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Mientras esto se verifica, permítaseme sacudirme un poco de cierto borroncillo que se me pretende echar encima, en despique de las verdades que dije sobre nulidad de la constitucion, del gobierno, del senado i del cabildo. Se ha dicho, que mi papel es tan indecente como su autor, que es obra de una faccion, i que tiene miras siniestras. Esto no se dijo tan distante de la plaza , que pudiéramos dudar que fuese en público. Contesto, pues, que en cuanto a la indecencia del papel, no aprecio otra calificacion, que la de los hombres sensatos e imparciales, i miro con la mayor serenidad los dicterios insignificantes de la rabià i del despique. En cuanto al autor, no sé porque le venga bien la indecencia; porque el anda bien vestido i a su costa; no es tan feo que de risa , ni tan presumido de lindo que de bascas. Él a nadie debe nada; jamas ha dado petardos a ninguno: a alma nacida ha robado, ni muerto. Si anda con un zapato roto, i por esto se le llama indecente, sépase que tiene un callo que le incomoda mucho, i que de buena gana se lo diera al mas pintado. En cuanto a haberle llamado faccioso, es mui cierto que lo es, si por faccion se entiende, como creo, ser del partido del pueblo, i mui contrario del despotismo i de la arbitrariedad. Él jamas ha pretendido empleos, ni rentas; él ha servido en cuanto le han ocupado sus conciudadanos, sin aspirar a otro premio que al engrandecimiento jeneral: él no es un hombre rico, ni tampoco es un gran CABALLERO; pero siempre ha tenido abierta su bolsa para socorrer las necesidades de la patria a la par del mas pudiente. El jura desde ahora, por lo mas sagrado que hai en el cielo i en la tierra, no admitir jamas empleo publico de honor ni de renta: él ha renunciado los que tenia , i solo pretende dedicarse desde hoi a escribir bien o mal, como Dios le ayude, sus pobrecillos artículos, que no dejan de hacer su labor. El único defecto, que se conoce en si mismo este faccioso, es ser algo aficionado a escribir. Dios lo saque con bien, i le libre de las contestaciones ásperas, que suele traer este ejercicio.

: En cuanto a las miras siniestras, que se le achacan, dice, que esto es lo mas salado del mundo. El que pretende en un sistema liberal que recobre el pueblo los derechos usurpados, tiene miras siniestras, i el que se opone, las tiene justas. Yo soi el mas salvaje de todos los escritores. A mi me consta, que el Sr. Jeneral del centro del ejército restaurador, D. Juan José Carrera, ha llo· rado mil veces la suerte de su patria, i no desea otra

cosa, que restituirle la libertad que ha perdido. ¿Diremos tambien que este jeneral tiene miras siniestras? Llamemos de una vez siniestro a todo lo justo, i salimos de todas las dificultades. :

Por ahora le participamos al que está encargado de hacer la impugnacion de mi escrito; que el público está desesperado por ver cuanto antes su papelucho, i que no nos haga esperar tanto su dificultoso i monstruoso parto. Si necesita saber quien es su autor para echarle al descuido algunas flores retóricas, de las que se acostumbrán echar en obras faltas de justicia, quiero no negar le ningun material para que todo salga completo. El escritor es un hombre; su patria es el mundo; su porte el que todos saben; su anagrama Dionisio Terraza i Rejon , algo conocido en los diarios de Méjico; su verdadero nombre es-

Antonio Jose Trizarri.

eillllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllgesellelede

· Mártes 19 de Octubre.

MANTENTAMOS tratar de un asunto mui amable, vamos

a hacer la apolojía del cristianismo con respecto a la política. Se verá, que la relijion condena los abusos, las usurpaciones, la arbitrariedad, la ambicion; sostiene i establece los derechos de los pueblos; da una sancion divina a los principios del derecho natural, i a las máximas de la libertad i prosperidad pública.

