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Verme por tí del tallo desprendida
I marchitarme sobre tu albo seno.

Si fuera un astro de la noche umbría
De blanca luz, de límpidos destellos,
Amoroso mi luz reflejaria
En ese blanco de tus ojos bellos.

Si fuera un pensamiento audaz, profundo Que conmoviera al orbe en un instante, Desdeñaria de ocupar el mundo Por ocupar tu corazon amante.

Quisiera ser un verso delicado
De melodiosa i fácil armonía,
Sentirme en tu memoria conservado
I pasar por tus labios, alma mia.

Quisiera ser la fuente cristalina
Para halagarte con murmullo leve,
Reflejar tu hermosura peregrina
I besar con amor tu planta breve.

Si ave fuera de májicos encantos, Siempre jirando amante en tu presencia, Te ofreceria en armoniosos cantos Mi libertad, mi amor i mi existencia,

Si fuera un Dios, dichoso te entregara Mi poder, mi existencia i mi albeldrío, I la morada celestial trocara Por un instante de tu amor, bien mio.

Mas, jai de mí!, que en mi amoroso empeño, Cuando ardoroso el corazon delira, Solo puede ofrecerte, dulce dueño, Mi tierno amor i mi modesta lira

Al distinguido poeta americano,
don Ricardo J. Bustamante

Mucho ántes de guiar mi planta inquieta
Hácia la hermosa tierra boliviana
Amé tus cantos, varonil poeta,
Como los ecos de una lira hermana.

Grande será ese pueblo, me decia,
Solemnes sus paisajes i diversos,
Al admirar, poeta, la enerjia
I el vario colorido de tus versos.

Pisé mas tarde la grandiosa tierra
Que de Bolívar eterniza el nombre:
Crucé su vasta i arjentada sierra
Que en pos de la riqueza esplota el hombre;

Ví sus nevados, altaneros montes,
Donde posar parece el firmamento,
I sus amplios, sublimes horizontes
Que inspiran el asombro al pensamiento:

I en ese jigantesco panorama
El foco inspirador miré presente
Que tu alma alumbra con celeste llama
I enerjia i vigor pone en tu mente.

Comprendí entónces al viril poeta Que desdeñando fútiles cantares,

Gloria arroja en la tumba de Olañeta
I con doble dolor juzga a Linares.

Tus versos me han pintado los paisajes Que riega a Mamoré lento i sombrío; Los misterios que encierran sus boscajes I las bellezas del profundo rio:

I esa noble i severa fantasia
Que por do quiera en tu cantar asoma,
Con májico poder me llevó un dia
A las escenas de la antigua Roma.

Por eso siempre, como voz secreta
Que con feliz influjo al alma guia,
A buscar tu amistad me guió, poeta,
La dulce i misteriosa simpatía.

Ambos tuvimos, como don del cielo,
De fantasía las lijeras alas:
Con ellas alzas el seguro vuelo
I altas rejiones atrevido escalas.

Cual águila, señora de las nubes, Tu alma busca del sol los resplandores.— Para tu lira el cielo adonde subes: Para mi lira las sencillas flores.

Dos Almas

Una alma fatigada de la vida,
Por el dolor rendida
I esclava de un destino desgraciado,
Para el mundo vivia indiferente,
Por echar, impaciente,
Su vestidura de mortal a un lado.

La gloria, cual vision risueña i pura,
Calmaba su amargura
Haciéndola finjir una esperanza;
Mas pronto esa vision desparecia;
I en ella renacia
Mas tenaz la penosa desconfianza.

¿I a qué buscar la gloria en su carrera,
Si errante i pasajera
Iba peregrinando por la vida;
Si no tenia otra alma que, en sus penas
O en sus horas serenas,
Con ella fuese en la existencia unida?

En un dia, por fin, esa alma errante,
De efectos mendigante,
Con otra alma encontró bella en estremo;
De esas que el cielo en su recinto encierra,
Descendida a la tierra
Por voluntad del Hacedor Supremo.

Esas dos almas, a la dicha ajenas,
Confiáronse sus penas,
Sus tristes impresiones se dijeron:
En el dolor hermanas se encontraron,
Se unieron i se amaron
I sus mútuos pesares confundieron.

El alma, ántes perdida por el mundo,
En el amor profundo
Halló fé i esperanzas i consuelo;
I aquella de los cielos desterrada
Vivió en esta morada
I dió al olvido con su amor el cielo.

Acaso esas dos almas enlazadas,
Fieles i enamoradas
Que viven con la union del sentimiento,
Sean nuestras dos almas, vida mia,
Que uniéronse en un dia
Con un mútuo i eterno juramento.

Indiferente al goce de la vida,
Para el dolor nacida
Era mi alma infeliz, sin conocerte;
I esa alma de los cielos desterrada
Es tu alma enamorada,
Que esa ha debido ser ántes su suerte.

Hoi es para mi vida tu alma bella
Lo que es la blanca estrella
Que brilla entre la negra tempestad;
Lo que el faro al perdido navegante;
Lo que es al caminante
La palma en la estendida soledad.

Antes de conocerte era mi vida
Ave que siente herida
El ala suelta que la daba alientos,
I que sus fuerzas sobre el prado verde
Desventurada pierde
Sin poder otra vez cruzar los vientos.

Mas hoi, gracias a tí, con noble intento
Vive mi pensamiento
I arde del bien en la celeste llama:
Gracias a tí, mi espíritu enervado
Hoi se ajita elevado,
I a la luz de tu amor espera i amal

s

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