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i siempre el desprecio de la vida, asentándose sobre su codicia i crueldad, producia en ocasiones la singular paradoja de llevarlos a la fortuna por los caminos que ordinariamente le son mas opuestos. En cambio, muchas veces, una vida entera consagrada al servicio de la causa del rei para la sujecion de un pais que a cada momento reclamaba sacrificios de todo jénero en sus vasallos, se aproximaba a la vejez sin que el mas iniserable premio recompensa se sus desvelos, terminando al fin oscurecida i olvidada; «hasta morir en un hospital, decia el rei en 1664 don Jorje de Eguia i Lumbe; ordinario premio de los que sirven en las Indias despues de haber gastado su juventud en servicio de S. M». En la indijencia no quedaba a esos infelices mas recurso que consignar por escrito en forma de memoriales la relacion de sus servicios, cuya estension solo podremos apreciar cuando sepamos que algunos de ellos asistieron a mas cien batallas. Pero en todos permanecia entero el amor al pais en cuyo servicio habian consumido sus mejores años. El nombre de Chile aparece casi siempre en las obras de esos escritores rodeado de una especie de aureola iluminada por los destellos de un cariño entusiasta. Ovalle, Molina. i mas que ninguno, Santiago de Tesillo, que veia reproducirse en los Andes las montañas de su pueblo, no tienen palabras bastantes con que ponderar las bellezas de nuestro suelo. El estudio de la vida de uno de estos escritores conduce naturalmente a hablar de la de los demas. Pedro de Valdivia nos recuerda a Góngora Marmolejo i a Mariño de Lovera; frai Juan de Jesus María nos hace pensar inmediatamente en el defensor de don Francisco de Meneses; i así, sucesivamente. Sin embargo, poco a poco va desapareciendo esa personalidad vinculada a las obras históricas principalmente, hasta llegar a Molina que ha podido prescindir de ella casi por completo.

DON LUIS RODRIGUEZ VELASCO

El ilustre poeta cuya silueta esbozamos en esta pájina, ha sido el cantor de un nuevo ideal en el arte, modelando el sentimiento de la inspiracion en el verso vibrante i melodioso. Guillermo Matta, el bardo egrejio de la musa heroica, lo presentaba, en el libro de sus Obras Poéticas, como el iniciador de ese nuevo ideal del arte que arrebata a la naturaleza sus mas delicadas armonias. Canta con estro siempre melodioso i conmovedor, todos los nobles anhelos del alma i de la vida. Desde el poema Eva, en El Beso del Paraiso, o las gloriosas tradiciones del mar i de la patria, cual su canto a la Esmeralda, la nave lejendaria de nuestra historia, Rodriguez Velasco ha arrancado a su lira acordes sentidos i emocionantes en todos los temas que ha elejido su inspiracion. Sus poemas A mi Madre, Hojas Secas, La Mujer del Pescador, Treinta Años, Arturo Prat, Ante la Estatua de Bolívar, a Flor de la Vida, En la Muerte de Francisco Bilbao, La Rendicion de Puebla, El 2 I de Mayo, Una hora de Lord Byron, Abraham Lincoln, La Nueva Jerusalen, El Reverso de la Medalla, La Esperansa en Dios, llevan el sello de una honda i sentimental idealidad, que brota espontánea del fondo de su alma de artista que ama i busca la belleza en todos los horizontes del cielo i del pensamiento. Viajero i luchador del periodismo, ha sido, en todas las faces de su existencia, el poeta del corazon i de la armonia. Sus crónicas de La Jos de Chile, tienen esa espresion vivaz i atrayente que su pluma imprime a sus producciones en prosa o verso. Cuando se produjo la Guerra del Pacífico, en 1879, sus cantos, de inspiracion patriótica, como el consagrado A los Héroes de Iquique, sacudian los espíritus i las multitudes con su entonacion de trompeta guerrera

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de sacrificio i de victoria. Ha servido despues en las le¿ i en la política, siendo Ministro de Instruccion PúD llCa.

Alejado de la prensa i de la vida social, vive en el campo, en la comunion de la naturaleza, contemplando la belleza de nuestros prados i paisajes, recordando sus triunfos de ayer i acariciando la esperanza de la gloria del mañana.

El poeta misterioso del amor i los desengaños, que ha saboreado las amarguras del dolor i los deleites del arte, se entrega al plácido reposo del eterno goce de la lo elleza del ideal. 0.

Treinta Años

Ahora sí, cantor de las pasiones,
Ahora sí, Espronceda,
Que comprendo las hondas decepciones,
Las amarguras, la inquietud secreta
Que arrancaron a tu alma de poeta,
Al alumbrarte el sol de los treinta años,
Aquel profundo grito:
Funesta edad de amargos desengaños!
Ya no me siento viejo;
Me siento en esa edad triste i funesta
En que se hiela el corazon cansado,
I el alma sin aliento se recuesta
Como sobre una tumba en el pasado
Treinta años jahl hoi siento
Que me pesa la carga de la vida.
Recuerdos no mas tiene el pensamiento,
Pero cada recuerdo abre una herida.
Recuerdos que dan aire a mi tristeza!..
Dulces sueños de gloria,
Entusiasmo i amor de la belleza,

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