Se calumnia al evanjelio atrozmente, cuando torciendo sus palabras, desentendiéndose de su espíritu, i olvidando sus aserciones terminantes, expuestas en los términos mas injénuos, se apoya en su doctrina la usurpacion, la injusticia , la tiranía, i las violencias. De aqui es, que el sentido propio de sus palabras mejor se entiende por los hombres sencillos i humildes, que por los presumidos de sábios, que todo lo ofuscan i confunden para adular a los poderosos. Nuestro adorable Salvador dijo a sus discípulos, todavia ilusos e ignorantes, i que no tenian otra idea del gobierno i del estado social que la que le suministraba el ejemplo de las dominaciones paganas: “ Sabeis que los principes de las naciones son dueños de ellas. Pero entre vosotros no ha de ser asi, sino que el que quisiere ser el mayor entre vosotros, ha de ser vuestro ministro, i cualquiera que quisiere ser entre vosotros el primero, ha de ser siervo de todos. (*) Ved aqui elevado el sistema social i el plan gubernativo sobre las

(*) Scitis quia hi qui videntur principali jentibus, dominantur eis: et principes eorum potestatem habent ipsorum. Non ita est autem in vobis, sed quicumque voluerit fieri major, erit vester minister: et quicumque voluerit.... etc. Lucae cap. 10 v. 42 43 44,

bases de la igualdad i fraternidad. Ni puede ser de otro modo, porque naciendo por la voluntad de Dios iguales todos los hombres, i siendo a sus ojos todos hermanos, ninguno puede justa i lejítimamente mandar a sus iguales i hermanos, sino es elejido libremente por ellos. El que es elejido por la voluntad jeneral para el mando, no recibe esta comision para labrar su propia fortuna, sino para la felicidad de todos, es pues un ministro, o un oficial de todos.

No es pues otra cosa la primera majistratura que una comision dada por el pueblo. La primera majistratura puede tener varios nombres, porque el pueblo puede organizarla de varios modos. Puede confiarla a uno, a tres, a cinco etc.

En todo sistema gubernativo regular se distinguen tres facultades o poderes, esto es, el lejislativo, el ejecutivo, i el judicial. Pero si ninguno puede por su propia autoridad mandar a sus iguales i hermanos, tampoco puede sin hacerles violencia dictarles leyes, ejecutarlas, ni administrar justicia, si para lo primero i lo segundo no es autorizado por la voluntad jeneral, i para lo tercero elejido conforme a la constitucion del estado.

· El pueblo ha de ser gobernado por hombres, i el hombre es miserable i frájil. Dios lo sostiene: exije de él buenas i puras intenciones, i le asegura la asistencia de su espíritu de sabiduría, de consejo i de fortaleza. La majistratura es laboriosa , pero se endulza el ejercicio de la autoridad con la esperanza de recompensas eternas e inefables. El majistrado puede abusar del poder, pero la relijion pone ante sus ojos los castigos mas horrendos. Nada omite, ni consejos, ni amenazas, ni ejemplares, para garantir a los pueblos de las vejaciones i concusiones de los majistrados i jueces, i para impedir la arbitrariedad, horrible efecto de la injusticia. Sus voces no son como las declamaciones de la elocuencia , ni como las máximas frias de filósofos; son las sentencias sencillas i penetrantes del Supremo Ser, que ve' los corazones, i a quien nadie puede resistir. La justicia del Altisimo no solo se hace sentir en la vida futura; la relijion pone aun en la vida presente la espada del juez inexorable sobre los malyados pertinaces. Roboam, Acab, Atalia, Antioco etc. dejaron en la historia el ejemplo trájico de su muerte desastrada, i un monumento eterno i terrible del zelo de Dios contra los que invaden, atropellan, i conculcan los derechos de los pueblos.

Los gobiernos populares son los mas conformes a la amabilísima doctrina del evanjelio, como que tiene por base la igualdad i fraternidad. Igualdad, todos somos iguales a los ojos de Dios i de la filosofia, digan lo que quieran los enemigos de Dios i de la razon. !Fraternidad! que feliz será el mundo cuando todos conozcamos que somos hermanos i nos tratemos como tales!

Como la libertad consiste en que delante de la lei no haya uno mas privilejiado que otro, i en que ninguno se levante sobre la lei, ni se haga poderoso contra la lei i el pueblo, se sigue que la libertad se funda en la igualdad, i por tanto en la doctrina evanjelica.

El mundo se ha opuesto siempre a esta doctrina celestial, i por consiguiente todo el furor de las pasiones, i todos los artículos del crímen se han puesto en accion para aniquilar la igualdad i la fraternidad. Son incompatibles con ellas, i le son intolerables a la soberbia, codicia , i ambicion. Estas tres pestes de la sociedad humana han impedido siempre el establecimiento de los go

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