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las artes : fomentar los ramos de su industria nacional i todos los manantiales de la felicidad pública; i en fin, acreditar de verdaderos hombres a los que la arrogancia europea tuvo el descaro de dudar si lo eran. Tales son los fines que promueve, no el mero capricho o particular conveniencia de un individuo, sino la misma razon sancionada por el voto jeneral i uniforme de millones de infelices, que han jurado exhalar los últimos alientos en las aras de su patria por mejorar su suerte i la de sus descendientes. ¡Que contienda tan noble i tan heroica en obsequio de la misma humanidad ! ella, cuando en si es de un lauro eterno para el nombre americano, es de perpetuo oprobio , execracion e ignominia a sus en emigos, como opuestos a la causa mas natural i justa que emprendieron los mortales. Ah! la posteridad mas remota escasamente creerá que hubo hombres tan impios, tan débiles i tan insensatos.

Convencido el pueblo chileno de estas verdades, tiempo es ya que desplegue de una vez su enerjía i entusiasmo; no sea solo otro pueblo americano quien ocupe las pájinas de la historia i arrebate la admiracion de los siglos: tenemos una parte activa en la obra mas grande que hasta ahora presentan los fastos del universo. ¡Compatriotas! no creo que la influencia del clima por la aproximacion de los he- . Jados Andes sea motivo de este desmayo, o falta de electricidad: la memoria de nuestros ilustres projenitores, sus timbres i sus glorias , alto honor del belicoso Arauco, anuncian lo contrario. ¡Preciosos Manes! vosotros clamais desde la morada umbrosa por una justa satisfaccion, i los jenerosos chilenos no podrán menos de aplacaros!

Anonimo.

lllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllillllllllllllllllllllrlebelus

AL EDITOR DEL MONITOR.

Sábado 13 de Noviembre.

l ilustre español Luis Vives escribió una preciosa

obra intitulada De causis corruptarum artium: a su ejemplo debemos examinar las causas de otra corrupcion peor, a saber, la corrupcion de los pueblos. Como nues-tros pueblos actuales envuelven en su masa un fermento o una levadura diabólica, que llaman La faccion de los sarrracenos, conviene averiguar ante todas cosas, la causa de que estos hombres sean sarracenos. Digo estos hombres, porque aunque el sarracenismo, no admitiendo los derechos con que la naturaleza ennobleció al jénero humano, hace difícil creer que un sarraceno sea un ente racional, con todo el pueblo los tiene por hombres, i yo respeto la opinion del pueblo. Aqui viene bien el Majister meus est populus. Ello es, que no parece hombre el que niega que el hombre deba ser libre, i que toda una nacion pueda elejir la forma de gobierno que mas le convenga , i tampoco parece hombre el que desea la muerte, la infamia i todos los males a unos pueblos, que no le han hecho mas daño que haberlo vestido cuando vino de su tierra en pelota; haberlo curado en sus hospitales etc. pero el pueblo los tiene por hombres, i Majister meus est populus. No siendo suficiente la figura de hombre para que sea uno reputado por hombre, pues el Horangutang tiene figura de hombre, i con todo es un animal de las selvas, me han dicho algunos del pueblo que se les tiene por hombres porque tienen el agua del baustismo. Alabo el saber del pueblo: Majister meus est populus. Yo

no sé si el pueblo será tan induljente con los pátricios sarracenos. En verdad, estos son sarracenos o porque desean obtener de Cádiz ciertos empleos, que viniesen de allá como venian antiguamente las anchetas que remitian bien vendidas aquellos monopolistas, o porque temen perder los empleos que ya obtienen de resultas del nuevo orden de cosas, que llaman nuevo sistema. Mui erradas están las cuentas de estos entes, que no se yo lo que son. Pónganse bien con el pueblo, i no perderán lo que ya tienen, i lograrán lo que no tienen. Pero sigamos con método el asunto.

