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MEMORIA SOBRE EL ESTADO ACTUAL DE LA GUERRA, I
LA NECESIDAD DE CONCLUIRi. A.

Viernes 8 de Abril.

e: algunos espiritus pusilánímes, o mal intencionados manifiestan temores sobre la actual situacion de nuestros sucesos militares, les daremos una idea verídica, i extractada de las mismas providencias del gobierno puestas en ejecucion, i antes de proceder a ellas, es preciso tener presente, primero: que ningun pueblo de los revolucionados debe hacer mayores exfuerzos para sostener su sistema que el de Chile. Ninguno, por estúpido que sea, se persuadirá que si los enemigos ocupasen este estado, nos reduciriamos únicamente al antiguo sistema colonial, i de nulidad politica, i que con el suplicio o destierros de los principales patriotas habria concluido nuestra revolucion. Nada menos: la opresion deberia ser extraordinariamente doble por dos principios. Primero, porque para sujetar un reino de mas de 600 leguas de largo, todo bien poblado de hombres robustos i de un mismo carácter, inflamados ya del inextinguible fuego de la libertad, eran precisas tropas iguarniciones mui numerosas, a que no puede ocurrir el moderado erario de Chile, especialmente abolido el libre comercio, que en el dia es el principal nervio del estado. Este ingreso, los ahorros de las expendiosas majistraturas, que deberian reponerse, las vacantes mayores, que inclusa la mitra, nos dejan por casualidad un gran fondo en el dia, i sobre todo el servicio extraordinario de los patriotas, que probablemente ha exedido en esta guerra a los nigresos fiscales, son el fondo con que hemos sostenido

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nuestros grandes gastos, i todo esto faltaria precisamen-
te al establecerse el antiguo réjimen. A mas, es notorio
que siendo el Perú Bajo el único punto que ha sostenido
las guerras de Montevideo, Buenos Aires, Quito i Santa
Fé, se hallan aniquilados sus recursos, i que todo el peso
de la guerra contra las Provincias unidas recaeria sobre
Chile. Examine cada uno si hai exajeracion en estos da-
tos, i despues reconozca la injente cantidad de caudales
que necesitaria Chile para todas estas ocurrencias, aun
sin contar con los socorros de España. ¿I quien contri-
buiria a estos gastos? Hasta ahora la porcion mas ilesa
i mas pingüe son los sarracenos, i Pareja en el momento
que llegó a Concepcion, dió el ejemplo obligando a los
partidarios de España, a que le contribuyesen con todos
los recursos para su ejército.
Lo segundo (i que mas debe influir en el interes per-
sonal de cada ciudadano) es la certidumbre en que deben
vivir, de que conquistado este pais toda su juventud de-
beria pasar, no ya a pelear en los fértiles i benignos
campos de Chillan , Concepcion i Talca, sino en las he-
ladas montañas de Potosí, i en los desfiladeros i desier-
tos del Alto Perú; no ya por la libertad i por la subsis-
tencia de sus hogares i familias, sino por su esclavitud,
i la de sus hermanos. ¡Que memoria tan vergonzosa para
las edades futuras!
Cuando no queramos escarmentar por los ejemplos de
Méjico, Caracas etc. consideremos únicamente que esta
guerra se introdujo en Chile sin la menor declaracion,
i que hasta ahora no ha recibido el gobierno la menor
insinuacion del jeneral enemigo sobre el motivo que
lo conduce a nuestro suelo; que los papeles públicos i

