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años. El tiempo solo es quien descubre si conviene o repugna a las disposiciones existentes del pueblo, a su jenio, costumbres, hábitos, opiniones i preocupaciones. Los defectos radicados de los pueblos se burlan de las mejores teorías. La mejor política es la que se funda en las circunstancias actualmente existentes, i en las lecciones de la historia. La distancia nos oculta la verdadera situacion de la España en órden al adelantamiento progresivo de la ilustracion i conocimientos desde el principio hasta el periodo actual de la revolucion. Sus papeles públicos nos dan a conocer la existencia de dos partidos, uno de filósofos, otro de teólogos : el uno de liberales, el otro de serviles; el uno de hombres ilustrados, el otro de hombres rancios i trompetas; los primeros respiran libertad, aman las ciencias, los libros, i la gloria de la nacion; los segundos suspiran por la santa Inquisicion, i por el antiguo despotismo. Los primeros quieren reformas, i proclaman la soberania del pueblo; los segundos oyen esias voces como si fuesen sumbidos de balas, o truenos de Jupiter, porque amenazan sus mui caros intereses, ya sea altos asientos en los coros, ya pensiones de las órdenes militares, ya cortesias por respeto de sus títulos, ya lucrosos puestos aceptados con humildad i zelo, ya parches blancos i negros, ya en fin, el formidable cojin verde. ¿Cuál será el paradero de estas cosas? no lo sé de cierto. Yo recelo mucho de la rudeza i majaderia del pueblo, que en todas partes es rudis, indijestaque moles , i que si está ajitada por venerables demagogos, cae en un furor mui temible i contajioso, que llaman fanatismo. Pero con todo, se me ha puesto en la cabeza que han de triunfar los liberales. No me faltan razones para pensar asi. Ya vimos sostenerse a las Cortes , deponer a una Rejencia, expeler i echar por esos mundos a un Nuncio Apostólico, i conjurar la tempestad orijinada por la supresion de la inquisicion, sin que el pueblo dijese chuz, ni muz, Digan lo que quieran, el siglo en que estamos es de luces, i se ven por todas partes los triunfos de la fi-' losofia.

La razon se adelanta aunque su marcha es lenta: - Vence errores extensos, obra de muchos siglos.

Siendo el hombre (decia un sabio) un ser racional, no le hagamos la injusticia de creer que la razon i las luces no se hicieron para él : digamos sí, que su razon no está aun desenvuelta. El niño aprende a andar a fuerza de caidas. La edad de la inexperiencia precede necesariamenle a la edad de la ciencia i de la madurez. No digamos que el hombre es incorrejible, esto lo desalentaria. Digamos que su propio interes lo ilustrará tarde o temprano: él no ha de ser siempre un niño grande e infeliz: la verdad es demasiado fuerte para trastornar los edificios del error i de la arbitrariedad: su accion es lenta pero segura. Las semillas de la verdad son inmortales, nada puede destruirlas : ni los exfuerzos de la tirania , ni los sofismas de la impostura la sofocarán jamas. En el siglo anterior se exparcieron muchas verdades; ellas fueron oidas con repugnancia , despreciadas, combatidas i aun proscriptas, pero en fin las hemos visto i las vemos triunfar. Yo pudiera presentar un catálogo de estas verdades, pero no es aun tiempo, ni lo permiten los límites de este papel. Baste decir por ahora que se prohibieron como falsos i subversivos los libros i papeles que proclamaban i establecian los derechos de los pueblos i los principios fundamentales de la libertad, i leemos ahora en la constitucion española “que la soberanía reside esencialmente en la nacion; que

