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medio del alegre estruendo de la victoria, i la patria no les deberia nada! Para unos los resplandores de la gloria, para otros la oscuridad i el olvido! Solo cuando ya se ha conocido el temple de aquellas almas, ha podido comprenderse su profundo pesaral ver que se les abandonaba en el mar como se abandona la carga ménos valiosa para alijerar la nave que lucha cón la tempestad. Cuántos sueños disipados! Cuántas esperanzas de gloria i de fortuna perdidas en una hora! ¿Cómo podrian regresar al seno de la patria i de la familia nulos i oscurecidos, éllos que tenian en el alma tan ricos tesoros de grandes sentimientos? Madre! esclamarian al volver, vos que con los ojos llenos de lágrimas me visteis partir i que no me retuvisteis en vuestros brazos por no cortar la carrera de mi felicidad i de mi gloria, me veis a hora regresar triste i sombrio, trayendo en mi gorra el mismo galon opaco i solitario con que partí. I vos, esposa mia, cuyo corazon latia de terror i de esperanza al darme el adios de la partida, que son reiais de felicidad en medio de vuestras angustias al creerme capaz de realizar hazañas inmortales, que en vuestras noches pensativas habeis soñado en la gloria del esposo, aquí vuelvo como me fuí, con mi grado de teniente primero, uno mas con que se me recompensa la inmovilidad i el tédio de haber estado al ancla cuatro meses! Tales podrian ser las mudas quejas de aquellos corazones en el supremo momento del abandono. Pero, la mano todopoderosa i justiciera que dirije los destinos de los hombres i de los mundos, habia, como siempre, decretado que los últimos fueran los primeros.

TERESA DE SARRATEA

La ilustrada i brillante escritora en prosa señora Teresa Prats Bello de Sarratea, se ha caracterizado por su esquisito i jentil espiritu de idealidad i la elegancia en la pintura de la belleza de los sentimientos femeninos. us pájinas resaltan por esta cualidad de encanto i de tierna admiracion de los dones de la mujer. Ha producido numerosos estudios de literatura universal, analizando i describiendo obras de escritores mundiales, poniendo de relieve el atractivo que emana del injenio de toda artista i pensadora de alma soberana i de cultura suprema. Con el sentido natural de su sexo, es decir el reinamiento de su delicada penetracion femenina, ha pintado estados de alma i ensueños i realidades de la vida con pincel descriptivo de la mas emocionante novedad de estilo. Posee el arte de la forma i la impresion profunda del sentimiento de la belleza, revelando una ilustracion espansiva i estensa i a la vez un pensamiento ejercitado en el difícil ramo de la composicion literaria. Su labor intelectual nos ha sido conocida en El I Diario Ilustrado, en el que ha colaborado con sus escritos de dama pensadora, de escritora amante de la cultura de la mujer i de artista que hace de su pluma un pincel de ImaeStrO. Una de sus pájinas mas jentiles es la que reproducimos, El Romance de Mme. Récamier, la hechicera amiga de Chateaubriand, arrebatándola a su íntima inclinacion al misterio de la vida i de las letras. Estamos de ello seguros, que este capítulo nos será vivamente bien estimado por los espíritus selectos que aman la belleza i los rasgos jeniales de la mujer chilena. Teresa de Sarratea, realiza como escritora el hermoso ideal de la mujer pensadora, que hace de sus obras magníficas pájinas de cultura i de arte del pensamiento modelado en el sentimiento de la belleza moral i litel'a Tla.

