde.

Pregúntasele cuáles son los terrenos de aquel país, su clima, altura, fertilidad, esterilidad y temperamento, y dijo que el terreno es alturas, tierra quebrada, montaña virgen, sin llanos, solamente á la vega de los ríos, por el bajo que hace la serranía; que se conoce es tierra fértil, el temperamento frío y que lo más del tiempo llueve, y responde.

Pregúntasele qué caminos, veredas, haciendas, pastos.

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