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en publicar manifiestos i proclamas, demostrando que el nuevo sistema no era contrario a la religion católica. Todo va perdido, cuando se quiere componerlo todo con papelez. Si la divina providencia do hubiese estado tan de clarada en favor puestro, mucho tiempo ha que el cetro de los tiranos hubiera oprimido a estas rejiones. Poco faltó para que Alzaga i sus complices do empapasen en sangre la patria de los héroes. í, Poco faltó para que no llega sen a Lima cargados de cadenas i oprobio el benemérito gobernador de Valparaiso, con su familia i algunos patriotas.

No es pues de extrañar que en el seno de los paises revolucionados hayan liberticidas. Lo que sí no cabe en el entendimiento, es que hayan hijos de América, que derramen su sangre en el campo de batalla por la causa de los tiranos. ¿Lo atribuiremos a estupidez, oa perversidad? en unos a lo primero, en otros a lo segundo. Yo sé que la educacion de Goyeneche, i de otros, no fué tan descuidada, que no tuviese idea de los derechos populares; pero su corazon corrompido, su ánimo insensible al remordimiento por el largo uso del crímen, i por vivir entre hombres perversos, i en poblaciones corrompidas, le hicieron preferir la esperanza de títulos pomposos al honor de la patria, i su ambicion tuvo mas fuerza que los raciocinios. La ambicion, como se acerca tanto a la locura, se mezcla fácilmente con el furor i con la estupidez. Por esto no advirtieron estos desnaturalizados que si se confundian los designios de la patria i triunfaban los tiranos, ellos i sus descendientes habian de ser envueltos en la infamia i desprecio en que habian de caer todos los hijos de América. Ellos do advertian que tra. (*) Conspiracion realişta en Buenos Aires.-El Editor.

bajaban para los extraños, porque los empleos mas digtinguidos de la América habian de ser para los que nacieron en ultramar, i ahora principalmente, cuando hai allá tantos a quienes premiar, que son pocos todos los empleos.

Pero el frenesí de los que forman el grueso de los ejércitos enemigos debe atribuirse a ignorancia i estupidez. Ellos probablemente no han leído los papeles del dia, en que se establece la justicia de nuestra causa sobre las pruebas mas convincentes e incontestables. Su educacion ha sido abandonada, su razon no se ha cultivado, i han estado como condenados a una infeliz vejetacion. Ellos no saben lo que es patria, i criados en el desprecio se persuaden naturalmente que solo nacieron para obedecer, i aun para morir obedeciendo, aunque sea a Mustafá, o al gran diablo. ¡Pobres! ellos debian considerar que es mucha tontera dejarse dar balazos solo porque a Mustafá lo hagan Gran Cruz, i porque se salgan con la suya los que gobiernan en Cádiz , hombres a quienes ellos ni conocen, ni les han hecho bien alguno.

No es admiracion que sean sarracenos los tontos. La cabeza del tonto es impenetrable a la luz, está habitada de absurdos i disparates, i llena de tinieblas. Le conviene mui bien lo que se escribe del infierno, que es la morada de las sombras de la muerte, del desórden, i del horror sempiterno. I la prueba de esta verdad es que, habiéndose publicado desde el principio de la revolucion tantos papeles luminosos, i convincentes, aun está por verse uno que hayan escrito los liberticidas en que den una solucion , siquiera plausible, a los raciocinios de los patriotas. La prensa les ha estado abierta en Lima , i en Montevideo; pero aunque el jénio de la libertad produjo en Lima razgos sublimes i brillantes, obra de una razon ilustrada, mientras duró el Satélite, los sarracenos solo han publicado dicterios bajos i ridículos, desentendiendose de los fundamentos de la cuestion.

Tampoco es de extrañar que sean sarracenas muchas viejas, ya porque se han puesto decrepitas antes de tiempo de pura cólera, ya porque nunca salieron de una per

petua infancia, i todos sus pensamientos fueron delirios. , Se dice tambien que este sarracenismo es hijo espiritual

de la elocuencia de los predicantes auriculares : gracias a la tolerancia de opiniones ! Antiguamente se escandalizaban algunos con la tolerancia de los paises cultos; aqui tenemos esta tolerancia, i nadie se escandaliza. Los pueblos cultos no son tolerantes acerca de opiniones políticas subversivas del gobierno, i de la tranquilidad interior; pero nosotros somos en esto mas sábios que ellos. Alabo tanta cultura.

