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vecinos, contra sus compatriotas. No han de sucumbir todas las provincias; i aunque sucumbiesen, no habia de ser a un mismo tiempo; por lo que del seno de las provincias subyugadas habian de salir los ejércitos para llevar la devastacion i la muerte a las que aun peleasen por la libertad. De este modo bendria a ser la patria un seminario de asesinos, i el alimento de una eterna guerra. Entre los destinos odiosos, desgraciados i tristes, que una fortuna cruel puede repartir a los mortales, talvez es el peor el de aquellos hombres que se ven precisados a ser cómplices de los tiranos, instrumentos de destruccion, i máquinas de muerte contra sus mismos compatriotas. ¡Desgracia! pelear unos por el honor de la patria, i otros por hacerla infame. Estos, si perecen en estas contiendas infelices, no mueren en el campo del honor, sino en la oscuridad de la infamia. ¡O malograda oficialidad de Valdivia, i de Lima ! vuestro valor , honor i talentos eran dignos de servir a la honrosa causa que sostenemos; pero os sacrificasteis por los tiranos, i vuestro nombre quedará sin gloria.

Asi es como las provincias revolucionadas, i aun las que permanecen bajo el antiguo yugo, se hallan en la precision de pelear en favor de sí mismas, o en defensa de los tiranos; esto es, o por la libertad i el honor, o por la esclavitud i la deshonra. Si se subyugase Chile, todos saben que lo mas florido de su juventud tendria que hacer la guerra contra Buenos Aires, i llevaria la comision horrible de esparcir la muerte i el duelo por sus provincias interiores. .

Si la causa en que estamos empeñados es, segun lo expuesto, necesaria , honorable i justa, se sigue que ha de ser lo mismo la revolucion. Empero esto no basta para hacerla ilustre, ni es lo que únicamente determina su carácter: él depende de la conducta de los pueblos i de sus caudillos. Su historia ha de aparecer en el mundo, i serán llamados a un juicio imparcial todos sus hechos, sus vicios i sus virtudes. Entonces se pronunciará acerca de su verdadero carácter. Si triunfa, se dirá que hombres i que virtudes le dieron la victoria : si se tiene un éxito infausto, se nombrarán con horror i oprobio los instrumentos del desastre, i los vicios que lo ocasio- , naron.

Camilo Henriquez.

DISCURSO EN EL ANIVERSARIO DE LA INSTALACION DEL NUEVO

GOBIERNO, POR CAYO HORACIO.

Sábado 18 de Setiembre.

NTRAMOS en el año tercero de la revolucion: ojalá

pudieramos decir de la libertad i del imperio de la leil pero hasta ahora pueblo alguno alcanzó bienes tan grandes i difíciles en tan corto tiempo. No pueden ser momentáneas las obras de la constancia i de la prudencia. Como no es dado a los hombres llegar a la libertad sin pasar por peligros, ni ser libres sin aprender a serlo, i adquirir experiencia, no puede ser el renacimiento político de los pueblos semejante a la aurora en una mañana hermosa i serena. Es necesario pasar por tempestades, i aun por la oscuridad de la noche. Por otra parte, como nunca faltan quienes se interesen en esclavizarlos, o en

eternizar su antigua servidumbre, nunca pueden establecer en paz los fundamentos de su dicha, sus leyes, i sus nuevas instituciones. Aun la bondad, i los inconvenientes de las nuevas instituciones no es fácil que se conozcan sin experimentarse, principalmente si solo se han adoptado porque están establecidas en otros paises bajo cir- cunstancias mui diversas. Esto exije ensayos; los ensayos i rectificaciones en asuntos políticos no se hacen sin movimientos i disgustos. Las pruebas de estas verdades se hallan en la historia de todas las revoluciones.