He tomado a cuestas un negocio bien pesado, i es mas difícil asignar la causa del sarracenismo de muchos, que subir un cerro con un cañon de artillería. En efecto, mi amigo Pancirola no puede ser sarraceno por amor al gobierno de España, porque si hubiese amado a aquel gobierno, no habria sido antes contrabandista, esto es, ladron del gobierno. Tampoco puede ser sarraceno por la misma causa Patamagno, (*) porque no puede amar a la España un hombre que allá lo pasó tan mal, tan aperreado, con tanta miseria, i a quien aburrieron sus paisanos, i que no supo que era vivir como jente hasta que vino a América. El pobre Bolimbroquio no puede ser sarraceno por la esperanza de algun empleo que le venga de España, lo uno porque no tiene plata con que comprarlo, lo otro porque es un animal. Tampoco Rusticán puede ser sarraceno porque pueda esperar algo de España , i es la razon, que en tiempo del sistema antiguo jamas logró nada, ni hubo paisano suyo que le hiciese caso, porque todos saben que es hombre inútil i de mui mala cabeza.

.(*) Apodo con que eran conocidos algunos españoles al principio de la revolucion.-El Editor.

I con todo, estos son sarracenos. Alabo tanto saber. Mas dejémosnos de bufonadas. ¿Por qué son estos hombres sarracenos? Porque en sus cerebros, está mui arraigada la opinion de que ellos han de ser eternamente amos i señores de los americanos, i de que bajo el gobierno español ellos han de ser en América tenidos i reputados por nobles, i en fin, por que creen que la América no puede ser bien gobernada , si ellos no la gobiernan, como que ellos son tan sábios i tan virtuosos.

Anonimo.

Ballillis lolllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllille

Sábado 13 de Noviembre.

A revolucion de Buenos Aires es la mas digna de

atencion i de las meditaciones de los filósofos. Yo consideraré aquí únicamente lo mas raro i lo que forma el principio de su fortaleza, i de su gloria; esto es, el entusiasmo jeneral del pueblo. Veamos si podemos descubrir la causa de este fenómeno que distingue a aquel gran pueblo de los demas revolucionados. Él advirtió en sí espíritu marcial, calculó sus fuerzas, i que podia ser independiente, cuando se reconquistó a sí mismo. Abandonado en aquella coyuntura a sus propios recursos, conoció la impotencia, o la perversidad de la metrópoli. Felizmente, por las circunstancias del pais la revolucion fué democrática, i toda la masa de la poblacion americana concibió desde su principio un ardiente interes i zelo por la causa comun, como que toda ella entendia ya directa, ya indirectamnte, en los negocios públicos. Las

oscilaciones interiores fueron siempre populares; el poder civil estuvo siempre superior a las armas; asi aquellos movimientos avivaban el entusiasmo del pueblo, porque influia en ellos, i en sus resultados. En jeneral el hombre gusta naturalmente de todos los actos republicanos.

No me es dado decidir sobre quienes de sus gobernantes deban llevar la preferencia en la gran obra de consolidar i extender la opinion i el entusiasmo público. Solo diré que se ha puesto en planta , i con suceso feliz , cuanto debia hacerse; a saber: la persecucion acérrima de los enemigos interiores, la proteccion declarada en favor de los patriotas: emplear únicamente los talentos, el valor, i el mérito; saberlo hallar en todas las clases , invo. carlo i llamarlo de todas partes: la libertad de la prensa: la proteccion i decidido aprecio en favor de los literatos: la filosofia desenvolviendo principios, i estableciendo derechos, i la elocuencia i la poesia exponiéndolos con nervio i con todas sus gracias, esto es, la razon sublime hablando a los hombres en el idioma de los inmorta: les.

¿Qué le resta que hacer ? Proseguir lo comenzado con constancia i sabiduría; dar nacimiento i establecer sobre firmes bases la grande i poderosa república de la América meridional. Este es el voto de los sábios: esto predijeron que debia suceder los mayores políticos del mundo, i la necesidad de esta medida está proclamada por todos los filósofos. Es de esperar, segun el buen espíritu que anima al alto Perú, que se adopte este plan magnífico por todas las provincias o estados que formen la union. Se opondrian únicamente los ánimos miserables, que ni ven en grande las cosas, ni se elevan a perspec

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