Imágenes de páginas
PDF
EPUB

patriotismo, i el hombre imparcial depondrá muchos recelos. Yo vi con emocion en el senado la pronta i buena voluntad del comercio que pagará mil defensores de un suelo que ama i en que vieron la luz los objetos mas caros de su amor. Las patrióticas expresiones, tan sencillas como honradas, de los hacendados que han de pagar un crecido número de tropa, enternecieron en el mismo caso. Varios vecinos ofrecen hasta sus alhajas. ¿No habian de reproducirse en América las maravillas que el patriotismo produce en Europa? ¿Hai acaso aqui menos sensibilidad, o son acaso los corazones incapaces de grandes i elevados pensamientos? Apenas llegó a la Francia la noticia de la derrota de su ejército del norte, cuando de todos sus puntos recibió el emperador mensajes con las ofertas mas jenerosas. Por las erogaciones i el entusiasmo del pueblo frances se ha vuelto a presentar Napoleon en el teatro de la guerra con una fuerza terrible, i ha abierto la campaña con victorias. "¿A qué punto de la Europa, dijo la Municipalidad de Paris, volveremos los ojos, que no encontremos monumentos de nuestros triunfos? ¿Hemos de perder tanta gloria , tanta fama?" Nosotros podemos decir : ¿En qué punto de América no existen monumentos de nuestros ultrajes antiguos? ¿En qué punto no huméa la sangre de los patriotas? El mundo ve con asombro los sacrificios del pueblo británico. Mantener en todos los puntos de la Europa, i por tantos años, el incendio de la guerra; sostener tantos ejércitos, tantas escuadras; remitir donativos tan cuantiosos para enjugar las lágrimas que hizo correr la guerra en Rusia, es verdaderamente ejemplo raro de patriotismo, i una prueba de cuanto puede hacer una constitucion sensata, i una administracion amable i sagaz. ¿I estas maravillas no podrán reproducirse en los pueblos americanos? ¿La tierra feraz en oro i plata producirá corazones mezquinos i animos abyectos? ¿Acaso las formas populares de gobierno son menos aptas para inspirar entusiasmo i amor público ? No: la experiencia i la razon dicen lo contrario. Sin que por ahora invoquemos la memoria colosal de Roma, i de los tiempos floridos de la Grecia, sin detenernos a admirar las muestras de jenerosidad magnánima de las revoluciones republicanas de los tiempos modernos, la razon dicta i persuade, que una guerra popular en que ha de decidirse del honor i seguridad del pueblo, de la honra o infamia de tantas familias comprometidas, i en fin, de los mas caros intereses de los hombres, ha de tener mas apoyo , ha de conmover mas vivamente el corazon i el ánimo, que las guerras ordinarias, cuyo único resultado suele ser aumentar la potencia i la gloria de un principe. · Examinemos aun lo mas interesante que se ha logrado en tres años. Se ha puesto en planta el Instituto Nacional, obra maestra de la prudencia i del espíritu público. Este proyecto concebido desde el principio de la revolucion , vino a realizarse bajo un plan mas vasto que el que se lee en la Aurora, en medio del estruendo de la guerra. Parece que la guerra es mas útil que la paz a los paises revolucionados para plantear establecimientos saludables, i aun para consolidar su libertad, poniendo sus sistemas gobernativos sobre bases immobles. La presencia del eneinigo, imponiendo silencio a las pasiones, encadena la inquietud facciosa; nace el espíritu público, por el cual solo pueden salvarse; i todos los ojos i los ánimos se vuelven hacia el gobierno que dirije la nave del estado entre los peligros i los escollos. Roma se reanimaba por la guerra, i conservaba su constitucion : se

