Imágenes de páginas
PDF
EPUB

nes, las crueidades aumentan el descontento público, i no hai cosa que no amenaze la ruina del estado. El enemigo comun se aprovecha de las circunstancias; nos ataca; encuentra el descontento contra nuestro gobierno musulman; nos hace la guerra mas terrible ; i nosotros persistimos en aumentar el partido contrario, por no atrevernos a separar el mal que nos lleva a nuestra ruina. *) Vencemos al fin lo mas árduo, ponemos la defensa i el gobierno en manos fieles i aparentes; pero aun no hemos puesto todos los medios para alcanzar una victoria duradera. Los vicios estan todavia arraigados en nuestros corazones; las pasiones nos encaminan a lo peor, i todo el principio de nuestras desgracias está en el mismo pie que siempre. Duran las rivalidades, duran los odios , duran los vicios , i aun no comenzamos a ser virtuosos. Desgraciados de nosotros, si continuamos mucho tiempo en un estado tan violento i tan arriezgado.

Las revoluciones son los achaques mas peligrosos que tiene la salud de la república. Rara vez tienen un resultado favorable, porque casi siempre son animadas por intereses particulares , i porque la multitud camina a ciegas por donde la quiere conducir un imprudente o un malvado; pero lo mas comun es que mui pocas veces dejan sus autores de arrepentirse de lo que hicieron. Los pueblos sufren por cierto tiempo sus agravios, i cuando llegan a tomar la venganza , son tan constantes en ella , como fueron tardos para abrazarla. Aquellos miserables que tuvieron la desgracia de darse a conocer

(*) Mucha justicia hacemos al patriotismo del Sr. Irizarri, pero no podemos dejar de reconocer en estas líneas el espíritu de partido de que el mismo se sentia animado contra cl gobierno existente en aquella época, i que le hacia exajerar el mal estado de los negocios públicos. No hai duda que habia muchos males que remediar, pero ¿dónde empezariamos una revolucion como aquella, que no tuvieramos que lamentar los mismos desórdenes?-El Editor.

por sus vicios, no vuelven jamas a la gracia de los hom. bres de bien, i tienen que ocultarse de la vista de sus conciudadanos, hasta que una conducta mui ejemplar les haya hecho borrar su opinion antigua. La fuerza misma es incapaz de sostener a los que abusan de ella , porque no puede darse jamas el caso de hacer eterno lo que estriba en el error i en la sorpresa. Por esto vemos que aunque todos los tiranos del mundo hayan tenido ejércitos a su devocion, aunque hayan cometido por millares los asesinatos, aunque se hayan lisonjeado por algun tiempo de haber afirmado su imperio, todo se les convierte en humo en un instante, unas veces por un acontecimiento, Otras por otro, i siempre por medios imprevistos. Solo dura lo que conviene al pueblo, lo que se hace por su beneficio, i que no tiene la menor mezcla de interes particular. En vano se cansarán los partidarios por colocarse al frente del gobierno, en vano se cansarán los que quieren hacer revoluciones, estando sin opinion de justos, i cargados del odio jeneral; sus esfuerzos mismos los precipitarán en su ruina. Ellos conocen que todo el mundo los detesta, los siguen con ojos cuidadosos, acechan sus mas equívocas operaciones: ellos cuando mas triunfarán cua tro dias, i caen despues en un estado fatal, que miraban como imposible.

