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pla en el estado actual, i respeta el gobierno que lo dirije prescindiendo de las revoluciones que lo orijinaron. Así es que el sa grado texto da elojios magníficos al gobierno republicano de Roma , que en tiempos anteriores se gobernó por reyes, los destronó, i se erijió en república. Asi es que el apóstol exortó a los fieles a la obediencia de los césares, cuyo imperio se habia elevado por la usurpacion, i la violencia sobre las ruinas de la libertad republicana.

Empero, cuando se hallan las naciones en épocas iguales a la nuestra, no es la relijion espectadora indiferente de los sucesos. Entonces este móvil poderoso del corazon humano da un vigor extraordinario a la virtud marcial, es el primero entre los intereses políticos, i produce milagros de constancia i fortaleza. La historia abunda en testimonios de esta verdad , i la sagrada de los Machabeos nos ofrece un ejemplo ilustre acomodado a nuestras circunstancias. Antioco despues de subyugado el Ejipto, volvió contra Isrrael sus poderosas armas, ocupó su metrópoli : se apoderó de sus tesoros: profanó su templo: esparció la desolacion por todas sus provincias: decretó que todas las posesiones adquiridas formasen un solo cuerpo; cedió gran parte del pueblo al imperio de la fuerza, i adoptó el culto i las costumbres del vencedor.

En medio de este abatimiento del estado hubo un - hombre que opuso a la violencia la magnanimidad i el patriotismo. Protextó en alta voz--"Aunque todas las naciones del mundo obedezcan al rei Antioco, i se aparten de las leyes i costumbres patrias, yo i mi familia seguiremos solos la lei de nuestros padres” .

Resolucion tan magnánima reanima al pueblo: se toman medidas de defensa : se consulta el orden interior : se establecen relaciones exteriores, se combate, se triunfa i la gloria recompensa la heroica virtud.

Me parece, señores, que habreis puesto ya en vuestra imajinacion, en lugar de aquellos sucesos, la série prodijiosa de revoluciones de nuestros dias, i en lugar de aquellas medidas de resistencia i órden interior, las que hemos adoptado nosotros, entre las cuales es la mas grande i la mas digna la convocacion i reunion de este honorable i magnífico congreso, que ha de dictar la constitucion que rija al estado en la ausencia del rei; constitucion invariable en sus principios , constante i firme en: su espíritu de proteccion i seguridad de estas provincias, aun cuando nuevas ocurrencias inspiren nuevos consejos , nuevas resoluciones.

Ved pues como la relijion católica que no está en contradiccion con la politica autoriza a nuestro congreso nacional, para establecer una constitucion. Ni es menos solido el apoyo que le presentan nuestros derechos.

SEGUNDA PARTE.

Disuelto el vasto cuerpo de la monarquía, preso i destronado su rei, subyugada la metrópoli, adoptando nuevas formas de gobierno las mas fuertes de sus provincias, estando algunas en combustion, otras en incertidumbre de su suerte; el pueblo de Chile conservando inalterable su amor al rei, concentra sus luces , calcula sus fuerzas i reconociéndose bastante poderoso para resistir a todos sus enemigos, i con suficiente prudencia para adoptar medidas oportunas, medita , delibera , i resuelve en fin , que deba hacer, como haya de comportarse en época tan difícil. I ved el oríjen de la reunion de es

te congreso, i el objeto de sus trabajos i funciones. La resolucion de lo que haya de hacerse en estas circunstancias; que precauciones deban tomarse para que en ningun caso se renueven los males qne han oprimido a estas provincias; que medios hayan de inventarse para enriquecerlas, iluminarlas, hacerlas poderosas, es la constitucion i el argumento de las ordenanzas que se esperan del congreso. I en este paso, como veis, el pueblo ni compromete su vasallaje, ni se aparta de la mas escrupulosa justicia. Porque en las actuales circunstancias debe considerarse como una nacion; todo se ha reunido para aislarlo, todo lo impele a buscar su seguridad i su felicidad en sí mismo, i en la mas altą prerogativa de las naciones, que es conservarse unidas al soberano que aman, i en su ausencia consultar su seguridad, i establecer los fundamentos de su dicha sobre bases sólidas i permanentes. Esta es una consecuencia necesaria de la natural independencia de las naciones. Porque constando de hombres libres naturalmente, han de considerarse como personas libres. Debe pues gozar pacíficamente cada una de la libertad que recibió de la naturaleza. Pero es el mas caro atributo de esta libertad elejir la constitucion que mas convenga a sus actuales circunstancias. Porque con esta eleccion puede establecer su permanencia, seguridad i felicidad; tres grandes fines de la formacion de los gobiernos que dirijen a los cuerpos sociales.

