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tad de la patria, i huyendo siempre de mezclarme en objetos odiosos, de que ninguno saca provecho, hice presente en mi número 10 la nulidad de la constitucion, i cuanto allí se ve es lo mismo que se dijo en la Junta de Corporaciones del dia 6,- lo mismo que todos gritan por las calles, i lo mismo que ninguno podrá negar de buena fé. Mis expresiones son demasiado jenerales, para que se quiera acomodarlas a este o al otro sujeto. Yo dije que los autores de la destruccion del congreso i los de la constitucion habian despojado de sus derechos a los pueblos: que todo esto i las elecciones por suscripcion era nulo, era violento i temerario. Ahora digo lo mismo, porque no se me ha dado una razon que me haga mudar de opinion. Lo único que hemos adelantado con el manifiesto del comandante de artillería es saber quienes fueron los autores de todas estas cosas; pero como el nombre de un sujeto, ni los de cuatro o seis, no son para mí razones que apoyen ningun hecho, repito, que todo es nulo, violento i arbitrario, aunque hayan sido los autores los Sres. Perez, Zudañez, Salas, Villegas, Lastra, i Henriquez. Ellos son unos sujetos recomendables para mí, pero la constitucion i las elecciones no se lejitiman con los nombres de mis mayores amigos. Estos señores son mui pocos, i creo que nu podran presentar los poderes de centenares de miles, que debiart quedar ligados a lo que ellos determinasen. Segun mis principios yo no puedo abonar en un amigo, ni en un hermano, lo que es digno de vituperio en el mas extraño, o en el mayor enemigo. Esto es bueno solamente para aquellos ciegos partidarios, que no conocen otra norma para arreglar sus pensamientos i sus operaciones, que la tema i el capricho. Yo declamo contra los vicios i contra los hechos

viciosos, sin pretender averiguar quien ha cometido los exesos, pues de nada me sirve conocerlo, i solo aspiro al remedio que a todos nos conviene. Si alguno ha creido que yo desapruebo aquellas cosas, porque juzgase que su autor fuese este o aquel, se engaña miserablemente, i no debia estar tan clara mi justicia para que se pudiese buscar un objeto tan remoto. Yo no he tomado el oficio de fiscal para acosar a ningun individuo del estado, ni menos me he hecho cargo del empleo de abogado para escusar a mis amigos. De uno i otro ejercicio hai bastante en el pueblo para que ocurran a ellos los que los pecesiten: yo no entraré jamas en otra cosa que en alabar lo bueno, i en vituperar lo malo; i si por esto me hiciese desgraciado, sé mui bien, que a pesar de cuanto haga en mi daño la malicia, mi nombre algun dia podrá colocarse despues de los mártires de la justicia i de la libertad.

Por ahora concluyo con dar al público la representacion de D. Gregorio Antonio Fitzjerald, para que se vea lo que es en España la libertad de la prensa, i como se habla allí de los jenerales, de los rejentes, i de los ministros. ¡Pobres de nosotros, si en medio de tanta libertad, con que nos comulgan, hiciéramos la millonésima parte !

REPRESENTACION A LAS CORTES DE D. GREGORIO ANTONIO FITZ

JERALD IMPRESA EN LA ISLA DE LEON I REIMPRESA EN LIMA.

SEÑOR :

UINTA vez recurro a V. M. pidiendo justicia, i recla

mando la observancia de la constitucion. Yo soi el atropellado ciudadano español, el insultado anciano madrileño, o D. Gregorio Antonio Fitzjerald. Hoi se cumplen

tres meses del espantoso allanamiento i demolimiento de mi casa, ordenado por el jeneral Elío, que a tan Horribles atentados añadió el de hundirme en una prision, agoviándome despues con mil denuestos i vilipendios, a cual mas denigrativo. ¿Quién podrá imajinarse que mi casa, saqueada, destrozada, i batida por tres puntos a un tiempo, (cual si fuera un castillo ocupado por franceses) se halle todavía ofreciendo a los ojos de los ciudadanos de la isla de Leon el lamentable espectáculo de unas ruinas tan escandalosas.....? ¡Ah! Los escombros de estas paredes atrozmente despedazadas, estas puertas destruidas i hechas astillas a impulso del despotismo mas feroz, están respirando venganza, i en su silencio pavoroso piden enérjicamente que se haga pronta justicia a su inocente dueño, para que pueda reedificar

las.

