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a pesar de haber apurado todo el artificio de una retó rica sagaz, no pudo menos de caer en una contradiccion continuada desde el principio hasta el fin de su libro intitulado Exámen imparcial de las disenciones de América con la España. Esta causa era de tal naturaleza, que solo podia hacerse favorable para los españoles, sepultándola en un perpetuo silencio; pero querer que la oratoria trastornase los hechos constantes a todo el universo, i anulase las razones mas sólidas i mas obvias para toda clase de jentes , fué confiar mucho del propio talento, o creer que el resto de los hombres perdiese el juicio con la lectura de un libro. He aquí el contenido del exámen imparcial. · Este autor confiesa, que tenemos los americanos alganos motivos de queja; pero quiere sostener que estamos bien representados en las Córtes con el número de diputados que se nos ha señalado , i lo pretende fundar en que, no teniendo la América sino tres millones de hombres dignos de ser representados , tampoco debia tener mas representantes de los que correspondian a este número en razon de uno por cada 50,000. “Dice, que los indios i los negros se hallan en un estado de incivilizacion, incapaces por ahora de poder hacer buen uso del derecho que se les concediese de ciudadanos. En esta asercion hai dos cosas mui dignas de un examen imparcial: la primera es el cálculo de los tres millones solos , que asegura como si los hubiese contado: la otra es la incapacidad de los doce millones de hombres, que nos desecha con la misma facilidad que si fuesen sacos de arena. Sepa, pues, el Sr. Flores Estrada, que para con-. vencernos en el cálculo de los tres millones, era necesario que nos dijese de donde habia sacado aquellos datos

necesarios para formar su padron jeneral; i sepa' tambien que en Asturias, su cara patria, hai muchísimos hombres, que si fuesen capaces de discernir los talentos, cambiarian de buena gana los suyos por los de nuestros indios, sin escojer mucho, i sin riezgo de equivocarse. Si solo a Ja ilustracion se debieran dar representantes, España seria desde luego el pueblo menos representado del mundo, segun la opinion de todos los sabios de Europa; pero si no se atiende a otra cosa que al conocimiento que tienen los hombres de sus derechos, es preciso convenir, en vista de la revolucion de América , en que los indios saben mui bien lo que les aprovecha i lo que les perjudica.

Otro de los mejores argumentos que se deducen de la obra del Sr. Flores, es el siguiente. La América como cualquier otro pueblo del mundo no . debe dudar que tiene la facultad de hacer en sus negocios políticos las variaciones que le convengan : ella no debe esperar, por lo visto hasta hoi, ventaja alguna de su union con la España: ella debe declararse independiente, si en esto estriva su felicidad; pero como esta opinion no es de todos los americanos, sino de algunos pocos, que piensan hacer su fortuna en medio de las revoluciones; i como seria una ingratitud abandonar a la madre patria en sus mayores apuros, es injusta su pretension en estas circunstancias: los americanos debian esperar a que la España saliese de sus angustias para emprender la obra de su independencia. Si este escritor hubiese creido que los americanos éramos mas bárbaros que los mismos otentotes, era preciso confesar que nos hablaba en el lenguaje mas a propósito a su intento.

Se le puede dispensar al Sr. Procurador de Asturias la siniestra apolojía que hace de los principios de nuestra revolucion: el carácter de español le disculpa de esta imputacion ridícula i miserable, principalmente cuando los hechos acreditan lo contrario. Todo se le puede pasar por celo de su nacion; pero la sandez que nos quiere hacer cometer, esperando a que la España se haga mas poderosa para salirle entonces con la bobería de la independencia, solo estaba buena para los muchachos de Asturias, que son un poco sencillos, o a lo menos, no tan maliciosos como los americanos. El parentezco político, tan sagrado, que cacarea, de la Madre patria con las hijas Américas, es una cosa que podia hater omitido, si queria escribir como un filósofo. Por este parentezco debian los españoles ser esclavos de todas aquellas naciones que dominaron desde el principio del mundo hasta el tiempo de los moros en la Peninsula ; i seria cosa mui de verse un concurso de pretendientes tan inmenso, como el que formasen los que viniesen a alegar la maternidad de mejor derecho. La ingratitud que nos achaca, es tambien cosa mui orijinal, como si hubiésemos recibido de la España algunos beneficios, por los cuales estuvieramos obligados a sacrificarnos por su felicidad.