Ninguno de estos sarracenismos es pues de estrañar. El que si no cabe en la cabeza, es el de algunos hombres de ilustracion i de talentos. Estos no pueden estar alucinados por la doctrina de los fanáticos predicantes; ellos se rien de los tales, i de todas sus cosas. Ni respecto de ellos podemos hablar de preocupaciones envejecidas, porque son despreocupados. ¿Por qué causa son pues sarracenos? ¿Los harán acaso enemigos de la patria ciertas esperanzas lisonjeras? ¡Pero como hemos de presumir que hombres de buena razon deseen elevar una caduca fortuna, i esta incierta, sobre la infamia i los cadáveres de sus conciudadanos! Si ello es asi, bien culpable será el gobierno que desplegue una parcialidad escandalosa en favor de las personas distinguidas, i solo oprima i castigue a los desvalidos. El gobierno debe ser

mas rigoroso con los que, por ser mas visibles, son mas perjudiciales por sus malos ejemplos.

Todo gobierno, toda lejislacion cae en desprecio cuando adopta esta funesta parcialidad. Pero desgraciadamente las leyes suelen ser como las telas de arañas, que son una red terrible para las moscas pequeñas, i mui débiles para los moscones. Este síntoma es funesto para los gobiernos nacientes, pues él ha precedido a la ruina de los gobiernos antiguos. Él es una fuente inagotable de delitos. Las leyes se quebrantan cuando no son respetadas por los poderosos.

En fin, sea lo que fuere, los hombres de juicio deben volver sobre sí. Es lástima que una causa tan mala como la de los tiranos, i tan repugnante a la naturaleza, como contraria a las luces de la filosofía, se glorie con los nombres de las personas ilustradas. Estas deben reflexionar que ya por demasiado tiempo, i bien inútilmente, han combatido los partidarios del gobierno de Cádiz en favor de sus opiniones. ¿Qué han conseguido con su obstinacion? Dejar cubiertos los campos de los cadáveres de sus infelices satélites. Querer pues los enemigos interiores trastornar con solas las fuerzas de su pensamiento el edificio de la libertad, que no han podido destruir los Visires con todo el poder de sus armas i con todos sus recursos, es el extremo del delirio. Esto se hace ya mas palpable con la consideracion de que las fuerzas, los recursos, i las esperanzas de los Visires están destruidas, desvanecidas, confundidas.

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Camila Henriquez

(*) Por un error tipográfico se puso a este artículo la fecha del 13 de Noviembre debiendo ser del 16 del mismo mes.-El Editor.

Ve

Bellssensoleilllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll

CARTA DE DIONISIO TERRAZA I REJON A CAYO HORACIO. (*)

Jueves 18 de Noviembre,

No he de callar, por mas que con el dedo,
Ya tocando la boca, o ya la frente,
Silencio avises, o amenazes miedo.

QUEVEDO, SAT.

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i querido Cayo: la pasion de escribir es un de

monio intolerable. Como hacia tanto tiempo que mi pluma estaba sin ejercicio, la ví de repente seca, con los puntos abiertos, i mas dura que el alma de un tirano. Me lastimaba de verla tan mal parada, i apetecia una pro-porcion de sacudirle el polvo i ablandarle su dureza; pero aquella pasioncilla que no conocen los héroes, aquella a quien unos llaman prudencia i otros miedo, me hacia una guerra vigorosa. En este estado vi tu Semanario extraordinario del miércoles 10, i dije: aqui que no peco; me entraré por las obras de Cayo con el rejon en la mano, como Pedro por su casa: él es hombre de paciencia i aguantará los rejonazos, i si no lo fuese, poco arriezgo con este pobre diablo que no tiene soldados, fusiles, ni cañones; nos daremos una sacudida, i la cosa quedará en este estado. A la verdad, Cayo, el partido es igual, i se puede entrar en él a ojos cerrados : no correrá sangre entre nosotros, porque ambos somos hombres de consejo, i enemigos de dar a las manos el oficio de la cabeza, o de la razon.

Digo pues, amigo Cayo, que he visto con gusto tu razgo sobre la influencia que puede tener el clima en el carácter de los hombres. La cosa no era tan nueva para

(*) De Irizarri a Camilo Henriquez.--El Editor.

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