Imágenes de páginas
PDF
EPUB

I trabajan por librarlos
Con su opinion i caudal.
I no lo digo por mal.

¿No escuchas de aquel convite
La algazara i el estruendo?
Pues son los vivas i brindis
De furiosos sarracenos.
Ellos insultan sin miedo
Confiados en nuestro sueño,
Que es un letargo mortal.
I no lo digo por mal.

(Del mismo. )

CARTA AL EDITOR DEL SEMANARIO.
Sábado MM de Diciembre.

1 caro Cayo: La ereccion de la república del Paraguay debe ser mui lisonjera a un jenio tan republicano como el tuyo, i mi amistad faltaria a sus deberes, si no te felicitase con mil parabienes por este grande acontecimiento, fomentando al mismo tiempo tu placer con provocarte a un discurso sobre la materia. Es mui agradable hablar de lo que gusta. Yo no admiro que se haya concentrado el poder ejecutivo en dos ciudadanos. La unidad de las resoluciones, la severidad del sijilo, i la prontitud de la ejecucion han exijido siempre esta reduccion del gobierno. Pero ¿por qué se coloca precisamente en dos cónsules? ¿Por qué a

cada uno de ellos se le encomienda una fuerza? ¿Por que toda esta no se confia a uno solo? En tal caso deberia recelarse que el amor propio los condujera al despotismo, especialmente faltando una lei constitucional de la cual se derivase la bondad del que gobernase, i no de de su propia virtud personal, siempre expuesta a dejenerar, como desgraciadamente se ha visto en un Cesar, en un Bonaparte, i en todos los que han renunciado la ciudadania para ser los tiranos de su patria. Estos inconvenientes desaparecen distribuida la fuer— za entre dos cónsules, que como los de Roma conserven aquel equilibrio necesario, i de propio interes, para que el uno no prepondere sobre el otro, quedando por otra parte el poder de ambos balanceado con el del congreso de mil, que a semejanza de los Eforos, i Gerontas de Grecia, o de los 300 Padres conscriptos contrapesen por sus relaciones la grandeza de los gobernantes. El Paraguay, en efecto, ha exedido a mi parecer la política de las repúblicas antiguas en multiplicar sus congresales a un número tan crecido. Asi la importancia de esta corporacion será a proporcion de las familias que ella abraze, i a nada menos podrá extenderse que al alcance jeneral de casi todo el pueblo interesado en esta grande obra de sus votos. Esta eleccion popular es una especie de democracia que universaliza el influjo en los negocios públicos hasta el último ciudadano. De esa suerte irá desvaneciéndose progresivamente aquel hábito infeliz de respeto del pueblo llano a los aristócratas: se deprimirá el orgullo de estos: se buscará para los destinos la virtud i capacidad, no los vanos títulos de la sangre: se conocerán los hombres: no recaerán los empleos sobre un círculo estrecho de egoistas: cada hombre será un ciudadano; cada ciudadano tomará interes en el bien de su patria, por te cofrade de la última anda, esto es, del santo sistema antiguo. L.—Hombre! ¿es posible que despues de que has leido, u oído leer el catecismo de los patriotas, i tantos otros escritos sólidos i convincentes, estes cada dia mas animal? Que Mamajuana esté tan bruta ahora como un año antes, no me admira, porque su cabeza no es para mas, aunque está energúmena; porque aunque los energúmenos saben mucho, ella tiene espíritu bestial. Mas es desverguenza que seas tú sarraceno, oyendo leer papeles públicos. C.—Mi padre me aconsejaba que no anduviese con juntas, por eso yo no soi amigo de Juntas. L.—Eso es indiferente: la América que tiene derecho para ser independiente de la Europa, lo tiene tambien para elejir la forma de gobierno que la parezca mejor, poniendo el poder ejecutivo en uno o en muchos, bien que el mejor gobierno es el mas sencillo i activo. El tiempo i la necesidad de las circunstancias i las cosas enseñarán lo mas oportuno que debe hacerse. C.—No me gusta tanto gobierno: gobierno aquí, gobierno acullí, gobierno mas allá... . . L.—Demonio! ¿tú mantienes a esos gobiernos? C.—No. L.—Pues si no los mantienes, deja que hayan doscientos. Ademas, tú eres forastero, i por tanto no debes meterte en lo que nosotros hacemos. C.—Pero soi español, i me duelen estas cosas. L.—Por lo mismo no debes meterte en nada, como no sea hacerte racional i ayudarnos. A la España se puede decir tu que no puedes, llevame a cuestas. Ella ha sabido gobernarse a si misma tan mal, que se ha visto precisada a poner el mando de sus fuerzas en manos extranjeras: ella no puede ya moverse sino al gusto de la Inglaterra, i las cosas están de tal suerte, que ha de recibir por rei aquel que convenga a la política de las potencias de Europa. Se escribe de Lóndres que el emperador austriaco quiere que sea rei de España el archiduque Cárlos, i que la Gran Bretaña, a quien interesa la independencia de España, i que en ella no mande un Bonaparte, no pone mala cara a la propuesta. Napoleon es, como sabes, yerno del emperador austriaco, i pariente ya del archiduque, i como habia de haber pacto de famila entre España i Francia tarde o temprano, pudiera ser que distase del negocio, dando otro acomodo a su hermano José. C.—¿I qué será entonces de mi adorado Fernando? L.—Hombre déjate de eso. Napoleon no quiere que los Borbones reinen en Europa, por eso los expelió de todos sus puntos de España, Portugal, Italia i aun trabaja por arrancar una ramita de ellos, que se tiene fuerte en Sicilia. C.—Pero Vd. dijo una vez, que Napoleon ofreció a la Inglaterra dejar en Portugal a su Soberana, con tal que José reinase en España tranquilo. L.—Como su Soberana no es lesa, bien conoció que posesionado Napoleon de España, luego llevaria el vue— lo sobre Portugal. Puede ser que Portugal se trueque por otra cosa mejor. C.—Eso es... trocar i vender a los pueblos i a los hombres como si fuesen carneros L.—Asi es el mundo, i eso sucede porque son carneros los hombres i los pueblos; i tú eres tambien carnero porque eres sarraceno, porque quieres ser esclavo, i que te vendan, te compren, i te apaleen a su gusto.

