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sitables, particularmente en los lugares en que hay montañas que dificultan la provisión de avios para los transeuntes. A la aspereza, pues, de caminos es consiguiente la escasez de correos y la tardanza involuntaria de éstos, especialmente en los seis meses de inviernos en que las montañas y ríos peligrosos llenos de agua impiden el tránsito; de modo que en la estación ordinaria se recibe en Cartago la correspondencia hasta pasados dos meses. ¿Y la causa pública en toda su extensión no está intere sada en que se practique en tan remotas provincias lo mismo que con menores motibos se practicó saludable. mente en las de Nueva España estableciendo capitanías generales en Guadalaxara y Campeche. Aun quando tan útil separación no sirviese á León de guía para solicitarla igualmente, las circunstancias ya espuestas la exigirían de necesidad.

No haré mérito de la conducta política de mi provincia en las delicadas circunstancias del día ni de las demostraciones públicas con que ha detestado y horrorizadose de las insignuaciones y convites que la han hecho las reveldes con quienes confina. Sobre el particular me reserbo hacer otra manifestación, persuadido como estoy del alto aprecio que justamente se hace de ellas por V. A., que promueve por todos medios la unión para la defensa común. Llamo solamente la superior atención de este supremo Govierno hacia las circunstancias particulares de la referida provincia. No traheré á colación su antigüedad ni el lugar de preferencia que siempre ha merecido, especie que se resintiría del espíritu detestable de provincialismo. Quiero, si me es permitido, internar á V. A. en su territorio para que vea más de cerca quánta es, no digo la utilidad, sino la necesidad de que un sujeto de la elección de V. A. y bajo su inmediata protección y dependencia, valiéndose del conducto siempre benéfico de sus dignos y zelosos Ministros, cuide y vele de su prosperidad.

Por ser breve no haré una larga enumeración de las producciones agrarias é industriales de aquel suelo. Menos molestaré á V. A. con presentarle un difuso pormenor de lo que me instruyen y desean los quatro ayuntamientos de la provincia. Trahere solamente á la letra un párrafo de las instruciones de mi cavildo elector. Dice así: «La provincia de Nicaragua puede disputar la preferencia á las más distinguidas de la naturaleza: sus hermosas y apetecidas producciones y su situación local despiertan las esperanzas más lisongeras de sostener un comercio universal; un terreno llano, tres puertos á la mar del Sur y dos al Norte, una Laguna y Ríos navegables, Montes de las mejores maderas, materiales abundantes de Jarcia y Belamen, Breas y Alquitranes facilitan el establecimiento de magníficos Astilleros. El Añil, la Grana, el Cacao, el Palo de Brasil, la Zarza, el Carey, el Caracol, las Perlas, las Conchas, la Bainilla, el Algodón, las sedas de monte, el Café, el Achiote, el tabaco, la Azúcar, los Bálsamos, la Peletería, el oro, la Plata, el Plomo, el Cobre y el fierro son los frutos y producciones más comunes de este feraz suelo y sus costas; el temperamento benigno y sano por la mayor parte, la fertilidad y abundancia de las cosas necesarias para la vida, sus naturales bien hechos y conformados, apacibles y afa. bles, amantes de la hospitalidad y de las mejores disposiciones de alma para las ciencias y artes, son todas prerrogativas muy singulares. ¡Pero qué dolor! Tantas preciosidades están como el tosco diamante que espera la mano diestra del Artífice que lo haga lucir. La industria del hombre, que en todas partes ha hecho tantos progresos, aqui no ha dado un solo paso. Todo está en manos de la Naturaleza, y en medio de unas riquezas positivas la miseria tiene asentado su trono. Sin política, sin caminos, sin Puentes, sin Puertos corrientes, sin comercio, sin Agricultura y, en una palabra, sin Govierno, el país más delicioso camina á pasos tiranos á ser havitación de bárbaros Hotentotes. ¡Qué desgracia! Quítesenos, pues, este pesado yugo de trabas que nuestros padres ni nosotros hemos podido sufrir, y nuestro Representante, al manifestar tan horroroso quadro, diga: «¡Esta es la obra de aquellas manos!...»

Bien conocerá V. A. lo que indican los puntos suspen. sivos de la cláusula anterior. La pluma de mis comitentes se resistió á mencionar con claridad el govierno ministerial de D.” Manuel Godoy, cuyas consecuencias llorara siempre todo español. Permítame V. A. que sin estenderme más haya hecho sólo esa breve indicación para no recordar tiempos tan calamitosos y el desprecio con que eran vistos. los clamores del vasallo. ¡Quántos y qué inútiles fueron los que hizo León de Nicaragua! Pero como á sus agentes no se les proporcionó por escaseces todo el oro que era menester prodigasen en las solicitudes que entablaban, aun las más justas, las enunciadas corrieron la suerte que otras y se quedaron en el mismo estado.

Frutos tan preciosos como los relacionados creo que son dignos de alguna consideración. Todos son esportables. Prescindo sin embargo de los demás, sólo por fijar la atención de V. A. en el Añil, la Grana y el Caracol, el rice celebrado supersticiosamente por la antigüedad, que reserbava para el manto de los Monarcas el uso de su color. No obstante, su fomento y cultivo se halla en el día reducido al pequeño comercio de los subdelegados y jueces de cada partido.

