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Inflámense tus musas
Entre tantas victorias,
I cantando tus glorias
Digan cuanto has de ser.
¡Cuanto será en los tiempos
Este pueblo animoso,
Moderado i virtuoso,
Que es tan grande al nacer

(Del mismo. )
--ess 9oesse-e-
Sábado 6 de Noviembre.

IJE en un Monitor que la corrupcion i desórdenes del último reinado no prepararon los espíritus para la revolucion a que dieron nacimiento. Verdaderamente, los desórdenes no inspiran el amor i la fortaleza de la libertad. La corrupcion que difunde todos los vicios, el egoismo, la codicia, la rapacidad, i la bajeza, no podia prepararnos a los sentimientos republicanos, al desinteres i a la grandeza i elevacion del alma. Podré usar aqui de la expresion de un filósofo, diciendo, que toda la monarquía española era ya un cadáver, cuyas partes todas entraron en podredumbre, se separaron i convirtieron en gusanos, que se podrirán ellos mismos despues de haberlo devorado todo. ¿Podrá decirse que al rededor de este cadáver se ajitan las naciones adyacentes, como hacen en el campo los animales voraces? ¿Podrá decirse, que llamando unos desórdenes a otros desórdenes, han de pasar unos pueblos dignos de mejor fortuna mayor opresion i mas graves desgracias? Pero aun era tiempo de impedirlo, si lo que no hizo la educacion, hiciese la necesidad i el peligro, inspirando virtudes i miras de prudencia. El español Blanco dice, que en España i en América se camina a ciegas actualmente. A ciegas se ha caminado desde el principio de la revolucion. Cuando mas se necesitaba de celeridad, actividad i sistema en las operaciones, se organizó el gobierno de manera que forzosamente habia de ser lento i tardo. Se puso en manos de muchos, en vez de confiarse a un hombre de bien i de talento, i que obtuviese la confianza jeneral. Si no se hallaba un hombre apropósito para un cargo semejante, menos se podia esperar de la reunion de muchos inútiles. A lo menos, uno solo no habria malgastado el tiempo en dis— putas i discusiones sin término ni fruto. Uno solo no ha— bria podido disculparse con los defectos de los demas. Volvamos al exámen del espíritu de las revoluciones. El entusiasmo de la España fué el ódio i el resentimiento a los franceses. Aquella revolucion habria sido admirable si hubiese sido republicana, si hubiese confiado los cargos a hombres nuevos, si hubiese fomentado el espíritu republicano en las Américas, formando con ellas un cuerpo federal, i estableciendo la libertad con fuerzas reunidas. No puedo discurrir con certeza acerca del entusiasmó de Méjico, Cundinamarca, Garacas, i Quito, ni conozco bien la naturaleza de sus revoluciones. Parece que la revolucion de Méjico es democrática, i por eso la sostiene la masa del pueblo, i que su entusiasmo es principalmente el odio a sus opresores. La revolucion de Quito fué aristocrática. Sin duda que todas aquellas provincias i gobiernos provisorios incurrieron en una falta mui grave i bien incomprensible. Sosteniendo una misma causa, i unos mismos intereses i pretensiones, estando espuestas a unos mismos peligros, i siendo tan escasos los recursos de cada una, nada habia mas natural que formar un congreso de delegados o representantes de cada gobierno particular, a saber, de Cundinamarca, Quito, Cartajena i Caracas, para adoptar medidas de seguridad i defensa. El órden interior se habria mejor conservado, se habrian organizado i mantenido fuerzas respetables, i se habrian hecho obrar útilmente, si este congreso hubiese nombrado un poder ejecutivo con autoridad suprema sobre todos los gobiernos particulares, sobre todas i cada una de las provincias componentes. Por medio de esta medida tan sábia i fácil, si se hubiese procedido con cordura, i que se ha propuesto desde Lóndres por escritores bien intensionados, la revolucion habria adquirido mas respeto; se habrian subyugado Cuenca, Guayaquil, Santa Marta, Maracaibo, i Coro; no habrian ocurrido desórdenes en cada gobierno particular; los enemigos no habrian obtenido ventajas, ni hecho tantos insultos con fuerzas tan débiles. Trojaque nunc staret. Las alianzas, por fuertes i cordiales que se supongan, ni pueden producir efectos prontos, vigorosos, i metódicos, ni conservar en órden a los gobiernos aliados. Nada es comparable a los gobiernos concentrados, sencillos i centrales. Las alianzas de las repúblicas presentan siempre dificultades, embarazos i demoras en las operaciones militares, i en la colectacion i direccion de los recursos, como observa el jeneral Lloyd. Si la experiencia es la gran maestra de la política, ella clama por la adopcion de una medida tan saludable i necesaria, i sobre la cual debe meditarse mui profundamente. (Del mismo.)

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A LA REUNION DEL CONGRESO. ()
Sábado 6 de Noviembre.

LETRILLA.

El congreso está cercano,
I en los negocios mas graves,
Segun yo veo las cosas,
Habrás de dar tu dictámen:
I sin embargo en torpe ócio,
En lugar de prepararte,
Los dias inoches pasas.
¡Buena, buena va la danza!

Todos de tí desconfian,
Ite miran con horror,
Les disgustan tus ideas,
I tu ninguna instruccion:
Y aspiras con impudencia
I funesta presuncion
A la jeneral confianza:
Buena, buena va la danza!

Se dice que si se incendia 2.
O se inunda el universo,
El chileno es siempre el mismo,
Siempre inmutable i sereno.
(*) Segundo Congreso de Chile.—El Editor.

Eres tú, por tu indolencia
I tu egoismo perverso,
De que asi se hable, la causa.
¡Buena, buena va la danza!

¿Sabes en lo que consiste
Tu ruidoso patriotismo?
En murmurar sin provecho
En los rincones metido:
I en sacar cuando se ofrece,
Echando a otros el peligro,
Por mano ajena la brasa.
¡Buena, buena va la danza!

Quisieras que los periódicos
Fuesen libelos malignos,
Que tu rencor lisonjeasen
Con satíricos caprichos:
I estarte tu desde léjos
Tomando mate tranquilo
Gustando de la batalla.
Buena, buena va la danza!

La sátira es el encanto
De pueblos envilecidos,
I esclavos que no se atreven
Ni aun a exalar un suspiro.
Asi eres tu; i con todo eso,
Segun algunos me han dicho,
Eres mozo de esperanza.
Buena, buena va la danza!

(Del mismo.)

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