A nosotros toca hacer que la patria no tenga jamas que avergonzarse de su renacimiento político. Nuestra conducta ha de dejar a la posteridad una herencia de honor, o de infamia. Es cierto que su causa es exelente i gloriosa, i sus principios justos i liberales; pero tambien es cierto que es necesario que se sostenga con fortaleza i sabiduría, i que nuestros pasos sean circunspectos, reglados siempre por la equidad i la moderacion. ¿Queremos hallar apoyos en lugar de enemigos ? Seamos justos en lo interior, i obtengamos la fama de moderados i sensatos para con los que nos observan de fuera. ¿No es cierto que no debemos desesperar a ninguno? ¿No es cierto que las potencias europeas tienen colonias, i que nos mirarian como a enemigos, si por la exajeracion de nuestros principios pusiésemos al mundo una hacha incendiaria ? No nos demos vanas alabanzas. Si hemos hecho algo bueno, acordémosnos que es mas lo que nos falta que hacer. Si nos hemos a veces estraviado, enmendemos nuestros errores. Hemos estado verdaderamente en la infancia, que es la edad de la experiencia , i aun de los delirios. Es ya tiempo de oir los consejos de la sabiduria, i proceder con reflexion, i madurez.

Tal dia como hoi dió la patria un paso necesario, pero atrevido; se comprometió su honor i su seguridad; tomó sobre sí la árdua empresa de hacer cosas mui grandes, i aun puede decirse, que se vió obligada a intentar una nueva creacion. Tal debe llamarse aparecer con dignidad en el teatro del mundo un pueblo casi ignorado , i mostrar un carácter desconocido; prepararse a defender sus derechos con la fuerza i la prudencia, levantando tropas, disciplinándolas, sosteniéndolas con sacrificios', poniendo en 'accion todos sus recursos, i administrándolos con economía: ilustrar a los pueblos haciéndoles oir por la primera vez unos principios de que apenas habia idea ; haciendo familiares unos conocimientos, que estaban encerrados en mui pocas cabezas, i consignados en libros mui raros, i escritos en lenguas desconocidas del pueblo: educar a la juventud por nuevos i sensatos planes de estudios: extirpar abusos, destruir preocupaciones, hacer brotar virtudes sociales, inspirar nuevos sentimientos; en fin, formar hombres, soldados, oficiales, jenerales, ciudadanos, transformando un pais de conquista en un pueblo capaz de resistir con gloria.

Seria el extremo de la ingratitud, seria desentenderse del alio mérito, i aun mancharse con notas de infamia i de vileza, negar que se ha logrado yà una buena parte de tan árduos designios. Estamos en un estado de adelantamiento progresivo i con fundadas esperanzas de ulteriores mejoras. · La opinion está mui adelantada, i los buenos principios mui jeneralizados. En todas las clases del pueblo se leen los papeles públicos, i por todas partes oimos con admiracion ideas luminosas. Esta es una satisfaccion mui noble i delicada para los que han influido con tantos riezgos i afanes en la ilustracion universal. Tan feliz revolucion empezó a sentirse desde ahora año i medio con el establecimiento de la imprenta , i de la Aurora de Chile. Se ve realizado lo que dijo su autor en el prospecto: Los sanos principios, el conocimiento de nuestros eternos derechos, las verdades solidas i útiles, van a difundirse entre todas las clases del estado. En dicho periódico se ve palpablemente por que grados se ha extendido i que marcha ha llevado entre nosotros la opinion pública. Pero su autor nada habria podido hacer a no haber estado a la sombra de un gobierno ilustrado i liberal. Algunos lo sostuvieron con su poderoso influjo. ¡Eterna alabanza a los protectores de la ilustracion! Las proclamaciones, los Monitores , el Semanario Republicano, prosiguieron felizmente la gran obra: i la actual guerra , en que se han visto i se ven diariamente tantos sacrificios, i en que se han empeñado i comprometido los principales hombres, i las familias mas distinguidas del pueblo, corrió el velo al designio heroico, i a la resolucion animosa de la libertad, fruto de los principios liberales.

Va a abrirse la interrumpida campaña bajo los auspicios del patriotismo reglado i decidido , i de la jenerosidad popular. Ahora ha de decidirse si por la disciplina i la virtud , unidas al valor, es digna la juventud armada de llamarse milicia de un pueblo virtuoso; i si por los sacrificios i esfuerzos merece este pueblo ser libre. El prospecto es mui feliz. La brillante division que parte de la capital, va llena de entusiasmo , bizarria i gloria. Los gastos han de ser injentes, pero se cubrirán sin hacer violencia a ninguno: el gobierno detesta la injusticia, i la prudencia i sagacidad del senado le aseguraa la satisfaccion jeneral. Han de verse nuevos razgos de sublime

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