El autor del exámen imparcial sabe, que el único vínculo que une entre sí a los pueblos i a las naciones es la conveniencia, que, como él ha dicho, es una lei de la naturaleza superior a cuantas pueden existir. Esta lei nos manda abandonar la compañía de un tirano, empeñado en recrecer cada vez mas nuestra servidumbre pesada i afrentosa: esta lei nos manda aprovechar los momentos favorables, en que podemos a menos costa romper nuestras prisiones: esta lei nos enseña a no darle al tirano las armas con que nos oprima : esta lei, finalmente, nos dice que el único parentezco que hai entre los españoles euroropeos i los españoles americanos és el mismo que se reconoce entre el lobo i el cordero, entre el gavilan i la paloma, entre la ballena i la sardina , entre el tirano i el miserable oprimido. Si acaso este nuevo filósofo ha encontrado algun principio en el estudio de la naturaleza, por el cual se le prohiba a aquel atacar a su opresor cuando encuentre una buena proporcion para hacerlo, publique un descubrimiento tan útil para los tiranos, i vaya a Francia a recibir un premio que le dará Bonaparte, con tanta mas razon, cuanto és mui considerable el ahorro de tropas que le puede proporcionar con su hallazgo. Pero no lo dijo por tanto: su discurso se terminaba a la América ; i supuesto que aquí no se ha querido adherir a sus ideas, llevará su querella a los aliados de la gran causa de la Península , para que estos caballeros tomen por su cuenta el desagravio de la madre patria. Que exámenes tan imparciales se hacen en España! Todo lo entienden allí al reves de como lo entendemos en América : a una defensa injusta i apasionada llaman exámen imparcial, asi como llaman gobiernos liberales a aquellos en que se apuraron los rigores del despotismo.

Ya hemos visto que los que nos han querido persuadir qne no: nos conviene la independencia, no han podido desempeñar su obra, porque les ha faltado la razon, i porque no han podido disimular sus proyectos. Con esta demostracion teniamos bastante para despreciar enteramente los esfuerzos de nuestros contrarios; pero como este escrito debe presentar a los ojos de todos los americanos la grandeza de su causa por todos sus aspectos, rebatirá en otros artículos con documentos incontrastables la proposicion del Sr. Flores Estrada, en que asegura

que nuestra revolucion solo es obra de unos pocos intrigantes, i que no tiene por objeto la felicidad de la patria.

Desde que Cortés i Pizarro, a fuerza de asesinatos e iniquidades, ganaron para España las Américas, aquel gabinete conoció que necesitaba una política particular, para mantener en su obediencia unos paises de difícil sujecion. Aunque los conquistadores habian ya tomado las medidas mas seguras para impedir las revoluciones de los indios, destruyendo su especie casi de raiz , no pareció a los reyes de España que estaban mui bien asegurados; i como conocian que no habia sobre la tierra una razon para sus usurpaciones i atrocidades, buscaron en el cielo el pretexto de sus tiranías. Fue ocurrencia peregrina el buscar en Jesucristo un patron de injusticias, obligando a su Vicario Alejandro VI. a declarar, que la usurpacion i la tiranía son cosas, que pueden conciliarse con la lei de paz i de justicia que dictó el hijo de Dios sobre la tierra. Hasta entonces, la santa silla de S. Pedro, no se habia violado con un acto tan contrario al espíritu de la relijion católica, quedando en mengua del nombre español haber sido la causa del mayor escándalo del orbe. ¿Qué diria S. Pedro, viendo desde el cielo a un sucesor suyo repartiendo reinos i mundos a los principes sus amigos? Me parece que le oigo decir escandalizado: aquel poderoso emperador del Universo, no parece un digno sucesor del pobre Pedro el pescador', discípulo de Jesus, aprendiz i predicador de su pobreza , de su humildad i de su justicia.

Aprobó el Papa la usurpacion de los españoles, i de consiguiente aprobó la destruccion de la mayor parte del jénero humano. Los españoles se presentaron en

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