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Segun lo que hemos expuesto anteriormente, la España está en actual revolucion, i la amenazan grandes movimientos; su suerte futura es del todo incierta, sin que pueda preverse cual gobierno le tocará; que revoluciones seran su resultado, ni quien ocupará aquel trono, si está siempre destinada a ser una monarquía. ¿Para quien pues trabajan , con qué objeto derraman tanta sangre los monstruos desoladores de la América? ¡Cuan semejante es esta conducta , i cuan semejante será talvez su éxito; al de los sanguinarios jacobinos que cometieron tantas atrocidades, i aparecieron como infernales furias en la Vendé, para que tantos cadáveres sirviesen de escala al trono de un Napoleon! La semejanza es mui palpable: las mismas atroces medidas de bárbara crueldad, que jamas sancionará la justicia , ni la política; el mismo desentenderse de la justicia de la causa que se sostiene; los hombres de bien señalados con los nombres de bribones, de bandidos, trastornando el sentido de las palabras i las ideas; el fuego, la espada, los cadalzos, hechos instrumentos de pacificacion; tratar con negra perfidia a los pueblos rendidos bajo la fé de las capitulaciones; los prisioneros de guerra soterrados en hondos calabozos, i asesinados i aun envenenados. La época actual ha reprodu. cido estos i otros horrores. Poca diferencia hay entre Pezuela que cuelga de los arboles a los patriotas, dándoles una hora de término, i que envia jefes, militares con la horrible comision de exterminar sin forma de proceso a los que han reclamado sus derechos, sujetando asi al capricho i a la codicia de los hombres viciosos la vida i las fortunas de toda clase de personas, i entre el representante Francastle que dió al jeneral Grignon la instruccion siguiente: “Debeis hacer temblar a los bribo

nes, i no darles cuartel. Nuestras prisiones estan llenas; ¿para que son prisiones? Es necesario incendiarlo todo, i reducir todo el pais a un desierto: no haya compasion ni clemencia. Tales son las intenciones de la Convencion.” :. Escritores eminentes han dicho, que la última parte del siglo anterior i el principio del siglo presente es la edad del egoismo i de la barbarie. Una especie de confusion, de anarquia social, ha pervertido el sentido i las anteriores definiciones morales de las palabras. Los perversos no se han detenido en examinar si la causa que defienden este o el otro pueblo es justa, sino si conviene o hace resistencia a sus propios intereses, i han aplicado a su voluntad los nombres de rebeldes, de traidores; i los asesinos i ladrones han hecho sufrir a los inocentes que proclamaban sus derechos los suplicios destinados a los mayores criminales. La Europa ha visto i está viendo estos horrores a veces con indolencia en unas partes, i en otras con alegria brutal. A la América se ha comunicado aquel contajio horrible de la Europa , de donde hemos recibido i solo podemos esperar crímenes i males, i el ejemplo de los delitos. Si los franceses asesinaban en España a los que sostenian la libertad del pais, i eran llamados insurjentes, rebeldes i cabecillas, estos mismos

españoles asesinan i dan los mismos nombres a los ame"ricanos que defienden su libertad. Si los jacobinos mas sanguinarios han ocupado los puestos mas distinguidos de la Francia, el gobierno de Cádiz ha conferido los mas brillantes honores a las furias infernales que han desolado la América. Lima recibió con aplauso a los sanguinarios ladrones de Quito i del Alto Perú que llegaron con un botin inmenso, lo mismo que se hizo en Paris, Hamburgo, i Lubeck con los jacobinos que talaron, incendiaron i robaron a la Vendé, la Holanda, la Italia, la España. “ Bien difícil es decir, decia un escritor célebre, que es lo que disgusta mas en la época presente, si la dura injusticia i barbaridad de los mandatarios sanguinarios, o la estúpida indiferencia con que los pueblos ven cometer tantas maldades, correr la sangre de los ciudadanos, asesinar i robar a los inocentes.” ¿Esperarán ahora los pueblos de Chile con igual indiferencia que se acerquen los momentos en que vean i no puedan impedir semejantes horrores? ¿Dejarán a sus descendientes la odiosa herencia de un nombre infame i de un eterno desprecio ? ¿Se dirá algun dia : estos son los chilenos bravos que quisieron ser