Es en efecto un axioma del derecho público que la esperanza de vivir tranquilos i dichosos, protejidos de la violencia en lo interior, i de los insultos hostiles , compelió a los hombres ya reunidos a depender de una voluntad poderosa que representase las voluntades de todos. No hai pueblo que haya conferido a alguno la facultad de hacerlo miserable. Si subyugado por la fuerza, quedaron en silencio sus derechos; si trasplantado a remotas rejiones fué mirado con indiferencia por su antigua patria , no creais que haya perdido el derecho de reclamar por el establecimiento del órden, pues los derechos de la sociedad son por su naturaleza eternos i sagrados. : El sentimiento de estos derechos vive inmortal en todos los corazones, i parece que en los mas jenerosos hace sentir su presencia con mas enerjía. I esto es lo que nos inspira la confianza de que si la Divina Providencia restituyese al Señor Don Fernando VII, o a su lejítimo sucesor a la España, o lo condujese a alguna de las rejiones de América , nos admitiera gustoso a su sombra bajo los pactos fundamentales de nuestra constitucion. Su grande alma, horrorizándose de la continuacion de un monopólio destructor, nos conservará la libertad del comercio. Convencido de los grandes males, que hemos sufrido en el antiguo gobierno, nos conservará la prerogativa de elejir nuestros majistrados i funcionarios públicos. Conociendo que pertenece a nosotros mismos nuestra propia defensa , la confiará a nuestros conciudadanos.

Entonces, (no nos permite dudarlo la rectitud de su carácter) entonces la majestad del rei , llenando con el esplendor de su dignidad augusta el congreso jeneral de las rejiones meridionales de América , colocado a la frente de sus representantes, guardando un justo equilibrio entre las prerogativas de la soberanía i los derechos de los pueblos, hiciera gloriosas i florecientes unas rejiones, que solo necesitan de una sábia administracion,

Pero si este dia memorable no se halla en el libro de Jos eternos destinos, o si está mui distante de nosotros, se salvará siempre del naufrajio la libertad de la patria , si la exelencia de la constitucion, promoviendo la industria, proporcionando recursos a la virtud desgraciada, i consuelos a la indijencia; haciendo necesario el imperio de las leyes, infunde en los pueblos el amor a un sistema que se hace adorable haciendo dichosos: si la resolucion firme de sostener en todos los casos de la fortuna los pactos fundamentales extingue las incertidumbres, la fluctuacion de opiniones, la variedad de intereses, que al cabo traen o la anarquía, o la debilidad: si la autoridad pública confiada al vigor, a la equidad i a la prudencia , se hace la columna del estado, llenando las veces de aquellos jénios sublimes, que conquistaron la libertad de su patria : si, en fin, dan consistencia a esta grande obra la obediencia , i el patriotismo que inspira el acierto. (*)

(*) El verdadero espíritu de la oracion del Sr. Henriquez no puede esconderse a la mas limitada penetracion. Su discurso revela a cada línea el gran pensamiento de la absoluta independencia de la América, desfigurado menos por el temor, que por la necesidad evidente i palpable de hacer sentir por grados los beneficios de la independencia a un pueblo preocupado de su lealtad, i que naturalmente resistia toda idea de desobediencia al soberano. De buena gana habriamos dado a nuestros lectores una copia integra de la constitucion política que dictó aquel congreso, mas habiendo visto ya en la páj. 217 el reglamento constitucional de 27 de Octubre de 1812, que es un extracto de aquella constitucion, insertaremos solamente algunos de sus artículos, que se omitieron o no fueron bien esplicados en el reglamento, para comprobar lo que dejamos dicho.

ARTICULO I. En cualquiera estado, mudanza, o circunstancias de la nacion española, ya exista en Europa, ya en América, el pueblo de Chile forma, i dirije perpetuamente su gobierno interior bajo de una constitucion justa, liberal, i permanente.

El pueblo de Chile retiene en el derecho i ejercicio de todas las relaciones exteriores, hasta que formándose un congreso jeneral de la nacion, o la mayor parte de ella, o a lo menos de la América del Sud, (sino es posible el de la nacion) se establezca el sistema jeneral de union, i mútua seguridad; en cuyo caso transmite al congreso todos los derechos que se reserva en este artículo.

III.

Fernando VII. o la persona fisica, o moral que señalase el congreso, será

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