arruinó por la paz. La Holanda floreció i se enriqueció en la guerra: con las dulzuras de la paz decayeron su comercio i sus costumbres. Los Estados Unidos formaron su constitucion estando invadidos por poderosos ejércitos. Es cierto que el jacobinismo dominó a la Francia al paso que ella triunfaba fuera de sus confines; pero fué porque sus enemigos no eran capaces de inspirarle terror. Hemos visto a la España tan devastada, destrozada, i combatida , hacer e intentar en medio de una guerra horrible unas cosas a que no habria podido atreverse en un estado tranquilo. ¿Diremos que se ha trasladado a BuenosAires el vasto jenio de Roma, o la sabiduría de Atenas ? ¿Diremos que han descendido a su soberana asamblea la prudencia de los siglos i la dignidad i fortaleza de las mas florecientes repúblicas ? Pues Buenos Aires está en peligrosa guerra. Su majestad se ostenta entre los relámpagos i rayos como la ave de Júpiter, i parece que se actiya su ardor con el fuego de los combates. · Tiempo era, i lo exijia la naturaleza del asunto, de llamar a un juicio severo los extravios i faltas cometidas en la revolucion, i de examinar imparcialmente que progresos hemos hecho en correjirnos : si nos hemos preparado para la libertad, abriendo nuestro corazon a nobles i desinteresados sentimientos; si hemos adquirido virtudes republicanas, entre las cuales son las principales la justicia, el desprendimiento de intereses personales , prefiriendo al bien particular i propio el bien público i la causa de la libertad, o si por la falta de estas virtudes estamos condenados a ser esclavos eternamente. No le es dado a un filósofo resolver estos problemas, que siempre se resuelven mejor dejados a la conciencia de cada uno.

Estamos en estado no solo de aprender a ser libres, sino de pelear por la libertad, i de conquistarla. Jamas será libre un pueblo en que no resplandezca el desinteres: sin desinteres no hará mas que pasar de tiranía en tiranía. Sin desinteres se prefiere el engrandecimiento propio al bien público; el engrandecimiento de las familias a la utilidad i gloria del estado. Todo esto debe tratarse mas extensa i detenidamente. La libertad se conquista por la fortaleza i firmeza del gobierno unidas a la sagacidad, por la disciplina de las tropas, i por la disposicion del pueblo a hacer sacrificios. Lo primero prueba carácter i grandeza de ánimo en la administracion : lo segundo honor en la fuerza armada: lo tercero jenerosidad bizarria, ilustracion, i pundonor popular.

(Del mismo.).

Sábado 2 de Octubre.

S ERÁ posible, en el estado actual de las cosas, que

quede libre e independiente la parte de la península aun no ocupada por las armas francesas? A esta pregunta se reduce el problema de si esta parte, aun no ocupada, que llaman los franceses insurjente, concurrirá, o no, a un congreso de las potencias belijerantes en que se trate de una paz jeneral. Yo creo que debe resolverse negativamente por las razones que expondré.

Es cierto que las potencias belijerantes necesitan de la paz, i que con la dulce promesa de la paz alhagan a los pueblos arruinados por tan dilatada i obstinada guerra. Es cierto que la Gran Bretaña puede obtener de la Francia que cese en sus designios de conquista sobre España i Portugal, cediéndole algunas o todas las islas que antes le pertenecieron. Este es pensamiento de algunos política ingleses; i como si Napoleon hubiese previsto las cosas futuras, dijo al principio de la invasion peninsular, que si no se señoreaba de toda la España, a lo menos se apoderaria de sus mejores provincias. Pero tambien es cierto que la parte de España, que quedase libre, habia de tener un gobierno. ¿I qué gobierno seria éste ? Si era monárquico habia de tener un rei, o de la casa de Borbon, o de alguna de las casas soberanas de Europa. Lo 1.o no conviene a la nueva dinastia de Francia , como lo ha proclamado el emperador varias veces; ni se consultaba bien a la tranquilidad de la parte que ocupa, si estuviese tan cerca el rei a quien antes obedecian. Lo 2.o es incompatible con el establecimiento de la paz. Menos conviene no solo a la tranquilidad de las provincias vecinas, pero ni aun a la quietud de la Francia i de todo el imperio, que la porcion libre de la España adoptase el gobierno republicano. Una república vecina, un pueblo formado en república por la firmeza de su carácter i fuerza de las armas, no ofrece a las provincias cercanas mui buen ejemplo de pasiva obediencia, i la Francia es mui susceptible de este jénero de contajio. Mucho interesa a la integridad del imperio frances que se extingan i olviden las ideas republicanas en Italia, Holanda etc. Ademas Napoleon en sus posteriores discursos hechos al senado, i cuerpo lejislativo ha manifestado bastante desafecto a las repúblicas. Asi parece mui probable que Napoleon no abandone jamas su empresa, sino que no omita medio alguno para señorearse de la Península , o que concluida

« AnteriorContinuar »