la nacion es libre i no es ni puede ser el patrimonio de ninguna familia ni persona.” ¿Qué dirán ahora los que se escandalizaban al ver estas máximas en nuestros papeles? Todos saben los efectos sanguinarios del zelo inquisitorial de Felipe II: ha llegado a nosotros la melancólica noticia de los solemnes i edificativos Autos de de Lisboa, Sevilla, México, Lima...; pero la inquisicion se suprime en los dominios portugueses, diciendo el príncipe rejente “que está guiado por una política mas liberal i mas ilustrada ," i en fin, la abolicion de aquel tribunal se recibe en Méjico sin el menor peligro ni disgusto, i en Lima con tal alegria i éxtasis que parecia el entusiasmo de un triunfo. El tratado de delitos i penas del ilustre Beccaria , proscripto tambien por la inquisicion, parecia que hubiese de quedar sin efecto alguno i en silencio : mas él ha tenido una alta influencia en la causa de la humanidad. Prescindiendo de la parte que se le debe en la abolicion de la tortura , en la libertad del pensamiento, i en el horror ya comun a los castigos sanguinarios i horrorosos, sus venerables máximas han recibido la sancion augusta de leyes en el código criminal del emperador José II. publicado en 1787. Este código formado por los hombres mas sábios en una edad ilustrada, ayudados de la experiencia de los siglos, i que llevaban en el ánimo la impresion de que la pena de muerte, i la mutilacion de miembros no son necesarias i deben abolirse, es un razgo mui notable en los anales del mundo. No lo es menos el espíritu de aquel código, que es observar una proporcion justa entre los delitos i sus penas, i que estas determinen de tal modo, que no hagan en el ánimo una impresion momentánea. Para que los lectores formen idea de este código, les pondré a la vista tres

artículos de la clasificacion de los crímenes i sus castigos.

in po

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Poner manos violentas en su Sobe- Confiscacion de propiedades, prision rano, que de ello resulte injuria,o no. por no menos que 30 años, i marca con

hierro ardiendo en el carrillo, si el preso

es notablemente depravado. Asesinato con intencion de robar. Prision no menos que por 30 años, i

marca con hierro ardiendo, i si hubo atrocidad, cadena rigorosa i azotes una

vez cada año. Insultar inicuamente al Ser Supremo Detencion en la casa destinada para por escritos, hechos, o palabras, en pá- los locos, donde el reo será tratado como blico o delante de otros.

loco hasta que esté enmendado.

Volviendo pues al asunto propuesto, es claro que si ha escarmentado el pueblo por los efectos horrorosos de la arbitrariedad que ha sufrido; si se ha difundido la ilustracion, principalmente entre los jóvenes, en proporcion de los muchos libros filosóficos esparcidos en la Península; i si como es de creer, los principios liberales se han comunicado a la oficialidad de los ejércitos, puede con alguna confianza augurarse el triunfo de los liberales. Añadamos aun que estos son sostenidos por el ejército i el influjo de Inglaterra, i que los principios liberales son la opinion dominante de toda la Europa.

Nescia mens hominum fati, sortisque futuræ. V.

Lo expuesto anteriormente tiene sus dificultades i me sujeta a reconvenciones, a que confieso que por falta de datos exactos no puedo responder con seguridad. Si triunfa el partido de los liberales , me dirán, ¿quien asegura la duracion de la monarquía, porque es natural que dejenere en república democrática? El español repara mui bien, que si las Cortes insisten en que una lei haya de decretarse, las Cortes han de conseguir su intento,

sea cual fuere la voluntad del rei, i el veto de este i su repugnancia a sancionar lo que juzgan oportuno los representantes del pueblo, solo servirá de hacer al rei odioso, i esto es lo que acabó de perder al infeliz Luis XVI. La constitucion pone al pueblo en absoluta libertad para elejir a sus diputados: ¿i quién asegura que el pueblo haya siempre de elejir por sus representantes a hombres ilustrados, moderados i sensatos ? Las Cortes se han llamado soberanas a título de la soberania del pueblo; ellas dicen que han conocido, despues de sérias discusiones i madura deliberacion , que las antiguas leyes fundamentales de la monarquia son las mas adecuadas para su gloria , i prosperidad: ahora pues, i si las futuras Cortes, tan soberanas como las primeras, llegan a ser compuestas de hombres republicanos, i dicen que han conocido, despues de madura deliberacion, que la forma republicana de gobierno es la que mas conviene al pueblo español, ¿cuál será el resultado? ¿Hai acaso en la constitucion española algun contrapeso, como lo hai en la constitucion inglesa , para impedir que la forma de gobierno dejenere en monarquía pura, en aristocrácia , ni en democrácia ? En Inglaterra la soberanía i la potestad lejislativa reside en la cámara alta, compuesta de la alta nobleža i de los obispos, en los comunes, electos por el pueblo, i en el rei. De modo que hai un equilibrio en el poder, influjo, intereses, i resistencia reciproca, que aseguran la permanencia de la constitucion. Mas por la constitucion española quién se interesará en el cuerpo lejislativo por sostener las prerogativas del rei? ¿I qué interes tendrán los grandes i los obispos en la permanencia de la constitucion? I si estos no se empeñan en sostenerla, ¿cuál sera el resultado de los movimientos po

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