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das hora3, soñándonos en los patibulos i en los destierros, ¿cómo llegaremos al fin de nuestra empresa? ¿0 creias tú, Cayo amigo, que el proyecto de la libertad era lo mismo que un capítulo de frailes, en donde no se arriezgaba el pescuezo? Pobre de ti, si has caido en tamaño desatino , i mas pobre, si piensas ahora en granjearte la compasion de los Sanchez i de los Pezuelas con llenar los Monitores de noticias lisonjeras para ellos. Persuádete de que ya estás condenado a costear un dia de diversion a los señores realistas, i busca la defensa por otra parte menos ridícula. (*)

Yo te aseguro, Cayo de mi alma, que no hallo modo alguno de conservar mi vida en el caso remoto de ser humillado por estos diablos del sistema antiguo ; i asi como todo hombre sabe que ha de morir, cuando llegue el término de su vida, asi yo sé que la mia concluirá con la ruina del sistema de América. Estoi mui conforme, porque aunque no lo estuviera fuera lo mismo, i no trato de otra cosa que de hacer a mis enemigos todo el mal que pueda, mientras viva. Yo sé que morir de un modo o de otro, todo es lo mismo en la substancia, i que con el convencimiento que tengo de la justicia que defiendo, me sobra para morir tan tranquilo como el que mas. Esto es

(*) Aunque esto no es mas que una presuncion del Sr. Irizarri, creemos no obstante que esta presuncion es demasiado injuriosa al Sr. Henriquez, i por lo tanto inmerecida. Podemos juzgar lo mismo que el autor de este artículo de los escritos de Camilo Henriquez, i quizá con mas imparcialidad, puesto que juzgamos fuera del calor de la revolucion, i en estos escritos nada vemos que tenga, ni pueda tener el objeto de recomendarse a los enemigos de la independencia; nada que pueda atribuirse a cobardía. Las primeras i mas avanzadas opiniones que notamos en la prensa sobre independencia pertenecen a Camilo Henriquez. Tal vez nn zelo exesivo por el progreso de la revolucion, un zelo indiscreto, le hacia abultar nuestros males para exitar al pueblo a mayores esfuerzos. Recórranse sus escritos i en todos ellos se observará lo qne decimos. Camilo Henriquez fue grande hasta su muerte. No solo Chile, sino la América toda le debe tambien los mas jenerosos sacrificios por su independencia i libertad.

El Editor

en cuanto a lo funesto; i en cuanto a lo favorable soi tambien mui opuesto a tu modo de pensar. ¿Quién es el mentecato que piensa que nos hallamos tan apurados? ¿Cuáles son las pérdidas que hemos tenido ? Que Pezuela haya ganado dos victorias en el Perú, he aqui todo el mal, todo el susto, todo el desconsuelo de los melancólicos como tu. ¿I que tenemos con eso? ¿Se acabaron los recursos ? ¿Se acabaron los patriotas ? Si todos fuesen como algunos que yo conozco, seguramente todo se habria acabado , i los porteños de Buenos Aires habrian ya capitulado reconociendo la Rejencia por patrona, i poniendo su virei á usanza antigua; pero no somos todos tan débiles, i hai todavia pólvora i balas para hacer nuevos esfuerzos. Buenos Aires se ha visto otras veces en peores circunstancias, i en un abrir i cerrar de ojos ha surjido como el aceite en el agua. Méjico ha sido el teatro de la guerra mas sangrienta , i despues de miles de desgracias , de miles de derrotas, i de miles de muertes, hoi los patriotas son los dueños de todo el pais. Caracas ha estado a punto de perderse enteramente : alli hasta la misma naturaleza parece que quizo probar el valor i la constancia de los republicanos, pero todo ha cedido al deseo de ser libres. ¿Qué hubiera sido de aquellos tres grandes estados, si todos los hombres se hubiesen convertido en Cayos? Dias ha que el diablo hubiera dado cuenta de todo.

Mas Chile, en donde hasta hoi no ha habido un contratiempo por parte de los enemigos exteriores, ¿qué tiene de amenazador contra tu vida? Que se perdiese todo el mundo; que Pezuela se volviese un brujo, i aniquilase a Buenos Aires ; que Callejas dominase a Méjico; que Monteverde sepultase a todos los caraqueños, ¿por eso

acaso los chilenos debiamos contarnos con los muertos? ¿Tan poco valemos, que no podriamos esperar del tiempo i de la suerte, que fuesen con nosotros mas benignos? O porque los demas hubiesen muerto en la gloriosa lid de la libertad, ¿debiamos nosotros entregarnos como cochinos al carnicero para que nos degollase cuanto antes?