Pensaba en este lugar hacer una descripción topográfica de los partidos en que está subdividida la provincia. Pero á más de faltarme una tabla ó mapa exacto, por no haverlo, temo fatigar la atención de V. A. Al intento basta decir que todos más o menos abundan de las mismas producciones; que en igual proporción está su fomento en un estado apático, y que este especialmente se nota en el beneficio de las minas, de que abunda con preferencia á los demás el espacioso partido de la Nueva Segovia.

Casi me he desentendido de las proporciones que hay en Nicaragua para hacer con muchas ventajas el comercio que llama justamente el Ayuntamiento de León Universal. No se necesita para ello otra demostración que examinar su posición. Se halla bañada en sus mejores puntos por ambos mares. La capital dista 4 leguas del mar del Sur y 30 del Norte por caminos planos; la misma ó menos distancia tienen de ambos mares los partidos principales de Granada, Rivas de Nicaragua y Nicoya y otros menores que intermedian, de modo que el gran lago de Nicaragua, llamado así en las memorias de las academias y en los Dicionarios generales de viages, por ser su ámbito de 80 leguas y sus movimientos los mismos del mar, en el que desagua por medio del rio de San Juan, que conserva la misma latitud en su embocadura, hace comunicables los dos mares de Norte y Sur, no mediando otra distancia por la parte de Rivas de Nicaragua que de 3 à 4 leguas de uno

á otro. Añadiendo solamente que Granada está situada á la orilla de la misma laguna. Del proyecto que naturalmente ocurre, á saver, abrir un canal de comunicación, informaré por separado á V. A. del único paso que he dado, no siendo de este lugar su manifestación.

Con razón, pues, quantos naturales y extranjeros han traficado por todo el reyno de Guatemala han convenido en que la capital correspondía estubiese en un pueblo que media entre León y Granada, así por ser el centro aproximado del reyno como por las ventajas del comercio. Jamás intentaré se haga así. La traslación presentaria inconvenientes y estoy conforme en que Guatemala sea la capital de todas las provincias que pueda abrazar. Ha visto V. A. que fuera de los establecimientos militares, 15 son las que tiene aquel vasto reyno. Acaso no habrá exemplar de igual número con las particulares circunstancias indicadas, en una extensión de 700 leguas, sujeta a un solo Xefe. Con palpable utilidad de la causa pública puede quedar el mando de éste en 12; pero la unión que hay de éstas en el día con las de Comayagua, León y Costa Rica, es con notorio perjuicio de la misma en quantos ramos abraza su administración.

He tocado sin querer á Comayagua. Su situación, aunque más inmediata á Guatemala que las otras dos, la aspereza notable de sus caminos y el consistir su riqueza principal en minas, parece que demandan se tubiese á ella consideración para incorporarla en la división que solicito; ygual deseo me ha manifestado su representante D." Francisco Morejón, en atención á que abundando León y Costa Rica de minas se facilitaba su beneficio reconcentrándolas. No obstante, sin insistir en su agregación, V. A. resolverá lo que juzgue más conveniente.

Creo que se me havrá hecho en este Supremo Consejo la justicia de dar crédito á lo que dejo espuesto. Para su mejor comprovación puede V. A., si lo tuviere á bien, pedir informes á los Diputados de San Salvador, Campeche, Costa Rica y Comayagua, á cuyo efecto he obtenido ya de las Cortes el correspondiente permiso. A mayor abundamiento hay también en Cádiz otros sugetos ó naturales de América ó de la península que han visto por sus propios ojos la absoluta necesidad que hay de efectuar la separación. Todos depondrán ante V. A. de la certeza de los hechos relacionados y de que las hermosas provincias de León y Costa Rica, así como son casi yguales en sus producciones lo son también en caminar á su ruina.

Impídala, pues, V. A. De la general regeneración toque su parte á esas dos provincias. Una y otra claman incesantemente por su separación. Su distancia actual de la capital así lo exije, como que aun hay que atravesar en malos botes 60 leguas de un brazo del mar del Sur, en el que han perecido varios correos en la correspondencia con Guatemala, para impedir que sea más dilatado el camino por tierra. Mude V. A. en esta parte el sistema ruinoso que hasta aquí ha regido en aquellos lugares. Si no tan hermosas provincias llegarán a destruirse. Progresivamente caminan á su aniquilación. Impídala, pues, vuelvo á decir, V. A., admitiéndolas bajo su inmediata protección, erigiendo de las dos ó tres una capitanía general, que á se. mejanza de las establecidas en Guadala rara y Campeche cuide y vele de su prosperidad y felicidad. De este modo se allanará el paso á la observancia de la constitución que están sancionando las Cortes. Uno de sus artículos, para que tengan efecto los demás, encarga al poder Executivo la conveniente división del territorio Español. Por las razones espuestas lo es la que propongo. Además, se inte. resan en ella el servicio militar, la administración de justicia, el gobierno interior, el fomento de la agricultura y artes, el aumento del comercio y más que todos la hacienda pública. En una palabra, es benéfica la división á todo el reyno de Guatemala y la exijen de necesidad las circuns. tancias particulares de la provincia de León.

Aliente, Señor, V. A. la esperanza de tantos pueblos que ya casi desmayan. Nada me encargaron con más instancia, con más tesón ni con más ardor mis Comitentes en lo respectivo al beneficio particular que de su naturaleza refluye en el público. Sea, pues, por la superior justificación de V. A. el primer Capitán General el Xefe que suceda al actual Governador Intendente de León. Aquel pueblo fiel tiene justamente una ciega confianza en el Go. bierno actual de la península que accederá benignamente á lo que con tanta razón propone. - Me he abstenido de indicar algunos medios particulares

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