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Carta de D. Juan de Dios de Ayala al padre fray José María Núñez, presidente de las reducciones de Costa Rica.—Año de 1815 (0.

He leído con bastante sentimiento el oficio de V. R. de fecha de este día, en que me comunica que habiendo entrado á la montaña el R. P. Reductor Fr. Apolinar Moreno, con el fin de sacar á dos Indios Cristianos que habían escondido aquellos infieles en otra ocasión que entró el mismo Padre por ver si lograba reducir algunos infieles, han tenido ahora el atrevimiento la parcialidad Surchís á salir de mano armada á darle de palos al mencionado Padre y á los que le acompañaban, quitándoles cuanto conducían para obsequio y trato con los demás infieles, y que apresaron al Indio Cayetano Navarro, Cristiano.

Los dos indios infieles que voluntariamente vinieron con Manuel Antonio Aguilar en solicitud de ser cristianos, como efectivamente lo son, haré los mayores esfuerzos para sacarlos de la montaña y para ello comunicaré la orden conveniente al Sargento Comandante del Destacamento de Matina.

Al Capitán de sala de armas le he dado la orden tenga á disposición de V. R. veinte y cinco fusiles con la correspondiente pólvora, balas y piedra de chispa, y no le franqueo á V. R. los doce hombres que me pide, por que era preciso que fueran pagados de cuenta de la Real Hacienda y al presente, como V. R. sabe, se halla ésta muy escasa.

Me parece conveniente que el pueblo de Tcrraba, con los fusiles y demás pertrechos que le van ahora, se mantenga á la defensiva, poniendo guardia de los mismos vecinos en la Iglesia y en el Convento, desde la oración hasta el amanecer, poniéndose las centinelas que parezcan oportunas y cuatro patrullas que alternen todas las noches para

(1) Archivos Nacionales de Costa Rica.—Sección Histórica.

evitar alguna sorpresa que intenten hacer los Indios infieles, tal vez acompañados de los insurgentes de Cartagena ó de otras partes.

Al Exmo. Señor P. y Capitán General daré parte de lo ocurrido por si S. E. tuviese á bien mandar se haga entrada al Norte con alguna fuerza considerable ó dictará lo que sea más conveniente. Dios guarde á V. R. muchos años. Cartago, 25 de Agt.° de 1815.=Juan de Dios de Ayala = Sr. P. Fr. José María Núñez, Presidente de las Reducciones de esta Provincia.

Carta de D. Juan de Dios de Ayala al comandante del destacamento de Matina.—Año de 1815 (')

El R. P. Presidente de estas Reducciones, en oficio de 25 del p.do me comunica la noticia de que habiendo entrado al Norte el R. P. Reductor Fr. Apolinar Moreno le salieron al encuentro los Indios de la Parcialidad de Surchís, los que apalearon al dicho Padre y á los que le acompañaban y se llevaron al Norte al indio cristiano Cayetano Navarro con cuanto llevaba el susodicho Padre para obsequiar á los Indios infieles; y habiendo llegado ayer indios de 'Ferraba me han dado la noticia que el P. Moreno ni el indio Cayetano habían llegado al Pueblo, por lo que me recelo que los indios los tengan presos; lo que comunico á Vm. á fin de que con el mayor empeño procure poner en salvo la vida del Padre y del indio, y en caso de encontrarse me lo mandará V. con la tropa correspondiente,para que no tenga peligro su persona.

El paradero del Padre y del indio Cayetano lo puede V. saber por los Indios que suelen ir á ese valle, á quienes les ofrecerá V. una regalía siempre que le entreguen al Padre ó digan donde se halla.

Averigüe V. si en esa costa hay insurgentes, de dónde son, el número de ellos y si tienen armas blancas y de fuego; y espero me dé V. la debida contestación á este oficio.

Dios guarde á V. muchos años. Cartago, 1.° de 7.bre de 1815.=Juan de Dios de Ayala=Al Sarg. de Pardos Simón Gutiérrez, Com.te del Destacamento de Matina.

