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necciones politicas con el enemigo comun de la libertad civil. A las autoridades de la patria hemos presentado nuestras opiniones i quejas; opiniones que son el parto de una reflexion deliberada, i quejas producidas por la política cruel que nos ha arruinado, que aniquiló el comercio, agravó los impuestos, disminuyó los medios de subsistir, obliga a mantener ejércitos peligrosos a la libertad, e irreconciliables con el jénio de la constitucion política, que destruyó muestra influencia constitucional en el gobierno central, i que envolviéndonos en una guerra desastrosa, ha puesto en las manos del enemigo exclusivamente las pesquerias, que son un tesoro de mas valor para el pais que todos los territorios porque se pelea, i que daban la subsistencia a millares de nuestros ciudadanos: son el seminario de marineros, i cuyo derecho jamas abandonará la nueva Inglaterra etc. etc. En la sala de los represntantes a 1 4 de Junio de 1813, leida i aceptada.

Timoteo Piglou0, orador.
En el Senado a 15 de Junio leida i aceptada.
Jolin Phillips, presidente.

CARTA AL REDACToR PoR RoQUE HARIZMENLIC. (") Mártes 4 de Enero.

3. en fin de nuestra prensa, amado Cayo, el Catecismo patriótico de que teniamos tanta necesidad. (*)Tu has hecho calladito i cuando nadie lo pensaba, lo que halló tantos obstáculos i dificultades en la sociedad económica: alguno dijo: ¿“i qué quiere decir catecismo patriótico”? otro expuso que podia ser peligroso. El público, que lo ha recibido con jeneral complacencia, no lo juzga peligroso, sino de suma utilidad. Falta ahora que los que verdaderamente amen a su patria, i estan en aptitud de hacer cosas útiles, caigan en cuenta de cuan necesario es que las ideas i principios de dicho catecismo, se difundan i se jeneralizen en todas las clases del pueblo. Para esto hai muchos arbitrios, i el que se presenta fácil, es que se aprenda de memoria en las escuelas de primeras letras, no solo de la capital, sino tambien de todas las poblaciones. Como en las escuelas se juntan niños de todas clases, ya verás que de este modo se comunican a la plebe fácil i suavemente los buenos principios. Pero te digo i aseguro, aquí entre nos, que temo que no se haga. Se proyectó, i no me acuerdo si se mandó, que los niños de las escuelas concurriesen semanalmente a la plaza mayor i recitasen en público cuanto sabian, presidiendo la funcion algunas personas condecoradas. Este era un gran medio para

(*) Otro anagrama de Camilo Henriquez.

(”) No hemos insertado este nuevo catecismo por ser una misma cosa con corta diferencia que aquel del Sr. Rosas que han visto nuestros lectores en el tomo I.—El Editor.

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instruir al pueblo, el cual tiene otras ventajas políticas, como es mostrar al pueblo los desvelos de sus autoridades por la buena educacion de sus hijos, e infundir sentimientos de honor en toda clase. Esto se hizo una vez solai basta con eso. Ya no me atrevo a indicar otros arbitrios sobre el caso, porque no me suceda lo que a tí con otros que has publicado siempre para nada. En la Aurora publicaste varios i yo decia: ut quid perditio hac? Me acuerdo que en órden al Catecismo patriótico insinuaste que podia leerse con frecuencia a la tropa en sus cuarteles. Bueno fuera esto, pero, aqui, entre nos, no se hará. Los padres de familia pudieran hacerlo aprender a sus hijos i domésticos: los hacendados pudieran darse maña para que se instruyeran en él sus inquilinos i sirvientes; pero aqui, entre nos, no lo harán ni unos ni otros. Por lo que hace a mi familia, te aseguro que los principios del Catecismo son nuestro encanto, i harán nuestras delicias i consuelo, sea cual fuere la suerte de las cosas. De ellos puede decirse con mas razon lo que dijo Ciceron de las bellas letras: “adornan en la prosperidad i dan fortaleza i consuelo en el infortunio.” A la luz de este Catecismo aparecerá patente aun a los mas rudos la injusticia actual de la España, i la bondad de la causa en que estamos nosotros. Fuera de esta utilidad hai otras de las cuales insinúa algunas el mismo Catecismo, v. gr. que no se dejen los hombres ultrajar por los tiranos. Todos saben que la tiranía apoya su base sobre la ignorancia en que yacen los pueblos acerca de sus derechos. Añadamos, que esta misma ignorancia conserva en los estados las exorbitantes pretensiones de los aristócratas a una demasiada i perjudicial desigualdad. Digo perjudi