libres; pero mientras duró la contienda unos se estuvie· ron enterrando su dinero, otros tendidos de barriga viendo comer a sus caballos , i permitieron que su ejército pereciese por falta de dinero, víveres i caballería : que poltrones, que mancarrones, que egoistas habian sido los famosos descendientes del inmortal Colocolo ? Se dirá: no son los chilenos sino los chilotes los verdaderos descendientes de los bravos Colocolo i Lautaro? Talem avertite casum! Los manes de aquellos grandes defensores de la libertad se conmoverian en su tumba contra tanta poltroneria , i tan brutal egoismo. Caupolican dijo antes de morir a manos de la fria crueldad del infernal español Reinoso: De mis cenizas se levantarán otros Caupolicanes talvez mas afortunados que yo. El jeneroso O'Higgins no cede al antiguo Caupolican en elevacion de ánimo, en amor a la patria, a la libertad i al órden, i en el odio a la tiranía ; pero no puede continuar sus operaciones sin los auxilios de los pueblos.

Camilo Henriquez.

Birgellllllllllllllllllllllllllllllllllegleegeldgieterlillllllllllllllllllllllll

DECRETO.
· Viernes 25 de Febrero.

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Mano de los mas útiles , i benéficos establecimientos

de los pueblos ilustrados, es el de los colejios, o academias militares , en donde la juventud se forma por principios para ser útil en los diferentes cuerpos de sus ejercicios. Con este precioso objeto, aunque imperfecto por las circunstancias, se erijió la Compañía de jóvenes, destinada al solo cuerpo de granaderos. Pero la experiencia ha acreditado que este útil establecimiento, siendo propio del estado, debia necesariamente depender inmediatamente del gobierno, i no de ningun cuerpo, ni jefe particular, pues siendo accidentales estos dos atributos llegaria el caso de verse sin direccion , ni protector, i expuesto, como ya se nota en la Compañia de jóvenes, a un menoscabo incalculable. Por esta razon, i a fin de evitar la continuacion de los males indicados, he venido en declarar Compañia de jóvenes del estado la nombrada hasta hoi de jovenes granaderos, dependiente del gobierno, como supremo jefe, de un inspector oficial de graduacion, i su carácter primer director , de un comandante segundo, i de dos sarjentos para la instruccion de escuela, i de elementos militares: que su revista, i pago sea con independencia de todo cuerpo, i sus gozes los de 8 pesos líquidos, sin descuento alguno: quedando a cargo del estado subministrarles el vestuario, i útiles en su tiempo, i segun lo permitan las circunstancias. El habilitado será nombrado por el inspector, con aprobacion del gobierno, entregándose las buenas cuentas,

Authenti dan

o el haber integro al fin del mes por las cajas del estado con este solo requisito , i haciéndose por el actual habilitado los ajustes que se hallen pendientes. De pronto nombra por ahora el gobierno de comandante i segundo director de la citada Compañía de jóvenes al subteniente de Asamblea D. Domingo Alvarez, bajo cuyas órdenes i direccion se ponen los dos sarjentos maestros Pascual José de Tenorio i Jose Hernandez, i por consiguiente todas las demas plazas, e individuos que dependan de la citada compañía: tómese razon de este decreto en las oficinas del estado, i transcríbase por oficio al comandante nombrado.

Dado en el palacio de gobierno a 4 dias del mes de Febrero de 1814.

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OTRO.

al supremo gobierno del estado teniendo en consi

deracion el mérito, i circunstancias de las conspiraciones que se dijeron intentadas en veintisiete de Noviembre de mil ochocientos once, primero de Abril de mil ochocientos doce, i veinte i ocho de Enero de mil ochocientos trece contra la prepotencia militar de los señores

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:(*), El Sr. D. Silvestre Lazo uno de los patriotas más entusiastas de la revolucion. Vive aun entre nosotros agoviado de años i de indijencia para honor de su numerosa familia, despues de haber consagrado toda su vida al servicio público, manteniendo de su peculio al principio de la reyolucion seis soldados armados i vestidos hasta la desgraciada jornada de Rancagua. Juez intejérrimo, i ciụdadano virtuoso a toda prueba, le debiamos este pequeño recuerdo de gratitud por la parte activa que tomó en la reconquista de nuestra independencia.

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:

is. . El Editor, 1

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