El Romance, de Mme. Récamier

Una nueva leyenda—i para nosotras sin duda la mas interesante—una nueva leyenda mas sujestiva que la historia iménos indiscreta que el romance, ha venido a reanimar el interes jamas saciado que despierta la figura de Mme. Récamier, esta idílica beldad convenientemente femenina que consagró la amistad de algunos, el amor de muchos i la admiracion de todos los grandes jénios de su época i ha legado a la nuestra, en lienzos inmortales, el pincel de sus mas célebres artistas. Supremo refinamiento o pudor esquisito—la tela de Gérard no resuelve el problema—pero es lo cierto que, refinada o cándida, la silueta de Mme. Récamier, conservó, a despecho de su belleza, de su irresistible fascinacion i de su fama, cierto púdico velo del que ni las mas intensas pasiones ni las rivalidades mas implacables pudieron despojarla, i que la historia misma ha respetado hasta hoi como una aureola de misterio en torno de su graciosa imnájen. Flota aun como una sutil nébula que proteje castamente su hermosura, no de otro modo que en torno de ciertos astros que parecen empeñados en velar sus destellos i acaso por lo mismo su fulgor concentrado nos solicita mas. ¿Qué era, en realidad, esta mujer encantadora, que dominó como reina en la época en que se guillotinaba a las reinas? ¿Cuál fué la seduccion de su belleza que adoraron con igual fervor los jénios mas diversos? ¿I cual fué aquella otra seduccion ante cuyo prestijio su hermosura misma tuvo el supremo talento de palidecer? este encanto irresistible i secreto como un filtro, que supo a dulce néctar en la acibarada copa del desaire? que en vez de un despechado hizo un amigo de cada cortejante desairado, i una admiradora, en vez de una enemiga, de cada rival pospuesta i derrotada?

¿Por qué estraño privilejio la mujer que despertó tan bulladas pasiones pudo conservar tan discretas amistades? A

De oríjen modesto, casada a los quince años con un commisvoyageur de mas de cuarenta, tuvo el arte esquisito de formar un gran salon i de conservar un nombre respetado, un salon que fué el punto de mira de toda la aristocracia parisiense i ante el cual desfilaron sucesivamente todos los hombres de talento de su época.

Sus toilettes, de una esquisita distincion, eran el desvelo de las grandes mundanas i su sociedad excenta de refinada cultura literaria, pero llena de inimitable gracia, el encanto de los grandes señores del arte i de las letras.

Chateaubriand i Victor Hugo, Lamartine i Benjamin Constant, Madame Stäel, Ballanche, Ampère, Madame Tallien, Jourdan, Morean, La Harpe, Mattuen de Montmorency, Barrère, Masséna... ¿Cuál de las celebridades eminentes de las letras, del arte o de la aristocracia no concurrió al torneo de esta reina de la belleza, de la distincion i de la fama?

Los lienzos de Gérard nos la muestran en el adorable abandono de su gracia flexible i juvenil, las memorias de sus adoradores nos dejan adivinar apénas la índole de su ascendiente irresistible; pero el alma, ¿qué fué el alma de esta mujer que amaron tantos i que amó tan poco, tan universalmente célebre i tan totalmente ignorada ?

¿Fué una diosa de mármol o una mujer de sentimientos esquisitos; tuvo el arte consumado de atraer a sus adoradores o la poderosa sujestion de contenerlos? ¿Fué una vírjen púdica o una coqueta refinada, una artista impresionable o una calculadora vanidosa?

ANTOLOJIA CHILENA 9

Otros tantos misterios que su imájen atrayente evoca en la sujestiva actitud de su abandono cándido a la vez i voluptuoso. Como algunos séres estraordinarios parecen haber traido a la tierra la vocacion de fascinarlos, fué ante todo bella, i luego bella i bella siempre i en todo i hasta el fin. Irradiar irresistiblemente la belleza, tal fué su vocacion: belleza incomparable del semblante de facciones delicadas i dulzura intensa, belleza de la espresion injénua, jentil i maliciosa, belleza de los grandes ojos serenos i espresivos, de la boca sujestiva i carme, de la cándida tez, del frájil óvalo que parece posarse sobre invisible mano, acentuar la caricia; belleza del cuello erguido, del busto juvenil i alabastrino, belleza del andar flexible, del acento cristalino i armonioso; i luego esa belleza que las realza todas: el arte de ignorarlas, de hacerse perdonar la seduccion a fuerza de candor i sencillez. Su palabra fácil, su silencio atento i sujestivo, el arte de aprender cerca de los que saben i de no deslumbrar a los que ignoran, de ser púdica, sin gasmoñeria, de evocar la intimidad i no el peligro. Ese talento, tan inestimable cuanto tan escaso, de prodigar la amistad siendo toda para todos i única para cada uno, de particularizarse sin esclusivismo de armonizar el interes afectuoso con la discrecion irreprochable. Todo, todo ha contribuido a hacer de Mme. Récamier la encarnacion viviente de la mujer ideal i a consagrar su prestijio en un nivel al que ni la en vidia ni la rivalidad son accesibles. Sin embargo, nosotros que no podemos esperimentar la sujestion de sus encantos, que la admiramos sin renunciar al derecho de juzgarla, esperi

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