[graphic]
[graphic]
[graphic]

que ha comprendido tenerlo en el de si mismo i de su fa-
milia, i la multitud hasta hoi abandonada a seguir los
caprichos ajenos, (al paso que ella es la que se sacrifica
en las guerras del estado) se verá elevada por el derecho
electivo a aquel punto de honor que la haga acreedora a
las funciones de la república, i apta para desempeñarlas.
En la oscuridad a que nos reduce la distancia, no es
un atrevimiento empeñarse en adivinar el espíritu de
los grandes sucesos, i tal he concebido yo haber diri-
jido las deliberaciones de los republicanos del Para-
guay.
Tu bella pluma, amado Cayo, analizará mejor este
acontecímiento importante, i yo te convido a que escri-
biendo no dejes de sacudir el polvo a esas pobres cabe-
zas que adorando aun en el vano simulacro de los reyes,
se asustan del nombre de república. Nosotros no adora-
mos otro monarca que al Supremo autor de la libertad.
Él la conceda a la América, i te guarde para gozarla con
tu verdadero amigo. - -

[ocr errors][ocr errors]

DIÁLOGO ENTRE UN LIBERAL I UN SERVIL, o ENTRE LORIo I
CACIPUCIO.

Sábado 11 de Diciembre.

o oRIo—Que buen mozo ibas en la procesion de los lesos, amigo Cacipucio, aunque ibas sudando con el cajon de las velas.

[merged small][ocr errors][ocr errors]
[graphic]
« AnteriorContinuar »