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H.O.
C.A.2 Ana,
C C P Berence
kec, Decin, 1921.

DE2 192

Reservados los derechos de propiedad del autor, conforme á la ley.

PREFACIO DEL EDITOR

Muy natural me parece poner al frente de ciertas obras literarias, destinadas á vivir largos años y á ser consultadas á cada paso por los literatos, los poetas, los historiadores y, en general, por los hombres estudiosos de las generaciones que vengan; muy natural me parece, digo, poner al frente de esas obras algunas noticias acerca de sus autores, para evitar que suceda en lo porvenir lo que hoy con muchos hombres de las edades pasadas, á quienes sólo co nocemos por las bellísimas producciones de su ingenio.

En esta creencia, pues, y deseoso de dar como prefacio de la HISTORIA DE YUCATÁN, que hoy edito, la biografía de su autor, reproduzco á continuación de estas líneas la que publicó el distinguido literato D. Francisco Sosa en la capital de esta República, tanto porque la encuentro sobria, cuanto porque la juzgo escrita con la mayor imparcialidad. Mérida, enero de 1889.

Manuel Heredia Argüelles.

ELIGIO ANCONA

Nació en la ciudad de Mérida, capital del Estado de Yucatán, el dia 1.o de diciembre de 1836.

Hizo sus estudios preparatorios en el Seminario Conciliar de San Ildefonso, y los de Jurisprudencia en la Universidad Literaria del Estado, habiéndose recibido de abogado en 1862.

Ancona ha sido sucesivamente Regidor del Ayuntamiento de Mérida, Secretario del Gobierno de Yucatán, Diputado al Congreso de la Unión, Gobernador interino de Yucatán (1868), por nombra -miento del Sr. Juárez, y por último Gobernador constitucional del mismo Estado, electo en 1875. Desempeñó aquella magistratura hasta el triunfo de la revolución iniciada en Tuxtepec.

Pertenece por sus ideas, desde el comienzo de su carrera pública, al partido liberal; contribuyó a la restauración del gobierno republicano, y ha tomado parte en la redacción de los periódicos políticos La Sombra de Morelos, La Razón del Pueblo, La Juventud, La Soberanía Popular, El Eco del Comercio y otros, distinguiéndose siempre por la moderación de sus escritos. Ancona jamás ha descendido en la Prensa al terreno de los desahogos y de las injurias personales, y revélase siempre en sus producciones que son hijas del estudio y de la meditación.

Como literato, ha publicado diversos artículos en La Guirnalda, La Burla, El Album y otros varios periódicos yucatecos, en los que también dió á luz dos ó tres poesías al principio de su carrera. Más tarde abandonó por completo el cultivo de la Poesía. Débensele cinco novelas originales: La Mestiza, La Cruz y

la Espada, El Filibustero, Los Mártires del Anáhuac y El Conde de Peñalva, la primera de costumbres y las restantes históricas. Dos de

(7)ellas, La Cruz y la Espada y El Filibustero, merecieron ser reimpre. sas, en París, en la acreditada Biblioteca de los Novelistas, junto á las de los más reputados escritores europeos.

Ni la participación que Ancona ha tenido en los negocios públicos, hasta llegar a ser el primer magistrado de su país natal, ni el buen éxito que como novelista y como dramaturgo alcanzara, le dan á nuestro juicio mejores títulos que los que acaba de adquirir con la publicación de la obra intitulada: HISTORIA DE YUCATÁN, DESDE LOS TIEMPOS MÁS REMOTOS HASTA NUESTROS DÍAS.

La empresa acometida por el Sr. Ancona es de aquellas que demandan grande aliento y la posesión de ciertas cualidades, no comunes, por cierto, á la mayoría de los escritores. Por eso, al llevarla á feliz término, ha conquistado distinguido y honroso puesto entre los muy contados autores mexicanos que se han dedicado á los dificilísimos estudios de la historia patria.

Conocemos muy de cerca al Sr. Ancona, y no nos ha sorprendido el buen éxito que ha alcanzado.

Para las investigaciones históricas se requieren la calma y el reposo que no pueden encontrar aquellos que viven, bien sea en medio de las luchas de la política, o bien entre los placeres de la sociedad; es menester que el ánimo sereno y tranquilo examine y aquilate los hechos á la luz de un criterio desapasionado y enteramente filosófico; se necesita gran perseverancia para no desmayar en la inquisición de documentos fehacientes, inquisición que en nuestro país presenta dificultades sin cuento, y es preciso también que el escritor posea aquella facilidad y corrección de estilo que hacen agradables aun las más áridas disertaciones. El Sr. Ancona, por carácter, por educación, por hábito, atesora esas y otras muchas y recomendables prendas. Aun en los días de agitación política ha sabido conservar el reposo al discutir en la Prensa ó al afrontar las censuras de sus actos como gobernante; ama la verdad, y procura siempre que ella resplandezca en sus obras; de senti mientos levantados, sabe hacer justicia á amigos y enemigos; escritor correcto, rarísima vez se halla en las páginas por él trazadas

-(8) giros ó frases provinciales, ni mucho menos palabras que no estén aceptadas por los autores dignos de respeto como buenos hablistas.

No es este el lugar en que debe analizarse la HISTORIA DE YUCATÁN, del Sr. Ancona, y por lo mismo nos hemos limitado á señalar las principales dotes que él posee como historiador. Sabemos muy bien que en toda obra humana hay defectos y errores, y no consideramos exenta de ellos la del Sr. Ancona. Algo pudiéramos decir á este respecto, si en vez de unos apuntamientos biográficos estuviéramos formando un juicio crítico; pero no es hoy ese nuestro propósito, y nos complacemos en repetirlo: tiene el escritor yucateco muchas y muy excelentes cualidades que le hacen acreedor á especial inención en una obra destinada, como la de que forma parte esta noticia, á dar a conocer a los que en los diversos ramos que constituyen el saber humano dan honra á México. México, 1881.

Francisco Sosa.

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