cial desigualdad, porque ella hace a la clase mas numerosa i útil i que forma los ejércitos, insensible a los intereses i peligros de la patria. Ella tambien influye mui poderosamente en la inmoralidad, entorpecimiento i abandono de la plebe, i aun del estado llano. Mala política tiene el que no demuestra ideas populares i democráticas en las circunstancias en que necesita de todos, i el que para el goze de las prerogativas sociales exije una porcion de riquezas, que deben ser raras en un pais po— bre. Mejor expone este asunto el Catecismo, autorizando a cuantos esten libres de dependencia servil para influir con su voto en los negocios i deliberaciones públicas; pero esto es demasiado sencillo para ponerse asi en un reglamento. Volvamos al asunto principal. Conviene que instes oportuna e importunamente en que el Catecismo se enseñe en las escuelas. Tanto cae el agua sobre la piedra que al cabo la taladra. Ya ves lo que cuesta poner en movimiento a un hombre cargado de modorra; él abre los ojos i los cierra otra vez; se estira, se sienta, i al fin se levanta. Todo pide paciencia i constancia. Interesaba mucho para el caso inspirar zelo acerca de este punto importante a los religiosos de todas las órdenes. No nos equivoquemos, los relijiosos pueden ser mui útiles a los estados, i en nada pueden servir mejor que en la enseñanza pública. La experiencia confirma esta verdad, i para que no me acuses de amigo de cosas antiguas, oye lo que dice sobre esto un apreciable autor ingles. “Los innovadores i declamadores contra el cristianismo i sus instituciones relijiosas, han olvidado que la Europa debe a los censurados i ridiculizados solitarios, i devotos habitantes de los monasterios, la conservacion de las ciencias en los siglos de barbarie, la cultura de ellas

en las edades siguientes, i los rápidos progresos que se

hicieron en su estudio en los tres últimos siglos. Erasmo,

Bacon, i Malebranche, fueron frailes, i Corneille, Des

cartes, Racine, i Voltaire fueron educados por frailes; i

tambien lo fueron Richelieu, Mazarini, Turena, Condé, i

Eujenio: Pichegru, Moreau, Kleber, Desaiz, Bonaparte, i otros jenerales fueron educados por frailes. The revolu

tionary Plutarch. vol. 2.o

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EXTRACTO DE LOS PRINCIPIOS DE LAS LEYES DE M. MABLY.

Viernes 7 de Enero.

lejislador se apartaria de su objeto, que es el bien público, si quisiese acercarse a él con demasiada violencia. Es necesario que ante todas cosas gane la confianza del pueblo haciéndose estimable por su desinteres, moderacion, estudio, aplicacion al trabajo, i zelo por la justicia. Despues prepare i conduzca la reforma que medita, con la lentitud que empleó la naturaleza para variar el jénio, las costumbres, i el carácter de una nacion. Jamas sus pasos son precipitados. Aun aquellos acontecimientos creadores, que produjeron una revolucion pronta en las sociedades, se presentan despues de muchos otros sucesos, i en circunstancias que poco a poco habian preparado la revolucion, i esparcido sus semillas. La prueba de esta verdad se halla en la historia de todas las naciones. Debemos saber que por la naturaleza

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