Mirad, amigos mios , si con estos conocimientos tendré yo muchas ganas de entrar en proyecto de revolucion, para colocarme sobre todos vosotros. Mirad si querré yo echar sobre mis débiles hombros el pesado fardo de nuestros negocios, para que despues de haberme deslomado, me arrojeis vosotros mismos a puntillones desde el solio a la calle. No soi tan necio que yo mismo sea capaz de solicitar mi desgracia , ni estoi tan mal con mi reposo que quiera cambiarlo por unas ajitaciones, cuya sola idea me consterna i me oprime. Yo jamas he solicitado un empleo, sin embargo de que tengo algunos ; porque he creido que el menor de ellos es una carga imsoportable para aquel que quiera ocuparlos dignamente. Por el contrario, algunas veces he pretendido renunciarlos todos, i quedarine en mi casa tranquilo i socegado; pero no habiéndoseme admitido mis renuncias, i habiéndoseme reconvenido con la razon de que todos hemos de servir a la patria a costa de nuestro sociego, he tenido que sufrir la pension que ellos me traen. Otros hai que piensan de diverso modo: acudid a ellos, que no se desentenderán de entrar por cualquier partido, aunque el gusto que tengan hoi les cueste mañana veinte pesadumbres. : Lo que no os podré menos de decir es que la voz del pueblo no es la voz de cuatro tertulianos que proyectan divertir sus pasiones con una escena de revolucion. El pueblo que yo vi el dia 15 de Noviembre de 811, solo podia llamarse pueblo por una especie de ironía mui picarezca. Asi fué que no hubo una sola persona de razon que no desaprobase cuanta mojiganga se hizo aquel infausto dia. Tambien os digo, que la tropa no debe jamas mezclarse en estas cosas, porque si lo hace, entonces se llevó el diablo la libertad, el órden i todo lo bueno. Los soldados los paga el pueblo para que le sirvan, i no para que se alzen con el santo i la limosna: los oficiales son pagados por el mismo pueblo, para que hagan cumplir con sus obligaciones a los soldados; i de ningun modo para que aflijan a la patria con sus calaveradas i bullicios. En una palabra , todos los empleados públicos deben saber que son unos oficiales del pueblo, a quien deben respetar , para que habiendo órden en todo, tambien ellos sean respetados. Sino tenemos todos estas ideas del pueblo, sino procuramos sostener con todos nuestros esfuerzos el decoro que la sociedad exije, todos los dias tendremos alarmas i revoluciones ridículas hechas por media docena de majaderos, que ni saben en lo que se meten, ni serán capaces de saberlo en su vida, aunque lleguen a ser mas viejos que Matusalén.

Concluyo pues, respetables amigos mios, con que solo al pueblo soberano le corresponde tomar su voz, i pedir lo que le convenga : a vosotros toca portaros con moderacion i juicio, i a mi me incumbe el haceros presentes todas estas cosas, al mismo tiempo que os suplico me dejeis el alma quieta, i no turbeis mi reposo con andarme gastanto el nombre en proyectos desatinados.

Por lo demas , queda mui vuestro de corazon.

Dionisio Terraza i Rejon.

ullilllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllls

DECRETO.

Mártes 22 de Febrero.

T ENIENDO el gobierno en consideracion que luego

que se supo el desembarco de la expedicion de los piratas que invadió el estado, el oficial D. Santiago Bueras desamparando sus negocios i residencia en Aconcagua, pasó al gobierno' a ofrecerse voluntariamente a defen

erse

der la patria : que en la memorable accion de las Yerbas Buenas se portó con un arrojo i valori dignos de elojio, por lo que mereció expresivas recomendaciones del jeneral en jefe: que del mismo modo se distinguió en el ataque de Cauquenes, i finalmente que en la guerrilla de Doñimuelo, que abrió la presente campaña, manifestó su honor i valentía , siendo este el primer ensayo de las armas de la division auxiliar; ha venido en conferirle por premio de todas estas acciones el grado de teniente coronel. (*) Talca i Enero 28 de 1844.

Eizaguirre--Infante.

elelllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllade

Viernes 25 de Febrero.

UNQUE en el curso de los acontecimientos humanos

todos los estados de Europa recobren su independencia, nos espera una nueva sucesion de guerras continentales ocasionadas por no estar sentado el estado de las diferentes potencias, i por la oposicion de sus intereses, i nosotros tendremos siempre necesidad de mesclarnos en tales guerras. Si la Francia no, puede asegurar la conquista de la España, tiene la plena libertad de dejarla en aquel estado de paralisis en que la ha puesto.

(*) Hemos recojido este decreto en honor de la memoria del ilustre guerrero a que se refiere. D. Santiago Bueras (el Hércules chileno) natural de S. Felipe provincia de Aconcagua, miurió gloriosamente en la batalla de Maipú mandando un escuadron de cazadores a caballo en el grado de teniente coronel que le merecieron sus distinguidos servicios en la guerra de la independencia. Asi en aquella jornada, como en todas las que ocurrieron hasta aquella época, Bueras se condujo con tal bizarria i arrojo, que fué considerado jeneralmente por todos sus conipañeros como la primera lanza de la caballeria chilena, i el terror de nuestros enemigos. Una bala de fusil atravezó el cráneo del hombre denodado a cuya espada nadie se hubiera atrevido.-El Editor. .

« AnteriorContinuar »