Señor: la venerable constitucion ha sido hollada i manchada audazmente, i estas huellas i manchas atrevidas solo se lavan i purifican con sangre. La que corre por mis trémulas venas aquí está pronta, si la impura que debe verterse no se derrama. Una infraccion tan osada del código sagrado de nuestros derechos civiles i políticos solo puede expiarse derribando la cabeza del soberbio delincuente, por mas encumbrado que sea: delante de las santas i majestuosas tablas de la lei fundamental iguales son todos los ciudadanos desde el primer rejente hasta el español mas pobre. ¿Qué es un jeneral com- . parado con el soberano pueblo español ? Menos que un átomo respecto del radiante i luminoso astro del dia. Pues ¿cómo el jeneral Elío ha tenido la avilantez de insultar a la nacion soberana con el inaudito atropellamiento de mi persona en la noche del 5 de Junio, noche aciaga,

que hará época en los negros anales de la mas descarada arbitrariedad? ¿No se horroriza V. M. de que a pocas horas de haberse jurado i mandado observar la lei política de la monarquía, haya sido quebrantada de la manera mas insolente, no ya en Buenos Aires, o en otras mas remotas rejiones de la España americana, lo cual no seria tan escandaloso) sino a dos leguas únicas de la excelsitud del trono de V. M. ?

Por los papeles públicos he sido sabedor de que la rejencia, lejos de haber decretado el arresto de tan orgulloso infractor de nuestra constitucion, ántes bien le ha premiado; pues por premio tenemos todo el público i yó el nuevo destino que se le ha dado en ese ejército, que ahora con el nombre de tercero, i ántes con el de centro, siempre ha sido tan malhadado en manos de todos sus jenerales en jefe. ¿Podremos, pues, esperar que la rejencia castigue ejemplarmente este crímen de lesa constitucion? Yo por mi parte no lo espero, ni debo esperarlo, sobre todo contemplando el áspero recibimiento i cruel acojida que merecí de su presidente el Sr. Duque del Infantado, cuando fui a su casa a presentarle un memorial pidiendo justicia. Siete estados debajo de tierra, donde yo no volviera a parecer jamas, dijo su exelencia que me hubiera sepultado, hallándose en el lugar del jeneral Elio. Hasta con el humillante nombre de mal español insultó mi honradez, i mis tristes canas, brotadas con pobreza pero con honor, en el servicio de mi adorada patria. Si señor, con el nombre detestable de mal español... ¡Valiera mas que su exelencia hubiera sepultado en mis entrañas un sangriento puñal, poniendo fin a la lánguida i arrastrada existencia de este desventurado anciano....! ¿Mal español? Eso no.... jamas.... Ni aun de vista conozco al intruso rei , ni he estado en Bayona. (*) Si yo hubiera asistido a aquel conciliábulo, ya haria mas de cuatro años que hubiera dado libertad a mi patria i a toda la Europa, razgando con mi espada el abominable pecho del infame, Napoleon, para vengar la horrenda perfidia con que arrebató el cetro a nuestro inocente Fernando , i habria tenido yo mas valor que todos los consejeros juntos de este jóven i desgraciado monarca. (*)

No sé como el ministro de gracia i justicia D. Antonio Cano Manuel pueda decir lo que se lee en el Conciso del 13 del próximo Agosto, (artículos de cortes) a saber, que no he dirijido a la Rejencia representacion alguna igual a la que presenté a S. M. Si lo ha dicho, ha faltado a la verdad; (*) pues con fecha del 18 del pasado Julio dirijí a V. M. 'una representacion, i otra igual i con la misma fecha puse en manos del Sr. presidente de la Rejencia, duque del Infantado; por cierto que en casa i en el mismo bufete del Sr. presidente de las cortes escribí la fecha en las dos representaciones, como lo puede atestiguar este Sr. Asi en estas dos, como en todas, he insistido fuertemente en la imperiosa necesidad de hacer efectiva la responsabilidad de los soberbios infractores de la constitucion, si es que se quiere que no seamos en el hecho tan esclavos como en tiempo del insolente príncipe de la Paz.

Si no se me hace justicia, (que despues de pasados tres meses ya estar hecha debiera,) con el permiso de V. M. estoi resuelto a quemar la constitucion, i recojiendo sus cenizas, guardarlas espetuosa mente en mi seno, i bajar asi con ellas a la negra tumba. (*) : :

(*) Esto alude a que el Infantado estuvo en Bayona con Fernando VII.

*j El Infantado fue consejero de Fernando VII. (*) Así habla el que no teme ni debe. 1 *) Así habla el hombre de bien i el hombre libre. El Autor.

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