Las desgracias, Cavo mio, i los apuros deben irrilar mas i mas el coraje de los hombres emprendedores, pues aquel que solo tiene valor cuando no hai nada que temer, ni puede llamarse valiente, ni puede dejarse de tener por cobarde. De estos hombrecillos conocemos tu i ro algunas docenas, que andan esparcidos como langostas por estos paises: ellos se comen los infiernos, i parecen unos verdaderos demonios cuando se ponen a charlar, pero al ver al enemigo les tiembla la barba, i les dá un fuerte achaque de alferesía : ellos son baladrones, amigos de meter bulla en medio de un pueblo pacífico i desarmado, pero al menor aprieto corren como galgos, se esconden como conejos, tiemblan como azogados, se ponen cortos de vista para usar del anteojo, se vuelven nadadores como un barbo, se pierden entre los montes, i se entierran en las zanjas. Esto no es hablar mal de nadie, sino decirte a ti solo, que el valor nos es mui útil cuando se necesita , i que la paz no se sostiene con hombres valentones, perdonavidas. Ve aqui un razgo de valor mui conveniente en las presentes circunstancias. La proclama del Sr. Cienfuegos, hecha al pueblo i vecindario de Concepcion, cuando el miedo trae a otros mui sucios, es la mayor prueba de que su autor no teme comprometerse contra Abascal, contra Sanchez, ni contra Pezuela, Leela , amigo, i aprende a arrostrar las dificultades.

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Proclama del Sr. D. Ignacio Cienfuegos Vocal plenipoten

ciario del supremo gobierno del estado chileno a la ciudad, i provincia de Concepcion, i al ejército restaurador. (*)

¡JENEROSOS conciudadanos de Concepcion, e invictos soldados del ejército restaurador! La patria se halla gravemente aflijida. Bien lo sabeis. El orgulloso Sanchez, para llenar las ambiciosas ideas del execrable déspota Abascal, no cesa de tomar todas las medidas i providencias mui activas para privarnos de los inviolables i sagrados derechos de nuestra libertad. No os dejeis seducir. Conoced la sublime dignidad de vuestro soberano destino sobre la tierra, i en la eternidad. Este es el mas precioso tesoro que a toda costa debeis defender. Somos libres, e iguales, sin mas dependencia que aquella que justamente exije el Ser Soberano que nos ha criado i conserva, el padre carnal que nos ha enjendrado, i el espiritual que nos ha rejenerado, i conduce al venturoso eters no destino. Fuera de estas potestades no hai alguna otra sobre la tierra ni en los cielos, que emane inmediatamente de Dios, i a quien los hombres debamos necesariamente tributar sumision, i obediencia. Este es el dictámen de la razon natural, i esto lo confirma la escritura sapta. ¡O tirano Abascal ! ;O insensato Sanchez! ¿Cós mo intentais atropellar i abolir esta sacrosanta i eterna lei del Altísimo? ¿Por qué solicitais hacer esclavos a los

(*) El Sr. Cienfuegos, natural de Talca, uno de los fundadores de la independencia de Chile, puede considerarse tambien como uno de los primeros hombres de la revolucion a que perteneció desde su principio hasta la consolidacion del gobierno independiente. Su consagracion al servicio de la patria en los diferentes i elevados cargos que sirvió durante su vida, su conocida capacidad i una virtud intachable i despreocupada le merecieron siempre de todos los chilenos la admiracion i el respeto. El Sr. Cienfuegos murió nombrado obispo de Retimo dejándonos la memoria de sus grandes virtudes.-El Editor.

que la naturaleza i la gracia han hecho libres ? Sois unos injustos agresores de los mas sagrados derechos del hombre. Sois unos insolentes usurpadores de los inviolables poderios del Ser Soberano. Esos campos talados, esas provincias desoladas, i tanta sangre que por vuestra causa se ha derramado, con mudas voces claman contra vosotros al gran Dios de las venganzas. Pretendeis ocultar vuestras inicuas i ambiciosas solicitudes con el pretexto de fidelidad a Ferdando VII. i nos tralais de insurjentes. ; Ah infames hipócritas, i viles egoistas ! Vuestros intereses i conveniencias particulares son el Fernando que adorais, i el móvil de vuestra pretendida fidelidad. Si es innegable que Fernando, como los demas reyes, ha recibido de los pueblos la autoridad i poderio que ejercia, ¿con que razon nos acusais de insurjentes , cuando por estar civilmente muerto o desterrado, ya no puede cumplir con las obligaciones de su cargo ? Aun supuesto el caso que libremente le hayamos jurado, en las actuales circunstancias estamos libres de aquel sagrado reato, i aun cuando Fernando volviera a su trono, tampoco tenemos la obligacion de obedecerle , pues sin nuestra anuencia se ha variado la constitucion española. Pero aun digo mas : sin el concurso de las predichas circunstan cias debemos separarnos de la España, por estar viciada en materias de fé, i no haber lei ni juramento que pueda obligar al hombre con evidente detrimento de los inviolables i sagrados derechos de la relijion. Tened pues la satisfaccion, o nobles ciudadanos i jenerosos soldados, que la libertad de vuestra patria es la causa mas sagrada, i tiene los mas estrechos resortes con nuestra divina relijion. Penetrados de estos justos sentimientos, no dudemos hacer los mayores sacrificios por sostenerla. De ella de

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