ministeriales de Lima exponen, que con los rebeldes no

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se necesitan intimaciones, declaraciones, ni proposiciones. Que el manejo hostil de los piratas no solo se conduce por los principios de conquista, sino que propende a dejar aniquiladas la industria i subsistencia de los paises que ocupan, conduciendo los ganados a Valdivia, i matando cuanto no pueden llevar, destruyendo las fábricas con tan horrible odiosidad, que habiéndoseles ofrecido cien mil pesos porque no arruinasen la de paños de Chillan, de ese Chillan que es su abrigo, el centro de sus recursos, i la colonia de sus misioneros europeos, prefirieron sufrir las graves necesidades en que se hallaban, por no conceder este beneficio a sus habitantes, empleando para mayor dolor e ignominia a nuestros mismos prisioneros en destrozar sus máquinas i aqüeductos. Con tales antecedentes no queda duda, que la invasion de Chile Solo se reduce a dejar en tal estado de miseria a sus habitantes, que la necesidad por una parte, i por otra la violencia, les obligue a transportarse a los ejércitos del Perú. Esta es la verdadera suerte del que no defendiese a su patria; i pasemos ahora a examinar si tenemos motivos de algun fundado temor. En el 19 i 20 de Marzo ganaron los valientes O'Higgins i Mackenna las brillantes victorias de Ranquil i el Membrillar. Doscientos sincuenta muertos se hallaron en el campo de Ranquil, i no han bajado de trescientos i sincuenta los que se encontraron en el Membrillar i sus inmediaciones. El número de heridos i dispersos puede conjeturarse por las noticias que hemos recibido de hallarse el enemigo cuasi sin ejército, i por las órdenes que se le interceptaron, en que mandaba desamparar a Talca, para reforzar las miserables reliquias con que se replegó a Chillan. El no se atrevió a dar un paso mas acá de Talca. aun cuando se veia sin un soldado al frente. Inmensas provisiones de sus ganados, arrierias i municiones han caido en nuestro poder, i puestos nuestros ejércitos a las orillas de Maule impiden su reunion, i racionalmente nos aseguran su destruccion total. Dos mil veinte i dos fusileros, vente cañones de todos calibres, una brillante caballeria, i sobre todo la fortuna i los talentos de los grandes O'Higgins i Mackenna, i la actividad de Bueras i Molina, nos aseguran que todo lo ha perdido hácia a la parte del sud, donde fijaba su dominacion i sus recursos. Hácia el norte, donde no tiene mas poder que su pequeña guarnicion de Talca, le pondrá al frente el gobierno dentro de dos dias la tercera division del ejército nacional al mando del valiente i experimentado D. Santiago Carrera, la que se compone de los Infantes, i Voluntarios de la patria, infanteria i artilleria de Valparaiso 9 cívicos de Aconcagua i Quillota, que componen una fuerza de mas de 700 fusileros, i un tren que va marchando de ocho piezas de artillería de todos calibres con su correspondiente servicio de municiones i tropas. Los destacamentos de los rejimientos de caballeria de la capital número 1.o i 2.o, los de Maipo i Rancagua, de Aconcagua i los Andes, mas de 1500 caballos para auxiliar el ejército del sud, abundantes caudales, víveres i municiones, son la fuerza que por la parte del norte marcha a presentarse a la frente del enemigo aislado en el recinto de Talca. Si tales recursos, unidos al entusiasmo i firmeza de los pueblos, a la justicia de nuestra causa, i a la segura proteccion del Dios de los ejércitos, no son suficientes para contar con una completa victoria, yo no sé cuando nos miremos menos expuestos, si no es que apetezcamos una revolucion.

¡Ciudadanos ¿qué se dirá de nosotros, si a la vista de tantos recursos abrigamos un temor pequeño? Seriamos los hombres mas despreciables. Descansemos en la actividad, talentos, i empeños de nuestros mandatarios. Ellos son los mas comprometidos, se han propuesto mo

rir o vencer; no hai medio. La causa no es de aquellas

que permite capitulacion. Doblemos nuestros esfuerzos con la satisfaccion de un resultado feliz i pronto.

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Ñ Nl empleo de Brigadier con que V.E. se ha servi= Jdo distinguirme, cuyo despacho queda en mi poder, me llena de la mayor gratitud para con el pueblo, por cuya defensa sacrificaré ahora i siempre los últimos momentos de mi vida, debiéndo V.E. estar persuadido, que aun sin esta gracia con que se me ha honrado, siempre trabajaria incesantemente hasta ver libre al estado del peso que le oprime. Dios guarde a V.E. muchos años. Cuartel de Quechereguas 25 de Abril de 1814.—Exmo. Señor.

Bernardo O'Higgins.

Exmo. Supremo Director del Estado chileno.

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