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Informe de D.Juan de Dios de Ayala.—Año de 1816 ÍO

Excmo. Señor=El 21 del ppdo. regresé á esta ciudad habiendo concluido la visita de esta provincia en todas las poblaciones de su comprehensión, á excepción del pueblo de Boruca, por la larga distancia y fragoso del camino. A los indios les he hecho comprender la obligación que tenemos todos los vasallos de contribuir al rey para los gas tos del Estado; y habiéndoles reiterado la real cédula en que S. M. reestablece el pago del tributo, se han manifestado muy gustosos con esta soberana disposición, asegurándome que se mantendrán siempre fieles á la monarquía.

Las doctrinas de estos pueblos se hallan en el mejor orden y no menos las escuelas de primeras letras, habiendo determinado para su permanencia y que sus dotaciones sean fijas, se paguen de los fondos del común, que también he hecho restablecer, haciendo que todos los granos se siembren que respectivamente producen sus tierras.

En el pueblo de reducción de Tucurrique, viendo la suma miseria en que se hallan estos neófitos, les he obsequiado 25 cabezas de ganado menor para que formen un común, dejando dispuesto hagan sus siembras de maíz, frisoles, algodón, &., y que con su producido se aumente y fomente este fondo.

En ninguno de los pueblos de indios hay hacienda alguna de ganado de comunidad, y tal cual particular tiene una ó dos cabezas.

En todas las demás poblaciones de españoles ó ladinos se hallan las doctrinas y escuelas en el mejor estado, y con particularidad en la ciudad de San José, en donde además de que pagan aquellos vecinos de su peculio los maestros de primeras letras, gramática, moral y filosofía, están fabricando á su costa una casa capaz de reunir estas clases.

Se asegura, Señor Excmo., y aun se demuestra que

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esta provincia posee minas de oro, azogue, plata, cobre y plomo; pero á pesar de algunos reales que he gastado con otros vecinos que se han dedicado á su descubrimiento, nada se ha logrado por falta de inteligencia y un conocimiento práctico en la minería.

En cuanto á maderas las producen estos terrenos, con abundancia, de caoba, cedro, guayacán y otras esquisitas que aun se ignoran sus nombres.

En toda esta provincia no hay río alguno navegable y los más son escasos de pescado, y sólo lo hay con abundancia en la jurisdicción de Bagases y comprendo que consistirá que en aquel distrito son las aguas calientes.

La vacuna progresa felizmente entre todos estos habitantes.

La ciudad de Esparza, inmediata al puerto de Punta de Arenas, merece bastante atención, tanto para reconocer los efectos que vengan en las embarcaciones cuanto por si alguna llega contagiada ó trae algunos forasteros malhechores; y como se halla cuasi despoblada y los pocos vecinos que tiene son de color, de éstos me ha sido preciso nombrar de juez al más honrado; pero ni aun siquiera sabe leer.

He tenido la mayor satisfacción en manifestarle con gratitud á las poblaciones todas por la fidelidad con que se han mantenido hacia nuestro legítimo soberano el Señor D. Fernando 7.°, y con la misma me ha manifestado lo amantes que son todos á su real persona y no menos á la de V. E. por el acierto con que ha sabido gobernar este reino con sus sabias y benéficas providencias.

Cuatro vecinos de esta ciudad, deseosos del bien común, á su costa han emprendido el descubrimiento de un camino más corto y transitable al valle y puerto de Matina; si este proyecto se consiguiese no hay duda prosperaría portentosamente esta provincia por la inmediata comunicación que tiene á los puertos de Norte y Sur, pues de esta capital no hay más distancia á uno y otro que la de 30 leguas. Y si Costa Rica mereciese que V. E., por un efecto de su beneficencia, dictase las providencias convenientes para facilitar este tránsito, permitiendo se hiciese una derrama general en la provincia, como que es general el bien, entonces sí, Señor, que esta pequeña porción de la

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